LAS FARC EN FILOSOFIA Y LETRAS
El 7/10, se realizó en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, una charla sobre la situación política colombiana. La misma estuvo a cargo del "vocero itinerante" de las FARC, el compañero Javier Calderón.
En términos generales, la extensa exposición que realizó Calderón abundó más en frases que apuntaban al lado "sensible" del auditorio - mayoritariamente de la FJC - que en claras precisiones sobre la real situación al interior de Colombia. Aquí es necesario resaltar como una limitación fundamental, que la charla no estuvo acompañada, como la propia importancia del tema así lo aconsejaba, del necesario debate posterior. Así, una vez finalizada su exposición, Calderón se limitó a responder preguntas que previamente habían sido apuntadas por él mismo.
A pesar de esta fundamental limitación, por las propias respuestas brindadas por el expositor, quedó claramente en evidencia el caracter abiertamente reformista del programa de las FARC, el que fue claramente sintetizado por el propio Calderón, cuando ante la pregunta de cúal era la correlación de fuerzas en la lucha entre las FARC y el ejercito colombiano como expresión del Estado burgués, este se ufanó diciendo que: "...las FARC controlan el 70% del territorio nacional...¨ y que estas ¨...se hallan victoriosas frente al ejercito colombiano...¨ ya que cuentan con el ¨...apoyo absoluto del pueblo colombiano...". Ahora bien, ante el calibre de las revelaciones, el primer y obvio interrogante que le surge a quien se reivindica marxista - Calderón recalcó que esa era la ideología de las FARC - es: ¿por que razón no se toma el poder si las condiciones tan favorables así lo indican? ¿por qué razón se insiste con el camino del diálogo - aquí hay que hacer notar la exaltación que las FARC hacen del supuesto carácter "democrático" del conservador Pastrana y su gobierno, en contraposición al fascismo que encarnarián los "generales" del ejército colombiano- cuando justamente éste ha sido el principal mecanismo que viene impulsando el imperialismo en el mundo, como forma de desarmar y someter a los distintos grupos armados -IRA, OLP, ETA, etc.
Calderón mismo se encargó de aclarar las incógnitas, cuando afirmó que si se hacía prevalecer el diálogo y la negociación por sobre la toma del poder, ello se debía a que con esa táctica se evitaba complacer al imperialismo yanqui, quien utilizaría ese hecho para desencadenar su intervención militar en Colombia.
En realidad, y como quedó claramente expresado con el resto de las intervenciones de Calderón, la excusa de la intervención imperialista funciona a modo de "taparrabos" del verdadero programa conciliador de clases de las FARC, el que las lleva a buscar, como buenos exponentes del stalinismo, fracciones "progresistas" de la burguesía nacional, en este caso, colombiana.