EDITORIAL
Los paros, movilizaciones y cortes de ruta del último mes tuvieron su epicentro en los empleados estatales de tres provincias que, en puntos dispares de la geografía argentina, representan en verdad a todo el país. La virtual quiebra del Estado en Tucumán y Corrientes (con el consiguiente retraso de meses en el pago de sus empleados públicos), y el no reconocimiento de zona desfavorable en Neuquén, pretendiendo el Gobierno provincial perpetuar la reducción salarial del 20%, nos muestran el espejo en el que debe verse todo el país.
Es que si otras provincias no han llegado aún a estos extremos, es tan sólo porque, vía un endeudamiento cada vez más difícil de sostener y de renovar, el Gobierno Nacional mantiene salvavidas, de modo que el régimen pueda sobrevivirse hasta las elecciones de octubre.
La crisis de gobernabilidad amenaza, a pesar de los enormes esfuerzos de toda la partidocracia burguesa para mantener la "casa en orden" hasta la renovación presidencial de diciembre.
Es que las fisuras del edificio burgués, tiene sus causas en la estructura, en la propia base económica del sistema: la crisis de sobreproducción capitalista cierra los mercados internacionales, hecho agravado por la política proteccionista de Brasil.
Si le sumamos a esto la fenomenal recesión del mercado interno (cuestión determinada directamente por la "convertibilidad" diseñada en su momento por Cavallo, ya que la inflación producida en los años de su vigencia (casi de un 70%) no se ha compadecido con el congelamiento y reducción salarial), nos encontramos ante el hecho contundente de una IMPOTENCIA RECAUDATORIA POR PARTE DEL ESTADO, ya que no es más posible seguir sosteniendo la estructura impositiva regresiva, que grava esencialmene a un consumo que se reduce día a día.
Recientes datos de la consultora FIEL, dan cuenta que actualmente, el 10% de los argentinos tiene en su poder la misma riqueza que el 90% restante, pero lo notable, es que ese 10% no paga en la misma proporción impuestos, por la sencilla razón que los mismos se calculan en un 76,48% sobre los bienes y servicios que se consumen.
Ante esta realidad contundente de quiebra del Estado, las diversas variantes burguesas que disputan el sillón presidencial son sendas gotas de agua a la hora de defender la estructura económica que sigue beneficiando a ese 10%, que sigue beneficiando al Gran Capital.
La presencia de las espadas económicas de Cavallo, De la Rúa y Duhalde, acompañando a Roque Fernández a Estados Unidos para ratificar el continuismo, es mucho más que un acto de seducción a los banqueros y capitalistas yanquees: es la confesión del carácter de clase de sus programas, profundamente antiobreros y pro-imperialistas. Casi instintivamente, las masas argentinas intuyen esta unidad burguesa ante la crisis capitalista, y esto explica la absoluta falta de entusiasmo y participación que marca como hecho saliente las campañas electorales. Pero si esta desilusión democrática tiene como hecho progresivo la desconfianza en los políticos patronales, encierra el enorme peligro de que, al no ver una salida, las masas entren en un cono de sombras en sus luchas, de desmoralización y escepticismo.
Para combatir esta posibilidad cierta de la evolución de la lucha de clases en la Argentina, los revolucionarios debemos POLITIZAR LA CONCIENCIA COLECTIVA, marcando claramente que la pelea por la reivindicaciones mínimas que han generado los últimos conflictos debe dar un salto en programa, en metodología, en organización y en dirección.
En los días previos al 8 de agosto quedó al descubierto (por propias declaraciones del Gobernador Obeid) la crisis financiera de la provincia. A pesar de su poder económico básico, la recesión general y la crisis agropecuaria en particular han colocado a Santa Fe en el camino de Corrientes y de Neuquén. El Gobernador electo declaró sobre el pucho de su victoria la necesidad del ajuste fiscal, de privatizar la Empresa Provincial de Energía, e inclusive, de reducir los sueldos de la Administración Pública. Reutemann va a utilizar su "plafond" electoral y el PSP de Binner lo va a acompañar en esa tarea.