PATRIMONIO ESPIRITUAL MARISTA

EL TEMA DE LA MISION EN ALGUNAS FUENTES MARISTAS

CEPAM/A.BRAMBILA

 

 

(PS 007, 35-41, Carta a BAROU JUAN JOSE, VICARIO GENERAL, 1827-05): Todo el mundo está de acuerdo en que es la mayor importancia formar bien a la juventud. Es, pues, muy importante que quienes trabajan en esta excelente obra estén bien formados y que no queden abandonados a sí mismos cuando son enviados en misión.

 

(PS 008, 02-07, Carta a DEVAUX DE PLEYNE ALEJANDRO, ALCALDE, 1827-08): La cantidad de 1200 francos es ya bastante módica para hacer frente a los gastos que exige el mantenimiento de tres Hermanos en un municipio. Reducirla más es, me parece, arrancarles, no digo el triste salario del más ingrato y penoso empleo de un ciudadano, sino hasta su pobre y desagradable alimento.

 

(PS 014, 05-09, Carta a BARTOLOME, HERMANO, 1830-01-21): Sé también que tiene un buen número de niños; tendrá por lo tanto buena cantidad de copias de sus virtudes, pues sus niños se forman tomándolo como modelo, ordenan su conducta siguiendo su ejemplo.

 

(PS 014, 09-17, Carta a BARTOLOME, HERMANO, 1830-01-21): ¡Qué relevante y sublime es su vocación! Está continuamente con quienes hacen las delicias de Jesucristo, puesto que prohibía expresamente a sus discípulos impedir a los niños el acercarse a él. Y usted, querido amigo, no solamente no quiere impedírselo, sino que hace todos los esfuerzos para llevarlos a él. ¡Oh! qué bien recibido será de ese divino maestro, ese maestro liberal que no deja ni un vaso de agua fría sin recompensa.

 

(PS 014, 24-26, Carta a BARTOLOME, HERMANO, 1830-01-21): Que quisiera tener la dicha de enseñar, de consagrar de una manera más inmediata mis cuidados en formar a esos tiernos niños.

 

(PS 015, 14-23, Carta a CATTET SIMON, VICARIO GENERAL, 1830-02-12): Estamos solicitados, y con bastante frecuencia, por establecimientos y retiros. Además cuando nos quedamos aquí como residentes, pocos días pasan sin que diferentes personas de diversos lugares vengan a hacer confesión general o extraordinaria y a menudo tenemos necesidad de toda la extensión de poderes para los casos reservados. Ya dos de nosotros estamos a punto para salir para Saint Priest para dar allí en dos tandas quince días de retiro. Se abre el retiro el próximo domingo. Sírvase, pues, tener la bondad de darnos pronta respuesta.

 

(PS 015, 24-31, Carta a CATTET SIMON, VICARIO GENERAL, 1830-02-12): Creo que convendría igualmente pediros que concedáis al Sr. Pompallier, que está aquí desde hace seis meses, poderes que tengan la misma extensión que los nuestros, pues después de haber dado en parroquias vecinas predicaciones aisladas, le sucede a veces que le solicitan para confesar apenas baja del púlpito y se ve obligado a rehusar ese ministerio, porque no tiene más autorización que para el Hermitage y las personas que le solicitan confesiones extraordinarias.

 

(PS 019, 10-14, Carta a BARTOLOME, HERMANO, 1831-01-03): Participo de todos los sinsabores que pueden causar todas las indisposiciones que experimentan sus colaboradores. Cuídese usted mucho a fin de que pueda cumplir bien sus penosos deberes.

 

(PS 019, 16-20, Carta a BARTOLOME, HERMANO, 1831-01-03): Tenga buen ánimo; vea, mi buen amigo, cuán preciosa es a los ojos de Dios su ocupación. Grandes santos y grandes hombres se felicitaron por un empleo tan grato a Jesús y a María. Dejad que vengan a mi esos niños, pues de ellos es el cielo.

 

(PS 019, 21-29, Carta a BARTOLOME, HERMANO, 1831-01-03): Tiene en sus manos el precio de la sangre de Cristo. Sus numerosos niños le serán, después de Dios, deudores de su salvación. Su vida entera será el eco de lo que les haya enseñado. Esfuércese, no ahorre nada para formar su joven corazón en la virtud. Hágales conocer bien que sin la virtud, sin la piedad, sin el temor de Dios, jamás serán felices, que no hay paz para el impío. Que sólo Dios puede hacer su felicidad, que sólo para él han sido creados Cuánto bien puede hacer, amigo mío.

 

(PS 020, 13-17, Carta a ANTONIO Y GONZAGA, HERMANO, 1831-02-04): Mis buenos amigos, hagan todo lo posible para que la escuela vaya bien. No pierdan de vista el bien que puedan hacer. Ven el interés que el Salvador del mundo pone en instruir a los niños; manda a sus discípulos que dejen a los niños acercarse a su persona divina.

 

(PS 021, 08-10, Carta a MONDON JUAN BAUTISTA, ALCALDE, 1831-05): Le he dado pruebas por la rebaja que le hice, de que el deseo del bien de los niños, de vuestro municipio, es el único fin de nuestros trabajos.

 

(PS 024, 10-15, Carta a BARTOLOME, HERMANO, 1831-11-01): Le prometo que el primer viaje que haga a Lyon iré a verle. Animo, mi buen amigo; basta que tenga la voluntad, con su valiente colaborador, de enseñar a un buen número de niños. Aunque no tuviera ninguno, su recompensa sería la misma. No se inquiete por el pequeño número que tiene.

 

(PS 024, 28-33, Carta a BARTOLOME, HERMANO, 1831-11-01): Sabéis, decídselo también, por qué Dios les ama tanto? Es que ustedes son el precio de su sangre y pueden llegar a ser grandes santos y eso sin mucho trabajo si lo quieren de verdad.

 

(PS 027, 02-11, Carta a FOURNAS MARIA, SEGLAR, 1833): Henos ya en la bella estación. Es tiempo de preparar un local  para continuar la buena obra que ha emprendido y para la que nos prestamos de todo corazón. Nuestra buena voluntad se ve limitada por la penuria de nuestros recursos y la carencia de local. Siendo nuestra casa más numerosa, tenemos necesidad para la buena obra en cuestión de un local independiente, lo que implica un gasto de siete u ocho mil francos, sin lo cual nos veríamos obligados a renunciar a esta buena obra en la nos que empleamos, pero sin dañar a nuestro fin principal.

 

(PS 027, 12-13, Carta a FOURNAS MARIA, SEGLAR, 1833): Espero una respuesta. Estamos contentos del pequeño Lucas..

 

(PS 028, 01-03, Carta a DEVIE ALEJANDRO, OBISPO, 1833-07): He tardado un poco en contestarle pensando que el señor Collin comunicaría mientras tanto a su Grandeza la carta que le he escrito con motivo del establecimiento de Casa Blanca.

 

(PS 028, 06-08, Carta a DEVIE ALEJANDRO, OBISPO, 1833-07): Tiendo, pues, Monseñor, de todo corazón a secundar su celo, puesto que se ha fijado en mí.

 

(PS 028, 13-18, Carta a DEVIE ALEJANDRO, OBISPO, 1833-07): No puedo sin muy grandes dificultades retirar al Hermano que quiero darles de un establecimiento muy importante y que ha experimentado este año varios cambios e incluso recientemente. Ya sé que el señor cura aprecia mucho a ese Hermano. Hasta el presente todos nuestros Hermanos se han reunido para sus vacaciones y para el retiro en la casa madre.

 

(PS 031, 09-10, Carta a ALFONSO, HERMANO, 1833-11-03): Ponga, querido amigo, ponga todo su interés en hacerlo prosperar..

 

(PS 031, 10-14, Carta a ALFONSO, HERMANO, 1833-11-03): Forme a los niños que le serán confiados en todas las virtudes cristianas. Ruegue por ellos, pues con la ayuda de Dios podrán sobrellevar todas las dificultades que se pueden encontrar en la vida. La obediencia es sobre todo la virtud que deben practicar.

 

(PS 034A, 01-15, Carta a LUIS FELIPE, REY, 1834-01-28): Nacido en el cantón de St-Genêt Malifaux, departamento del Loire, no pude llegar a leer sino con infinitas dificultades por falta de maestros capaces. Sentí desde ese momento la urgente necesidad de una institución que pudiera con muchos menos gastos, realizar en el campo lo que los Hermanos de las Escuelas Cristianas hacen en las ciudades.

 

(PS 034A, 16-34, Carta a LUIS FELIPE, REY, 1834-01-28): Elevado al sacerdocio en 1816, aun antes de dejar el seminario de Lyon, pensé seriamente en crear una sociedad de instructores que creí deber consagrar a la Madre de Dios, persuadido de que el solo nombre de María atraería muchos candidatos. El éxito en pocos años ha sobrepasado mis esperanzas.

 

(PS 034B, 35-52, Carta a LUIS FELIPE, REY, 1834-01-28): En 1824, bajo la protección de Monseñor el administrador de la diócesis de Lyon, ayudado por el prelado y por las buenas gentes del país, levanté cerca de la ciudad de Saint Chamond una amplia casa para establecer allí la escuela normal de la nueva sociedad Ya setenta súbditos de esta casa están empleados en un buen número de ayuntamientos, sin contar unos cuarenta novicios muy abnegados que se preparan a seguir las huellas de los primeros.

 

(PS 036, 25-28, Carta a DOMINGO, HERMANO, 1834-04-03): Recibimos siempre muchos novicios: se nos hacen siempre nuevas peticiones. Contamos seguros con usted para el año que viene Dios, así lo espero, le ayudará.

 

(PS 037, 10-14, Carta a CAUMETTE BARTOLOME, COADJUTOR, 1834): 1.- Método simultáneo y nueva pronunciación. 2.- Enseñanza del catecismo, la lectura, la escritura y los elementos de la gramática francesa, el cálculo, el sistema legal de pesas y medidas. Además los elementos de geometría, el dibujo lineal, el canto y elementos de historia y geografía.

 

(PS 037, 19-21, Carta a CAUMETTE BARTOLOME, COADJUTOR, 1834): 5.- Pueden encargarse, además de la escuela gratuita, de otras que no lo sean. El suplemento de los 400 francos queda la mitad en provecho de los Hermanos y la otra mitad para las necesidades de la escuela.

 

(PS 040, 07-10, Carta a ARDAILLON SANTIAGO, DIPUTADO, 1834-04-14): Rogaría al Sr. Aradaillon, si lo cree necesario, que comprometa al Sr. Prefecto a prestar su ayuda para nuestra autorización Deseamos sinceramente trabajar por el bien de nuestros conciudadanos bajo los auspicios del Rey de Francia.

 

(PS 043, 14-19, Carta a FRAIN JUAN MARIA, VICARIO GENERAL, 1834-09): Nosotros enseñamos: 1o. Catecismo, 2o. La lectura, 3o. La escritura. 4o. Los elementos de la gramática francesa, el cálculo y el sistema legal de pesas y medidas; los elementos de geometría, el dibujo lineal, el canto y los elementos de historia y de geografía.

 

(PS 043, 24-26, Carta a FRAIN JUAN MARIA, VICARIO GENERAL, 1834-07): Aun cuando los Hermanos no vayan menos de dos, se podrá establecer una casa central, de la saldrían uno a uno a los municipios próximos.

 

(PS 045A, 78-87, Carta a CHOLLETON JUAN, VICARIO GENERAL, 1834-09-08): Que M. Pompallier, el Sr. Séon, Foret y M. Bourdin o uno de Belley en su lugar, se reúnan todos sometidos a una regla, no teniendo otro ministerio, a la espera de que los retiros o las pequeñas misiones en el campo tomen otro cariz, usted lo verá.

 

(PS 053, 24-29, Carta a ANTONIO, HERMANO, 1835-01-09): Nos vienen a pedir nuevamente para una escuela especie de providencia para la ciudad de Lyon; estamos contrariados porque no sabemos de dónde sacar quienes puedan ir. Ruegue por nosotros a fin de que no hagamos nada contra la voluntad de Dios.

 

(PS 054, 03-07, Carta a LAFAY PEDRO MARIA, PARROCO, 1835-01-22): Le agradezco el honor que nos hace al dirigirse a nosotros para tener Hermanos con el fin de confiarles la educación de sus niños Le rogaría también que muestre igualmente mi agradecimiento al Sr. Alcalde, a quien no tengo el honor de conocer.

 

(PS 056, 11-18, Carta a DE PINS GASTON, ADMINISTRADOR AP., 1835): Somos actualmente cerca de doscientos. Veintinueve establecimientos. Cuatro mil niños frecuentan nuestras escuelas Me veo obligado a estar sin parar de viaje para visitarles. Mi salud se debilita día a día. El Sr. Servant, mi adjunto, y que merece muchas alabanzas, se ocupa mañana y tarde, retirado en su habitación, de sermones, de predicaciones, de misiones, en este momento se prepara para predicar la cuaresma que dará en Saint-Chamond. El Sr. cura de Saint-Pierre, que le llamó con insistencia, está contento con su manera de predicar.

 

(PS 061, 02-05, Carta a TEOFILO, HERMANO, 1835-07-12): Animo, mi querido amigo, todo se arreglará. Por lo demás Dios debe ser nuestra recompensa. ¿A qué inquietarnos? Hagamos como si estuviésemos seguros del éxito, remitámoslo todo al honor de Jesús y María.

 

(PS 062, 22-31, Carta a INSTITUTO, HERMANOS, 1835-08-24): 4o. Si se cometió o se comete alguna falta contra el reglamento, avisar solamente a quienes pueden poner remedio a ello. 5o. No abandonar su trabajo sin permiso de quien preside. Se llevarán todos los catálogos que se encuentren en el establecimiento: los libros para uso de los Hermanos, el manual, el libro de oro, el catecismo, la historia sagrada, el libro de misa, el método de oración, el cuadro cronológico, la gramática de l`Homond, la aritmética decimal, la geometría y los instrumentos ad hoc.

 

(PS 063, 31-36, Carta a INSTITUTO, HERMANOS, 1836-01-19): Les deseamos y esperamos que a ejemplo de Jesús, nuestro querido modelo, tengan un tierno cariño hacia los niños. Repítanles con santo celo el pan espiritual de la religión. Esfuércense en formarlos en la piedad y en grabar en su joven corazón sentimientos de religión que jamás se borren.

 

(PS 064A, 03-11, Carta a ARQUILLIERE CARLOS, SEGLAR, 1836-04-12): Nos sentimos sumamente halagados por el honor que nos hace el Sr. Prefecto y los miembros de vigilancia de su escuela por haberse dignado dirigirse a nosotros para llamarnos a contribuir al bien de la instrucción.

 

(PS 064B, 03-17, Carta a ARQUILLIERE CARLOS, SEGLAR, 1836-04-13): Nos sentimos sumamente halagados por el honor que nos hace el Sr. Prefecto y los miembros de vigilancia de su escuela normal al llamarnos a contribuir al bien de la instrucción en nuestro propio departamento. Nos presentamos a ello con el más vivo interés, muy encantados de tener esta ocasión de probar nuestra deferencia hacia el Sr. Prefecto y para el bien de nuestros conciudadanos.

 

(PS 065, 35-39, Carta a MAZELIER FRANCISCO, SUPERIOR SPTCH, 1836-05-08): Acabamos de recibir la autorización del Soberano Pontífice y nos encargamos de la misión de la parte norte de Polinesia, a donde enviamos cinco de nuestros sacerdotes y dos de nuestros Hermanos Encomendamos mucho esta misión a sus piadosas oraciones.

 

(PS 066, 11-13, Carta a MAZELIER FRANCISCO, SUPERIOR SPTCH, 1836-07-07): Tenemos ambos un mismo fin, que es la educación cristiana de los niños y los medios que empleamos para conseguirlo son los mismos, salvo algunas pequeñas modificaciones.

 

(PS 066, 14-20, Carta a MAZELIER FRANCISCO, SUPERIOR SPTCH, 1836-07): El artículo 8o de su prospecto por el que ustedes suspenden la colocación de un Hermano solo y sin esperanza en lo sucesivo a no ser para lugares muy próximos a una escuela principal de su congregación, nos parece de acuerdo con este enunciado de nuestros estatutos: "Aun cuando los Hermanos no vayan menos de dos, se podrá establecer una casa central desde donde se desplazarán de uno en uno para los municipios próximos".

 

(PS 067, 10-12, Carta a FRANCISCO, HERMANO, 1836-08-28): Estamos alojados en el Seminario de Misiones Extranjeras. El digno superior de esta casa nos ha recibido con una bondad admirable Estamos alojados al lado unos de otros.

 

(PS 073B, 15-17, Carta a PREYNAT JUAN FRANCISCO, ALCALDE, 1836-12-03): ¿Qué queja puede tener el ayuntamiento de Sorbiere contra sus maestros?.

 

(PS 079, 26-27, Carta a INSTITUTO, HERMANOS, 1837-01-01): Creo darles una gran satisfacción al darles a conocer una carta escrita desde el Havre la víspera de su salida.

 

(PS 079, 27-31, Carta a INSTITUTO, HERMANOS, 1837-01-01): Nuestros Padres y Hermanos destinados a la Polinesia se han embarcado el 24 del mes pasado. Qué amplio campo ha confiado a nuestro celo el Sumo Pontífice, el Vicario de Cristo. Acompañemos con nuestros deseos y fervientes oraciones a quienes les ha tocado ese amplio campo de acción.

 

(PS 080, 11-16, Carta a LUIS MARIA, HERMANO, 1837-01-02): Nuestros misioneros se han embarcado el 23 de diciembre. He recibido una carta muy hermosa del H. Marie-Nizier. Se la daré a conocer algo más tarde. Haga llegar al Sr. Douillet mis deseos de año nuevo, muy sinceros. Le veré venir a casa siempre con gusto.

 

(PS 080, 23-25, Carta a LUIS MARIA, HERMANO, 1837-01-02): Diga al querido H. Rafael que he recibido su última carta, que Jesús y María le ayuden a sobrellevar las dificultades que pueda hallar en su empleo.

 

(PS 083, 24-28, Carta a DUBOIS JUAN ANTONIO, SACERDOTE, 1837-01-12): Si usted juzga a propósito comunicarme las condiciones con las cuales son admitidos en su seminario los individuos destinados a las misiones extranjeras, me agradaría conocerlas. En mis viajes puedo encontrar vocaciones para esta excelente obra.

 

(PS 086, 25-28, Carta a LUIS MARIA, HERMANO, 1837-01-21): Dejo a su prudencia lo que las circunstancias permitan decir al Sr. Douillet. Su salida de La Cöte nos haría ganar dos mil cuatrocientos francos. Si el dinero fuera nuestro móvil, le mandaría salir cuanto antes.

 

(PS 087, 02-06, Carta a COMBE JUAN PEDRO, PARROCO, 1837-01-23): En respuesta a su honorable carta le envío nuestro prospecto. Si puede convenirle, estamos dispuestos a hacer todo lo posible para secundar su celo por la gloria de Dios y la educación cristiana de la juventud de su ciudad.

 

(PS 095B, 75-78, Carta a MAZELIER FRANCISCO, SUPERIOR SPTCH, 1837-02-23): Nuestros sacerdotes misioneros y nuestros Hermanos que han salido para la Polinesia han tenido la suerte de escapar de una fuerte tempestad que ha hecho naufragar a todos los barcos mercantes que salieron doce horas después. ¡Que favor de la Providencia!

 

(PS 102, 11-17, Carta a EUTIMIO, HERMANO, 1837-03-19): Piense también cuán importante es su pequeña clase; de usted depende el formar en la religión a todos los niños a quienes está enseñando; de usted depende el abrirles o cerrarles el cielo Trate, pues, amigo mío, de edificarles, de rogar por ellos, de imprimir profundamente el amor de Dios en su joven corazón. Rece todos los días antes de comenzar la clase tres avemarías.

 

(PS 105, 15-19, Carta a QUANTIN FRANCISCO JAVIER, ALCALDE, 1837-04-11): Nos atrevemos a pedirle, Sr. Alcalde, que tenga a bien dar a conocer a nuestros Hermanos nuestras intenciones y nuestra voluntad a este respecto para que se conformen y entendiéndose con usted trabajen siempre más eficazmente para gloria de Dios y la educación cristiana de la juventud de su municipio.

 

(PS 109, 14-21, Carta a FONTBONNE JACOBO, MISIONERO, 1837-05-16): Nuestra nueva capilla ha sido dedicada por Monseñor Pompallier antes de su partida para la Polinesia. En ella ha confirmado a aquellos de nuestros Hermanos que no habían recibido el sacramento. No podría usted creer la emulación que ha despertado en el público la Polinesia. Se envidiaba la suerte de quienes habían sido elegidos para ser las primicias de la Sociedad en esas islas. Nuestros Hermanos les decían adiós con la esperanza de ir a reunirse pronto con ellos.

 

(PS 109, 22-23, Carta a FONTBONNE JACOBO, MISIONERO, 1837-05-16): Creo que os gustará conocer la carta que uno de nuestros Hermanos nos ha escrito desde el Hâvre.

 

(PS 109, 37-44, Carta a FONTBONNE JACOBO, MISIONERO, 1837-05-16): Esta carta nos fue dirigida algunos días antes de su partida del Hâvre. Se han visto obligados a esperar durante varios meses el tiempo favorable para hacerse a la mar. El día que izaron la vela escaparon como por milagro a una furiosa tempestad que hizo perecer a otros varios navíos, cosa de la que no se dieron cuenta. Hemos sabido no hace mucho que habían abordado a las Islas Canarias para reparar el barco y que gozaban todos de buena salud.

 

(PS 109, 56-63, Carta a FONTBONNE JACOBO, MISIONERO, 1837-05-16): Tenemos el consuelo de ver nuestros centros mejorarse. Son actualmente 33. Varios están preparados para el próximo año y no podemos dar abasto a las reiteradas peticiones que nos hacen por todas partes para tener Hermanos. Enviaríamos con gusto a América para secundar el celo de los buenos misioneros si nos fuera posible. Esperamos que la divina Providencia nos allanará las dificultades y nos facilitará los medios para llegar hasta ustedes cuando los tiempos y los momentos que el Padre ha reservado a su poder lleguen.

 

(PS 109, 64-72, Carta a FONTBONNE JACOBO, MISIONERO, 1837-05-16): Todos los miembros de nuestra Sociedad que han tenido la suerte de conocerle le presentan gustosos sus respetos y su amistad. El Sr Superior y el Sr. Cura de Izieux quieren que los sentimientos de su justa sensibilidad hacia el buen recuerdo de usted se le manifiesten en esa carta. El Sr. Rouchon me ha dicho que no había recibido su carta. Yo le he dejado la que me había enviado, lo que le causó gran placer. Ella misma le ha suministrado materia para un discurso en el que ha recomendado a sus parroquianos que no se olviden de usted en sus oraciones.

 

(PS 113, 02-08, Carta a DE SALVANDY ANTONIO NICOLAS, MINISTRO INS.PUB., 1837-06): El Superior de la asociación de los Hermanitos de María, establecidos en Nuestra Señora del Hermitage, cantón de Saint-Chamond (Loire) tiene el honor de exponer a Su Excelencia que siendo el fin de esta asociación el facilitar a los municipios rurales el medio de procurar a muy bajo precio a los niños las ventajas de la instrucción, ha reducido al mínimo el salario de cada Hermano maestro.

 

(PS 117, 02-11, Carta a DE POMEY JUAN MARIA, ALCALDE, 1837-07-04): Su honorable carta me hace recordar unos trámites que el Sr. Terraillon, cura de Amplepuis, había realizado para un establecimiento, no de dos ni de tres Hermanos, pues el municipio de Amplepuis debe tener tres o cuatrocientos niños que actualmente frecuentan continuamente la escuela. Dos Hermanos serían absolutamente insuficientes, no dejarían de fracasar. Creo que el nuevo cura se dará cuenta inmediatamente de esta observación Estamos muy determinados a no ocupar ningún establecimiento que no esté bien asentado; de ello depende su éxito.

 

(PS 122, 23-28, Carta a MAZELIER FRANCISCO, SUPERIOR SPTCH, 1837-07-26): Tenga la bondad, Sr. Superior, de llevar a cabo los trámites necesarios para que sus certificados estén en regla a la hora de su presentación. No creo que Mourgue pueda conseguir nunca un certificado de estudios. Si él acepta y puede servirle para alguna necesidad o trabajo manual, vería con agrado que se quedase con usted. Sus padres podrán contribuir con alguna cantidad todavía.

 

(PS 130, 02-07, Carta a GONON JACOBO, SEGLAR, 1837-08-09): El proyecto de usted tiene de procurar la gloria de Dios fundando una pequeña comunidad en el castillo que le cayó en suerte a su hijo mayor, no deja de ser muy loable. Dios no lo dejará sin recompensa. La finalidad de ese establecimiento se aparta un poco del fin de nuestra Sociedad, que es la educación cristiana de la juventud.

 

(PS 138, 10-15, Carta a DUTOUR MIGUEL MARIA, PARROCO, 1837-09-25): Nuestro gran deseo es el de procurar a los municipios que nos honran llamándonos una instrucción sólida y religiosa. Nos sería absolutamente imposible daros Hermanos este año. Por otra parte no habrá tiempo de hacer las reparaciones que necesita un establecimiento de Hermanos en un gran municipio como el que se nos confía.

 

(PS 140, 02-06, Carta a JOVIN DESHAYES JUAN AMADO, ALCALDE, 1837-09-26): Recibí su honorable carta con particular interés. Estamos apurados para proporcionarle Hermanos este año, pero su petición la tenemos en consideración y trataremos lo antes posible de corresponder a su celo por la educación religiosa de la juventud.

 

(PS 140, 06-12, Carta a JOVIN DESHAYES JUAN AMADO, ALCALDE, 1837-09-26): Espero tener la suerte de una entrevista con usted después de la festividad de Todos los Santos. El retiro de nuestros Hermanos que vienen de vacaciones impide esa visita antes de esa época.

 

(PS 147, 24-30, Carta a JANY-TACHE, PARROCO, 1837-10): Aun cuando mis proyectos estén dirigidos hacia algunas diócesis en particular, no obstante, como el Sumo Pontífice en su Breve de aprobación nos ha destinado a las diócesis de Grenoble, de Lyon o de Belley, si hay preferencias, serán siempre para esas diócesis, y sobre todo para las parroquias que, como la suya, nos hayan suministrado los mejores súbditos.

 

(PS 148, 16-24, Carta a DUMAS PEDRO ET ARTRU BARTOLOME, PARROCOS, 1837-10-30): Nuestro gran principio es el de permanecer fuertemente unidos al episcopado. Nos esforzamos por lo tanto en satisfacer a vuestro digno obispo, que, a no dudarlo, tiene buenas razones para actuar así. Sírvase, señor Cura, prevenir al Sr. Alcalde. Procure proveer de un maestro de escuela. Bien quisiera yo actuar de otro modo Advierto a nuestros Hermanos que no comiencen las clases ni se provean de nada, a menos que su obispo curse una autorización por escrito para poder presentarla a nuestro Arzobispo.

 

(PS 158, 08-12, Carta a SILVESTRE, HERMANO, 1837-11-25): Hemos recibido carta de uno de nuestros misioneros en ruta a Oceanía. Le enviaremos copia de ella en breve. El Padre Bret murió en la travesía, en Valparaíso. Los demás están bien y muy contentos en su vocación [de misioneros].

 

(PS 158, 12-17, Carta a SILVESTRE, HERMANO, 1837-11-25): Anhelan férvidamente llegar ya al lugar de su destino. El celo por la salvación de los insulares les impulsa de una manera particular. Oremos, mis queridos Hermanos, oremos por la salvación de éstos y por la de los que se nos han confiado [aquí en Francia]. El valor del alma de los franceses es, como el de los idólatras, el precio de la sangre de Dios.

 

(PS 159, 02-07, Carta a DE SALVANDY ANTONIO NICOLAS, MINISTRO INS.PUB., 1837-11-27): Nacido en el cantón de St.-Genest-Malifaux (Loire) sentí por los trabajos infinitos que yo había experimentado para aprender a leer y escribir la urgente necesidad de crear una sociedad que pudiese con poco gasto procurar en el campo la buena enseñanza que los Hermanos de las Escuelas Cristianas dan en las ciudades.

 

(PS 159, 52-56, Carta a DE SALVANDY ANTONIO NICOLAS, MINISTRO INS.PUB., 1837-11-27): Venimos, pues, Monseñor, a rogar a Su Excelencia tenga a bien hacer sancionar estos mismos estatutos por una Orden Real que otorgue a los Hermanos Maristas el medio de ejercer su importante y penosa función de forma legal y mucho más ventajosa.

 

(PS 164, 02-07, Carta a INSTITUTO, HERMANOS, 1837-12-12): He tenido el consuelo de recibir noticias de nuestros misioneros de la Polinesia por una carta del P. Servant. Contiene cosas muy interesantes para nuestra Sociedad. No puedo por el momento daros más que un extracto, reservándome comunicárosla por entero cuando la ocasión se presente.

 

(PS 164, 82-87, Carta a INSTITUTO, HERMANOS, 1837-12-12): El 27 de noviembre último, tuvimos un oficio solemne en nuestra capilla de N.S. del Hermitage en recuerdo del P. Bret, fallecido el 20 de marzo de 1837 durante la travesía Santa Crux a Valparaíso. Hagan el favor de cumplir ahora ustedes lo que les corresponde según la Regla. Es lo prescrito por un Hermano profeso. Y sírvanse recomendar a Dios la misión y los misioneros de la Polinesia.

 

(PS 166, 02-09, Carta a DREVET AUGUSTO, PARROCO, 1837-12-15): Quedo muy agradecido por la confianza que tiene a bien manifestarme al dirigirse a nosotros para tener Hermanos. El concurso unánime de sus buenos parroquianos por la enseñanza religiosa de los niños, da esperanzas bien fundadas del feliz éxito de un establecimiento de ese tipo en su municipio. Haremos por nuestra parte cuanto dependa de nosotros para darle Hermanos lo antes posible.

 

(PS 167, 02-11, Carta a GOIRAN BARTOLOME FELIPE, ALCALDE, 1838-01-04): La respuesta a su carta se retrasa un poco porque en el deseo de ser muy sincero y de corresponder a la confianza de la que me da pruebas constantes, he querido examinar nuevamente si no habría medio de proporcionarle Hermanos a lo menos por Pascua, pero todas mis combinaciones no me han permitido ningún medio. Estos mismos días me he visto obligado a reemplazar a varios de nuestros Hermanos que han caído enfermos, de modo que no veo que sea posible este año satisfacer sus deseos, pero puede usted contar con ellos en la próxima festividad de Todos los Santos.

 

(PS 168, 20-27, Carta a DIONISIO, HERMANO, 1838-01-05): Me habla del deseo que tiene de ir a la misión de la Polinesia. Conserve, mi querido amigo, ese deseo; yo creo que viene de Dios Creo que tiene además gracias y medios propios para esa obra. Dios tiene sin duda proyectos sobre usted; tenemos una prueba firme por la curación que le concedió; no la pierda de vista. Piense, pues, mi querido amigo, en ponerse bien en regla, a fin de que si se le llama para partir esté listo.

 

(PS 168, 28-32, Carta a DIONISIO, HERMANO, 1838-01-05): En cuanto al H.Flavien, cuídese mucho de despedirlo; nos sería imposible reemplazarlo en este momento. Trate a ese Hermano con mucho miramiento. Dígale que debe ser su suplente y por lo tanto, como tal, entenderse bien con usted para trabajar en bien de todos, los niños que les están confiados.

 

(PS 170, 36-38, Carta a FRANCISCO, HERMANO, 1838-01-25): Dejamos el hotel del buen Lafontaine para ir al Seminario de Misiones Extranjeras -Rue du Bac, no. 120. No repito (la carta).

 

(PS 171, 016-021, Carta a DE PINS GASTON, ADMINISTRADOR AP., 1838-02-03): Parece que el Sr. de Salvandy teme que la institución de los Hermanitos de María perjudique a los Hermanos de las Escuelas Cristianas al ofrecer más ventajas y objeta que no asegura bastante garantía para las costumbres el permiter que vayan de dos en dos. Estuve informado por los señores Sauyet y Fulchiron de que el señor ministro acaba de escribir en ese sentido a Su Grandeza.

 

(PS 171, 039-049, Carta a DE PINS GASTON, ADMINISTRADOR AP., 1838-02-03): Usted sabe, Monseñor, que el único fin que me he propuesto al formar a los Hermanitos de María ha sido proporcionar a los municipios rurales el beneficio de la educación que la falta de recursos suficientes imposibilita procurarse con las exigencias de los excelentes Hermanos de las Escuelas Cristianas. Ahora bien, para obtener ese resultado me ha sido necesario, aun conservando la misma enseñanza, adoptar un sistema de economía que evite los obstáculos que impiden a los municipios rurales procurarse la buena educación que imparten los Hermanos de las Escuelas Cristianas.

 

(PS 171, 055-059, Carta a DE PINS GASTON, ADMINISTRADOR AP., 1838-02-03): He creído, pues, debe establecer en favor de la clase tan interesante de los campos: 1.- Que la institución de los Hermanitos de María pueda formar establecimientos de dos Hermanos y que, en caso de necesidad, se podrá establecer una casa central de la que saldrán uno a uno para los municipios próximos.

 

(PS 171, 059-064, Carta a DE PINS GASTON, ADMINISTRADOR AP., 1838-02-03): 2.- Que esta institución daría Hermanos a los municipios que aseguren 1.600 francos por cuatro Hermanos, 1.200 por tres Hermanos y 1.000 francos por dos; 3.- Que los municipios más necesitados podrán percibir una retribución mensual de los padres acomodados para ayudar a cubrir una parte de los gastos del establecimiento.

 

(PS 171, 071-079, Carta a DE PINS GASTON, ADMINISTRADOR AP., 1838-02-03): Por lo demás está de manifiesto que la Institución de los Hermanos de las Escuelas Cristianas cuya excelencia y ventajas todo el mundo sabe tan bien apreciar, no puede cumplir con el treinta por ciento de las peticiones que se le hacen. Por nuestra parte confesamos sencillamente que no podemos satisfacer el veinte por ciento de las que nos solicitan. Conclusión final: que siendo tan felizmente sentida en nuestros días la necesidad de instrucción y tan universalmente reclamada, no hay temor de perjudicar la causa común multiplicando los medios de instrucción.

 

(PS 171, 087-093, Carta a DE PINS GASTON, ADMINISTRADOR AP., 1838-02-03): Pero ante la imposibilidad en que se encuentran tantos municipios rurales de suministrar el mantenimiento a más de dos Hermanos ¿es para dudar entre dejarlos sin medios de educación o procurársela por medio de dos Hermanos, aun cuando ofrezcan menos garantía que tres? ¿Es ventajoso para la religión y para la sociedad el pararse ante tal consideración?

 

(PS 171, 093-099, Carta a DE PINS GASTON, ADMINISTRADOR AP., 1838-02-03): Además, nuestros hermanos, formados en una vida de regla y de principios, probados por medio de ejercicios de dos años de noviciado, constantemente vigilados en las funciones que ejercen en los municipios por las autoridades civiles y eclesiásticas, rodeados de nuestra solicitud, que no les pierde ni un minuto de vista y mantiene con ellos relaciones continuas, me parece que ofrecen una garantía más que satisfactoria.

 

(PS 171, 100-104, Carta a DE PINS GASTON, ADMINISTRADOR AP., 1838-02-03): Por otra parte tenemos cuidado en elegir para atender a esos establecimientos a aquellos de entre nuestros Hermanos de cuya moralidad estamos seguros. Además estos establecimientos están siempre bastante próximos unos de otros para poder ejercer entre ellos una vigilancia mutua.

 

(PS 171, 105-112, Carta a DE PINS GASTON, ADMINISTRADOR AP., 1838-02-03): En fin, la última razón que he creído deber exponer al señor ministro es la autorización legal concedida a varias instituciones que forman establecimientos de dos y hasta uno, especialmente escuelas normales, cuyos súbditos, una vez que salen de las casas madres, son lanzados aisladamente a los municipios, se convierten en dueños de sí mismos y demuestran muy a menudo que están lejos de ofrecer al gobierno la misma garantía que mis Hermanos.

 

(PS 172, 14-18, Carta a FRANCISCO, HERMANO, 1838-02-04): Puesto que el viaje del buen Hermano Cassien ha tenido éxito en Millery, envíele a pasar ocho días a Valbenoite y a Neuville Manifiéstele toda mi satisfacción por su buena voluntad. Dígale que cuide mucho su salud en sus pequeñas correrías.

 

(PS 172, 47-49, Carta a FRANCISCO, HERMANO, 1838-02-04): Los buenos eclesiásticos de las Misiones Extranjeras que nos dan hospitalidad nos edifican mucho por sus virtudes y su dedicación por la expansión de la Iglesia entre los idólatras.

 

(PS 173, 12-15, Carta a DE SALVANDY ANTONIO NICOLAS, MINISTRO INS.PUB., 1838-02-14): Los sacrificios que hemos creído deber imponernos para procurar más cómodamente el beneficio de la instrucción a la clase numerosa y tan interesante del campo, nos permite vivir, pero con economía.

 

(PS 173, 22-30, Carta a DE SALVANDY ANTONIO NICOLAS, MINISTRO INS.PUB., 1838-02-14): Monseñor Pompallier, al que la augusta familia real se dignó favorecer con sus beneficios y honrar con las señales más halagadoras de su benevolencia se fue hace más de un año para llevar la civilización de los franceses con sus creencias a las numerosas islas de Oceanía Occidental y acaba de llegar a su destino. Reclama con insistencia, según la promesa que yo le había hecho, un nuevo envío de Hermanos para ir junto a él a compartir los peligrosos trabajos de los otros cuatro que yo le había cedido con ocasión de su partida.

 

(PS 173, 30-35, Carta a DE SALVANDY ANTONIO NICOLAS, MINISTRO INS.PUB., 1838-02-14): Yo siento mucho lo que esta misión, abierta en tan vastas regiones, puede ofrecer de esperanza a la Religión y a nuestra Francia, pero ¿cómo secundar con bastante pujanza esta generosa empresa si no obtengo pronto el medio de atraerme nuevos súbditos y conservar los ya formados?.

 

(PS 174, 19-21, Carta a FRANCISCO, HERMANO, 1838-02-24): Apruebo de buena gana todos los viajes que hace el buen Hermano Casiano. Que Dios le dé ánimo y salud para tan buena obra.

 

(PS 174, 59-60, Carta a FRANCISCO, HERMANO, 1838-02-24): El H. Marie Jubin hace maravillas. No se pueden hacer mejor las cosas. Puede ser que compre una litografía.

 

(PS 175, 48-51, Carta a FRANCISCO, HERMANO, 1838-03-07): Compré al fin una litografía con la que trabaja el querido H. Jubin. Cuesta 400 francos y creo que costará más de 500, todo incluido. La enviaremos a Saint-Chamond, pero unos días solamente antes de mi partida.

 

(PS 176, 17-20, Carta a FRANCISCO, HERMANO, 1838-03-12): Voy a enviar a la escuela mutual de sordomudos al H. Marie Jubin y me propongo ir yo mismo cuando pueda. Es esencial no perder nuestro tiempo.

 

(PS 177, 26-27, Carta a FRANCISCO, HERMANO, 1838-03-13): El H. Marie Jubin va a aprender a guiar a los sordomudos y continúa aprendiendo a litografiar.

 

(PS 178, 16-22, Carta a MILLERAND ANDRES, PARROCO, 1838-03-14): Usted comprenderá, señor y muy digno Pastor, que nos sería absolutamente imposible reducir nada, habiéndonos reducido ya a lo estrictamente necesario. ¿No precisan nuestros Hermanos, con una ocupación como la que tienen, por lo menos su comida y su vestido? Hemos hecho la rebaja de un tercio de lo que se da a los excelentes Hermanos de las Escuelas Cristianas, que no hacen, me parece, grandes ganancias.

 

(PS 182, 43-45, Carta a FRANCISCO, HERMANO, 1838-03-22): He recibido todo lo que entregó al Sr. Ginot para que me lo entregase. Muestra muy buena voluntad para actuar, pero no obtiene más que yo. Hay demasiada gente en París.

 

(PS 183, 33-41, Carta a ANTONIO, HERMANO, 1838-03-24): Gozo de muy buena salud en París. Estoy alojado en el Seminario de Misiones Extranjeras, en donde gozo infinito. Le aseguro que si no supiese que hago algo de falta en el Hermitage, pediría terminar aquí mis días. Sigo el reglamento de la casa en cuanto mis salidas me lo permitan. Me levanto al toque de campana, asisto a la meditación y a los otros ejercicios espirituales, a las comidas, a los recreos. Estoy edificado hasta el extremo por la generosa abnegación de los que se destinan a misiones lejanas.

 

(PS 183, 41-44, Carta a ANTONIO, HERMANO, 1838-03-24): Qué amable caridad reina entre ellos; son alegres, pero sin ligereza y sin disipación. Todo lo que tienda a retardar su partida les inquieta, pero no les desanima.

 

(PS 183, 54-55, Carta a ANTONIO, HERMANO, 1838-03-24): El H. Marie Jubin acierta muy bien. Asiste ahora a la clase de sordomudos y yo también cuando puedo.

 

(PS 187, 02-06, Carta a DUTOUR MIGUEL MARIA, PARROCO, 1838-05-11): He recibido su carta unos días después de mi llegada de París. Al establecimiento de Amplepuis siempre le hemos apreciado y estaríamos encantados de poder responder inmediatamente a sus deseos secundando el celo realmente pastoral que usted manifiesta por la educación de sus niños, pero la penuria de Hermanos no nos lo permite.

 

(PS 188, 08-14, Carta a MEGE ABEL JAVIER, PARROCO, 1838-05-11): Nuestra misión de la Polinesia reclama nuevos operarios y los vamos a hacer partir inmediatamente. Varios de nuestros establecimientos tienen necesidad de refuerzo y también debemos hacer una nueva casa de noviciado, de modo que todos nuestros miembros disponibles van a estar empleados. Así que no podemos aumentar el número de nuestros establecimientos sin exponernos a la triste necesidad de dejarlos languidecer.

 

(PS 193, 03-10, Carta a FRANCISCO, HERMANO, 1838-05-20): Llegué a París el jueves a media noche. Casi no he permanecido nada en Lyon. El Arzobispo no me ha dado tregua y hube de salir inmediatamente. No he comprado nada, ni piedra litográfica, ni harina. Hablé no obstante al Sr. Duplay, ecónomo del seminario, que hará nuestra provisión cuando queramos al hacer la del seminario. Creo que eso no corre prisa. Para ocupar al H. Marie Jubin cómprele una piedra en Saint Etienne o en Lyon, si tiene usted ocasión para ello.

 

(PS 194, 24-28, Carta a POMPALLIER JUAN BAUTISTA, VICARIO APOST., 1838-05-27): El P. Dubois con frecuencia habla de Ud. y de su misión. Hace pocos días me decía: "No olvide esa misión". Es un santo varón Qué bueno sería que pudiéramos sacarle copias y que viviera mucho tiempo. Francia abastece de misioneros actualmente a todos los países que tienen necesidad de ellos.

 

(PS 194, 28-33, Carta a POMPALLIER JUAN BAUTISTA, VICARIO APOST., 1838-05-27): Durante mi estancia aquí, he visto partir a seis [de ellos] del Seminario de Misiones extranjeras y [veo] a otros [más] que se preparan. ¡Cuántos motivos de edificación encuentro en esa casa! La religión no morirá en Francia, tiene mucha vitalidad. La obra de la propagación [de la fe] se incrementa de día en día.

 

(PS 194, 57-61, Carta a POMPALLIER JUAN BAUTISTA, VICARIO APOST., 1838-05-27): Ya hemos terminado la capilla. Quedó muy bonita; la tenemos en gran aprecio, pues fue bendecida por el primer misionero y el primer obispo de la Sociedad. Y espero que a todos esos títulos se les añada uno tercero, como lógica consecuencia: el primer.. ...

 

(PS 194, 79-82, Carta a POMPALLIER JUAN BAUTISTA, VICARIO APOST., 1838-05-27): Por mi parte, no hay vez que yo suba al altar en que no piense en nuestra querida misión y en aquellos que han sido enviados a ella.

 

(PS 196, 29-31, Carta a FRANCISCO, HERMANO, 1838-06-20): En cuanto reciba la presente envíe al H. Francisco Regis a Lyon para que aprenda a imprimir. El Sr. Guyot, creo, tendrá mucho gusto en enseñarle.

 

(PS 196, 37-41, Carta a FRANCISCO, HERMANO, 1838-04-20): Acabo de hacer en la administración de la escuela de sordomudos la petición para la admisión gratuita de dos Hermanos, que serán, si lo obtengo, alojados con calefacción, alimentados, con lavado de ropa, con luz, etc. etc... todo el tiempo necesario hasta que estén bien instruidos.

 

(PS 197, 46-50, Carta a FRANCISCO, HERMANO, 1838-06-23): Tengo buenas razones para destinar al H. Francisco Regis para ese nuevo envío a misiones. El H. María Agustín irá la próxima vez Espere mi llegada para la admisión de Jutier y de Blanchon. En cuanto a mi sobrino hace falta que venga con plena voluntad de sus padres y la suya.

 

(PS 201, 06-13, Carta a GERENTET MARCELINO, ALCALDE, 1838-07-27): Crea, Sr. Alcalde, que me sería muy grato el poder secundar su celo por la instrucción de la juventud de su municipio y que vería con mucho gusto una escuela de nuestros Hermanos establecida en Saint-Rambert, pues además del éxito que no dejaría de tener con la ayuda de su benévola protección, ese establecimiento sería adecuado porque centralizaría a los que ya tenemos por esa región.

 

(PS 206, 08-11, Carta a MERLIN CLAUDIO, PARROCO, 1838-08-00): Cuando las escuelas son gratuitas van siempre mejor y el bien se hace más fácilmente. Es, pues, para nosotros un motivo para dar preferencia a quienes nos ofrecen esas ventajas.

 

(PS 206, 11-17, Carta a MERLIN CLAUDIO, PARROCO, 1838-08-13): Tenemos por el momento más de las que podemos hacer. No obstante, como preferimos de un modo particular la diócesis de Grenoble, estamos dispuestos a hacer todos los esfuerzos para servirle lo antes posible si sus recursos nos presentan seguridad razonable para poder hacer el bien entre ustedes. Eso es lo único que deseamos.

 

(PS 206, 18-22, Carta a MERLIN CLAUDIO, PARROCO, 1838-08-13): Según el arreglo que hemos hecho con su digno obispo, es posible que ustedes estén servidos dentro de poco, si todo queda listo. En todo caso, créame, Sr. Cura, que por nuestra parte hacemos lo posible para acceder a sus deseos y secundar su celo por la instrucción de los niños de su parroquia.

 

(PS 208, 02-03, Carta a TROUSSET D'HERICOURT BENIGNO, OBISPO, 1838-08-20): Estoy realmente desolado por no poder responder a su celo por la instrucción de sus diocesanos accediendo a la honrosa petición que usted nos dirige.

 

(PS 210, 07-10, Carta a INSTITUTO, HERMANOS, 1838-08-21): Cómo me gusta anunciarles un término, mejor dicho, un pequeño descanso en sus penosos trabajos. Vengan todos a reunirse y a recalentarse en el santuario que los ha visto convertirse en hijos de la más tierna de las madres.

 

(PS 216, 21-25, Carta a METTON JORGE, PARROCO, 1838-10-31): Concedemos a Sury lo que concedemos a todos nuestros establecimientos: que un Hermano, necesario a causa de un internado o de un externado extraño a un municipio que ha obtenido un establecimiento a nuestra casa, sea pagado por la Sociedad sin que los municipios estén obligados a contribuir a ello.

 

(PS 219, 10-17, Carta a AURRAN BLAS, SEGLAR, 1838-10-): No vemos ahora que nos sea posible prometerle de un modo positivo y absoluto todos los Hermanos que usted desea, pero haremos cuanto dependa de nosotros para secundar su piadosa obra benéfica. No obstante si su celo encuentra otros medios más rápidos y seguros para hacer el bien, nosotros no queremos ser obstáculo. Ante todo la gloria de Dios y el bien de las almas.

 

(PS 219, 18-23, Carta a AURRAN BLAS, SEGLAR, 1838-10): En la entrevista que tuve la suerte de tener con usted le hablé de un establecimiento de nuestros Hermanos para la instrucción de los pobres en la pequeña población de Charlieu (Loire). Me tomo la libertad de traerlo a su recuerdo con tanta mayor confianza cuanto que se la merece por doble título que le otorga su generosidad.

 

(PS 219, 23-27, Carta a AURRAN BLAS, SEGLAR, 1838-10): Desde hace catorce años la juventud recibe allí una instrucción sólida y cristiana y he aquí que a causa de las trapisondas de algunos malévolos esta casa se encuentra en estado de sufrimiento, de modo que no veo que podamos continuar con fruto.

 

(PS 219, 27-34, Carta a AURRAN BLAS, SEGLAR, 1838-10): Ciento cincuenta niños se van a encontrar sin instrucción o bien en manos de mercenarios. Desde hace varios meses piden a Dios que les socorra interesando en su favor a algún protector poderoso y generoso. Yo me atrevo a presentarle sus votos y sus oraciones Con la seguridad de su profunda gratitud, sírvase hacerles entrar en la gran familia de los huérfanos de los que es usted bienhechor y padre.

 

(PS 220, 02-06, Carta a LAFAY PEDRO MARIA, PARROCO, 1838-10-00): Hallándose varios de nuestros establecimientos atrasados, ya en cuanto el mobiliario, ya por la retribución anual, nos vemos en la necesidad de retrasar la vuelta de los Hermanos que deben ocuparlos hasta el completo cumplimiento de las condiciones señaladas en nuestros prospectos.

 

(PS 220, 07-13, Carta a LAFAY PEDRO MARIA, PARROCO, 1838-10-00): Siento mucho que el establecimiento de Firminy se halle incluido en esta categoría, pero usted sabe que el mobiliario ha sido suministrado a medias y que los honorarios de este año no están completamente pagados. No obstante nuestras condiciones son tan mínimas que yo no podría reducirlas por mucho que yo quiera cooperar con ustedes a la buena instrucción de los niños de su parroquia.

 

(PS 221, 10-18, Carta a DELEBECQUE GERMAN JOSE, SEGLAR, 1838-10-): Espero, señor, que el H. Director pueda, al pasar por París, ofrecerle el homenaje de sus respetos y la expresión de los votos y el afecto de toda la Sociedad. Ella os renueva por medio de él sus humildes súplicas en relación a la orden real que debe regularizar su existencia y ponerla en condiciones de hacer mayor bien. Su bondad unida a su poderoso crédito hace que lo esperemos todo con un feliz y próximo éxito.

 

(PS 223, 02-08, Carta a BARJET, SEGLAR, 1838-10-): El celo que a usted le anima por el establecimiento de una escuela cristiana es muy loable. Deseo muy sinceramente colaborar con usted para la buena instrucción de los niños de esa parroquia. Le estoy muy agradecido por la confianza con la que honra a nuestra Sociedad, pero dado el gran número de peticiones anteriores a la suya, me es absolutamente imposible durante unos años el poder satisfacer su instante petición.

 

(PS 224, 02-09, Carta a CHARBONNIER CÉSAR, PARROCO, 1838-11-01): Siento mucho no poder enviarle los Hermanos que usted me pide para la instrucción de los niños de su parroquia, pero, además de que su establecimiento no presenta todas las garantías y todas las condiciones requeridas en nuestro prospecto, estoy en la imposibilidad de darle satisfacción por el momento. Tengo que cumplir con un gran número de peticiones en las que me ofrecen casas completamente preparadas, en las que las escuelas son gratuitas y no ofrecen dificultades.

 

(PS 224, 09-15, Carta a CHARBONNIER CÉSAR, PARROCO, 1838-11-01): No obstante, Sr. Cura, su petición será tomada en consideración e inscrita en la lista de llegada. Tendría usted tiempo de remover los obstáculos que se oponen al éxito de su obra y podríamos nosotros mismos hallarnos en mejor situación de responder a sus buenos deseos y darle prueba del respetuoso afecto con el cual tengo el honor de ser...

 

(PS 225, 02-07, Carta a VENET JOSE MARIA, PARROCO, 1838-11-05): Aprovecho los primeros momentos libres después de la vuelta a las clases para escribirle con motivo de los pequeños inconvenientes que nuestros Hermanos encuentran en el establecimiento de Mornant Espero que su celo por la buena educación de los niños ayudado de los medios que su ingenio sabrá muy bien encontrar pronto habrán desaparecido esos pequeños inconvenientes:

 

(PS 225, 08-12, Carta a VENET JOSE MARIA, PARROCO, 1838-11-05): 1.- Nuestros Hermanos tienen que sufrir mucho por parte de varios jóvenes que no frecuentan la escuela y no teniendo por lo mismo ningún temor, vienen a mezclarse con sus alumnos durante los oficios.

 

(PS 225, 11-18, Carta a VENET JOSE MARIA, PARROCO, 1838-11-05): He prohibido expresamente a todos nuestros Hermanos el encargarse durante las ferias de la vigilancia de los que van a sus clases Creo inútil tal vigilancia de esos niños, que no reconocen ninguna autoridad, y peligrosa para los Hermanos, a quienes no atrae más que injurias y a veces hasta malos tratos. Espero será usted de mi parecer y tenga usted a bien el tranquilizarlos bajo ese aspecto.

 

(PS 225, 33-37, Carta a VENET JOSE MARIA, PARROCO, 1838-11-05): Sírvase creer, Sr. Cura, que yo deseo muy sinceramente continuar la obra de la formación cristiana de los niños de su buena parroquia, pero es preciso que esto sea posible. Llegará a serlo, espero, con los esfuerzos de su celo y el concurso de sus buenos feligreses.

 

(PS 227, 12-18, Carta a JOVIN DESHAYES JUAN AMADO, SEGLAR, 1838-11-00): En cuanto a la cláusula por la cual la orden no nos dejará más que los municipios de 1 000 habitantes o menos y nos quitará los lugares más poblados, usted verá que no nos conviene en absoluto Gran número de nuestros establecimientos se verían arruinados con esa condición; varios municipios en los que se encuentran ya tienen más de 4 000 habitantes.

 

(PS 228, 21-23, Carta a BAUDE JUAN JACOBO, SEGLAR, 1838-11-24): No hay "grandes Hermanos" en nuestra Sociedad. No nos encargamos de colegios ni de internados, no enseñamos latín, nuestra regla lo prohibe expresamente.

 

(PS 229, 06-12, Carta a FAURE PEDRO, PARROCO, 1838-12-04): Las peticiones que se nos dirigen de todas partes nos muestran que el campo es amplio y la mies abundante, pero el número de obreros demasiado pequeño. Nos es muy penoso encontrarnos actualmente en la imposibilidad de secundar su celo y de dar por lo mismo el testimonio a Monseñor vuestro Obispo de cuán deseosos estamos de trabajar bajo su protección en su excelente diócesis.

 

(PS 230, 12-14, Carta a BERTHOLEY ANTONIO, ALCALDE, 1838-12-04): Deseamos mucho, sin embargo, ver a nuestros Hermanos continuar trabajando bajo su protección en la educación cristiana de los niños de su municipio.

 

(PS 234, 13-16, Carta a DOMINGO, HERMANO, 1838-12-28): Es una enfermedad muy triste la de no estar uno nunca bien donde no está. Es igualmente un engaño muy burdo el pretender siempre una ocupación mejor que la que se nos confía.

 

(PS 234, 17-19, Carta a DOMINGO, HERMANO, 1838-12-28): Adiós, mi querido Dominique, ponga fuertemente su confianza en Jesús y María y esté seguro de que todo irá para Gloria de Dios y para la salvación de su alma.

 

(PS 234, 20-22, Carta a DOMINGO, HERMANO, 1838-12-28): En cuanto a la ayuda que esperamos para los pobres de la escuela de Charlieu, siga orando y haciendo orar. La oración bien hecha es todopoderosa.

 

(PS 235, 02-11, Carta a RENDU AMBROSIO MARIA MODESTO, SEGLAR, 1838-12-): En el momento en que esperaba una carta anunciándome que mi solicitud respecto a la admisión de dos Hermanos en el establecimiento de sordomudos era acogida, recibí una del señor director de ese establecimiento preguntándome de parte del ministro si yo seguía con la intención de formar algunos en el sistema. Presionado por la ciudad de Saint Etienne que tiene vivos deseos de ver iniciar dentro de sus muros tan útil institución, vengo, pues, Sr. Baron, a rogarle me haga del gratísimo favor de apoyar mi petición según había tenido usted la bondad de prometerme.

 

(PS 235, 12-16, Carta a RENDU AMBROSIO MARIA MODESTO, SEGLAR, 1838-12-): Conoce usted mejor que yo el valor de ese establecimiento en el que tiene usted gran parte. La ciudad de Saint Etienne se lo agradecerá infinito y su servidor jamás olvidará sus múltiples favores para conmigo y mi pobre obra la que sigo recomendándoos.

 

(PS 238, 24-26, Carta a INSTITUTO, HERMANOS, 1839-01-13): Persuadidos de ello, en la casa madre, al iniciar la santa misa hemos rezado durante nueve días las letanías de San José después de haber cantado el salmo Laudate Dominum. Os animamos, tan pronto como reciban la presente, a hacer la misma novena en el momento del día que mejor les convenga.

 

(PS 239, 09-15, Carta a DEVIE ALEJANDRO, OBISPO, 1839-01-20): La ciudad de Nantua tiene varios maestros, que disfrutan sin duda de la consideración y estima de cierto número de habitantes. La autoridad civil no se pronuncia a favor de un establecimiento de Hermanos. Para sostener la concurrencia se necesitarían maestros de los que no podemos disponer por ahora y aun así el éxito sería incierto, como hemos visto por experiencia.

 

(PS 239, 15-21, Carta a DEVIE ALEJANDRO, OBISPO, 1839-01-20): No hay nada, no obstante, que no estamos dispuestos a emprender para demostrar a Su Grandeza nuestra gratitud y nuestro afecto. Si el Sr. Cura de Nantua puede realizar nuestra solicitud, enviaremos con sumo grado a nuestros Hermanos para ejercer sus funciones en esa ciudad bajo los auspicios de Su Grandeza y a la sombra de su poderosa protección.

 

(PS 248, 15-18, Carta a ANACLETO, HERMANO, 1839-03-23): No dude de lo mucho que deseo que el Señor le bendiga y a todo lo que haga, y que por sus oraciones bendiga el establecimiento en que está así como a los Hermanos que están con usted.

 

(PS 248, 19-20, Carta a ANACLETO, HERMANO, 1839-03-23): Ruegue por la prosperidad de la misión de la Polinesia y únase a los que oran por el mismo fin.

 

(PS 249, 25-30, Carta a MARIE LORENZO, HERMANO, 1839-04-08): Estamos también rezando para recomendar las misiones de Oceanía, por los miembros de la Sociedad que allí están y por los que se disponen a ir. Estamos en vísperas de enviar Hermanos a Burdeos En los establecimientos, como en la casa madre todo sigue como de ordinario.

 

(PS 252, 02-07, Carta a PICCOLET MARIA FRANCISCO, SACERDOTE, 1839-05-12): Bendecimos al Señor el que haya facilitado a los habitantes del municipio de Cluse el medio de tener pronto celosos maestros en los buenos Hermanos de la Congregación de la Santa Cruz. Debe ser indiferente para ustedes el que Dios se sirva de esa sociedad antes de que la nuestra, porque debemos buscar en todo su mayor gloria.

 

(PS 253, 02-10, Carta a REVOL AGUSTIN, PARROCO, 1839-05-12): No hemos olvidado su petición. Está inscrita en nuestro registro con el número 7. Vemos con gusto el avance de su construcción y deseamos sinceramente secundar su celo. Nos sería no obstante imposible el servirle para Todos los Santos próximos a causa de las promesas ya hechas y del pequeño número de Hermanos actualmente disponibles. Es muy ventajoso el que las clases se den primero en la nueva casa y que tenga todo el tiempo necesario para secarse antes de ser habitadas.

 

(PS 254, 02-07, Carta a MEGE ABEL JAVIER, PARROCO, 1839-06-04): Con gran pesar nos encontramos en la imposibilidad de responder favorablemente a su interesante carta. Las enfermedades y la partida de varios de nuestros Hermanos para la misión de Oceanía, no nos permiten atender a otros establecimientos hasta la próxima fiesta de Todos los Santos más que aquellos que ya habíamos prometido el año pasado.

 

(PS 255, 09-15, Carta a PICCOLET MARIA FRANCISCO, SEGLAR, 1839-06-08): Crea usted que sería para nosotros un gran placer el ir a trabajar en el campo por el que usted se interesa tan vivamente si nuestros medios nos lo permitiesen y si las diferentes órdenes religiosas que ya están establecidas en Saboya no fueran suficientes para extender la instrucción religiosa.

 

(PS 256, 02-07, Carta a HECTOR BENITO REGIS, COADJUTOR, 1839-06-16): Estamos orgullosos de la confianza que usted y el consejo municipal de su municipio quieren conceder a nuestra casa. Haremos cuanto dependa de nosotros para secundar su celo haciendo un establecimiento, para el cual, por lo que vemos en su honorable carta, usted y sus piadosos parroquianos han hecho los mayores sacrificios.

 

(PS 257, 17-21, Carta a BAROU JUAN JOSE, VICARIO GENERAL, 1839-06-27): Cuántas razones tendría que decirle sobre este punto, pero que una simple carta no me permite. Por otra parte tengo la esperanza de verle dentro de poco. La calidad de Hermano de María no restringe las necesidades ordinarias de la vida. Vemos con gran pena cómo cada año se acrecienta el número de nuestros inválidos.

 

(PS 261, 02-08, Carta a SANQUIN ALEJO, PARROCO, 1839-07-24): No nos será posible darle Hermanos este año, porque los establecimientos que podemos atender están ya prometidos, pero su petición es tomada en consideración de un modo particular y enviaremos con sumo gusto a nuestros Hermanos para ejercer su función en su parroquia conjuntamente con la de Charly en cuanto estemos en posibilidad de hacerlo.

 

(PS 262, 07-10, Carta a GUINAULT JUAN MARIA, ALCALDE, 1839-07-27): Espero que Dios bendecirá al fin los esfuerzos que usted hace para procurar la instrucción religiosa a los niños pobres, que sin su celo se verían privados de ella a causa de la indiferencia de la mayoría de los padres.

 

(PS 263, 02-08, Carta a DE VIRIEU ESTEFANIA, SEGLAR, 1839-08-09): El Sr. Cholleton, Vicario General de Lyon, acaba de escribirme con motivo del establecimiento que usted quiere fundar en el Grand Lemps para la instrucción religiosa de los niños. Nuestro P Superior hubiera deseado, siguiendo la invitación del Sr Cholleton, entrevistarse con usted el 12 de los corrientes, pero un viaje imprescindible que se vio obligado a efectuar en esa fecha no le permitió disfrutar de esa ventaja.

 

(PS 263, 09-17, Carta a DE VIRIEU ESTEFANIA, SEGLAR, 1839-08-09): Sería un sumo placer para nosotros el poder enviar inmediatamente Hermanos para comenzar la excelente obra por la que usted se interesa tan vivamente, pero los establecimientos que podemos atender este año están todos prometidos, de modo que no nos sería posible, por el momento, atender sus piadosos deseos. Esperamos que el Padre de familia aumente el número de sus servidores y que pronto tengamos la satisfacción de enviarlos a trabajar bajo su protección.

 

(PS 265, 02-05, Carta a THORIN CLAUDIO MARIA, PARROCO, 1839-08-16): Quedamos muy agradecidos por la confianza con la que tiene a bien honrar a nuestra Sociedad pidiendo algunos miembros para la instrucción religiosa de los niños de la población de Lancié.

 

(PS 265, 11-13, Carta a THORIN CLAUDIO MARIA, SACERDOTE, 1839-08-16): No obstante es bueno que sepa que iniciamos primero los establecimientos con dotación y con escuela gratuita.

 

(PS 269, 07-13, Carta a REVOL AGUSTIN, PARROCO, 1839-13-09): Hacia finales de octubre o comienzos de noviembre llegaré hasta usted para visitar la casa-escuela y, si todo está en regla, nuestros Hermanos irán, bajo sus auspicios, a ejercer sus funciones en su interesante parroquia, a fin de secundar su celo por la educación de la juventud y dar la virtuosa fundadora de ese establecimiento el consuelo de ver los efectos de sus liberalidades.

 

(PS 276, 02-08, Carta a AVIT JUAN PEDRO, PARROCO, 1839-10-07): Le quedo muy agradecido por la confianza con que nos honra al pedirnos Hermanos para su interesante parroquia, pero nos es absolutamente imposible secundar su celo por la instrucción religiosa de sus queridos niños. Un gran número de peticiones anteriores a la suya esperan impacientes y debemos cumplir lo prometido. Sin embargo haremos cuanto de nosotros dependa para darle Hermanos lo antes posible.

 

(PS 277, 06-14, Carta a FLANDRIN FRANCISCO, PARROCO, 1839-10-07): "No obstante se tendrán en cuenta los esfuerzos de sus buenos feligreses para consolidar y preparar esta buena obra y, si usted lo desea, inscribiremos en nuestra lista la petición que nos ha dirigido."

 

(PS 277, 06-14, Carta a FLANDRIN FRANCISCO, PARROCO, 1839-10-07): "No podemos sino felicitarle por las felices disposiciones de sus feligreses en relación con el piadoso proyecto que usted ha concebido para la instrucción de su querida juventud. Nuestro mayor placer sería el secundar enseguida tan excelente proyecto, pero los establecimientos que podemos aceptar este año están todos prometidos y hasta me será difícil actualmente determinar la época precisa en la que podría darle Hermanos, dado el número de peticiones anteriores a la suya."

 

(PS 281, 03-07, Carta a DUGAS VICTOR, SEGLAR, 1839-10-19): No pudiendo debido a la salida de nuestros Hermanos trasladarme a St. Chamond para entenderme con usted respecto al personal de su establecimiento, he resuelto escribirle para exponerle el motivo que me ha determinado a no cambiar nada todavía.

 

(PS 281, 08-14, Carta a DUGAS VICTOR, SEGLAR, 1839-10-19): El H. Agustín teme mucho ser nombrado director. Quiere al H. Claude Marie y disfruta con él. Es punto básico para la prosperidad de una casa la unión entre el H. Director y los Hermanos adjuntos. Yo creo que animando al buen Hermano Claude-Marie se entregará de lleno a su trabajo. Ese Hermano es obediente, piadoso; será sensible a las observaciones que pienso hacerle y las aprovechará.

 

(PS 287, 02-09, Carta a BENETON JOSE, PARROCO, 1839-10-25): A fin de conciliar la petición que usted me ha dirigido con fecha 18 de septiembre con nuestras reglas y nuestros usos, le envío un cuarto Hermano para la clase de adultos. No creo que sea posible que un Hermano después de haber pasado el día casi entero en las clases ordinarias, pueda volver a empezar otra por la noche. El interés que tengo por la salud de todos, la prohibición misma que me ha hecho Monseñor el Administrador en otras circunstancias, no me permitirían imponer esa carga.

 

(PS 287, 10-12, Carta a BENETON JOSE, PARROCO, 1839-10-25): Espero que el municipio, de acuerdo con los jóvenes que frecuentan las clases de la tarde, tendrán bastante generosidad para que ese cuarto Hermano no quede a nuestra cuenta.

 

(PS 287, 12-18, Carta a BENETON JOSE, PARROCO, 1839-10-25): Acerca de las quejas que hacen nuestros Hermanos, debo hacerle observar también, Sr. Cura, que lo módico de los honorarios no nos permite recibir gratuitamente a los niños de los municipios vecinos. En todos nuestros establecimientos las retribuciones mensuales que resultan de ese aspecto son percibidas por los Hermanos como suplemento a sus módicos recursos.

 

(PS 292, 05-08, Carta a DUMAS CLAUDIO, PARROCO, 1839-10-31): Deseo vivamente que respondan a sus deseos y a los de los bienhechores de su establecimiento formando el corazón de su interesante juventud y más en la virtud que en la ciencia.

 

(PS 293, 19-25, Carta a AURRAN BLAS, SEGLAR, 1839-11-04): Hay otro medio que nos proponemos emplear para una casa del estilo de la suya: la de pedir la autorización de un internado primario a nombre de un Hermano con certificado para dar clase en él Entonces los novicios, considerados como internos, no serán molestados. Es usted por otra parte muy libre respecto a ello. No quisiéramos ser obstáculo en lo concerniente a la buena obra que usted ha emprendido.

 

(PS 293, 25-34, Carta a AURRAN BLAS, SEGLAR, 1839-11-04): Si la Providencia no nos permite darle garantías suficientes, la veremos con gusto en otras manos distintas a las nuestras, para gloria de Dios y salvación de las almas. Si, por el contrario, bajo la protección de la que ha velado por nosotros hasta el día de hoy, sigue usted queriendo emplear a nuestros Hermanos en su establecimiento, haremos cuanto esté en nuestro poder para responder a sus proyectos y concurrir con usted y la autoridad eclesiástica de nuestra diócesis al bien espiritual de su querida juventud.

 

(PS 297, 15-19, Carta a BERTHIER ANDRÉS, VICARIO GENERAL, 1839-11-19): Siendo incompleta la paga para las escuelas gratuitas y la pensión de los alumnos internos siendo completamente módica, esperamos que en interés de la obra y por el bien de la diócesis, Su Grandeza tendrá la bondad de seguir concediéndonos esa gratificación.

 

(PS 297, 20-27, Carta a BERTHIER ANDRÉS, VICARIO GENERAL, 1839-11-19): Si Monseñor quisiera permitirlo, quizá sería fácil en lo sucesivo, a fin de suprimir todos los inconvenientes, hallar en la casa de los Hermanos un lugar conveniente para celebrar allí los oficios solemnes y cantar Vísperas. Usted sabe, Sr. Vicario General, que la lejanía de la iglesia parroquial, lo reducido del local destinado en ella a los niños, no permiten que los alumnos pensionistas de los Hermanos vayan a ella.

 

(PS 301, 02-10, Carta a MARTIN JOSE, PARROCO, 1839-11-21): Pasando por Lyon a mi regreso de Neuville tuve la suerte de ver al Sr. Cattet, Vicario General, y de charlar con él sobre su establecimiento de Albigny. El, como yo, pensamos que no hay nada mejor que poner a Villavert al alcance de los dos municipios de Albigny y de Curis. Con su parecer le invito a unir los recursos de esos municipios a fin de que ustedes puedan tener dos Hermanos que residan en Neuville, los cuales irían mañana y tarde para dar clase a Villavert.

 

(PS 301, 10-15, Carta a MARTIN JOSE, PARROCO, 1839-11-21): De ese modo habría un número suficiente de alumnos para ocupar a dos y el establecimiento podría sostenerse y prosperar. Voy a escribir dos palabras al Sr. Cura de Curis, de acuerdo con el Sr Vicario General, que desea muy vivamente procurar de esa forma a esas dos parroquias el beneficio de la instrucción cristiana y religiosa.

 

(PS 302, 02-09, Carta a LOIRE PEDRO, PARROCO, 1839-11-21): En mi última viaje a Lyon, habiendo tenido la ocasión de ver al Sr. Cattet, Vicario General, le hablé del establecimiento que el municipio de Albigny nos pide desde hace tiempo. Me invitó a escribirle a usted para invitarle a unir sus recursos a los de Albigny a fin de poder proveer al presupuesto de dos Hermanos, los cuales, residiendo en Neuville, irían cada día a Villavert para dar allí la clase a los niños de los dos municipios.

 

(PS 302, 09-11, Carta a LOIRE PEDRO, PARROCO, 1839-11-21): El encuentra ese establecimiento perfectamente conveniente a las dos localidades y me parece que no hay, en efecto, nada mejor y más apropiado para asegurar la prosperidad de ese establecimiento.

 

(PS 305, 06-15, Carta a DEVIE ALEJANDRO, OBISPO, 1839-12-03): De acuerdo con el deseo que Vuestra Grandeza me había manifestado, ya sea por el Superior, ya sea en las diferentes entrevistas que he tenido con usted, he aumentado el personal de St. Didier, a fin de que el H. Director pudiese dedicarse más especialmente al cuidado de los novicios. Me escribe diciendo que ha recibido algunos y lo supe con mucho gusto, pero me temo mucho que el asunto del noviciado no pueda funcionar sólidamente con el trajín de las clases y el del internado. He reconocido por experiencia que no pueden funcionar bien en la misma casa esas obras diferentes.

 

(PS 306, 08-12, Carta a MENAIDE MATEO, PARROCO, 1839-12-03): Le transcribo textualmente los convenios que han sido hechos entre nosotros y la administración del hospicio de huérfanos; ellos podrían ser la base del arreglo que debe ponernos en condiciones de trabajar en la buena obra que usted proyecta.

 

(PS 309, 39-43, Carta a DORZAT FRANCISCO CARLOS, PARROCO, 1839-12-27): No le voy a hablar del internado primario que usted podría establecer en la casa de los Hermanos, aunque me parece que sería un buen medio de asegurar el éxito y el de procurar a su establecimiento esa justa y razonable comodidad que tanto ayuda en la marcha de una casa de educación.

 

(PS 313, 003-010, Carta a INSTITUTO, HERMANOS, 1840-01-10): Al enviaros el tema de nuestras primeras conferencias, es un deber para nosotros el recordaros que la historia de nuestra religión, el estudio de su moral y de sus dogmas divinos; en una palabra, la ciencia sagrada del catecismo debe ser el primero y principal objeto. Verdaderos Hermanos de María, entregados enteramente a la salvación de los queridos niños que nos son confiados, no tenemos otra finalidad que la de inspirar a nuestros alumnos el amor y el temor de Dios, el gusto y la práctica de nuestra santa religión.

 

(PS 313, 015-024, Carta a INSTITUTO, HERMANOS, 1840-01-10): Pero, muy queridos Hermanos, para tener éxito en la enseñanza de la religión y satisfacer las exigencias de un mundo casi siempre ciego en la educación de los niños, no descuidaremos las demás ramas de la instrucción, necesarias a un Hermano de María. La escritura, la Gramática, la Aritmética, la Historia, la Geografía y hasta si el preciso el Dibujo, la Geometría, la Teneduría de libros, serán objeto de nuestros estudios y la materia de nuestras conferencias. Nos serviremos de ellas como de un inocente cebo para atraer a los niños y enseñarles luego a amar a Dios y salvarse.

 

(PS 313, 024-026, Carta a INSTITUTO, HERMANOS, 1840-01-10): Ante todo seremos buenos catequistas, pero trataremos igualmente de llegar a ser hábiles institutores.

 

(PS 313, 033-041, Carta a INSTITUTO, HERMANOS, 1840-01-10): I.- CATECISMO - PRUEBAS DE LA RELIGION. 1.- Necesidad de la Religión. 2.- Existencia de Dios. 3.- Autenticidad y verdad de los libros sagrados. 4.- pruebas de la Religión: por los profetas 5.- por los milagros y sobre todo por la Resurrección de Nuestro Señor. 6.- por las circunstancias de su establecimiento; por los mártires; por su continuidad. (F. Pie).

 

(PS 313, 042-047, Carta a INSTITUTO, HERMANOS, 1840-01-10): II.- GRAMATICA - SUBSTANTIVO. 1.- Definición general. 2.- División. 3.- Género. 4.- Número. 5.- Ortografía y Sintaxis (F.Victor)

 

(PS 318, 36-40, Carta a INSTITUTO, HERMANOS, 1840-02-04): Sigamos, queridos Hermanos, orando al Señor por nuestra interesante misión de Polinesia, a fin de que Dios haga triunfar la verdadera fe y confunda la herejía en medio de esas amplias comarcas confiadas a la Sociedad de María.

 

(PS 318, 40-50, Carta a INSTITUTO, HERMANOS, 1840-02-04): Les recomendamos especialmente a los dos Padres Pezant y Tripe y a los queridos Hermanos Claude-Marie y Ammon, que salen del puerto de Brest a primeros de este mes para dirigirse a Nueva Zelanda Esta última salida es debida a la benevolencia del gobierno, que ha ofrecido a nuestros misioneros cuatro plazas gratuitas en la corbeta "L'Aube". Nos comunican hoy que están muy bien vistos a bordo, que los Padres tendrán la facilidad de celebrar cada día la santa Misa y que viajando con un neozelandés, podrán comenzar a aprender la lengua del país.

 

(PS 319, 10-13, Carta a LATOUR D'AUVERGNE L. HUGO J.C., CARDENAL, 1840-02-11): Dios sea mil veces bendito y conserve a Su Eminencia días tan largos y provechosos como útiles a al Religión, llenos de obras de celo y santidad.

 

(PS 319, 27-32, Carta a LATOUR D'AUVERGNE L. HUGO J.C., CARDENAL, 1840-02-11): Monseñor, nuestra obra está toda ella en el interés de los pobres niños de los campos y de las pequeñas ciudades. Con el menor gasto posible nos esforzamos en procurarles la instrucción cristiana y religiosa que los Hermanos de la Escuelas Cristianas proporcionan con tanto éxito a los niños pobres de las grandes ciudades.

 

(PS 319, 35-40, Carta a LATOUR D'AUVERGNE L. HUGO J.C., CARDENAL, 1840-02-11): Cincuenta establecimientos han sido ya formados y continúan prosperando en los nueve departamentos del Ródano, del Loira, del Isère, de la Ardèche, del Alto Loira, del Saône y Loira, del Drôme y del Paso de Calais, además de la misión de Oceanía Oriental para la que once de nuestros Hermanos han salido durante los tres últimos años.

 

(PS 319, 66-72, Carta a LATOUR D'AUVERGNE L. HUGO J.C., CARDENAL, 1840-02-11): Monseñor, pleno de confianza en su bondad pastoral y en su celo apostólico que abarca a la Iglesia entera, nos atrevemos a hacer a Su Eminencia un ruego semejante. No dudamos de ningún modo de que el ser honrado con los más altos favores de la Iglesia y del Estado, active muy eficazmente la conclusión de este asunto por interés de la gloria de Dios y el bien de las almas.

 

(PS 320, 02-06, Carta a GERANDO JOSE MARIA, SEGLAR, 1840-02-14): La petición oficial que la ciudad de Saint Etienne acaba de dirigirme para tener Hermanos nuestros al frente de su establecimiento de sordomudos, me anima también a dirigirle una nueva solicitud para rogarle que haga que reciban a dos de nuestros Hermanos en el establecimiento modelo del mismo tipo en París.

 

(PS 320, 06-12, Carta a GERANDO JOSE MARIA, SEGLAR, 1840-02-14): Hará pronto un año que el Sr. Director de esa tan útil e interesante casa me hizo el honor de escribirme diciéndome de parte del ministro, si yo seguía con la intención de formar a alguno. La dificultad de encontrar súbditos y la falta de petición positiva y oficial por parte de la ciudad de Saint Etienne me dejaron en la indecisión.

 

(PS 321, 02-11, Carta a BASTARD D'ESTANG DOMINGO F.M., SEGLAR, 1840-02-14): La ciudad de Saint Etienne, habiendo determinado definitivamente la ejecución de un establecimiento de sordomudos en interés de su numerosa población, nos pide por fin, de manera oficial, Hermanos de nuestra institución capaces de dirigir esa obra. Con el deseo de secundar sus puntos de vista de la beneficencia, vengo a rogarle, Señor, tenga a bien solicitar la admisión de dos de nuestros Hermanos en el establecimiento de sordomudos de París Espero que por su intermedio y el del Sr. Gerando, al cual escribo con el mismo fin, serán recibidos de forma gratuita.

 

(PS 321, 12-20, Carta a BASTARD D'ESTANG DOMINGO F.M., SEGLAR, 1840-02-14): Hubiera aprovechado antes de sus agradecidos ofrecimientos que ha tenido la amabilidad de ofrecerme y de las felices esperanzas que me había hecho concebir una carta del Sr. Director del establecimiento, si la dificultad de hallar dos súbditos disponibles y la falta de petición positiva por parte de la ciudad de Saint Etienne no me hubiera retraído. Hoy este obstáculo no existe y le quedaré infinitamente agradecido por los trámites que usted tenga a bien hacer para que podamos estar en condiciones de responder a las instancias que se hacen.

 

(PS 323, 07-11, Carta a PRADIER ENRIQUE, SACERDOTE, 1840-02-22): Hemos acogido gustosos la proposición que usted hace de enviar a dos de nuestros Hermanos para dirigir un establecimiento de sordomudos en su ciudad. Entra perfectamente en el plan de nuestra institución, toda ella dedicada a la educación de niños en cualquier situación en que se encuentren.

 

(PS 323, 12-18, Carta a PRADIER ENRIQUE, SACERDOTE, 1840-02-22): Desde hace un tiempo se nos solicita, se nos presiona para establecimientos de ese tipo. Esperamos que pronto estaremos en condiciones de secundar los puntos de vista bienhechores de las personas que se interesan en una obra tan excelente y ya están en marcha los trámites para que dos de nuestros Hermanos puedan formarse en ese tipo de enseñanza en el establecimiento real de sordomudos de París.

 

(PS 323, 18-21, Carta a PRADIER ENRIQUE, SACERDOTE, 1840-02-22): Felices si, llamamos a instruir a esa parte del rebaño de Jesucristo, que reclama por tantos títulos la atención de personas caritativas, nuestros Hermanos llegan a poder ser cada vez más dignos de tan santo empleo.

 

(PS 324, 06-10, Carta a PERES MARIO FERNANDO, SEGLAR, 1840-02-25): En breve vamos a formar una casa principal en la pequeña ciudad de Lorgues (Var) y esperamos que en algunos años será como un plantel de buenos Hermanos maestros para las comarcas circunvecinas.

 

(PS 324, 12-17, Carta a PERES MARIO FERNANDO, SEGLAR, 1840-02-25): La instrucción dada por nuestros Hermanos comprende todo lo que prescribe la ley con el título de instrucción primaria. Las condiciones bajo las cuales formamos establecimientos son más o menos como las de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, excepto en que nosotros permitimos a los municipios percibir una retribución mensual a los padres acomodados para cubrir una parte de los gastos del establecimiento.

 

(PS 327, 08-16, Carta a VACHER JAVIER, PARROCO, 1840-03-03): Mucho nos gustaría el ver a nuestros Hermanos ejercer sus importantes y penosas funciones bajo la protección de su paternal bondad y secundar así los deseos bienhechores de su prudente administración, pero no nos será posible de momento aceptar su petición, porque nuestros Hermanos disponibles se hallan todos colocados y tenemos promesas firmes que cumplir para varios años No podríamos darle Hermanos hasta dentro de cinco o seis años, por lo menos.

 

(PS 329, 02-05, Carta a DE BRUILLARD FILIBERTO, OBISPO, 1840-03-22): Quizá me haya retrasado en comunicar a Vuestra Grandeza los datos que ha encargado a nuestro H. Asistente que le pasase en relación con nuestro establecimiento de huérfanos de Lyon.

 

(PS 332, 17-19, Carta a SALLANON JUAN BAUTISTA, PARROCO, 1840-04-15): Sin embargo esa clase superior puede dar prestigio al establecimiento y mantenerlo en el aprecio de las autoridades.

 

(PS 333, 07-11, Carta a TACHON JUAN, ALCALDE, 1840-04-25): Le quedo muy agradecido por las buenas disposiciones, así como por la honrosa benevolencia de su digno Consejo por el establecimiento de nuestros Hermanos. Será para mí un motivo para hacer cuanto pueda para responder a sus deseos y procurarle una buena escuela Trataré de encontrarle un súbdito capacitado y preparado para llevar a cabo esa buena obra.

 

(PS 334, 02-06, Carta a RENDU AMBROSIO MARIA MODESTO, SEGLAR, 1840-04-25): Quedo muy agradecido por las buenas disposiciones del Consejo para la admisión gratuita de dos de nuestros Hermanos en el Instituto Real de Sordomudos y le agradezco en particular la carta que usted ha tenido la gentileza de enviarme a ese respecto.

 

(PS 334, 07-15, Carta a RENDU AMBROSIO MARIA MODESTO, SEGLAR, 1840-04-25): Nos ocupamos de la elección de dos súbditos apropiados para cumplir esa finalidad del Consejo y la nuestra. Les haré presente el examen del que usted me ha hablado y no se dirigirán al Instituto sino con los certificados exigidos. En cuanto a su permanencia en el Instituto, deseamos, lo mismo que el Consejo, que lleguen a ser capaces de ejercer convenientemente sus funciones y que por lo tanto permanezcan todo el tiempo necesario para presentarse al examen requerido. Tomarán a este respecto los compromisos que exige el Consejo de administración.

 

(PS 335, 02-09, Carta a PEALA JUAN FRANCISCO REGIS, PARROCO, 1840-04-00): Hemos tenido ocasión de ver al Sr. Superior del gran seminario del Puy y hablarle de su establecimiento. Nos dijo que el ayuntamiento hacía esperar una subvención de 600 francos, pero que aparte de esa ayuda no tenía usted otros recursos más que las retribuciones mensuales. Me temo mucho que con estos únicos fundamentos su obra no quede sólidamente asentada. El municipio puede llegar a ser menos favorable y no suministrar más que 200 francos exigidos por la ley.

 

(PS 335, 09-14, Carta a PEALA JUAN FRANCISCO REGIS, PARROCO, 1840-04-00): El número de alumnos de pago puede experimentar una sensible disminución y dejar de ese modo un gran déficit en la cuenta. Por otra parte la experiencia nos ha demostrado que los establecimientos que se ven reducidos a esos únicos recursos desaparecen o por lo menos se sostienen con mucha dificultad.

 

(PS 336, 02-07, Carta a DEBELAY JUAN MARIA MATIAS, PARROCO, 1840-05-02): Ha encontrado usted el verdadero medio para obtener Hermanos seguros y pronto, el de dotar a su escuela y que sea gratuita Como el bien se hace mucho mejor en los establecimientos así fundados, les preferimos siempre a los demás y tenemos como principio el favorecerlos de un modo particular.

 

(PS 337, 02-05, Carta a MEGE ABEL JAVIER, PARROCO, 1840-05-03): Yo estaría del todo dispuesto a aceptar su petición si su escuela tuviese fondos y hubiera de ser gratuita. No nos negamos nunca a esta clase de establecimientos porque en ellos el bien es mucho más seguro y se realiza más fácilmente.

 

(PS 337, 05-11, Carta a MEGE ABEL JAVIER, PARROCO, 1840-05-03): Así, a causa de la fundación, hemos aceptado sin dificultad el establecimiento de Bouché Chambalud, aun cuando la petición que nos hizo ese municipio fuese muy posterior a otras. Cuente, pues, con nuestros Hermanos por Todos los Santos en el caso de que su escuela pueda ser gratuita, ya por la fundación, ya por intervención del municipio.

 

(PS 339, 02-06, Carta a HUGONY PEDRO BERNARDO, PARROCO, 1840-05-03): Las necesidades de su parroquia son bien grandes, el cuadro que me presenta me aflige vivamente, pero a pesar de toda la buena voluntad que tuviésemos de secundar su celo, nos encontraríamos en la imposibilidad de hacerlo por el momento.

 

(CONS1986: 002,01): Movido por el Espíritu Santo, Marcelino Champagnat quedó cautivado por el amor de Jesús y María a él y a los demás. Esta experiencia, unida a su apertura a los acontecimientos y personas, se convierte en fuente de su espiritualidad y celo apostólico, y lo hace sensible a las necesidades de su tiempo, sobre todo a la ignorancia religiosa y a las situaciones de pobreza de la niñez y juventud.

 

(CONS1986: 002,02): La fe y el deseo de cumplir la voluntad de Dios le revelan su misión: "Dar a conocer a Jesucristo y hacerlo amar" (V. 342). Decía con frecuencia: "No puedo ver a un niño sin que me asalte el deseo de enseñarle el catecismo y decirle cuánto lo ama Jesucristo" (V.493).

 

(CONS1986: 002,03): Con este espíritu, fundó el Instituto para educar cristianamente a los niños y jóvenes, en especial a los más desatendidos.

 

(CONS1986: 003,02): Nos comprometemos por voto a vivir los consejos evangélicos de castidad, pobreza y obediencia. Este compromiso nos convierte en testigos y servidores del Reino de Dios.

 

(CONS1986: 003,04): Las Constituciones, aprobadas por la Santa Sede, nos guían en la vivencia de nuestra consagración y en la realización de las intenciones del Fundador.

 

(CONS1986: 005,02): Ofrecemos gustosamente vida y talentos al servicio de la Iglesia y del mundo, haciendo el bien sin ruido. Conscientes de nuestras limitaciones, ponemos la confianza en Dios y en María. Sólo así podremos, como el Fundador, emprender y realizar cualquier empresa, por difícil que parezca.

 

(CONS1986: 006,03): Este espíritu (de familia) extrae calor y fuerza del amor que Dios tiene a los que nos ha dado por hermanos. Y de tal forma impregna nuestras actitudes y conducta, que lo irradiamos dondequiera que nos encontramos.

 

(CONS1986: 007,01): La espiritualidad que nos legó Marcelino Champagnat tiene carácter mariano y apostólico. Brota del amor de Dios, se desarrolla por nuestra entrega a los demás y nos lleva al Padre. Así armonizamos apostolado, oración y vida comunitaria.

 

(CONS1986: 007,03): A ejemplo del Fundador, vivimos en presencia de Dios y sacamos nuestro dinamismo del misterio de Belén, de la Cruz y del Altar. El éxito de nuestro trabajo lo esperamos sólo de Dios, persuadidos de que "si el Señor no construye la casa, en vano se afanan los constructores" (Sal 126).

 

(CONS1986: 010,01): La consagración religiosa nos asocia de manera especial a la Iglesia y a su misterio. En el seno del pueblo de Dios, nos esforzamos por ofrecer el testimonio profético y gozoso de una vida totalmente dedicada a Dios y a los hombres. Y, fieles al carisma del Instituto, colaboramos en la pastoral de la Iglesia local.

 

(CONS1986: 010,03): Conforme al deseo del Fundador, nuestra caridad se extiende a todos los demás Institutos. No obstante, hay lazos peculiares que nos unen a las demás familias nacidas de la Sociedad de María, con las cuales queremos irradiar en la Iglesia el espíritu de María que nos es común.

 

(CONS1986: 011,01): Dios elige a algunos hombres y los llama individualmente para llevarlos al desierto y hablarles al corazón. A quienes lo escuchan, los separa y, mediante su Espíritu, los convierte constantemente y acrecienta en ellos el amor para encomendarles una misión.

 

(CONS1986: 011,01): Dios elige a algunos hombres y los llama individualmente para llevarlos al desierto y hablarles al corazón. A quienes lo escuchan, los separa y, mediante su Espíritu, los convierte constantemente y acrecienta en ellos el amor para encomendarles una misión.

 

(CONS1986: 012,01): Dios consagró a Jesús de Nazaret por la unción del Espíritu y lo envió para dar vida al mundo. Por su misterio pascual consagra toda la humanidad Padre y establece así la Nueva Alianza.

 

(CONS1986: 012,02): El bautismo nos compromete en esta alianza: asociados a la muerte de Cristo, participamos de su resurrección; caminamos a su lado y trabajamos con él en la construcción del Reino de Dios.

 

(CONS1986: 014,01): La consagración religiosa nos hace partícipes, por título nuevo, dela vida, santidad y misión de la Iglesia, esposa de Cristo.

 

(CONS1986: 014,02): La consagración en una comunidad fraterna y apostólica aviva en nosotros la gracia de la confirmación. La fidelidad, aquilatada de continuo según el espíritu de las bienaventuranzas, nos hace crecer en el amor.

 

(CONS1986: 016,02): Viviendo en medio del mundo sin ser del mundo, nuestras comunidades invitan a compartir, al amor gratuito y universal, y a la vida nueva en Cristo.

 

(CONS1986: 017,01): Como hombres consagrados somos enviados a los demás, especialmente a los jóvenes, para revelarles a Jesucristo. La acción apostólica forma parte dela naturaleza misma de nuestra familia religiosa.

 

(CONS1986: 017,02): Fieles al Padre Champagnat, nos dedicamos con entusiasmo, como los primeros Hermanos, a la tarea que la obediencia nos confía, de acuerdo con la finalidad del Instituto y en comunión con la Iglesia. Procuramos que nuestra acción apostólica emane siempre de la unión con Dios, la fortifique y la favorezca .

 

(CONS1986: 018,04): Nuestro Fundador, que tanto aprendió de María, continúa siendo para nosotros un modelo de entrega sin reservas a Dios y a los demás. Su vida nos recuerda el ideal que proponía a sus primeros discípulos: "Hacerse Hermano es comprometerse a hacerse santo" (V.466) .

 

(CONS1986: 024.01): En nuestra vida de castidad hemos de evitar un doble escollo: olvidar que el voto es una llamada al amor, y perder de vista lo específico de un consagrado. Por un lado, tenemos que luchar contra la tendencia a cerrarnos a la amistad de los demás, especialmente a la de nuestros Hermanos. Por otro, hemos de practicar la prudencia. Esta debe guiar nuestras relaciones de amistad para que sean compatibles con la castidad consagrada y no nos alejen de la oración, del apostolado o de la comunidad. En caso necesario, comunicamos a nuestro Superior la dificultad en que nos hallemos.

 

(CONS1986: 024.01): En nuestra vida de castidad hemos de evitar un doble escollo: olvidar que el voto es una llamada al amor, y perder de vista lo específico de un consagrado. Por un lado, tenemos que luchar contra la tendencia a cerrarnos a la amistad de los demás, especialmente a la de nuestros Hermanos. Por otro, hemos de practicar la prudencia. Esta debe guiar nuestras relaciones de amistad para que sean compatibles con la castidad consagrada y no nos alejen de la oración, del apostolado o de la comunidad. En caso necesario, comunicamos a nuestro Superior la dificultad en que nos hallemos.

 

(CONS1986: 032,02): Nuestra pobreza se manifiesta también en la sencillez, que ha de caracterizar nuestra manera de ser, nuestro estilo de vida y nuestra acción apostólica.

 

(CONS1986: 032,03): La pobreza nos exige que hagamos fructificar los talentos y compartamos lo que somos y tenemos, especialmente nuestro tiempo personal.

 

(CONS1986: 034,04): Nuestra misión de educadores de la juventud nos compromete a trabajar por la promoción de la justicia.

 

(CONS1986: 035,01): Siguiendo los pasos del Salvador, caminamos por la vía del despojo interior. El desprendimiento de los bienes terrenos nos libera de las preocupaciones excesivas. Para que nuestro testimonio sea creíble, renunciamos a los privilegios que merman nuestra libertad evangélica.

 

(CONS1986: 035,01): Siguiendo los pasos del Salvador, caminamos por la vía del despojo interior. El desprendimiento de los bienes terrenos nos libera de las preocupaciones excesivas. Para que nuestro testimonio sea creíble, renunciamos a los privilegios que merman nuestra libertad evangélica.

 

(CONS1986: 035,02): Por este camino de pobreza, nos hacemos cada vez más compasivos con los hombres y más abiertos a las maravillas de Dios. Nuestra vida sencilla y entregada revela el rostro de la Iglesia pobre y servidora, y es testimonio del gozo prometido a los que tienen corazón de pobre.

 

(CONS1986: 036,01): Toda la existencia de Jesús fue comunión con la voluntad del Padre, de quien se sabía Hijo muy amado. Responde s este amor con disponibilidad total a su misión redentora. Su alimento es hacer la voluntad del que lo ha enviado. Asume la condición de siervo y, sufriendo, aprende el precio de la obediencia. Resucitado por Dios, se convierte en causa de salvación universal.

 

(CONS1986: 038,01): Toda la vida de la Virgen es prolongación de su Fíat. Por su obediencia, se convierte en Madre de Dios y coopera en la misión redentora de su Hijo. Es bienaventurada porque escucha y pone en práctica la Palabra de Dios.

 

(CONS1986: 039,02): Siguiendo el ejemplo del Fundador, hacemos del espíritu de fe el móvil de nuestra obediencia. Esta nos hace disponibles para la tarea que nos confía el Instituto.

 

(CONS1986: 040.01): Escuchamos la vos de los pastores de la Iglesia y actuamos de acuerdo con el Obispo, conforme al derecho universal, en la organización de las obras de apostolado, según el carisma y el derecho propio del Instituto.

 

(CONS1986: 040.02): Un Hermano no aceptará, sin permiso del Hermano Provincial, cargos u oficios fuera del Instituto.

 

(CONS1986: 040.03): Aun ejerciendo un apostolado externo al Instituto, el Hermano depende de sus Superiores y permanece sujeto a la disciplina del Instituto.

 

(CONS1986: 044,01): La sumisión al Padre nos convierte, como a Cristo, en servidores de nuestros Hermanos. Sea cual fuere su empleo, cada uno participa, según sus medios, en las actividades de la comunidad, poniendo sus cualidades al servicio de todos y de la misión apostólica.

 

(CONS1986: 044,01): La sumisión al Padre nos convierte, como a Cristo, en servidores de nuestros Hermanos. Sea cual fuere su empleo, cada uno participa, según sus medios, en las actividades de la comunidad, poniendo sus cualidades al servicio de todos y de la misión apostólica.

 

(CONS1986: 045): La práctica de la obediencia evangélica es expresión de nuestra libertad y disponibilidad para participar en la misión de la Iglesia. Nos hace fuertes en nuestra debilidad. Al obedecer, denunciamos la búsqueda y el abuso de poder, y las ideologías que violan los derechos de la persona o hacen de la autonomía individual un absoluto. Al mismo tiempo, anunciamos el señorío de Jesucristo, Siervo obediente en quien Dios realizó su designio de salvación.

 

(CONS1986: 047,01): El amor trinitario es el manantial de toda vida comunitaria. El Padre quiere que todos los hombres formen una sola familia y que se amen como hermanos. Jesús estableció una comunidad apostólica. Además rogó para que fuéramos uno, como él y su Padre.

 

(CONS1986: 047,02): Respondemos a la llamada de Cristo por la voluntad de vivir unidos en una comunidad de consagrados. Nuestra unidad atestigua así que Dios es amor y que este amor, infundido en nuestros corazones por el Espíritu Santo, es más fuerte que nuestras limitaciones humanas.

 

(CONS1986: 051,01): Nos aceptamos como somos, diferentes y complementarios. Cada uno se interesa por la vida y el trabajo de los demás. Cultivamos la delicadeza, esa finura de corazón que sabe darse cuenta del Hermano que se halla en dificultad y lo ayuda con tacto. Superando nuestro egoísmo y nuestra susceptibilidad, recibimos con sencillez el aviso fraterno. Sabemos perdonar y pedir perdón, y tratamos de eliminar de nuestro corazón todo resentimiento.

 

(CONS1986: 052,01): El Superior representa a Cristo en la comunidad. Por su presencia atenta y disponible, ayuda a crear un clima de entendimiento y de armonía entre los Hermanos. Estimula y coordina el esfuerzo común y garantiza la continuidad y la unidad de acción de todos.

 

(CONS1986: 053,03): La perseverancia de los Hermanos mayores es un testimonio de la fidelidad del Señor. Estos Hermanos no dan por terminada su tarea, sino que tratan de prestar los servicios que sus fuerzas les permiten, y se interesan por el trabajo de los Hermanos en activo. Por la oración y el ofrecimiento de sus achaques ejercen un apostolado eficaz. La comunidad los rodea de respeto y cariño.

 

(CONS1986: 054,02): Por su parte, el Hermano (enfermo) busca fortaleza en el Señor y en María. Recuerda que con sus sufrimientos, unidos a los del Redentor, completa en su carne lo que falta a los padecimientos de Cristo para la salvación del mundo.

 

(CONS1986: 058,01): Por el solo testimonio de amor fraterno de consagrados, la comunidad es ya evangelizadora en la Iglesia local. Además ofrece a sus miembros los medios adecuados a la finalidad del Instituto.

 

(CONS1986: 058,02): Abierta a la acción pastoral, la comunidad hace suyo el trabajo apostólico de cada uno de sus miembros. A su vez, los Hermanos, sea cual fuere su ocupación, se integran plenamente en la comunidad; así se incrementa el amor mutuo.

 

(CONS1986: 058.01): Al comienzo del cada año y por fidelidad a nuestra misión, examinamos si las actividades apostólicas de la comunidad respetan suficientemente las prioridades de la Provincia y la preferencia del Fundador por los más desatendidos.

 

(CONS1986: 060.01): La comunidad determina la periodicidad de la reunión comunitaria. Esta reunión da lugar a exposiciones o intercambios, especialmente partiendo de textos del Instituto. Permite también a los Hermanos tomar conciencia de su responsabilidad en la comunidad y actualizar los medios más apropiados para cultivar el espíritu apostólico.

 

(CONS1986: 061.01): Por causa justa, el Hermano Provincial, con el consentimiento de su Consejo, puede otorgar permiso de ausencia prolongada. Pero no lo concederá por más de un año, a no ser por motivos de salud, estudios o para ejercer el apostolado en nombre del Instituto.

 

(CONS1986: 062): La comunidad marista acoge a cuantos llegan como si recibiera a Jesús en persona; vive así, de forma concreta, la fraternidad universal. Inserta en su medio, como levadura en la masa, debe, al mismo tiempo, abrirse a toda la humanidad en la oración y en el apostolado.

 

(CONS1986: 064,01): Jesús, en diálogo con el Padre, nos enseña a escuchar a Dios y a responderle. Pendiente del Padre en la aceptación de su condición de Hijo encarnado y del designio de salvación que debe realizar, le expresa su anhelo y amor, su alabanza y gratitud, su angustia y gozo en el Espíritu.

 

(CONS1986: 066,01): La Palabra de Dios, meditada en la Sagrada Escritura y celebrada en la liturgia, es manantial permanente de nuestra oración. El trabajo, los acontecimientos, las llamadas de nuestros Hermanos, de la Iglesia y del mundo alimentan también nuestra oración cotidiana.

 

(CONS1986: 070,03): Esta liturgia, celebrada en comunidad, mantiene y renueva nuestra oración personal. Bien celebrada, es un testimonio para quienes rezan con nosotros.

 

(CONS1986: 071,01): Nuestra relación de amor con Cristo, Dueño y Señor de nuestras vidas, ha de ser cultivada a diario. Asimismo, la eficacia de nuestra acción apostólica exige que estemos íntimamente unidos a aquel que nos envía.

 

(CONS1986: 071,02): En la meditación, encuentro personal con el Señor, aprendemos poco a poco a contemplar con mirada de fe nuestra vida, las personas y los acontecimientos. Encontramos en ella inspiración y aliento para continuar la acción a laque Jesús nos llama. A su vez, la acción nos lleva de nuevo a la oración, que recoge así las penas y alegrías, las angustias y esperanzas de quienes pone Dios en nuestro camino.

 

(CONS1986: 073,01): La lectura espiritual y el estudio religioso, realizados en actitud de oración, son medios indispensables para robustecer la fe. Son alimento de la cultura religiosa y nos capacitan para impartir la catequesis. Cada uno tiene el derecho y el deber de dedicarles tiempo suficiente.

 

(CONS1986: 077,01): La oración es para nosotros una necesidad absoluta. No se limita a los ejercicios de piedad, ni se identifica con el trabajo apostólico: es presencia y comunión con Dios, que se hace más cercano cuando atendemos a los demás.

 

(CONS1986: 077,02): Poco a poco unifica nuestra vida y llega a convertirse en oración continua, que penetra nuestra acción y se hace perceptible en nuestro rededor.

 

(CONS1986: 078): Jesús, enviado del Padre, es el origen y el modelo de todo apostolado. Por la encarnación se ha unido, en cierto modo, a cada hombre. Consagrado y guiado por el Espíritu Santo, anuncia la buena nueva del Reino. Se hace servidor de sus hermanos hasta la entrega total de su vida. Muere para congregar en la unidad a la familia de Dios. Resucitado, consagra toda la creación y la conduce a su plenitud.

 

(CONS1986: 079,01): A su vez, Jesús, imagen del Padre, envía a la Iglesia en la que se queda presente por su Espíritu para que continúe su obra: revelar a los hombres el rostro del Dios-Amor y el sentido de la vida humana.

 

(CONS1986: 079,02): Por el bautismo y la confirmación todos somos llamados a seguir a Cristo y a continuar su misión.

 

(CONS1986: 080,01): Suscitado por el Espíritu Santo, nuestro Instituto es enviado por la Iglesia. En pos del Padre Champagnat, evangeliza, sobre todo, educando a los jóvenes, en especial a los más desatendidos.

 

(CONS1986: 080,02): Cada una de nuestras comunidades, enviada por el Instituto, ejerce su apostolado en comunión con los pastores de la Iglesia local y en colaboración con los demás religiosos y seglares dedicados a la misma tarea.

 

(CONS1986: 080,03): En situaciones de persecución religiosa o de crisis social, permanecemos, a ser posible, en el país, por fidelidad a nuestra misión.

 

(CONS1986: 080.01): Para fundar una obra apostólica o para retirar de ella a los Hermanos, los Superiores obran de común acuerdo con el Ordinario del lugar, como señala el derecho canónico. Con ocasión de su visita a las comunidades, el Hermano Provincial se pone en contacto con los responsables de la Iglesia local.

 

(CONS1986: 081,01): El Padre Champagnat encarna un celo evangélico que acierta a dar respuestas adecuadas a problemas concretos.

 

(CONS1986: 081,02A): Se siente llamado (Marcelino) a formar religiosos para educar cristianamente a los niños del campo, de quien nadie se ocupa. Según él, la misión del Hermano consiste en ayuda a los niños y jóvenes a llegar a ser, ante todo, "buenos cristianos y buenos ciudadanos" (C 273,89). Hombre de fe, (Marcelino) estima la oración como el mejor medio para hacer dócil el corazón de los alumnos. Para Marcelino Champagnat el ejemplo y la presencia prolongada son elementos importantes de la pedagogía marista, que él resume así: "Para educar bien a los niños es preciso amarlos" (V.538).

 

(CONS1986: 081,03): Hermanos Maristas, animados de un celo semejante al suyo, continuamos el carisma del Fundador respondiendo a las expectativas y necesidades de los jóvenes de hoy.

 

(CONS1986: 082,01): Nuestro apostolado es comunitario. Comienza con el testimonio de nuestra consagración, vivida fraternalmente. Toda la comunidad se muestra solidaria, sosteniendo y estimulando a cada miembro en su trabajo apostólico.

 

(CONS1986: 082,02): Cuanto más unida y acogedora sea la comunidad y más animada por el espíritu de oración y celo, tanto más eficaz será nuestro trabajo. Cuando nuestra vida irradia esperanza y gozo cristianos, suscitamos en los jóvenes el deseo de comprometerse a seguir a Cristo.

 

(CONS1986: 083,01): Vamos al encuentro de los jóvenes allí donde están. Somos audaces para penetrar en ambientes quizá inexplorados, donde la espera de Cristo se manifiesta en la pobreza material y espiritual. En los contactos con los jóvenes, les damos muestras de una atención impregnada de humildad, sencillez y desinterés.

 

(CONS1986: 083,02): Les presentamos a Cristo, Verdad liberadora, que llama a cada uno por su nombre. Los ayudamos a descubrir su propia vocación en la Iglesia y en el mundo. Permanecemos siempre abiertos al Espíritu Santo, que nos interpela a través de sus vidas y que nos impulsa a acciones valientes.

 

(CONS1986: 084,01): María, educadora de Jesús en Nazaret, inspira nuestra actitud con los jóvenes. Toda acción apostólica es una participación de su maternidad espiritual.

 

(CONS1986: 084,02): La contemplamos (a María) desconocida y oculta en el mundo y fiel en su misión de dar a Dios a los hombres. Con sencillez, entusiasmo y caridad, lleva a Cristo al Precursor y lo revela a los pastores y a los magos. Espera con paciencia la hora de Dios, dispuesta, sin embargo, a intervenir para obtener el primer signo que suscite la fe de los discípulos. Se eclipsa después para abrir espacio a Jesús; pero vuelve a aparecer junto a él, en el sufrimiento y la humillación de la Cruz, antes de asumir el papel de Madre en el seno de la Iglesia.

 

(CONS1986: 084,03): Orientamos el corazón de los jóvenes a María, discípula perfecta de Cristo, y la hacemos conocer y amar, como camino que lleva a Jesús. Confiamos nuestros educandos a esta buena Madre y los invitamos a dirigirse a menudo a ella y a imitarla.

 

(CONS1986: 084.01): Por fidelidad a la tradición marista, impartimos a los jóvenes la catequesis mariana.

 

(CONS1986: 085,01): Nuestro Instituto, abierto a todo apostolado acorde con el carisma fundacional, hace del anuncio directo de la Palabra un elemento esencial de su misión.

 

(CONS1986: 085,02): Comprometidos en instituciones escolares o en otras estructuras de educación, nos desvivimos por el Reino, en servicio de la persona humana.

 

(CONS1986: 085,03): Los Hermanos encargados de trabajos manuales o empleos administrativos cooperan, por el desempeño de su cometido, en el apostolado del Instituto.

 

(CONS1986: 085,04): La adaptación de nuestras respuestas a las necesidades de la Iglesia y de la sociedad exige discernimiento y evaluación periódicos.

 

(CONS1986: 085.01): El Capítulo Provincial discierne qué necesidades de la Iglesia local puede satisfacer la Provincia. Incumbe al Hermano Provincial con su Consejo tomar las decisiones oportunas.

 

(CONS1986: 085.02): Cada uno debe preocuparse de adquirir los conocimientos teóricos y la práctica necesaria para desempeñar la tarea que el Instituto le confía.

 

(CONS1986: 086,01): Nuestro servicio de evangelización tiende a formar auténticos discípulos de Jesucristo. Lo ejercemos sobre todo por el testimonio de vida y por los contactos en que traslucimos nuestra capacidad de escucha y diálogo.

 

(CONS1986: 086,02): Damos preferencia a la catequesis. Nos dedicamos con entusiasmo a este ministerio, según nuestras aptitudes, confiados en la ayuda del Señor y la protección de María. Ponemos particular interés en los movimientos apostólicos de jóvenes, que constituyen un complemento de la catequesis.

 

(CONS1986: 086,03): Teniendo en cuenta las estrecha vinculación entre evangelización y promoción humana, ayudamos a quienes padecen necesidad y cooperamos con los que trabajan por la justicia y la paz.

 

(CONS1986: 086.01): Ofrecemos a nuestros jóvenes educandos una cultura religiosa estructurada y coherente. Los iniciamos en la vida sacramental y los ayudamos a insertarse en una comunidad eclesial.

 

(CONS1986: 086.02): En la catequesis tenemos en cuenta que los interrogantes y aspiraciones de los que nos escuchan, su lenguaje y los símbolos de su cultura, son caminos abiertos al mensaje evangélico.

 

(CONS1986: 086.03): Los Hermanos que trabajan en los medios de comunicación social aprovechan gustosos las ocasiones que se les ofrecen para anunciar la buena nueva de Jesucristo. En el desempeño de su cometido se atienen a lo prescrito por el derecho universal.

 

(CONS1986: 086.04): Para responder a las necesidades de la Iglesia local el Instituto colabora, según sus posibilidades, en la formación de catequistas y profesores cristianos.

 

(CONS1986: 087,01): La escuela marista ofrece a las familias un proyecto educativo que armoniza fe, cultura y vida, según el pensamiento de Marcelino Champagnat. Este proyecto subraya los valores de abnegación y apertura a los demás; presenta la cultura como un medio de comunión entre los hombres, y el saber, como un compromiso de servicio.

 

(CONS1986: 087,02): En nuestra escuela, medio privilegiado de educación cristiana, damos prioridad a una pastoral adaptada a las expectativas de los jóvenes. Estando disponibles para todos, dedicamos atención especial a los alumnos con problemas.

 

(CONS1986: 087,03): La escuela marista, al estar abierta a cuantas familias aceptan el proyecto educativo, promueve el diálogo entre personas de culturas y credos diferentes.

 

(CONS1986: 087.01): Cada año establecemos el programa pastoral en nuestras escuelas, de acuerdo con la comunidad eclesial. Este programa abarca, de modo particular, lo concerniente a los movimientos apostólicos y a la educación de la fe: catequesis, oración, sacramentos.

 

(CONS1986: 087.02): Damos a conocer la doctrina social de la Iglesia y nos esmeramos por despertar las conciencias a los problemas que afectan a la sociedad. Comprometemos a nuestros alumnos en actividades caritativas que los pongan en contacto con situaciones de pobreza.

 

(CONS1986: 087.03): Educamos a nuestros alumnos en lo referente a los medios de comunicación social, particularmente despertándoles el sentido crítico hacia los mismos.

 

(CONS1986: 087.04): Prolongamos nuestra presencia entre los jóvenes mediante actividades paraescolares.

 

(CONS1986: 088,01): Compartimos nuestra espiritualidad y nuestra pedagogía con los padres de los alumnos, los profesores seglares y los demás miembros de la comunidad educativa. El personal no docente presta, con sus servicios, estrecha colaboración en nuestra tarea apostólica.

 

(CONS1986: 088,02): Con los alumnos nos comportamos como hermanos y como educadores. Ayudamos a los jóvenes a convertirse en artífices de su propia formación, creando en la escuela una atmósfera de cordialidad y participación.

 

(CONS1986: 088,03): Mantenemos relación con los antiguos alumnos por el afecto y la oración. Aceptamos gustosos su cooperación en la marcha de la escuela. Los animamos a comprometerse en el servicio a la Iglesia y al mundo y, si se presenta ocasión, les ofrecemos nuestro consejo.

 

(CONS1986: 088.01): Favorecemos las asociaciones de padres de familia y solicitamos su participación en las diversas actividades apostólicas.

 

(CONS1986: 088.02): Suscitamos y fomentamos el compromiso cristiano de nuestros colaboradores seglares: en catequesis, movimientos apostólicos, grupos de oración y pastoral de las vocaciones.

 

(CONS1986: 088.05): El Capítulo Provincial promueve iniciativas pastorales y pedagógicas, especialmente las relacionadas con los medios de comunicación social, puestos al servicio de la educación.

 

(CONS1986: 089,01): Cuando el Hermano, solo o con otras personas consagradas, colabora con un equipo educativo de seglares, participa en la educación integral del hombre en la escuela. Respeta siempre las convicciones y actividades de los demás educadores. Hace todo cuanto esté de su parte para que aflore un diálogo, a través del cual Dios pueda hacerse oír.

 

(CONS1986: 089,02): Testigos del evangelio en el medio escolar, cualquiera que sea nuestro cometido, al ponernos al servicio de la cultura iluminada por la fe, contribuimos a la construcción de la sociedad y del Reino de Dios.

 

(CONS1986: 089.01): El Hermano que trabaja en una obra no dirigida por el Instituto se ha de manifestar, por la calidad de su vida y servicio, como testigo de Jesucristo. Su compromiso profesional debe armonizarse siempre con su condición de religioso marista.

 

(CONS1986: 090,01): Dios quiere que todos los hombres se salven por medio de la Iglesia, sacramento universal de salvación. Como ella, nuestro Instituto es misionero. Hemos de tener alma misionera, a ejemplo del Padre Champagnat, que afirmaba: "Todas las diócesis del mundo entran en nuestros planes" (C 93,22).

 

(CONS1986: 090,02): Los países no evangelizados y las iglesias jóvenes gozan de la preferencia del Instituto. Previo entendimiento con la Iglesia local, nos establecemos donde las necesidades de la población reclamen un servicio acorde con nuestro carisma.

 

(CONS1986: 090,03): En los países descristianizados, revelamos a los jóvenes y a los adultos el verdadero rostro de Cristo y de su Iglesia.

 

(CONS1986: 091,01): Los Hermanos misioneros, enviados por el Señor para anunciar la buena nueva, deben prepararse cuidadosamente para esta tarea.

 

(CONS1986: 091,02): Acogen los valores evangélicos presentes en las diversas culturas. Con su acción y testimonio contribuyen a purificar lo que no esté de acuerdo con el evangelio. Por su manera de trabajar en la promoción de aquellos valores, afirman la calidad de las diversas culturas y alimentan, al mismo tiempo, su propia espiritualidad misionera marista. Adoptan el estilo de vida que facilita su integración en los países adonde han sido enviados. Como María, saben eclipsarse cuando su presencia ya no es necesaria.

 

(CONS1986: 091.01): Cada Provincia ha de fomentar el espíritu misionero entre sus miembros; ofrece algunos Hermanos para los sectores misioneros del Instituto, cuando carece de uno propio. Las exigencias de la vida misionera reclaman una cuidadosa selección de los que han de ser enviados.

 

(CONS1986: 091.02): Trabajen los Hermanos por despertar el espíritu misionero entre los jóvenes. A todo aspirante a la vida marista se le ha de comunicar la posibilidad que tiene de llegar a ser misionero, si así lo desea.

 

(CONS1986: 093.01): La pastoral vocacional está abierta a las necesidades de la Iglesia y organizada en vinculación con la diócesis. Invitamos a las familias a reflexionar sobre los diferentes estados de vida y a orar por el florecimiento de las vocaciones.

 

(CONS1986: 093.02): Animamos movimientos apostólicos en los que puedan hallar los jóvenes un ambiente que facilite su respuesta a la llamada del Señor.

 

(CONS1986: 094,01): Todos los Hermanos de la Provincia ponen empeño en despertar vocaciones. El testimonio de nuestra consagración y de nuestra vida sencilla y gozosa, en una comunidad solidaria con los pobres, es el mejor reclamo para seguir a Cristo. Invitamos a los jóvenes a que descubran nuestra vida de Hermanos y apóstoles, y a comprometerse en ella.

 

(CONS1986: 094.02): Aceptamos con gusto ser confidentes y consejeros de los jóvenes que buscan orientación vocacional. Las comunidades los animan invitándolos y brindándoles una acogida fraterna.

 

(CONS1986: 095,01): La vitalidad de nuestra familia religiosa y la fidelidad a su misión dependen en gran parte, de la formación de sus miembros. El Instituto se preocupa de que esta sea sólida y adaptada a la personalidad y cultura de cada uno. Formar hombres capaces de entregar toda su vida a Dios, en el seno de una comunidad apostólica marista, es el objetivo que unifica las diversas etapas de la formación.

 

(CONS1986: 096.02): El prenoviciado se hace, normalmente, en el país de origen. De este modo, el candidato se mantiene en contacto con su ambiente cultural y se adapta mejor a las exigencias apostólicas.

 

(CONS1986: 101): El Hermano Maestro de novicios, con aprobación del Hermano Provincial, puede organizar uno o varios períodos de actividad apostólica fuera de la comunidad del noviciado.

 

(CONS1986: 101.02.01): Para que estos períodos (de actividad apostólica fuera de la comunidad del noviciado) produzcan el fruto deseado, se necesita: que el trabajo sea conforme al fin del Instituto y adaptado a la edad y madurez del novicio.

 

(CONS1986: 104): La primera etapa del postnoviciado está orientada a la formación para la misión. Para aprovechar esta etapa, el joven profeso ha de ser capaz de armonizar los estudios y actividades apostólicas con la vida de oración y de comunidad. Su vida, así unificada, le permitirá realizar más profundamente el ideal de la consagración religiosa.

 

(CONS1986: 104.01): Este tiempo debe permitir al Hermano profeso temporal, mediante estudios teológicos y profesionales, lograr la competencia necesaria para las tareas apostólicas del Instituto.

 

(CONS1986: 105,01): Los primeros años de actividad apostólica constituyen un período de singular importancia para el Hermano profeso temporal. Este Hermano asume su formación, de manera responsable, en una comunidad apropiada, de cuya vida y misión participa plenamente.

 

(CONS1986: 109.03): Cada Hermano elige, en discernimiento con el Hermano Provincial, el campo de especialización o de estudios, según las aptitudes personales y el plan apostólico de la Provincia.

 

(CONS1986: 109.04): Nuestros centros de espiritualidad ofrecen a los Hermanos ocasión de redescubrir su vocación marista y renovar el impulso de su vida apostólica. Estos centros han de responder a las necesidades de los tiempos y a las expectativas de la Iglesia.

 

(CONS1986: 110.02): Por fidelidad a la misión de la Iglesia y a la del Instituto, la formación permanente tiene en cuenta estas tres prioridades: la catequesis, la acción por la justicia y los medios de comunicación social.

 

(CONS1986: 113.04): El Hermano no será admitido a la profesión perpetua sin haber pasado, por lo menos, dos años de vida apostólica en una comunidad marista.

 

(CONS1986: 113.05): Cuando un Hermano pide renovar su profesión temporal o hacer la profesión perpetua, los que lo conocen, sobre todo los Hermanos de su comunidad, dan informe escrito sobre él. Este informe, que se envía al Hermano Provincial a su debido tiempo, abarca los aspectos observables de la vida personal, comunitaria y apostólica del Hermano.

 

(CONS1986: 119,03): De esta manera (mediante el principio de subsidiariedad), se respetan los derechos y deberes de las personas y de las comunidades; lo que favorece el compromiso de participar en la misión del Instituto.

 

(CONS1986: 128): Antes que estructura de gobierno, la unidad administrativa (Provincia, Distrito) es una gran comunidad de vida, de oración y de apostolado. Encarna al Instituto en las Iglesias locales y, por su unión con el Hermano Superior General, se vincula a la Iglesia universal.

 

(CONS1986: 130,01): El Hermano Superior General, sucesor del Fundador, congrega a todos los Hermanos del Instituto en torno a Cristo. Los guía y acompaña en la fidelidad a sus compromisos. Discierne con ellos lo que facilita la adaptación de su apostolado a las necesidades de los tiempos, según el carisma del Instituto.

 

(CONS1986: 138,01): El Capítulo General es una asamblea representativa de todo el Instituto. Expresa la participación de todos los Hermanos en la vida y en la misión del Instituto, así como su corresponsabilidad en el gobierno.

 

(CONS1986: 143): El Hermano Provincial gobierna la Provincia con ayuda de su Consejo; es el primer responsable de la animación espiritual y apostólica y de la administración de los bienes. Mantiene la unión entre los Hermanos y coordina sus actividades. Ejerce autoridad directa sobre todos los Hermanos y casas de la Provincia.

 

(CONS1986: 143.02): El Hermano Provincial otorga misión a cada Hermano de la Provincia. Organiza las comunidades teniendo en cuenta, en la medida de lo posible, las aptitudes y la situación de cada Hermano.

 

(CONS1986: 145.01): Con ocasión de la visita anual a las comunidades, el Hermano Provincial, o su delegado, evalúa con los Hermanos la calidad de vida religiosa y apostólica de estos. Facilita a cada Hermano una entrevista personal.

 

(CONS1986: 147): Compete al Hermano Provincial dar licencia a quienes prediquen en nuestras casas y autorizar cualquier publicación de un Hermano, concerniente a la religión o a la moral.

 

(CONS1986: 148): El Consejo Provincial está formado por un grupo de Hermanos que, con el Hermano Provincial, constituye el órgano de reflexión, consulta y decisión de la Provincia. Ayuda al Hermano Provincial en el gobierno, en la animación espiritual y apostólica de los Hermanos y en la administración de los bienes.

 

(CONS1986: 152,01): El Superior de comunidad está al servicio de sus Hermanos para ayudarlos a responder a su vocación personal, comunitaria y apostólica. Ofrece a cada uno su colaboración, su consejo y el apoyo de su autoridad.

 

(CONS1986: 154.RO,03): Estos Hermanos son los animadores del espíritu apostólico de la obra puesta bajo su responsabilidad; cuidan de su buen funcionamiento; evitan la ostentación y procuran que en todo esté patente la sencillez marista.

 

(CONS1986: 156): Los Hermanos encargados de los bienes del Instituto no son propietarios, sino administradores de bienes de la Iglesia. En su gestión han de preocuparse por el bien común, la justicia, la pobreza, la caridad y por la labor apostólica de los Hermanos. En la administración se atienen al derecho canónico.

 

(CONS1986: 161.07): Los recursos de la caja provincial se destinarán, principalmente, al mantenimiento de las casas de formación y de estudios, de las enfermerías y casas de descanso, a fundar y ampliar centros de educación, a promover actividades apostólicas y a crear fondos de previsión.

 

(CONS1986: 163,02): De esta experiencia (amor-fidelidad de Dios y protección de María) dimana la vitalidad del Instituto; vitalidad que se manifiesta por nuestra fidelidad personal, por la fecundidad apostólica y la riqueza de vocaciones.

 

(CONS1986: 165,01): La actualidad del carisma de Marcelino Champagnat nos urge, personal y comunitariamente, a encarnarlo en cualesquiera situaciones y culturas. Todos somos responsables de esta tarea. Unidos a nuestros Superiores, trabajamos por construir comunidades que irradien la presencia de Jesús.

 

(CONS1986: 166,02): Pedimos al Espíritu Santo que rompa las trabas que nos impiden acogerlo plenamente, y cooperamos a su acción liberadora. De este modo, Cristo se convierte, poco a poco, en el Señor de nuestras vidas y nos hace dar frutos que perduran.

 

(CONS1986: 167,02): Frente a la propensión natural a la comodidad y a la riqueza, velamos por mantener la sencillez en nuestro estilo de vida personal y comunitaria y en nuestras obras. Manifestamos preferencia por los pobres y compartimos con ellos nuestra vida y nuestro trabajo.

 

(CONS1986: 168,01): La fidelidad a nuestra misión exige atención continua a los signos de los tiempos, a las llamadas de la Iglesia y a las necesidades de la juventud. Esta atención nos permite adaptar las estructuras y nos impulsa a tomar decisiones valientes, a veces inéditas.

 

(CONS1986: 168,02): Tomamos las opciones apostólicas en discernimiento comunitario y con la mediación de los Superiores.

 

(CONS1986: 171,02): Al actualizar el carisma de Marcelino Champagnat, matenemos vivo el dinamismo de nuestra vocación. Nuestra vida se convierte para aquellos a quienes somos enviados, especialmente para los jóvenes, en invitación a encarnar el evangelio, a la manera de María.