En Buenos Aires, la Alianza ya comenzó el "Gran Cambio"
Amparándose en el papel distraccionista de la disputa electoral, el hoy electo presidente de la República, Fernando De la Rúa, resolvió enviar para ser tratado por la Legislatura porteña, su proyecto de nueva Ley de Empleo Público.
Este proyecto, cuyo objetivo es flexibilizar las modalidades de trabajo y de contratación vigentes en la ciudad, es un claro indicador del carácter antipopular que adoptará el futuro gobierno nacional de la Alianza. De aprobarse, la nueva ley significaría, entre otras cosas, el barrer de un plumazo con los llamados "estatutos especiales" de docentes y médicos. Como era de esperar, este nuevo ataque ha contado con la absoluta complicidad de los burócratas sindicales, quienes conociendo de antemano los planes del gobierno porteño, maniobraron para impedir cualquier posibilidad de resistencia. En esta acción, la responsabilidad mayor recae sobre las direcciones nucleadas dentro de la CTA - UTE, gremio de base de la Ctera en capital y la Asociación de Médicos Municipales -, quienes sólo "amagaron" con llamar a movilizarse cuando constataron que la fórmula aliancista no se vería afectada en su handicap electoral, el 24 de octubre. Esto reafirma la total coherencia que guía el accionar de los burócratas de la CTA-CTERA, quienes durante la campaña electoral no ahorraron fuerzas a la hora de llevar agua al molino de los candidatos de la Alianza.
Esto explica que, una vez confirmado el previsible triunfo de la dupla De la Rúa-Alvarez, la conducción de CTERA, con Maffei a la cabeza, no ha perdido oportunidad de dar fe ante cuanto micrófono de radio y TV le acercaran, de su total disposición para "levantar" la "carpa blanca" docente, siempre que el nuevo gobierno les garantice el puntual pago del Fondo de Financiamiento Docente.
Como moneda de cambio, Maffei y Cía. se han comprometido a abandonar -hasta formalmente- cualquier reclamo contra la aplicación de la Ley Federal de Educación.
Sin embargo, los planes del gobierno de la ciudad se han visto complicados por la creciente resistencia de las bases docentes, quienes contra la decisión inconsulta del UTE de levantar el paro del 28/10, respondieron parando masivamente.
Fue la contundente respuesta de los docentes, lo que obligó a que el gobierno porteño tuviera que dar marcha atrás, dejando momentáneamente en suspenso los aspectos del proyecto referidos a los estatutos especiales. Sin embargo, los docentes y el resto de los trabajadores públicos de la ciudad no deben descuidarse, pues el paso atrás dado por De la Rúa es una maniobra que sólo busca ganar tiempo - seguramente hasta el receso escolar de verano, que es cuando los docentes y estudiantes no se encuentra en las escuelas - para retomar con mas energía el ataque.
En esta situación, el activismo, mayoritariamente docente, que ha empezado a nuclearse en el espacio denominado "Autoconvocados", se halla ante la necesidad de avanzar en la tarea de dotarse de un mínimo programa de lucha basado en asambleas de las escuelas, que le permita constituirse en una verdadera referencia, no sólo para los docentes, sino para el conjunto de los trabajadores públicos de la ciudad.
En este sentido, el paro que la conducción de Ctera ha convocado para el 24/11 en reclamo por el pago de Fondo de Financiamiento Docente, constituye una oportunidad inmejorable para avanzar en el reagrupamiento docente. Para ello es imperioso que el activismo tome al mismo en sus manos, para transformarlo en una instancia de organización y reagrupamiento, en la perspectiva de avanzar en un plan de lucha nacional que tenga por objetivo tirar abajo la reaccionaria Ley Federal de Educación.
Diego