Teoría y Práctica de la “Tercera Vía”

En su libro La tercera vía: el renacimiento de la socialdemocracia, Anthony Giddens(*) condensa los análisis y postulados de lo que constituye el nuevo discurso del viejo reformismo europeo. Reseñamos aquí algunos de sus conceptos centrales y un pantallazo acerca de la práctica de uno de sus principales exponentes políticos, el laborista Tony Blair. La teoría l La izquierda subestimó la capacidad de supervivencia del sistema capitalista. En realidad el capitalismo no funcionó por la dinámica del propio mercado sino a través de las regulaciones que hizo el estado. Es que el capitalismo domina a la sociedad a través, y luego, de haberla “comercializado”. Es por ello que su desarrollo crea dos tendencias intrínsecas a él: producir diferencias sociales y lanzarse a la concentración monopólica. Estas tendencias deben controlarse porque de lo contrario el capitalismo se autodestruye, como ciertamente observó Marx. Por lo tanto, hay que dirigir ese desarrollo a través de la intervención del estado sobre el mercado. l La izquierda es el factor de seguridad del capitalismo. Desde una visión histórica restrospectiva, la izquierda le ha dado vida al capitalismo, sobre todo hoy, cuando no existe ninguna alternativa de revolución en la sociedad. Para tener más márgenes de seguridad dentro de la inseguridad que ofrece el capitalismo, la sociedad opta por la variante de los partidos de izquierda para que apliquen la política de la derecha (es decir, hagan un capitalismo “mejor”). En consecuencia, la divisoria entre derecha e izquierda hoy no es tan clara, ya que los problemas que creó el capitalismo debe resolverlos la sociedad en su conjunto. La contradicción de fines de siglo es: solidaridad social o marginación. l La globalización no sólo integra problemas, sino también soluciones. Por eso la tercera vía se está estudiando no sólo en Europa sino también en Estados Unidos y en China. Porque constituye una respuesta a los problemas que creó el agotamiento de las dos principales filosofías que se aplicaron en las dos posguerras: la que establece que todos los problemas deben resolverse por las fuerzas que actúan en el mercado, y la que indica que los problemas deben resolverse por el estado. l La izquierda teorizó y creyó en el estado paternalista. La vieja izquierda cree aún que el estado resuelve los problemas de la sociedad y los del mercado. Pero no hay que olvidar que esta teoría es de la derecha, y que el fascismo ha sido la concreción del estado paternalista. Sin embargo, las empresas son más eficaces, rápidas y descentralizadas que el estado. Los gobiernos deben ser tan activos y dinámicos como las empresas. l La tercera vía no es la “tercera ola”. La elaboración de Tofler se refiere a la influencia de los avances tecnológicos de los últimos 200 años sobre la sociedad. La tercera vía se centra en comprender y elaborar sobre los cambios sociales y políticos de los últimos 50 años. “Es el encuentro, frente a frente, de la socialdemocracia con la globalización.” La tercera vía es la construcción de la “sociedad participativa”. Los principios de la tercera vía son: a) no al poder sin la democracia; b) no a los derechos sin las obligaciones. l La tercera vía no niega el mercado, pero establece nuevas instituciones en la sociedad para controlarlo. No se puede reemplazar la economía de mercado por algo distinto, ya que no se conoce nada distinto. El objetivo realista, entonces, es crear un mecanismo de seguridad, a partir de acuerdos entre las naciones, que instalen instituciones supraestaduales capaces de actuar contra las fluctuaciones negativas del mercado mundial globalizado. La tercera vía en acción Tony Blair, primer ministro británico, prometió que la época de los derechos automáticos a los subsidios familiares, terminó. Todos los beneficiarios (incluso los inválidos) deberán someterse a entrevistas periódicas para demostrar que están efectivamente buscando trabajo. La consigna del jefe del “nuevo laborismo” es: “si usted puede trabajar, debe trabajar”. Afirma que quiere terminar definitivamente con el “abuso” a los subsidios y, por lo tanto, reforzará los mecanismos de control. Los subsidiados deberán refrendar periódicamente (cada tres meses por ejemplo) su “legalidad” mediante una entrevista; en caso contrario, perderán su asignación familiar. ¡Los asignados equivaldrían a los “inmigrantes ilegales” a los que persigue Menem! El gobierno inglés, mediante esta nueva ley, quiere también poner fin a la utilización de la pensión por invalidez como forma de jubilación anticipada. Con esta “reforma” al estado de bienestar (instalado por los propios laboristas en 1948), el gobierno de “centroizquierda” del “nuevo laborista” Tony Blair quiere ahorrar para el presupuesto unos 700 millones de libras esterlinas (unos US$ 1.140 millones). Blair quiere “ahorrar” porque necesita aumentar el presupuesto militar para financiar operaciones como los actuales bombardeos a Irak. Como los subsidios familiares representan un ¡inmenso gasto para el tesoro de la corona!, quiere recortarlos: la solución para el gobierno laborista, es como la de “cortarle la papita al loro”. Pero la aplicación de la tercera vía trae aparejados muchos más “beneficios” para los trabajadores británicos (que al ser del primer mundo van a “compartir” muchas de las ventajas que tenemos en el mercado laboral argentino), por ejemplo, la capacitación de los desocupados para poder conseguir trabajo. Con un pequeño detalle: para todos aquellos que terminen los cursos de capacitación, también se terminarán los subsidios, ya que como dijo Tony Blair “si usted puede trabajar, debe trabajar”; claro que debería agregar_ “si encuentra dónde hacerlo”. En realidad, “la tercera vía” constituye un nuevo discurso socialdemócrata de la vieja política neoliberal. El actual gobierno del “nuevo laborismo” no toca un solo pilar de la obra de Margaret Thatcher que dejó desocupados a millones de trabajadores británicos. La “dama de hierro” instrumentó los subsidios a la desocupación (utilizó la vacuna keynesiana) para que precisamente no se desarrollara ninguna exploción social. Hoy, con una tasa altísima de desocupación y desmanteladas las Trade Unions (sindicatos), el gobierno “centroizquiedista” lleva adelante la operación: ¡tercera vía en acción! Al cierre de esta nota se conoció la noticia de la defenestración de Oskar (“el Rojo”) Lafontaine, superministro de Economía de Alemania, y presidente del Partido Socialdemócrata. Fue volteado por el gran capital, no por izquierdista extremo, sino por supuestas “veleidades keynesianas” para bajar el desempleo. Este hecho, en el país clave de Europa, muestra que el espacio para el reformismo socialdemócrata en el capitalismo actual tiene es más reducido que el ojo de una aguja.

(*) Anthony Giddens, Third Way: The Renewal of Social Democracy, Prensa Política, 1998, Universidad de Cambridge). El autor es director de la London School of Economics, teórico de la tercera vía y asesor de Tony Blair, a quien apoyó para concretar el cambio del Labory Party en New Labory Party.