España: elecciones, lucha de clases y necesidad de construir un partido revolucionario
Los resultados electorales del 12 de marzo han sido un fiel reflejo político de los vientos de bonanza económica que soplan para la burguesía imperialista española. La derecha, que ha capitaneado el proceso de privatizaciones y de fusiones de grandes empresas transnacionales; que ha acelerado la gran especulación de la bolsa; que ha impulsado la gran penetración imperialista española por todos los continentes y muy en particular en latinoamérica (en la que en el año 99 invirtieron más de 25.000 millones de dolares, más que los capitalistas yankees por segundo año consecutivo); que ha llevado a extremos insufribles para la clase obrera y demás asalariados la política de la flexibilidad laboral por medio de despidos, contratos basuras, movilidad en el trabajo, bajos salarios para los nuevos contratados y recortes sociales.; que desarrolla la sobreexplotación de los obreros inmigrantes y fomenta los pogroms fascistas contra ellos; que en definitiva ha manejado bien los asuntos del capital obteniendo los máximos beneficios para la burguesía, ha obtenido la mayoría absoluta en el parlamento.
Por su parte la coalición del PSOE con IU sufrió un fracaso total. Estos partidos traicionaron a la clase obrera, unos antes y otros después, y están compuestos por cuadros intermedios y direcciones de composición mayoritariamente burguesa. Por eso, no tiene nada de extraño que tres millones de votantes de las elecciones del 96, en su inmensa mayoria trabajadores, les hayan vuelto la espalda en estas elecciones absteniéndose de votar, aumentando de esta forma la abstención hasta los 10 millones (más del 30% del padrón).
La mayoría absoluta obtenida por el Partido Popular va a suponer una mayor ofensiva del capital contra la clase obrera. Al mismo tiempo la burguesía española tendrá el camino despejado para organizar su gran revancha contra Catalunya y Euskal Herria en particular. La amenaza de reforma de la ley electoral se convertirá ahora en una realidad para cercenar la representación política de estas dos naciones en el parlamento español y comenzar la soñada reconquista cultural, política y económica de Catalunya y Euskal Herria, en la cual de seguro el PP contará con la colaboración activa del PSOE e IU.
Sin embargo, la clase obrera no dejará de ofrecer una resistencia cerrada a la ofensiva del capital. En estos dias hay una gran lucha obrera que merece destacarse tanto por su gran combatividad como por los objetivos de clase por los que lucha: en Gijón los trabajadores de los astilleros de la NAGISA han vuelto a la huelga y han ocupado los astilleros defendiéndose, con toda clase de artefectos fabricados por ellos, de las brutales cargas y agresiones de las fuerzas represivas enviadas por el gobierno y la patronal para desalojarlos. La lucha de estos obreros es en solidaridad con un centenar de jóvenes trabajadores de astilleros que la empresa contrata temporalmente y los despide cuando quiere. Estas luchas alcanzaron su apogeo en plena campaña electoral,y ni uno solo de los partidos que se reclaman todavía de la clase obrera ha movido un dedo ni ha levantado la voz para denunciar esas agresiones salvajes o para llamar a la solidaridad al resto de los trabajadores. NAGISA es un ejemplo para todos los trabajadores. NAGISA es el camino a seguir para que de nuevo y a lo largo de una dura lucha el proletariado industrial irrumpa de nuevo en la escena política no solo con sus reivindicaciones inmediatas de clase sino también con sus claros y netos objetivos de revolución social por la emancipación de todos los trabajadores y de todos los oprimidos y explotados. Aquí esta el verdadera campo de batalla del proletariado y de las grandes masas trabajadoras y explotadas y no en el circo electoral montado por la burguesía imperialista y sus lacayos. Así lo empiezan a entender destacamentos importantes del proletariado.
Los diversos grupos que se pretenden trotskystas deberían tomar nota de ello. La permanencia de la mayoria de ellos dentro de IU, a pesar de las criticas a la dirección y al acuerdo electoral con el PSOE, lo único que hace es poner obstáculos a la organización de la vanguardia proletaria dentro de un partido revolucionario. Esta última es la única alternativa real que tiene la clase obrera. Para que ella se pueda concretizar los compañeros espanoles deben dejar de sembrar falsas espectativas en sistema capitalista, e incorporarse sinceramente al trabajo de organizacion, movilizacion y lucha activa en la clase obrera. También deben tomar un mayor compromiso con la lucha por la autodeterminacion de las nacionalidades oprimidas, en particular con Euskadi. El alto grado de apoyó conseguido por la campaña abstencionista organizada por el movimiento de liberación vasco es una muestra más del rechazo popular ecistente allí para con las instituciones españolas. En resumen, sólo abandonando el ilusionismo institucional ellos podrán contribuir en concreto a la construccion de la nueva sociedad.
Daniel Bengoechea