CARTA ABIERTA DE UN EXTRATERRESTRE
Escrita con motivo de la nota publicada el 27 de febrero de 1995
en el diario La Prensa, sobre el "Proyecto ET" del Centro Argentino Para
la Investigación y Refutación de la Pseudociencia (C.A.I.R.P.),
que ofrece U$S 10.000 a quien presente alguna prueba sobre la llegada de
seres extraterrestres al planeta, que sea científicamente aceptable.
Señores miembros del CAIRP:
Por la presente los pongo en contacto conmigo,
dado el interés que demuestran en los extraterrestres, a
tal punto que los veo ávidos de encontrar a quien pagarle por
darles el gusto de acceder, mediante alguna experiencia personal, a
una evidencia física de que los extraterrestres estamos aquí.
Ya que he venido a este mundo y he tomado un cuerpo
de humano común para cumplir mis propósitos sin que
pueda ser identificado por la gente, considero oportuno hacerles saber
sobre mi presencia aquí. La trascendencia de esta carta no perturbará
mi reservada misión, ya que no habrá forma de que
puedan localizarme, y quienes me conocen no podrán imaginar al leerla
que es a mí a quien pertenece. No está dentro del plan
presentarme públicamente, pues no es que no nos interese dar
a los escépticos pruebas sobre nosotros, sino que nos interesa
que nuestra presencia en esta esfera continúe siendo puesta en duda.
No es lo mismo no estar interesados -lo cual implicaría indiferencia-
que tener interés en no ser detectados -lo cual implica estar
muy atentos a toda interferencia que pudiéramos causarles con eventuales
apariciones, debiendo evitarlas o, por lo menos, minimizarlas-
y toda duda que tengan sobre nosotros favorece nuestra postura no intervencionista
en forma directa y visible.
Vuestra sociedad tecnificada ha tenido que recurrir
a mecanismos electrónicos de medición y comprobación
de fenómenos trascendentes a lo material, para compensar -sin llegar
a suplir- la pérdida de las percepciones extrasensoriales con que
los seres humanos, en tiempos pasados, experimentaban las otras realidades
de la existencia. Mi infiltración en esta sociedad es posible
debido a ese bloqueo perceptivo en ustedes, o yo sería
fácilmente detectable, lo cual se reduce a un diminuto número
de personas con alguna facultad a la cual se conoce aquí como "videncia",
pero esa gente no compromete el éxito de mi papel invisible para
el resto. También es una ventaja el pasar inadvertido frente
a vuestros instrumentos científicos, ya que ninguna procedencia
cósmica es medible por artefacto alguno de fabricación humana.
Dada la imposibilidad humana de establecer por
vía científica la procedencia de las almas, ustedes sólo
podrían intentar algún estudio de los cuerpos extraterrestres,
para ver si están hechos de una sustancia y estructuras similares
o diferentes de las que tienen vuestros cuerpos. Como el ser humano de
la Tierra tiene una raíz física en cuerpos oriundos de otras
esferas, si estudiaran un alienígena de tipo o raza que fue tronco
de la ramificación de parte de esa humanidad extraterrestre hacia
aquí, no encontrarían diferencias suficientes para verificar
que efectivamente se trata de un cuerpo venido de otro mundo. Pero aun
en el supuesto caso de que estudiaran un cuerpo que uno de nosotros pudiera
ocupar, y no fuera semejante a los cuerpos de ninguna raza humana y hasta
tuviera seis brazos y tres ojos, pensarían que podría tratarse
de algún experimento genético hecho aquí mismo. Por
lo tanto, no interesa a los fines científicos que, en vez de mostrarme
con el cuerpo humano común que ocupo, me muestre con uno más
creíble como de fuera de la Tierra: nunca sería del todo
creíble.
Debería, entonces, llevar a los miembros
del CAIRP allá de donde vengo, y traerlos de vuelta -si no prefieren
dejar de ser científicos para ser humanamente más plenos
y quedarse allá a vivir con plenitud- para que al regresar intenten
dar testimonio de la validez de esta prueba que soy. Pero las trabas
científicas que encontrarían para demostrarle a otros lo
que comprobaran ustedes, podrían hacerlos preferir dejar de ser
sólo científicos, para ser humanamente más plenos
y vivir en este mundo con plenitud. Así como ustedes serían
menospreciados por quienes no accedieran a la comprobación personal,
ustedes
menosprecian a los científicos que ya han tenido sus pruebas
personales y que no gozan de menor credibilidad que ustedes. Y, sin embargo,
ustedes
pretenden colocarse como jueces de la verdad científica,
desoyendo
a los científicos que ya aportaron pruebas, y sin tener en cuenta
que las pruebas que ustedes pudieran convalidar serían insuficientes
para cualquier científico ajeno a vuestro núcleo, que proceda
como ustedes están procediendo con todo el trabajo de investigación
que otros cumplieron. ¿No son serios los científicos de la
NASA? ¿No fueron ellos los que controlaron las misiones espaciales
de los astronautas que testimoniaron haber sido escoltados u observados
por naves de imposible construcción por parte de alguna nación
de la Tierra? Aunque esos científicos no hablen del asunto, lo que
supieron les sirve para ellos mismos: NASA y gobierno mediante, nada podrían
compartir del secreto, pero nada desaparece, por decreto o prohibición,
de la mente de quien estaba allí, sea en Houston o en la Luna. Por
algo Armstrong pasó a dedicarse a la investigación de
fenómenos extraterrestres, llegándose hasta donde tanto se
habló de casos ovni y contactos, en la estancia La Aurora, Uruguay,
que para él queda más o menos en el fin del mundo, sin que
Punta del Este pudiera significar un incentivo especial para bajar a estas
latitudes, considerando las playas que tan cerca le quedan de su casa.
Pero ningún miembro del CAIRP viajaba en
la Apolo XI. Ninguno estaba en Houston cuando el comandante informaba sobre
la presencia de otras naves cerca del lugar de alunizaje. Por lo tanto,
"nada de eso existió", y ahora los argentinos van a demostrarle
al mundo que no sólo Maradona es "de otro planeta", sino también
las pruebas que sólo aquí se puedan juzgar como valederas,
y sólo por dictamen del CAIRP Si así fuera a ocurrir, quizá
futuros escépticos ofrezcan 100.000 dólares, pues ustedes
no serían menos olvidados y desacreditados que aquéllos a
quienes están desacreditando como si no hubieran existido.
Paseo cósmico mediante, yo los ayudaría
a recordar que toda esa gente existió. Ustedes serían
mis
voceros ante el mundo. Pero sin mejor suerte que la de Adamski o Sixto
Paz Wells. Otros científicos sólo creerían en lo
que ustedes afirmaran sobre mí, si yo los llevara también
a ellos de paseo por los espacios extraterrenos. Pero en mi actual
condición humana estaría más cerca de organizar visitas
guiadas a Capilla del Monte, que de realizar turismo interplanetario
para escépticos de alta escuela.
Entonces, ni ellos ni ustedes irán a ninguna
parte por lo que a mí respecta: no habrá ninguna prueba
"científica" de que soy extraterrestre, porque esa prueba está
en mi casa y el taxista no está de humor para llevarlos. Así
que pueden ir en vehículo propio, si se animan a romper
las leyes de la física en que están encasillados, y construirlo
basándose no sólo en la razón científica, sino
en la intuición y manejo de campos energéticos metafísicos,
a semejanza de seres tan poco evolucionados como lo es una paloma, que
se orienta por canales de desplazamiento que percibe extrasensorialmente,
a pesar de su diminuta masa encefálica, en comparación con
la de ustedes. Masa vuestra cuyo uso inteligente es tan reducido que, por
ahora, sería mejor que no llegaran a un mundo de los nuestros; no
sea cosa que nuestros científicos que no estuvieron aquí,
presenten dudas sobre la existencia de vida inteligente en la Tierra.
Y no creo que, a mi regreso, los pudiera convencer de lo contrario.
En cuanto a la humanidad en general, y su incredulidad
sobre nuestra existencia (salvo no pocos que sí creen) apoyamos
la política de la NASA y de los gobiernos de las naciones, para
mantener silencio informativo sobre nosotros: es la rama que borra
nuestras pisadas que perturbarían a mucha gente. Sabemos que, después
del pánico, se acostumbrarían a nosotros hasta la indiferencia;
escucharían nuestros alertas y continuarían por el mismo
camino autodestructivo, como si tuvieran orificio auditivo de salida para
lo que les dijéramos. Y terminarían apedreándonos
como a los policías que tratan de controlar los desbordes de las
multitudes irracionales en los estadios y en las marchas callejeras. No
estamos para atemorizar, ni para ser tomados a la ligera, ni para ser hostilizados.
No
va a ser por lo que digamos y por el fin de la ignorancia acerca de nosotros,
que el mundo pueda mejorar. Si algo va a cambiar, sólo será
por la revalorización de la aptitud del ser humano para vivir en
plenitud por sus propios medios, sin necesidad de buscar
ayuda
de nuevos dioses ovninautas.
Por lo tanto, seguiré con mi acción
indirecta e invisible como la de mis numerosos compañeros con
misiones entre ustedes. Provocamos procesos de aceleración de
la nueva conciencia planetaria, pero haciéndole creer a los
humanos que todo sucede por propia evolución y mérito.
Mejor así: que crean en ellos mismos. Como el niño que cree
que su padre no pudo atajar la pelota cuando le dejó hacer el gol.
La autoconfianza lo llevará a convertir, un día, el gol legítimo.
Como hay gente para todo, sé que habrá
lectores
de esta carta que sabrán y creerán ahora que soy real y que
estas misiones como la mía influyen indirectamente en la conciencia
de las sociedades humanas. Pero sé que mi mensaje no alterará
el orden natural de las cosas y, más aún, servirá
para preservarlo: he querido sugerir que no traten de tomar contacto
con nosotros para mejorar el mundo, sino con ustedes mismos.
Y descubrirán que son como nosotros. Y no seguirán
directivas de "contactados" intermediarios ante los dioses,
maestros o comandantes galácticos. No necesitarán caer en
el sectarismo o en la mística que los aleja del mundo
buscando
lo trascendente. No necesitarán mirar al cielo esperando alguna
nave o ir a los lugares sagrados del turismo cósmico para recibir
algo que oriente sus vidas.
No es esto lo que ciertas jerarquías cósmicas
están transmitiéndoles, induciéndolos a una adoración
y un desapego de la materia que impiden, con una propuesta de retiro
del mundo, la verdadera vida en plenitud, que es la de acción
en el mundo. Debo decirles que no soy bien visto por esos comandos
galácticos, pero si para algo me he bajado del caballo cósmico
alado como el de ellos y camino con dificultad por el planeta al que ven
plagado de cosas mundanas, es porque creo necesario reequilibrar la tendencia
escapista que los mensajes cósmicos han venido formando en la
gente, buscando yo generarles un "cable a tierra" precisamente en medio
de lo mundano, y para eso hay que estar aquí, compartiendo
el dolor y el goce con el humano, y no dando directivas desde el sillón
de una de las naves del Edén celestial.
Opine el lector que cree en los mensajes telepáticos
extraterrestres, si mi actitud disonante con los altos mandos galácticos
suena a rebelión o si refleja planes de un rango que no está
por debajo de esos mandos, pues sabido es que más allá
de la galaxia existen niveles de evolución que podrían tomar
como simples soldaditos a los aquí tan venerados comandantes.
Y yo no recibo órdenes de abajo. Por eso trato de hacerle
entender al lector, que la obediencia a lo que viene "de arriba", es peligrosa
cuando la persona cree que efectivamente está por debajo. Por eso
dije que cuando descubran que ustedes son como nosotros, no seguirán
directivas. Que cada uno se conduzca a sí mismo. Sin
extraterrestres, sin mí, sin nadie. Por eso mi existencia real o
ficticia no tiene importancia; no importa si el CAIRP obtiene alguna "prueba"
y paga los 10.000 dólares al "primer" testigo creíble de
la historia: la duda seguiría igual, y la humanidad continuaría
su sensación de marcha solitaria, sin extraterrestres ayudando,
por el camino de su propio perfeccionamiento y autodeterminación.
P.D.: "Los extraterrestres no existen... no
existen...
no existen... no existen... no
existen...
CARTA ABIERTA DE UN EXTRATERRESTRE AL PRESIDENTE MENEM
Abro contacto con usted, en mi condición de
Comandante, que he asumido para el cumplimiento de mi misión en
la Tierra, ocupando el cuerpo físico de un ciudadano argentino.
Esto ha sido una elección estratégica dentro de las operaciones
de alcance mundial que estamos efectuando en todos los países. En
mi caso, tomando a esta nación cosmopolita y democrática,
como ámbito propicio para el despliegue de una conciencia cósmica
y espiritual que pueda difundirse y expandirse libremente. Este contacto
con usted, es para alertarlo sobre los riesgos que ocasionará la
continuidad de su política, de no buscarse un rumbo más acorde
con las necesidades de su pueblo.
La misión que comando en este territorio
del planeta, apunta a la transmisión de información que repercuta
en la mentalidad de las personas que la reciban, llevándolas a mejorar
interiormente y, así, a manifestarse exteriormente con un comportamiento
que contribuya con el mejoramiento de la comunidad. Es una misión
cada vez más dificultosa en la Argentina y en los países
que, como éste, vienen siendo gobernados por dictámenes foráneos
de gobiernos poderosos y por las multinacionales. Porque ellos están
conduciendo al debilitamiento de la resistencia psíquica de los
ciudadanos de los países de esta región. Su pueblo, señor
presidente, está perdiendo la paciencia y la esperanza en alguna
revolución productiva que dignifique el trabajo y termine con la
especulación. El desaliento está llevando a unos a la delincuencia,
a otros a la enfermedad, y a muchos a la muerte. Lejos estamos mi gente
y yo, de influir espiritualmente bajo tales condiciones psíquicas
de este materialmente necesitado pueblo. Poco quiere saber de mejoramiento
espiritual, quien no tiene resueltas sus necesidades más urgentes
en el orden biológico.
Sabemos que el plan económico que ha
venido desarrollando, es incapaz de reparar en los intereses de la nación,
porque es parte de un plan mundial desarrollado desde afuera hacia adentro
de los países tercermundistas como el que usted no cree que éste
es. Sabemos que su papel no ha sido el de representar a los ciudadanos
que lo votaron, y tampoco a los que, sin votarlo, no salieron a combatirlo
y le dieron una oportunidad. Sabemos que usted no está presidido
por los argentinos, y sabemos quiénes son los que verdaderamente
lo presiden. Sabemos que un falso representante del pueblo, que en realidad
es representante de poderes foráneos ante su pueblo, conspira contra
los valores e intereses de la patria que está vendiendo, negando
y traicionando, y sabemos que un pueblo patriota y responsable de su propio
destino, no puede tolerar indefinidamente que se lo manipule desde afuera,
a conveniencia de quienes se están repartiendo el mapa geofísico
y económico del país.
Dentro de las capacidades energéticas
que podemos manejar para regular los acontecimientos mundiales, podemos
tomar decisiones drásticas toda vez que un conjunto humano es puesto
en crisis por abusos de poder político. Contamos con los mecanismos
necesarios para eliminar a todo sujeto que interfiera en nuestras planificaciones
cósmicas con respecto a los destinos de la humanidad.
Sin embargo, hay un plan cósmico paralelo
que se viene desplegando desde el origen del género humano, y por
el cual, los planificadores y manipuladores cósmicos opuestos a
nosotros los que venimos a ayudar, controlan gran parte de los acontecimientos
mundiales. Y en esta disputa entre ellos y nosotros, toda acción
nuestra en ayuda de la humanidad, ellos la consideran interferente en sus
planes, así como las acciones de nuestros oponentes interfieren
en nuestras planificaciones. Así como nosotros protegemos a los
humanos dignos de ser llamados como tales, nuestros opositores cósmicos
protegen a sus inhumanos títeres del Mal, para que nada los saque
de escena. Y también interfieren sacando de escena a personas útiles
al mejoramiento de la humanidad, que no siempre logramos proteger. Así
fueron eliminados Kennedy, Luther King; fueron provocadas guerras, destruídas
ciudades; y fueron durante toda la historia, propiciados abusos de poder
político, religioso y económico, en manos de unos pocos y
en perjuicio de las mayorías oprimidas. Aunque es cierto que los
humanos han sido los generadores de muchas de estas situaciones, muchos
sucesos son dirigidos por planificaciones cósmicas de nuestros opositores.
Pero en este relativo dominio que han venido
ejerciendo sobre el planeta, ante cada golpe dado por ellos contra seres
valiosos a nuestros fines, toda vez que podemos tomamos represalias. Lo
hacemos interrumpiendo la continuidad vital de diversos personajes de influencias
negativas, estratégicos en la política internacional. Cuando
nos fue posible, logramos eliminar del programa enemigo a agentes como
Adolf Hitler. Pero la hegemonía que desde entonces ejerció
Estados Unidos de América, nos obligó a reformular planificaciones,
poniendo en la mira a todos aquellos agentes que en esa nación y
en las por ella controladas, están bajo protección e inducción
de nuestros opositores cósmicos.
Pero apretar el gatillo no es cosa sencilla,
cuando sabemos que hay humanos de importancia espiritual en la mira del
enemigo. Si sacáramos de escena a personajes cuyas políticas
conspiran contra la humanización y dignificación de los pueblos
que gobiernan, sabemos que el enemigo tomará represalias. Esta situación
ha llevado a un tácito tratado de no intervención interferente
en el curso de los acontecimientos políticos; tratado que a ambas
partes nos resulta imposible observar plenamente, por lo cual es frecuente
que tanto ellos como nosotros hagamos ciertos ajustes, interviniendo según
nuestros respectivos fines.
En tanto no provoquemos distorsiones extremas en la normal marcha
de los acontecimientos, toda interferencia que provoquemos, si bien será
respondida por el enemigo, lo será en proporción a
la magnitud de nuestras acciones. Y como la política que el pueblo
argentino está padeciendo, es considerada por nosotros como una
anormalidad provocada por el enemigo, interfiriendo desmesuradamente en
los acontecimientos de esta nación, nos vemos en la necesidad de
tomar represalias a esta extralimitación al tratado de no interferencia.
El enemigo se valió, con los referidos
líderes norteamericanos de los años 60, de agentes humanos
que atentaran contra sus vidas. Nosotros, tanto aquéllos a quienes
represento en la Tierra, como aquéllos a quienes aquí comando,
representamos a la vida y no a la muerte, al amor y no al odio, a la paz
y no a la destrucción. Pero esto no nos impide ponerle el límite
final a quienes conducen a los trabajadores explotados a la subalimentación
y a la vulnerabilidad ante la incultura y la inmoralidad del circo televisivo,
con la consecuente pérdida de sus valores, sus esperanzas y, en
última instancia, la corrupción de sus almas. Hemos permitido
que su injusticialista plan económico de penetración extranjera
y de desactivación productiva nacional, desmejore la psiquis de
los habitantes del territorio que me fue asignado para mis operaciones
dentro del plan de mejoramiento espiritual en la región. He venido
a producir acciones que, en el marco de tal espiritualidad, influyan repercutiendo
en el mejoramiento de cada individuo, de cada familia, de cada comunidad,
de cada nación, de cada región del mundo. Pero bajo el bastón
presidencial que usted esgrime como arma y la banda albiceleste que lleva
como escudo, el pensamiento de los argentinos no puede trascender, ni soñar,
ni proyectar esperanzosos destinos, a la sombra de este desamparo gubernamental
que eclipsa las mentes y cierra los corazones.
Hemos permitido que continúe ostentoso,
paseándose sobre mármoles y alfombras rojas, burlándose
con ironías de las protestas de sus trabajadores, desocupados y
carenciados. Y quizá lleguemos a tolerarle 666 muestras más
del poder que lo respalda, si continuamos sin intervenir. Pero quizá
algún patriota -si es que alguno queda- se encargue de librar al
pueblo de esta sombra y haga lo que, para muchos, en estos casos corresponde.
Claro que los militares argentinos saben muy bien que tendrían que
vérselas con las tropas de intervención de la maternal nación
dueña de los destinos de sus pequeñas naciones protegidas,
en las que hasta hace unos años ella usufructuaba los golpes de
Estado, preparando el terreno abierto por los militares, para luego manejar
a gusto a las democracias que retornarían cuando ya todo estuviera
listo. Por lo tanto, para los uniformados es mejor no meterse con el gobierno.
Tampoco la izquierda parece animada a repetir operaciones como la de Aramburu.
Y el Congreso está muy lejos de imitar el ejemplo que su similar
ecuatoriano ha dado con Bucaram, a quien en la Argentina usted fue el único
que lo apoyó, pues bien sabía que el precedente en Ecuador
podría ser tomado como modelo para una reacción similar aquí.
Así las cosas, todos parecen esperar
que la solución o la justicia lleguen del Cielo. Por cierto, de
allí he llegado con mi gente, y podemos dar la justa solución.
Sin embargo, no le corresponde a un comandante cósmico cumplir un
papel de comandante Guevara; está en el pueblo el derecho de reaccionar
contra el sometimiento antinacional, pero eso también es un deber.
No debe estar en el Cielo la solución que un pueblo digno merece.
Un pueblo digno de ser llamado valiente y responsable, no necesita que
desde arriba lo ayudemos. Y un pueblo adormecido en su valor y su responsabilidad
política, no merece tal ayuda. Porque usted, señor presidente,
habrá estimulado ese adormecimiento, pero eso no le quita al pueblo
la cobarde irresponsabilidad con que se comporta.
Ésa es la razón atenuante en
su favor, para que no hayamos tomado represalias contra nuestros enemigos
cósmicos, poniendo a usted fuera del programa que ellos ejecutan
mediante su política, interfiriéndonos las programaciones
que tenemos para el bien de este país. Sería lamentable tener
que provocar la finalización de su ciclo vital, si la situación
siguiera siendo insostenible. Soy partidario de desear que todo sujeto
perturbador se corrija, y no que deba ser eliminado. Por eso, mi gente
y yo hemos estado enviándole pensamientos positivos, para equilibrar
en alguna medida sus falencias, y abrir alguna luz de esperanza sobre su
futuro político.
Sin embargo, mi gente está un tanto
dividida con respecto a la actitud que ha sido tomada para con usted bajo
mi comando. Hay entre nosotros quienes consideran que mi postura es demasiado
permisiva y que es preciso interrumpir abruptamente este proceso político.
Estamos tratando de evitar que parte de mis subordinados se rebele contra
mi comandancia y decidan intervenir desobedeciendo mis directivas y ejecutando
sus propósitos fuera de mis controles posibles. Es que la benevolencia
contemplativa y la justicia fría son dos posturas que, así
como entre ustedes se dan, también entre nosotros dividen opinión.
Quisiera garantizarle que no registraremos ninguna insurrección
con respecto a este problema, pero el libre albedrío es uno de los
principios universales, y yo comando comandantes, no comandados: comando
seres que se comandan a sí mismos según lo que piensan libremente,
y mi autoridad termina donde empiezan las diferencias que a los demás
no les son aceptables. Por ahora, los no concordantes con mi permisibilidad
han aceptado que a usted se le otorgue un tiempo más, pero esto
dependerá de la marcha de los acontecimientos nacionales.
Ante esta difícil situación
en que me encuentro, cierro este primer -y tal vez último- contacto
con usted, transmitiéndole Fuerza energética positiva, para
que reciba de mí y de mi gente, el estímulo mental y espiritual
necesario para que pueda verse con claridad en el espejo de su propia conciencia
de lo que ha hecho, y se proponga revertirlo.
P.D.: Los extraterrestres
no existen... no existen...
no existen... no existen... no
existen...
Enviada no sólo a Casa de Gobierno, sino también a casi la totalidad de los más importantes medios gráficos del país, agencias de noticias, y programas, por "algo" no fue publicada (¿censura o... por las dudas?). Difúndala...
Las dos siguientes cartas, de la primera semana de julio de 1997, fueron dirigidas a los conductores de dos programas muy vistos en la Argentina.
Sr. Lalo Mir:
He sabido sobre la ridiculización que usted
efectuara sobre mí en su programa Planeta Caníbal,
lo cual le agradezco, pues me encanta que haya gente que, en vez de serme
indiferente, se ponga a hablar de mí, aunque sea en contra, porque
ser combatido acrecienta mis fuerzas.
De paso le comento que cuando hay gente que me cree
verdaderamente extraterrestre, me siento un tanto bien, pero otro tanto
mal, en deuda con esas personas, porque sé que no he brindado lo
suficiente para que me crean y sin embargo lo hacen. En cambio la duda
y el escepticismo, el ataque y la ridiculización, no me ponen mal,
porque no emergen de limitaciones mías, sino de la limitación
de la gente, de no saber evitar juicios apresurados, creyéndose
jueces de aquello que ignoran, como opinólogos de lo que ni siquiera
estudiaron.
Mal que le pese, la votación en Frente a
Frente sobre si hay extraterrestres entre la gente, finalizó con
la superioridad del SI por 1.000 a 500 del NO. Así que si usted
no cree y se integra a ese medio millar, para mí no es nada más
que uno más entre los 500 derrotados; derrotados por gente de mente
más abierta a las realidades que otros prefieren ignorar y negar.
Los extraterrestres estamos aquí, le guste o no.
Para colmo suyo, de los cuarenta invitados al programa
en que estuve, veinte votaron por la posibilidad de que yo pueda ser un
extraterrestre, manifestando con la mano en alto, que estaban en DUDA.
Dos votaron que para ellos yo soy un extraterrestre. De los veinte restantes
(perdedores como usted en la estadística) algunos no iban a votar
ni por SI, ni por NO, ni por DUDA, para no quedar comprometidos o involucrados
con ninguna toma de posición. Contando estas abstenciones, los que
me negaron como extraterrestre, fueron minoría.
Después de mostrarle esta estadística,
le sugiero que se actualice, y tome la real dimensión de lo que
la gente piensa ante casos como el mío, a pesar de que personas
como usted quieran inducir a la gente a pensar como les parece.
Mi promedio de adhesión, rechazo y duda en las radios donde
la gente llama, es de un tercio por cada lado. Quizás el tercio
de creyentes en radio, que supera las adhesiones a mí en el programa
de Rial, se deba a que en vez de distraerse con superficialidades como
mi vestimenta, la gente me escucha con más atención y recibe
más conceptos para formular un juicio más amplio.
Pero a usted le tocó en suerte verme en una
situación que no concuerda con la idea del extraterrestre arquetípico
para la gente: el telépata, el Rantés telekinético,
el de blanco o el de dorado. No le cabe a la gente el extraterrestre guerrillero,
porque supone que La Guerra de las Galaxias es mera ficción y que
las luchas cósmicas transportadas a la Tierra en el plano humano
no existen. Y que ponerme ropa militar como símbolo de que he venido
a un combate contra fuerzas que no son de este mundo, no encaja con lo
que se espera de un extraterrestre aquí, se supone que traemos amor
o tecnología, no rebelión contra el sistema corrupto y opresor.
Usted ignora quién soy, qué soy, qué
me impulsa. Y abre juicios sobre mí, con burla y ridiculización.
Si a usted le hubiera tocado en suerte bajar a tomar un cuerpo humano y
tener que venir a decir cosas sobre la trama oculta de la creación
y manipulación de este planeta, quizás no usaría pasamontañas
y saldría a hacerlo a cara descubierta. Pero eso yo ya lo hice,
y mi nombre y apellido quedaron marcados: X.X. el loco, X.X. el mentiroso,
etc. Esta sociedad no se merece ver mi cara, porque nadie se merece que
al salir a dar la cara se lo ridiculice. Entonces ríanse ustedes
de mi pasamontañas, de mis anteojos, de mi ropa y de mi nombre "cósmico".
Ríanse de todo ese envoltorio y apariencia, porque no permitiré
que vuelvan a reírse de la persona cuya identidad oculto, porque
decidí que mostrar desde mi nombre y apellido, hasta mis ojos, era
una actitud franca que no se supo ver como tal; exponer el nombre y traslucir
la verdad en los ojos, son cosas que carecen de valor para quienes piensan
que uno sale a mentir sin importarle su consecuente difamación,
y que la mentira o la verdad en los ojos les son indistinguibles.
Por eso no importa que mis ojos ya no se vean, anteojos mediante: sería
inútil pretender usarlos como transmisores de mi verdad, ante quienes
son incapaces de leer lo que dicen. En vez de fijarse qué hay hacia
adentro de mis pupilas, sólo se fijarían en el color y otras
características que permitan mi posible identificación.
Les dejo, por ahora, mi voz, que también
puede ser percibida como transmisora de una verdad o de una mentira, por
quienes saben sentirlo. Alejandro Rial preguntó: no quiénes
creían, sino quienes sentían que yo era un extraterrestre,
y dos levantaron la mano. Cabría preguntarse quiénes, simplemente,
eran capaces de sentir; sentir lo que sea y ante quien sea o lo que sea.
Y me parece que, a juzgar por el índice de casamientos fallidos,
divorcios, homicidios entre cónyuges, abandonos universitarios ante
falsa percepción de vocaciones, pálpitos turfísticos
o futboleros que no resultan ser... y un sinfín de situaciones en
las que la gente cree sentir lo que luego se descubre como inexistente...
me parece que no estoy en condiciones de esperar que una correcta opinión
definitiva sobre mí, pueda emanar del sentir de la gente.
No sé si usted me escuchó bien; no
sé si es de los pocos capaces de sentir a una persona. Pero lo que
sé es que seguramente no efectuó una amplia y profunda lectura
de mi ser, quizá insondable a sus posibilidades de percepción.
Y, sin embargo, me juzgó. Sin los elementos suficientes y contradiciendo
la bíblica enseñanza: no juzguéis si no queréis
ser juzgados.
Quizá algún día sepa más sobre mí.
Quizá no lo suficiente para que me crea, pero sí para que
respete, sin burlas, mi modo de ser y de actuar.
Lalo Mir comentó esta carta en su programa "Las patas de la mentira", sin que, como era de esperarse en él, su actitud mostrara que mis palabras le hubieran servido de algo.
E.T. entre PNP y CQC
P.D.: Los extraterrestres
no existen... no existen...
no existen... no existen... no
existen...
Esta carta y la anterior, a Lalo Mir, fueron publicadas el 9 de julio en Flash, semanario tabloide de la editorial del diario Crónica.
Tras mi segunda presentación en el programa de Alejandro Rial,
Portal insistió con sus burlas, y yo le envié algo destinado
a hacerse público aquí.
Sr. Raúl Portal:
El material que le envío es copia y adelanto
de lo que usted mismo y muchos más, podrán encontrar en Internet,
donde su nombre aparecerá para todo aquel que, visitando mi sitio,
sabrá lo que pienso de usted, que no difiere en mucho de lo que
no sólo yo pienso.
Deseándole que se divierta cuando, desde
la semana que viene, usted pueda encontrarse allí, así como
mi carta abierta que le envié en su momento, le paso la dirección:
La siguiente, para mover un poco la prensa:
Señores de Flash:
En principio, deseo agradecerles por haber publicado
mis cartas abiertas a Raúl Portal y Lalo Mir, en ocasión
de sus comentarios burlones sobre mí tras mi presentación
en el programa "Frente a Frente" en el mes de junio.
Y ahora, que he reaparecido hace unos días
en el mismo programa, con la reincidencia del conductor de "P.N.P." ayer,
martes 25 de noviembre, tomando otra vez como materia de humor lo mío
(por resultarle inaccesible como cosa seria, a su mediocre visión
de la realidad), les notifico que envío mi correspondiente réplica
al señor Portal.
No se trata, esta vez, de una carta abierta, cuyas
copias circulen por diversos medios como la otra vez. Se trata de la copia
de un listado de gente y de medios que se han manifestado desfavorablemente
hacia mí, y allí figura dicho periodista, con mis conceptos
sobre él, así como una respuesta estandarizada para todos
los allí nombrados. Esta lista aparecerá desde la semana
que viene en mi sitio en Internet, con el título: "Cadena Antisolidaria",
ubicada al término de un listado de gente y de medios que han contribuido
conmigo, y que titulo como "Cadena Solidaria".
Les envío copia del listado de "contras"
(que incluye tanto a gente desconocida como a otros famosos), y les paso
mi dirección en Internet:
PREGUNTA A UN E.T.
¿Cuál sería la primera pregunta que le haría a un extraterrestre?, era el tema de un concurso televisivo que premiaría a quien, en 25 palabras como máximo, enviara la mejor pregunta. La siguiente carta, escrita el 25 de noviembre del 97, fue enviada dos días después desde el Correo Central, en Buenos Aires.
DISCOVERY CHANNEL
CONCURSO ENCUENTROS CÓSMICOS
6505 Blue Lagoon Dr. Suite 300
Miami, Florida 33126
EE. UU.
En realidad, no es que quiera participar del concurso,
porque soy extraterrestre (ocupo un cuerpo humano) y la primera pregunta
que, en general, me hacen en los programas es: ¿de dónde
viene usted? Supongo que ustedes no irán a premiar a quien les mande
una pregunta tan tonta, o algo por el estilo, pues saber eso no aporta
enseñanza alguna de utilidad para un humano, al que le resultaría
indistinguible la diferencia entre que uno venga de Ganímedes, de
Sirio o de otra galaxia. Y luego de ser interrogado sobre superficialidades
y curiosidades que no van hasta el fondo de los más importantes
problemas del mundo y del cosmos, recién un rato después
me formulan las preguntas más interesantes.
Por lo tanto, mi anuncio para ustedes es que no
es de esperarse, como primera pregunta a un extraterrestre, que este concurso
cuente con muchas personas capaces de preguntar algo digno de premio; algo
que un extraterrestre considerase como prioritario para que un ser humano
supiera y le sirviera a los fines prácticos en cuanto al mejoramiento
de la humanidad.
Y por lo tanto, no les envío la pregunta que yo le haría
a uno de nosotros si fuera uno de ustedes, sino que les propongo directamente
RESPUESTAS. Las pueden encontrar en mi sitio en Internet.
ALEJANDRO CÉSAR AGOSTINELLI
(28 de octubre de 1998)
"CLOMRO ES UN TIERNO", AFIRMA UN ESCEPTICO
Quiero aclararle al Comandante Clomro y a todos
aquellos que recibieron el e-mail donde me menciona, que no integro la
Fundación CAIRP desde 1994, que abandoné tanto por razones
ideológicas como profesionales.
También quiero aclarar que cuando, en mi carácter
de productor, propuse al Productor Ejecutivo del programa "Frente a frente"
invitar a Clomro al programa (en su emisión del 24 de junio de 1997),
lo hice pensando que era la manera más divertida y original de rendir
homenaje al fenomeno cultural que representan los platos voladores, en
ocasión del 50 aniversario del avistamiento de Kenneth Arnold: la
más o menos reflexiva (pero sobre todo contrastante) deliberación
entre escépticos, ufólogos y contactados alrededor de un
encapuchado que aseguraba venir de otro mundo iba a disparar (como creo
lo hizo) un debate más enriquecedor que seguir oyendo la consabida
cantinela de los contactados, aburridos relatos de ciertos testigos y odiosas
explicaciones racionalistas.
La intención fue presentar el tema desde
un ángulo provocativo. Nunca "promover" a Clomro ni, mucho menos,
"ridiculizar" un tema. Ahí simplemente estaban casi todas las voces
representadas para que dijeran lo que quisieran.
En cuanto a la siguiente frase de Clomro:
"Yo puedo ser amigo de la gente del C.A.I.R.P. y tomar como tomo con ellos un café en un bar, y estamos frente a una cámara y nos decimos cada uno contra el otro lo que cada uno tiene que decir; somos enemigos en el campo de batalla, no a cara descubierta".
... quiero creer que cuando se refiere a "gente del CAIRP" no me incluye, porque a mí su personaje me enternece y me siento tan amigo tanto de Clomro como del tipo que cubre su cara con una capucha (¡si hasta algunas veces usa una con las siglas del Ejército Zapatista que le traje de Chiapas!).
Lamentaría mucho que sintiera de verdad que "somos enemigos en el campo de batalla" (¿?), ya que ni siquiera creo que lo consideren así los integrantes del CAIRP con los que polemizó en aquel recordado talk-show. Cuando algunos me preguntan si no me arrepiento de haber facilitado la difusión de un personaje tan bizarro, yo suelo responder que antes que Clomro hubo, hay y habrá mucha gente que, ofreciendo mucho menos, tuvo, tiene y tendrá su espacio en TV.
Pienso que Clomro es un tierno, un adulto con corazón de niño; y su discurso, más allá del mundo de fantasías que creo las dispara, probablemente no lleve jamás a develar "el misterio de los ovnis", pero sí acaso puede incitar a reflexiones muy interesantes a propósito de aquellas personas que presentan ideas minoritarias (propias de "extraterrestres") en el seno de la cultura.
Alejandro Agostinelli
PD: Creo que Clomro exagera cuando enumera a todos
los que "me odian". Por suerte creo que mucha gente que está en
estos temas que me quiere sinceramente y de hecho muchos son mis amigos.
Es más: unos cuantos lo siguieron siendo incluso cuando me permití
cuestionar sus puntos de vista en algun articulo o algun programa, dándome
un ejemplo de tolerancia que alguna vez yo no tuve y que me hizo replantear
muchas cosas que hice o dije en el pasado.
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