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La larga contienda que se desarrolló en el sudeste asiático durante las décadas del ’60 y el ’70, y su resultado en el plano militar favorable al pueblo vietnamita, demostró, contundentemente, de que el poderoso aparato bélico del imperialismo no es imbatible y de que puede ser derrotado. Sin embargo, aquel triunfo que se diera en el plano militar, no fue capitalizado. Lejos de impulsar una política internacionalista y proletaria, la dirección política de los discípulos del "tío" Ho, estructurados en torno de la cúpula del PCV (Partido Comunista de Vietnam), se sometieron a los dictados de la burocracia del Kremlin, con lo cual, y sumado a múltiples factores, el proceso revolucionario fue estrangulado paulatinamente en todos los niveles: políticos, económicos, militares, etc. Como resultado de este proceso, las posibilidades de un desarrollo revolucionario al resto de las naciones del sudeste asiático fueron perdiendo posibilidades. Tras la victoria en 1975 y como ejemplo de lo antes mencionado, la estrategia seguida por el gobierno estalinista de Hanoi, consistió en llevar adelante una política de colaboración de clases con el imperialismo, siendo por consiguiente, el Partido Comunista de Vietnam el máximo responsable del actual retroceso que sufre el pueblo vietnamita. Ya a partir de 1989, la Asamblea Nacional aprueba planes para el ingreso de inversiones extranjeras al país. En 1992, se adopta una reforma constitucional que otorga mayor poder a la figura presidencial y establece para Vietnam una economía de libre mercado. Esta definición, determinará que el gobierno de Estados Unidos ponga fin en 1994, al embargo económico y aliente para la región, la inversión por parte de sus grandes empresas multinacionales. Para el canciller y viceprimer ministro de Vietnam, Nguyen Manh Cam, la actual política que lleva adelante el gobierno está orientada en que se ha "realizado una apertura de la economía de nuestro país, pero no seguimos el camino del capitalismo. Nosotros mantenemos nuestro objetivo que es construir el socialismo. Por lo tanto, cambiamos de una economía centralizada y burocrática a una economía de mercado, pero según una orientación socialista. Porque el mercado no es sinónimo de capitalismo. La economía de mercado es un éxito de la humanidad. Hay un mercado capitalista y un mercado socialista. El camino que nosotros transitamos es el socialista, cuya característica principal es una economía multisectorial, que produce mercancías, y en la que el Estado ocupa el papel principal..." ("La Nación", 19/09/1999, Sección 7, página 6) Esta "perestroika" a la vietnamita o "doi moi", y como lo dice el mismo Cam, está férreamente controlada por el aparato del Estado es decir, por la cúpula estalinista del PCV. Este proceso de restauración capitalista, lejos de encontrar parecidos al proceso ruso, hoy por hoy controlado por las mafias, es muy similar al que tiene lugar en China, donde también es la burocracia del PCCh la encargada de controlar la apertura económica y los nuevos negocios con el imperialismo. Es evidente que en Vietnam, de continuar dicha "orientación socialista" por parte del PCV, el estado obrero terminará en corto tiempo transformado en un estado de carácter capitalista, donde los actuales funcionarios del PCV, constituyen el principal soporte de la contrarrevolución y la base material para el desarrollo de la burguesía local. Solamente la puesta en pie de un partido obrero y revolucionario, apoyándose en las conquistas de la revolución que derrotara al mismísimo imperialismo y que plantee el derrocamiento y expulsión de la burocracia estatal en Vietnam, podrá comenzar a edificar los pilares del socialismo, en el marco de la lucha internacional por los Estados Unidos Socialistas del Sudeste Asiático. Tomás Murúa |