SOBRE LA
APROBACIÓN DE LA REFORMA LABORAL: UN PROYECTO CLAVE PARA EL GOBIERNO
PROIMPERIALISTA DE LA ALIANZA
Los
alcances de la Ley antiobrera
El pasado 11/5, la Cámara baja aprobó el
proyecto de Reforma Laboral impulsado por el gobierno de la
"Alianza".
Esta nueva Ley, con 121 votos a favor, 84 en
contra y 2 abstenciones, servirá para golpear más a fondo contra las
condiciones laborales de la clase obrera, siendo una herramienta legal que pasa
a convalidar los atropellos que a diario sufre el trabajador a manos del
capitalista.
La salida de esta Ley era una de las
principales exigencias del imperialismo, junto a la de Reforma del Estado,
Patentes Medicinales, y otros proyectos que profundizarán la miseria, la
explotación y el sometimiento nacional al gran capital financiero.
El punto principal de esta Reforma Laboral
consiste, en que anula las Convenciones Colectivas de Trabajo de mediados de la
década del '70, cuando la clase obrera había logrado imponer al gobierno de
Isabel y la triple "A" numerosas conquistas que perduraron a pesar
del paso de la Dictadura, el alfonsinismo y los diez años del gobierno
peronista de Menem.
Sumado a este hecho que de por sí adquiere
relevancia histórica, se agrega la perspectiva inmediata de una mayor
atomización del movimiento obrero, en la medida que, de ahora en más serán las
asociaciones gremiales de carácter regional, fábrica, empresa y hasta sección,
las que se vean afectadas a la negociación directa con la patronal, debilitando
objetivamente la posibilidad ya no de "imponer", sino de salvaguardar
lo poco que queda de las viejas conquistas de la clase obrera. Y como si esto
fuera poco, la Ley estipula que no podrán ser reducidos los salarios básicos,
no así los adicionales, plus y otras remuneraciones extras que percibe el
trabajador con lo cual, la reducción salarial comenzará a corporizarse
raudamente.
Entre
la ofensiva laboral y la desocupación en aumento
Fisuras
en el oficialismo y traición de la burocracia sindical
La victoria del gobierno favorece los planes de
la burguesía nacional de cara a mejor sobrellevar la crisis del Mercosur.
Como dato, valga mencionar que el único voto a
favor en Diputados dentro del bloque del PJ, fue el de Osvaldo Rial, titular de
la Unión Industrial Argentina, lo cual demuestra el interés hacia este proyecto
por parte de un sector de la burguesía
nacional.
Para la burguesía nacional, no puede haber
competitividad en el plano regional del Mercosur, sin una baja nominal de
salarios y una eliminación pronta de conquistas laborales de la clase obrera.
Téngase en cuenta que el valor promedio de los
salarios regionales (Bolivia, Paraguay, Brasil, Uruguay), oscila entre los $30
y $120 dólares mensuales, cuando el promedio salarial en Argentina es de $400.
Ni el propio gobierno asegura que con esta Ley
se creará empleo estable. Por el contrario, en medio de la lucha interburguesa
por sobrevivir a la crisis, en donde los grandes monopolios imponen a los más
chicos el peso de la "Ley de mercado", destruyendo a diario fuerzas
productivas por doquier, el flagelo de la desocupación que azota a los
trabajadores irá en aumento.
Los conflictos provinciales como el de
Corrientes, el de Salta, Santa Fé, Cipolletti en Neuquén, Jujuy y otros
provocados por reclamos de más planes "Trabajar", o por una reducción
impositiva y créditos blandos para los pequeños y medianos productores, son una
muestra elocuente de la situación explosiva que se está desarrollando, y del
deterioro político que irá sufriendo el gobierno de la "Alianza", que
como buen rehén del imperialismo manifiesta toda su impotencia para dar
respuesta a los reclamos de los explotados de la ciudad y el campo.
Este desgaste ya comienza a tomar cuerpo y se
expresa en la super estructura política de la mismísima "Alianza" en
lo que hemos denominado un nuevo "Grupo de los 8".
Una vez más, nueve legisladores de la
"Alianza" encabezados por Alicia Castro se opusieron al proyecto de
Ley del gobierno, votando en contra del mismo y perfilando con ello una clara
fisura política en el seno oficialista.
Por su parte, la burocracia sindical de todo
pelaje se mostró complaciente con el proyecto del gobierno. Desde la CGT
oficial de Daer, quien apoyó decididamente la Reforma, pasando por la CTA de
Víctor De Gennaro, quien a pesar de divulgar una posición "en contra"
de la Ley, saboteó toda posibilidad de movilización organizada de los
trabajadores estatales contra la misma, y por último el MTA de Moyano quien
apostó a una movilización lo más estrecha y contenida posible, con el mero
objetivo de presionar a senadores y diputados para que votaran en contra.
La CCC de Santillán, mostrose nuevamente como
furgón de cola de la estratagema nacionalista burguesa de la dirección del MTA,
al no plantear una delimitación política y programática con la misma para que
así los trabajadores pudieran contar con una herramienta de independencia
política en sus manos.
Por
la puesta en pie de una dirección clasista y revolucionaria de la clase obrera
Retomando el tema de la ausencia de
independencia política de los trabajadores, ésta quedó ratificada una vez más
en las direcciones que se pusieron a la cabeza contra la reforma laboral, todas
ellas caracterizadas por levantar un claro programa de colaboración de clases,
posibilitándole al gobierno todo tipo de maniobra democratizante para imponer
sus objetivos reaccionarios y antiobreros.
Ni hablar de los sectores gremiales convertidos
a esta hora en empresarios, socios de las privatizaciones y la entrega del
país.
Si es importante remarcar lo siguiente: a pesar
del chaleco impuesto a la movilización por la burocracia y las amenazas
represivas del gobierno, el paro convocado por la CGT de Moyano contra la
Reforma fue importante, en medio del cual lograron darse instancias
embrionarias de autoconvocatoria por parte de los trabajadores en medio de la
protesta, dejando señal clara de que la clase está dispuesta a salir a la lucha
y no regalarle nada al gobierno y el imperialismo.
De lo que se trata es de superar en el terreno ideológico
y organizativo a las actuales direcciones del movimiento obrero, recuperando
los métodos de la movilización y la acción directa de masas al servicio de
comenzar a retomar todo el terreno perdido, todas y cada una de las conquistas
que nos han quitado desde la Dictadura en adelante.
Esta superación ideológica y organizativa es
todo un desafío sobre el cual se darán los basamentos fundacionales de una nueva dirección de la clase obrera, en
términos clasistas y revolucionarios que reclaman los explotados para luchar
contra el imperialismo y la burguesía nativa.
Esta es la tarea... ¡manos a la obra!