Escrito para mi padre
y a dibujarle al silencio
palabras
para tejer de letras cada
matiz,
como un conjuro, como un abracadabra
De ti aprendí la palabra
incivil,
y a saludar a los
desconocidos,
a sentirse persona y el
sentido
de ser un ciudadano entre otros
mil.
Tan contento de ser, triste
de vivir,
tu latido de orgullo cada día
eran tus hijos, tu condena y
tu alegría
Todo lo amargo termina por
morir,
queda solo el recuerdo, la
armonía:
de niña tú me enseñaste a escribir
Enero 2007