ACERCA DEL "BALANCE" DE ALTAMIRA SOBRE LAS ELECCIONES
El largo balance de las elecciones presentado por el P.O. en su prensa n° 647 está al servicio de amalgamar a la militancia en espera de nuevas contiendas electorales para, si logran un crecimiento en su caudal de votos, decir que HAN PASADO LA PRUEBA. Y el artículo cumple con su función: basta observar el Prensa Obrera 648 para ver cómo no se alza una sola voz en contra. ¿O no las publicarán?
Refiriéndonos al artículo en sí, está claro que, para Altamira, no hay nada que balancear respecto a la forma de intervención en las elecciones burguesas, respecto a cómo debemos hacerlo los revolucionarios, balanceando la íntima relación entre esa forma y el contenido de esa intervención. No. Para él se trata de ver por qué le pifiaron al pronóstico que esperaba un crecimiento doble o triple de la cantidad de votantes al P.O., lo que demuestra cuál es la estrategia de esta organización: "¿Partió de aquí el error de prever un crecimiento de (...) la organización partidaria...?" (pág. 1 P.O. 647). Pero, al balancear el por qué del yerro en el pronóstico, confunde conscientemente al no definir cuál es la caracterización que hace de la situación política, puesto que, si lo hiciese, debería definir también las tareas que se desprenden de aquella caracterización.
Algo dice: "Un pronóstico desacertado (...) supone que ha habido una inadecuada caracterización política" (ídem) y se propone analizar si fueron acertadas o no las caracterizaciones de situación "excepcional" y la de "arriba no pueden y abajo no quieren" a las que arribaron en su X Congreso.
En el balance que nos ocupa, minimiza esta última caracterización escribiéndola como "...tendencia a la rebelión de abajo junto con una tendencia a la división y desorientación por arriba" (ídem), cuando en la Declaración del X Congreso está expresada: "Los de abajo estamos demostrando que no estamos dispuestos a soportar la terrible descomposición que se abate sobre nosotros. Pero tampoco los explotadores están soportando a su propio régimen. Asistimos al fenómeno excepcional de la incapacidad de la clase dominante para seguir gobernando como lo venía haciendo" (pág. 2. Declaración Pol. X Congreso). Para su análisis, de afirmar que era así pasa a llamarlo ‘tendencia’. Pero, ¿de qué situación política nos está hablando? : "...para la revolución no basta con que las masas explotadas y oprimidas tengan conciencia de la imposibilidad de seguir viviendo como viven y exijan cambios; para la revolución es necesario que los explotadores no puedan seguir viviendo y gobernando como viven y gobiernan. Sólo cuando los de ‘abajo’ no quieren y los de ‘arriba’ no pueden seguir viviendo a la antigua, sólo entonces puede triunfar la revolución." (Lenin. El Izquierdismo... Obras Escogidas. Tomo VI. Pág. 73. Ed. Cartago). ¿Está diciendo que la situación política es revolucionaria? Y ¿Por qué no lo escribe? En el análisis de la caracterización de los altos y los bajos de la sociedad, Altamira dice por un lado, que es y era acertada la misma: "En los editoriales de Prensa Obrera se caracterizó que estos resultados (está hablando de las elecciones provinciales), no llegaban a contrarrestar la tendencia (los de arriba y los de abajo), de conjunto –y en definitiva, sostenemos que tampoco habrán de lograrlo las victorias de De la Rúa y Ruckauf..." (pág. 2 P.O. 647); y por otro lado dice que la caracterización era desacertada: "Desde el punto de vista subjetivo, ni la burguesía perdió la confianza de que podría controlar los acontecimientos, ni los explotados pudieron arribar a la conclusión de que debían buscar una salida fuera de los senderos tradicionales" (ídem). Pero su análisis, bastante particular por cierto, lo hace con relación al resultado electoral: "Si el Partido Obrero le hubiera adjudicado un mayor peso a este bloqueo que se manifestaba en la conciencia de todas las clases, seguramente hubiese considerado (no lo consideró), que al menos una de las alternativas de las elecciones podía ser su propio retroceso electoral". Lo que demuestra el eje de su estrategia. Al no definir en términos leninistas la caracterización de la situación política se excusa de balancear las tareas que necesariamente deben desprenderse de aquella. Si era y es revolucionaria la tarea no era lograr una duplicación de los votos sino desarrollar los medios que permitan el triunfo de la revolución. Por supuesto que no era ni es revolucionaria la situación política. Todo el recorrido de la caracterización del X Congreso es continuidad del EXITISMO del P.O. en las campañas electorales. En las Resoluciones de la Conferencia Nacional del año 1991 podemos leer: "...las próximas elecciones son la oportunidad para una intervención – electoral – muy profunda del P.O. esto porque se plantea un derrumbe político y electoral del peronismo. Las elecciones serán el registro contable de un progreso político de muy larga data que el P.O. señaló y pronosticó. Sólo con nuestra acción – electoral – podemos comprobar los alcances políticos del realiniamiento que provocará este derrumbe y su canalización revolucionaria." Exitismo e impresionismo productos de una desesperación pequeñoburguesa por crecer... electoralmente.
También utiliza ‘excepcional’ para caracterizar la situación. Sabemos que esa palabra no desnuda algún carácter de clase como sí lo hace revolucionaria o contrarrevolucionaria o prerrevolucionaria; pero Altamira la utiliza indiscriminadamente y pone pruebas: "... la subjetividad de los trabajadores pase a ser una cuestión central prueba, precisamente, la ‘excepcionalidad’ del momento histórico" (pág. 2), como si recién ahora la crisis de la Humanidad se redujera a la crisis de dirección del proletariado. "La derechización del escenario político (...) confirma el carácter ‘excepcional de la situación política del país" (pág. 6); y en la Declaración del X Congreso, en página 2: "El carácter excepcional de la crisis actual no sólo está representado por la situación social desesperante de las masas. También está determinado por la feroz resistencia que nos esforzamos en desplegar los trabajadores..." sería bueno que Altamira definiera en términos leninistas cuál es la caracterización de la situación política para poder discutir seriamente y no tener que andar adivinando jeroglíficos, porque sino todos los momentos históricos y todas las situaciones políticas van a ser excepcionales, palabra que no nos dice nada acerca de cómo debemos actuar.
Pero, allí en su torre el eximio ajedrecista, parece decir (digo parece por lo confuso), que la caracterización (sin decir cuál es), es acertada y el error está en el pronóstico: " La inadecuada apreciación de este componente (la evolución de la conciencia de las masas, punto ‘central’ de su balance), indica de por sí, una inadecuada relación del Partido Obrero con el movimiento de las masas, incluso una insuficiente penetración en sus filas". Es decir, por esta inadecuada relación el pronóstico es desacertado y no la caracterización. ¡ES FANTASTICO!
A continuación explica cómo debe ser la penetración en las masas: "pero la penetración en las masas sólo es tal cuando se realiza por medio de un programa. Solamente un programa puede darle a las masas la fuerza que le falta (conciencia y organización) para derrotar a la burguesía. Sólo una penetración en las masas de carácter principista, es decir, basado en la delimitación de los intereses antagónicos entre las clases, puede permitir la construcción de un partido obrero que sea realmente revolucionario." Pero no lo escribe buscando balancear el programa del P.O. y dentro de este, su intervención en las elecciones. Lo hace para posicionarse como el teórico indiscutible, protegiendo los flancos por los cuales, algún "descompuesto" lo pueda atacar. Analicemos un poco nosotros la intervención en estas últimas elecciones del P.O. y veamos como no se delimita de la burguesía.
Veremos con claridad el carácter CENTRISTA Y OPORTUNISTA de su programa. Algunos puntos: el posicionarse contra la devaluación, posición oportunista pues la masas en general no quieren la inflación, lo hace oscilar hacia la política burguesa contraria a la devaluación (esta es otra política burguesa), la estabilidad por medio de la paridad cambiaría, ‘olvidando’ LA POLÍTICA INDEPENDIENTE DEL PROLETARIADO que bien clara está expresada en el Programa de Transición: " Ni la inflación ni la estabilización monetaria pueden servir de consignas al proletariado porque son las dos caras de una misma moneda. Contra la carestía de vida (...) sólo es posible luchar con una consigna: la escala móvil de los salarios." (pág. 21 y 22 Ed. El Yunque). Claro que en algún lugar lo dice (salarios igual a la canasta familiar), pero esto justamente revela su carácter centrista, no revolucionario. Otro ejemplo para ver el carácter centrista y oportunista del programa del P.O. es el reportaje que le publican en Clarín el viernes 17 del 9. Ante la pregunta del periodista: - Usted ¿qué haría con los corruptos?, no discute la corrupta justicia burguesa ni propagandiza los tribunales obreros y populares sino que se encuentra con el programa de la Alianza al contestar: "los meto rabiosamente en cana". Ese reportaje es muy ilustrativo del carácter del programa que lleva adelante Altamira. Sobran más ejemplos: "que el estado intervenga y ponga en funcionamiento a todas las empresas que cierren o suspendan bajo control obrero", como si el Estado burgués se fuese a tirar sobre sí mismo, sobre su clara función de gendarme de la propiedad privada.
Toda esta intervención electoral demuestra claramente que, como dice Altamira, el P.O. no tiene un programa obrero y revolucionario y por eso su penetración en las masas no tiene un carácter principista de delimitación de los intereses antagónicos entre las clases, sino que su carácter es oportunista con miras sólo a crecer electoralmente por medio de consignas y propagandizaciones que sean viables al estado de la conciencia de las masas. Por último y para no hacerlo más largo, en los "Prolegómenos de una nueva etapa", Altamira nos llama a la izquierda a unirnos para las futuras luchas, a establecer un polo clasista en los sindicatos, sin de perder de vista nunca su estrategia electoral: " A la izquierda la invitamos (...) a acordar procedimientos de contenido político y características democráticas para nuevas confrontaciones electorales".
Creemos que está claro la estrategia del P.O. y que el pretendido balance sólo está al servicio de amalgamar a la militancia tras la preparación de nuevas contiendas electorales. Nosotros estamos manteniendo reuniones de estudio y debates con militantes y ex-militantes del P.O. tendientes a nuestra preparación (lo que corresponde en esta etapa prerrevolucionaria), en común como cuadros revolucionarios e invitamos a todos los compañeros del P.O. a debatir como debemos intervenir los revolucionarios en las elecciones burguesas (para lo que proponemos el folleto del mismo nombre de F. Armas, con las ampliaciones y modificaciones que vote nuestro IX Congreso, próximo a realizarse). Debate que nos servirá para que, en las próximas contiendas electorales burguesas, desnudemos juntos el carácter de clase de las mismas y propagandicemos un PROGRAMA OBRERO Y REVOLUCIONARIO Y LA NECESIDAD DE IMPONERLO MEDIANTE LA ACCIÓN DIRECTA, VIOLENTA, CONCIENTE Y ORGANIZADA DE LAS MASAS.
Andrés Romario