Con el aval del Imperialismo, Rusia está aplastando al pueblo checheno
Al cierre de la presente edición de ¨Masas¨, las ultimas informaciones sobre el conflicto de Chechenia daban cuenta de las sangrientas consecuencias -cientos de muertos y alrededor de 200.000 civiles refugiados en las repúblicas vecinas - que los reiterados ataques del ejercito ¨federal¨ ruso, vienen causando en la población civil chechena. La situación es diferente a lo sucedido durante la guerra librada a mediados de los ´90, cuando Yeltsin se lanzó a invadir la región con la idea de que la misma se reducía a un simple y corto paseo, sin imaginar que ese error le costaría al ejercito ruso miles de muertos y heridos, para terminar al cabo de casi 3 años de combate, debiendo aceptar un cese del fuego de características humillantes para Yeltsin y su pandilla. Esta vez, decididos a curarse en salud, Yeltsin y sus generales han optado por una táctica que se asemeja a la de los bombardeos quirúrgicos de la OTAN contra Yugoeslavia, incluidos los "errores involuntarios"de misiles impactando en escuelas y hospitales. Así, mediante esta demolición sistemática de los principales centros urbanos y de los pocos restos de la industria chechena que escaparon al anterior conflicto, lo que se busca es dejar previamente el "terreno arrasado", de manera tal, que la posterior ocupación se lleve a cabo al menor costo posible.
En su objetivo de evitar la secesión de Chechenia (lo que implicaría la pérdida de los importantes yacimientos petrolíferos existentes en la región) el chauvinismo gran ruso cuenta con el respaldo explícito del Imperialismo.
Los principales referentes de la CEE, la OTAN y EE.UU., rápidamente se declararon prescindentes en lo que consideran un problema interno de Rusia. Los principales voceros del Imperialismo hicieron explícito su rechazo a reconocer el libre derecho a la autodeterminación reclamada por Chechenia, y recalcaron que la misma se trata de una provincia mas de Rusia.
En este sentido, los recientes choques verbales entre Clinton y Yeltsin por la situación chechena, registrados en la cumbre de la OSCE en Turquía, no van mas allá de un combate al estilo de "Titanes en el Ring", donde los contendientes solo "hacen" que se golpean. Es que, como bien indicábamos en la declaración de rechazo al ataque ruso contra Chechenia que el POR ha firmado con otras organizaciones internacionales (ver MASAS 142), las fisuras interburguesas por la disputa de las cuencas petrolíferas del Cáucaso no le impiden al Imperialismo actuar como un solo bloque en cuanto a impedir la autodeterminación chechena, por el peligro que el ejemplo se multiplique en regiones similares de la ex URSS.
En este sentido el Imperialismo apoya la intervención rusa, pues ésta, actuando como gendarme bien pagado, le garantiza sentarse a discutir con un único y fiel interlocutor -la pandillera burguesía semicolonial rusa-, aún al precio de permitirle potenciarse en la región. Ese fue el sentido de las palabras de Clinton en Turquía, cuando le recomendó a Yeltsin "...que escuche a los amigos de Rusia en esta cumbre..." con lo cual dejó claramente establecido de qué lado de conflicto se hallan los verdaderos intereses imperialistas. El POR reitera lo planteado oportunamente en la declaración firmada conjuntamente con otros organizaciones de distintos países del globo, donde expresamente se reconoce y apoya el pleno derecho a la autodeterminación nacional de Chechenia, bajo dirección proletaria y como parte integrante de la lucha por el restablecimiento de la disuelta URSS.
Daniel Santana