Sin síntomas de solución en el horizonte inmediato, los efectos de la convulsionada economía mundial continúan marcándole el ritmo, a la cada ves más vapuleada estabilidad argentina. Esta ves ha sido el Brasil (ver nota aparte), principal socio comercial en el Mercosur y destino privilegiado del grueso de las exportaciones nacionales, el responsable de la ola de pánico que se apoderó del conjunto de la burguesía argentina. Rapidamente se alzaron voces de prominentes empresarios y políticos nacionales , exigiéndole medidas proteccionistas al gobierno, entre los que no faltaron los que directamente pusieron en duda, la viabilidad del hasta hace pocos meses mimado , Mercosur.
Es que la devaluación brasile#a vino a asestar un golpe demoledor a una economía que aún no lograba salir de los efectos que trajeron aparejados las anteriores crisis asiatica y rusa. La critica situación creada a partir de la devaluación del Real plantea, entre otros innumerables peligros, el que se produzca una verdadera invasión de mercancías de ese origen, lo que tendría como resultado la ruina a una vasta franja de la producción local y un crecimiento explosivo de la desocupación, abriendo un periodo de inestabilidad social de difícil pronóstico. Pero ello no es todo, al mismo tiempo, la crisis del Real ya produjo como reacción, un encarecimiento del crédito para los países emergentes , generandole una dificultad adicional al gobierno argentino, pues el mecanismo del endeudamiento externo constituye una de las herramientas fundamentales con que cuenta el Estado, para hacer frente a los vencimientos de la fraudulenta deuda externa.
Esta situación, plantea que se ha abierto, para la burguesía, un periodo de serias complicaciones para mantener, como lo venía haciendo, su dominación sobre las masas. Basicamente, debido a que la recesión generada por la conbinación del descalabro de la economía brasile#a con las propias dificultades de la economía nacional, plantea un crecimiento vertiginoso de la desocupación, acompa#ada por una profundización del ajuste sobre los explotados. Es en esta perspectiva que, y a caballo del desconcierto que reina en las filas de los explotados, la burguesía a actuado rapidamente para capitalizar a su favor las consecuencias de la crisis. Utilizando la figura de los trabajadores inmigrantes como chivo expiatorio , tanto el gobierno como el conjunto de los partidos patronales, han salido a acusar a los indocumentados de ser la principal causa de la desocupación existente, buscan de este modo dividir a los trabajadores y explotados (principalmente a la peque#o-burguesía, sector especialmente sensible a este tipo de discursos), con el fin de prevenirse de posibles respuestas por parte de los trabajadores. Esta campa#a de abierto corte xenófobo, desplegada por la burguesía (política iniciada por la propia burocracia sindical -UOCRA-), busca ocultar los efectos que generan los miles de despidos y suspensiones que se han venido implementando, tanto en la industria como en el resto del aparato productivo. Al mismo tiempo que distraen la atención de las masas, de la nueva vuelta de tuerca aplicado al ajuste: profundización de la presión impositiva, subas en tarifas de servicios y transporte públicos, recortes en las partidas destinadas a la Salud y Educación públicas, entrega de las últimas empresas estatales, etc.
No obstante lo complejo de la actual coyuntura para los trabajadores, no todas son rosas para el gobierno y la burguesía. Pues el hecho de que el 99 sea un a#o de elecciones nacionales, coloca a aquellos en un verdadero atolladero político. Pues, si bien están obligados por la realidad objetiva de la crisis económica, a seguir golpeando a las masas, esa necesidad socava al mismo tiempo, cualquier posibilidad de mantener embretadas a istas en torno a la farsa electoral. Así lo demuestran los recientes cortes de rutas registrados en Neuquin y S. Cruz, donde nuevamente, los desocupados se han movilizado en reclamo de que se mantengan y se extiendan los planes trabajar , lo cual entra en abierta contradicción con los objetivos confesos de R. Fernandez, de aplicar mayores recortes al Presupuesto Nacional. Por otro lado, la hambruna que reina en importantes sectores de la sociedad, plantea de manera candente, la posibilidad de una reiteración -a una escala mucho mayor aún - de los asaltos a supermercados, registrados durante el gobierno alfonsinista. Es así que, a pesar de los esfuerzos que realizan los partidos patronales, a quienes se suman los medios de difusión y la Iglesia, en pos de mantener a las masas encorsetadas en torno a la candidatura de tal o cual verdugo, éstas, tozudamente y en medio de una gran confusión, buscan avanzar hacia la conformación de una instancia de lucha que les permita librar combate contra las consecuencias del ajuste. En esa búsqueda, las masas chocan con el papel desmovilizante que desempe#an las distintas variantes de burocracia sindical traidora: CGT, CTA, MTA. Quienes con sus métodos particulares, operan para mantener divididos a los trabajadores y que todas las tendencias a la movilizacisn se lleven a cabo en los estrechos marcos de la institucionalidad burguesa.
Así, hoy por hoy, el papel de la CGT se limita oficiar de vocero de las camaras empresarias, informando día a día a la prensa, acerca de cual es ha sido el número de trabajadores despedidos o suspendidos. En el caso del CTA y MTA, por el contrario, éstos han demostrado ser burócratas de palabra, pues han cumplido a rajatabla lo que anunciaron desde el palco levantado durante la última Jornada de Lucha (!ojo, no confundir con paro!!), donde anunciaron con bombos y platillos que de ahí en más, toda lucha debía hacerse efectiva en el voto antimenemista en el 99, luego de lo cual y como si se tratara del mago de la lampara , desaparecieron sin dejar rastros los combatibios Moyano, Palacios y CIA. Quienes en su veloz huida, dejaron abandonados y balando por Argentinazos a Santillan y su CCC.
En este complejo panorama para los explotados, surge como indudable que, cualquier accisn de lucha que decidan llevar a cabo las masas, esta debe partir de, en primer lugar, sacarse de encima la loza constituida por la burocracia traidora, luchando por unificar por abajo y bajo un mismo programa, los diferentes conflictos que a diario se producen. Esta constituye una medida elemental, de supervivencia, sin la cual toda lucha que sea encabezada por cualquiera de las alas de la burocracia, esta condenada a terminar en derrota y en desmoralización. En este sentido y frente a la actual situación, surge como el eje fundamental del programa de lucha y movilización, la consigna de CONTRA LA DESOCUPACIÓN Y POR TRABAJO PARA TODOS. Esta consigna simple y elemental adquiere, sobre todo en la actual coyuntura de crisis económica, un caracter claramente revolucionario, pues su resolución es incompatible con la permanencia en el poder de la burguesía, por lo que sólo puede ser satisfecha por medio del accionar revolucionario de las masas, por medio de su movilización y acción directa. En este sentido, para los revolucionarios constituye una obligación impostergable tratar de intervenir en cuanto proceso de lucha y discusión se realice, con el objetivo de ayudar a las masas a madurar y ser conscientes del caracter de la lucha planteada, a luchar contra la trampa que constituye la farsa electoral a la cual intentan arrastrarlas tanto los partidos patronales como no pocos de izquierda , los que han hecho de una táctica como es la electoral, su verdadera estrategia política. Al mismo tiempo que avanzamos en los acuerdos y discusiones entre los distintos agrupamientos que se reclaman de la clase obrera, con el objetivo de lograr constituir un polo de reagrupamisnto en torno a la necesaria construcción de la dirección revolucionaria de la clase, de la sección nacional del Partido Mundial de la Revolución Socialista, la IV Internacional. Quienes conformamos el POR, hacemos un llamado a todos aquellos que coincidan ese objetivo, a trabajar unificadamente en pos de hacerlo realidad. Manos a la obra.