
Los otros Navarros
La Navarra que se proyecta por los centros de información queda
estereotipada con todos los rasgos de lo oficial y acaba influyendo en la auto-percepción de los propios navarros. Hay una parte de los navarros, el
Tercer Tercio antes descrito, que se queda fuera, que le hacen sentir extranjero
en su propia tierra. Forman parte de una Navarra real: no distinta, pero sí
más allá de los oficial. Una Navarra más dinámica, con comportamientos que
desdicen lo oficial y que rompen el estereotipo. Existen algunos indicativos que
merecen mencionarse a este respecto:
Somos
la única comunidad política del mundo civilizado que ha legislado para limitar
su lengua vernácula. Y, a pesar de ello, la matriculación con y en euskera
crece cada curso, incluso en la zona no vascófona.
En
una sociedad en la que las telecomunicaciones se mundializan, ha habido que
esperar a 1996 para que el Parlamento de Navarra acordase legalizar la
recepción de ETB (acuerdo no cumplido por el Gobierno de Miguel Sanz). Y, a
pesar de esto, se ve en todo el territorio gracias a la iniciativa popular,
registrando un incremento constante de su audiencia.
Las
expresiones político electorales de Navarra no siempre son coincidentes con
otras expresiones: La Constitución no tuvo en Navarra el apoyo que podría
desprenderse de su fotografía electoral, lo mismo ocurrió con el voto negativo
de los navarros en el referéndum OTAN o las diferencias que se presentan en el
campo sindical, en el que el sindicalismo vasco (ELA, LAB o EHNE) tiene un
asentamiento social muy superior a los partidos abertzales.
Ha
sido precisamente cuando los resultados electorales han sido más adversos para
las fuerzas abertzales cuando en Navarra se ha dado un acuerdo mayoritario en el
Parlamento de Navarra para formar un Organo de Encuentro de la CAV
(naturalmente, este ha sido incumplido por el Gobierno de UPN). También en este
tema la sociedad va por delante de la política y se acabará realizando por
razones de eficacia.
El
intenso trabajo de las ONG's (muy por encima de otras comunidades) o la
actividad de los numerosos movimientos sociales (como las iniciativas en el
campo de la solidaridad, de la mujer, o el propio antimilitarismo) constituyen
otra realidad que se articula al margen de los estamentos oficiales.
Además,
entre estas manifestaciones, cabe mencionar otras realidades como las
iniciativas educativas populares de las Ikastolas o las alfabetizadoras de
adultos, así como -en el terreno sectorial. el asociacionismo rural en los
campos agroalimentario o turístico.
Afortunadamente,
a pesar de los corsés del reduccionismo oficial y del pesimismo que embarga al
Tercio Vasquista, hay una Navarra más crítica, más autónoma, que es capaz de
tomar iniciativas culturales o sociales más allá de las dictadas o las
consideradas por "La Navarra Oficial". Los arriba citados son sólo
algunos ejemplos de la otra Navarra, minoritaria pero muy significativa, que
conserva parte del dinamismo social de hace unos años. Se trata de una Navarra
mal articulada en su Tercio y no asimilada todavía por la Navarra del
Amejoramiento.
