Un nuevo aniversario del golpe genocida del 24 de marzo de 1976 nos encuentra a los trabajadores más golpeados que nunca:
Es que como expresión de la crisis capitalista mundial, la crisis argentina es la consecuencia de la profundización a ultranza del sometimiento semicolonial al imperialismo, cuestión que por cierto no se limita a lo económico, sino que se extiende a lo político, diplomático y militar.
La soberbia altanera del principe Carlos de Gran Bretaña que realizó declaraciones provocativas sobre Malvinas en nuestro propio suelo; los cadaveres de los gendarmes argentinos afectados a una misión en Haiti en defensa de los intereses imperialistas; y en fin, el monitoreo permanente del los órganos del establishment sobre los asuntos nacionales, demuestran a las claras ese sometimiento.
La burguesía nacional y sus expresiones políticas mantienen una unidad programática, política e ideológica sin fisuras con esa política de sometimiento. Más aún, compiten acerca e quien es más obsecuente con Clinton o con el principe Carlos.
Es por esto que no exageramos en lo más mínimo cuando decimos con todas las letras que este régimen político constitucional es la continuidad de los militares, tanto por su contenido de clase, como por su carácter de dictadura capitalista para imponer los intereses de la burguesía y el imperialismo. !Ahí está el activista de los jubilados Raúl Castels detenido! !Ahí están los cientos de procesos por luchar a dirigentes gremiales y políticos! !Ahí está la proscripción a nuestro Partido por su plataforma revolucionaria!.
En un año electoral, en el que una vez más tratarán de plesbicitarse nuestros verdugos, el punto de partida de una política clasista y revolucionaria es denunciar el fraude y el engaño que significan para las masas las elecciones, así como todo el andamiaje institucional burgués.
Las conducciones de las organizaciones de las masas (sindicales, profesionales, estudiantiles, de derechos humanos, agrarias, vecinales, etc.) salvo honrosas excepciones, lejos están de ubicarse en ese terreno de combate contra el engaño electoral, potenciando la acción directa. Bien por el contrario, intentan encarrilar la diferentes manifestaciones de lucha que, aún aisladas, se desarrollan de distintos puntos del país, por el camino de la presión a la justicia, al parlamento, a las instituciones.
El recorrido hacia el necesario PLAN DE LUCHA que necesitamos los explotados para enfrentar el agravamiento constante de nuestras condiciones de vida exige INDEPENDENCIA DE CLASE. Esto implica avanzar en el FRENTE ÚNICO, para estructurar a la vanguardia dispuesta a luchar bajo un programa y una política revolucionarias.
El terreno de este agrupamiento no es la democracia burguesa mentirosa. Es la democracia obrera de las asambleas de base, de los plenarios de delegados y activistas, de la movilización callejera, de los cortes de ruta, de la ocupación de los lugares de trabajo y estudio.
Es en este terreno que entendemos la construcción del Partido Obrero Revolucionario, como sección del partido mundial de la revolución socialista, la IV Internacional, que hay que poner en pie.