Del
olvido
Nace
como un río silencioso
bajo
la luna y en la montaña,
va
recogiendo el agua de las jaras,
entre
regatos y brotes olorosos.
Es
el olvido, del pasado mana,
del
negro correr del tiempo herido
entre
árboles de desamor molido,
crece
igual que el agua se derrama:
inunda
la mirada y lo sentido,
apaga
el fuego, el corazón en llamas,
vuelve
el ser a quien lo había temido;
sobre
el ayer hacer brotar la grama,
mata
el amor y aplaca el ruido
y
recobra el bálsamo de la voz hermana. AGOSTO 2006