Elecciones provinciales
santafesinas, consolidación del continuismo del régimen
Al cierre de esta edición de "MASAS", cuando aún
faltan procesar algunos guarismos de detalle, dos personajes se yerguen
como indiscutidos ganadores en las elecciones del pasado 8 de agosto: Carlos
Reutemann, nuevamente Gobernador con casi el 55% de los votos válidos,
y Hermes Binner, reelecto Intendente de Rosario, con más del 60%
de los sufragios. Los ganadores arrastraron con su victoria a sus seguidores
que conforman los órganos parlamentarios: así, tanto la Legislatura
como el Senado provincial se conformaron con amplia mayoría reutemista,
mientras que lo propio sucedió con el Concejo Municipal de Rosario,
ampliamente dominado por la Alianza con hegemonía del Partido Socialista
Popular. A manera de apuntes, consideramos importante avanzar algunas consideraciones
sobre los resultados electorales, y su relación con la realidad
socioeconómica de la provincia y del país.
- Las elecciones burguesas -no nos cansaremos de aclararlo- son una versión
deformada de la realidad de la lucha de clases, en tanto y en cuanto son
expresión del dominio ideológico, político y organizativo
de la burguesía. Los trabajadores aparecen diluídos como
clase, ya que el individuo-ciudadano es presa tanto del manipuleo de los
candidatos patronales que monopolizan los medios de comunicación
masivos, así como de la soledad del cuarto oscuro. Sin embargo,
es muy importante para la vanguardia revolucionaria que intenta poner en
pie el partido de la clase obrera ayudar a comprender con qué grado
de firmeza la burguesía logra por este medio ejercer su dictadura,
que fisuras se pueden pronosticar, y de qué manera (aunque fuera
tendencial) su puede expresar la clase obrera en forma independiente.
- La Ley de Lemas que rige en el reglamento electoral de la Provincia
potenció aún más la confusión política,
y la decisión de los electores de "elegir al hombre".
El corte de boleta fue fenomenal, dándose las combinaciones más
insólitas que se puedan concebir.
- Las campañas electorales se dieron en el marco de una unidad
programática entre la Alianza (opositora) y el oficialismo. Los
dos grandes ganadores (Binner y Reutemann) declararon ya victoriosos que
había que profundizar la armonía entre Gobierno provincial
y oposición, que lidera el distrito clave de Rosario. Y dicen profundizar
porque esa fue la política preexistente para con el anterior Gobernador,
Jorge Obeid. Se perfila una suerte de "unidad provincial", de
corte federalista, que hasta cierto punto significa una toma de distancias
de los aparatos políticos respectivos. En el caso de Reutemann,
es público y notorio su oposición a nacionalizar la campaña
electoral. En el acto de festejo desde la Casa Gris de la ciudad de Santa
Fe, ni Duhalde ni Ortega (fórmula presidencial del PJ) usaron de
la palabra, a pesar de estar presentes. Las encuestas siguen dando una
amplia ventaja a De la Rúa (presidenciable de la Alianza) en la
propia provincia. Ante esta realidad desfavorable, el famoso ex corredor
de Fórmula 1 le dio una mano de bleque al presidenciable del PJ:
"A Duhalde podemos empujarlo, pero con eso no va a alcanzar".
(Clarín del 9 de agosto).
- Ambos ganadores lograron cabalgar con éxito sobre la enorme
despolitización de las masas, logrando captar su favoritismo por
el regionalismo, la honestidad y la austeridad que encarnaban ambos individuos.
- Así, los aparatos políticos tradicionales de la provincia
fueron derrotados como tales: la UCR liderada por Usandizaga fue masacrada,
y su salvataje parcial fue gracias al alineamiento con el victorioso PSP
del ala alfonsinista de Dambrosio. En el caso del PJ, no sólo Reutemann
es un advenedizo. Su vicegobernador electo, Muniagurria, es representante
directo de la oligarquía provincial, habiendo ocupado diversos cargos
en la Sociedad Rural. En contraste, las expresiones más o menos
ortodoxas del peronismo, fueron llevadas literalmente a la marginalidad
política. En Rosario, el mayor tributario de votos para Reutemann
fue el "tigre" Héctor Cavallero, que lidera una fracción
del PSP llamada "Partido por el Progreso Social". El viejo partido
provincial de la burguesía agraria y la pequeñoburguesía
urbana, el Demócrata Progresista fundado por Lisandro De La Torre
obtuvo los guarismos más bajos de toda su historia, retrocediendo
decisivamente en los órganos legislativos y perdiendo numerosas
comunas.
- La excepción a esta debacle partidocrática es el PSP,
que salió ampliamente fortalecido, y se constituye en el obstáculo
fundamental para la evolución política de las masas hacia
la independencia de clase, ya que su política abiertamente burguesa
y pro-imperialista aparece disfrazada por algún barniz "social-populista".
- La izquierda (representada por UNIR-alianza entre el Partido Comunista,
Patria Libre y el MST- el Partido Obrero y el Partido Humanista), retrocedió
también significativamente respecto a guarismos anteriores.Y lo
que es más importante, no parece haber logrado progreso alguno en
el agrupamiento y el despliegue de activismo durante la campaña
electoral.
- Aún más marginal fue la derecha filo fascista (seineldinista)
del Frente Emancipador y otro ignoto lema.
- Los votos en blanco y nulos rondaron entre el 5 y el 10%, según
la región de la provincia y el cuerpo de voto de que se trate. El
ausentismo del electorado rondó el 20% del padrón. Estas
cifras están por encima de los niveles históricos, pero no
podemos considerarlas como una tendencia importante de las masas. En éstas
dominó la apatía y la indiferencia ante el acto eleccionario,
más que un rechazo frontal. Las ilusiones democráticas demostraron
conservarse más como una suerte de inercia que por una gran expectativa,
en el marco de una situación de quietismo de la lucha de clases,
sólo quebrado por algunos conflictos puntuales (portuarios de Rosario,
chacareros en el marco del paro agrario nacional, movilización estudiantil
contra el recorte menemista, conflictos aislados en el cordón industrial
de San Lorenzo). La política conciente de la burocracia sindical
de la zona impidió que se unificaran dichos conflictos en un solo
plan de acción, al servicio de no hacer olas que pudieran abrir
un canal de movilización independiente del electoralismo burgués.
- En los días previos al 8 de agosto quedó al descubierto
(por propias declaraciones del Gobernador Obeid) la crisis financiera de
la provincia. A pesar de su poder económico básico, la recesión
general y la crisis agropecuaria en particular han colocado a Santa Fe
en el camino de Corrientes y de Neuquén. El Gobernador electo declaró
sobre el pucho de su victoria la necesidad del ajuste fiscal, de privatizar
la Empresa Provincial de Energía, e inclusive, de reducir los sueldos
de la Administración Pública. Reutemann va a utilizar su
"plafond" electoral y el PSP de Binner lo va a acompañar
en esa tarea.
- Nuestro partido hizo una buena campaña electoral, tratando de
ligar los planteamientos básicos de nuestro programa a la necesidad
de la unidad para la lucha y la movilización. Supimos también
ligar la campaña al desenmascaramiento de esta falsa democracia,
con el eje de la lucha contra nuestra proscripción
(ver nota aparte).
Logramos consolidar nuestras filas, y ampliar nuestra periferia, especialmente
preparando nuestras fuerzas para intervenir en la inevitable agudización
de la lucha de clases que, más temprano que tarde, se va a producir
de la mano del ajuste reutemista.