La caída de Erman González, su sucesor, y la miseria de la dirigencia cegetista
Es un secreto a voces que la corrupción reinante (propia del capitalismo como sistema), encontró en el polifuncional ex ministro menemista un chivo expiatorio.
Pero parece que el Secretario General de la CGT, el "compañero" Daer, no se enteró: al opinar sobre José Uriburu (sucesor de Erman en el Ministerio de Trabajo), declaró: "espero que siga el camino de Erman González, que lleve al Gabinete la voz de los trabajadores".
Este juego político de presentar el internismo dentro de los partidos burgueses como "alternativa" para las masas está de moda, como recurso para presentar viabilidad en los reclamos, pero con el inconfesable fin de bloquear cualquier posibilidad de plan de lucha. En la misma nota periodística en la que Daer hace tamañas declaraciones (Clarín, del 24-5-99), el burócrata cegetista informa acerca de la voluntad de la central obrera de "participar en la elaboración de la plataforma electoral de Duhalde". .
En su momento, la renuncia de la Ministra Decibe ante el recorte, fue expresión del mismo fenómeno al interior del partido gobernante: mientras Menem hace el "trabajo sucio" en el tiempo que le queda de mandato, el duhaldismo se despega y aumenta su margen de maniobras a fin de engañar a las masas.
Por su parte, la otra central obrera (CTA) hace un juego similar en relación a la Alianza. Desde luego, su papel "combatibio" no padece de los excesos de un Daer, pero cierra acuerdo con él, con el MTA y con la propia Corriente Clasista y Combativa, en repartirse el trabajo para desactivar toda posibilida de un PLAN DE LUCHA DE CONJUNTO, que es lo que necesitan los explotados.