Como decisión extrema de su sectarismo autoproclamatorio y mesiánico, nuestra Fracción resolvió romper organizativamente con el Partido Obrero Revolucionario
El VIII Congreso de nuestra organización (mayo de 1988), marcó un hito en la maduración política de la mayoría del Partido, respecto a revisar la práctica política nacionalista, exitista, sectaria y burocrática que venía desarrollando el Comité de Enlace por la Reconstrucción de la Cuarta Internacional, de la mano de su sección tradicional: el POR boliviano dirigido por Guillermo Lora.
Nacionalista, porque persistía en renegar de la tarea prioritaria de reconstruir la Cuarta Internacional, al punto de que en febrero de 1988 resolvió "disolver" el CERCI.
Exitista, porque pretendía que el organismo internacional definiera su actividad a una supuesta "situación revolucionaria con tendencia a la insurrección" en Bolivia, en la que el viejo POR estaría próximo a tomar el poder.
Sectaria, porque consideraba "pulverizada" a la izquierda en Bolivia, así como al trotskysmo a escala mundial, autoproclamándose como la referencia "excepcional" para reconstruir la Cuarta Internacional, a imagen y semejanza del mencionado dirigente G. Lora, con claras connotaciones mesiánicas.
Burocrática, porque justamente para poder sostener esas increíbles definiciones, debía sostener la lógica interna de la purga política, expulsando a todo disidente: además de la mencionada disolución arbitraria del CERCI, destaca la expulsión del dirigente porista boliviano Juan Pablo Bacherer, con el agravante de una falsa acusación contra él, difamación que fue ampliamente refutada tanto en Bolivia como a escala mundial.
Una minoría de aquel VIII Congreso decidió organizarse en fracción interna de nuestro Partido, estadío que conservó durante casi un año, gozando de todos los derechos estatutarios que contempla la vigencia del centralismo democrático, cosa que es explícitamente reconocida por estos compañeros. La propia marcha de la lucha política, en la que estos camaradas fueron dejados "a la deriva" por el propio Lora (ver resoluciones del primer plenario nacional de la Fracción), facilitó el fortalecimiento de las posiciones de la Mayoría, lo que llevó a valiosos compañeros que habían integrado dicha Fracción, a romper con ella, y sumarse a la construcción integral del Partido.
En estas condiciones, y en pleno proceso pre-congresal (nuestro IX Congreso fue ya convocado en febrero del corriente año), los restantes compañeros que aún integraban la Fracción decidieron romper, y conformar un grupo político independiente, demostrando no poder soportar la lucha política interna que les garantizaba los derechos y deberes del centralismo democrático.
Mostrando una increíble incapacidad para reflexionar sobre su propia historia, lo notable y casi inédito en el recorrido del trotskysmo, es que el grupo, que representa menos del 20% de la organización en su conjunto, se autoproclama "SER" el POR, aduciendo para tal barbaridad "ser la encarnación del Programa".
Con este justificativo, los compañeros usurpan el nombre de la organización, los símbolos y emblemas de nuestro periódico, ¡y hasta sacan su primer número de SU "MASAS" con el número correlativo 138! Como señalamos en el título, llevan así al extremo del ridículo las características sectarias y burocráticas del lorismo.
Como puede apreciar el lector, tamaña definición mesiánica nos exime de más comentarios de los ya hechos en esta nota, dirigidos a evitar la confusión y a aportar a la claridad de la vanguardia.