(NdT: He traducido 'shining-ones' y
'star-born' como 'Los Que Brillan' y 'Nacidos con Estrella'.
Derrewyn lo usa como nombres propios, como títulos o
categorías, así que me pareció adecuado darle esa categoría
en español y ponerlo con mayúsculas. Tal vez 'star-born'
debiera haberse traducido más como 'nacido de una estrella'..
pero me gustaba más así por la significación que le da. Los
tomatazos a mí si no os parece propio =)
PERFIDIA
by Derrewyn Aensland. Traducción por
Verena.
''Que sea incapaz de verter lágrimas
no significa que no lo necesite''
-Magic: La Reunión-
La habitación era la misma. Tenía el mismo aspecto. Olía
igual. El rancio hedor a sangre y orina aún perduraba, los
blancos muros que la humedad había vuelto grises todavía me
recordaban a una tumba. Tal vez porque eso es lo que ese lugar
era. Una tumba capaz de provocarme un sentimiento largo tiempo
olvidado. Opresión.
¿Por esto luchamos? ¿Esto significa 'morir como un Caballero'?
¿Ser encerrado en una habitación, olvidado, roto? Abandonado
para morir. O tal vez... tal vez la muerte ya nos tuviera en su
saco cuando nos mandaban a este sitio. Este era el final de
nuestro viaje. Una habitación muerta en un hospital olvidado,
lejos del Santuario que nos había enviado en primer lugar. Lejos
de todos aquellos por los que luchamos, rebajados, dentro de la
nada del olvido. En la nada que significa no ser recordado.
Nombres olvidados, pasado olvidado. Existencia que sólo era un
problema, un momento que debía ser ejecutado rápidamente para
que el cuerpo y la mente también desaparecieran. Y nada de los
que habían fallado perdurara.
El sueño del Santuario.
Ser Los Que Brillan, ser los más fuertes. Para perdurar. Los que
no pudieron... Esos no merecían pertenecer a nuestro círculo de
Nacidos Con Estrella.
Mi sueño.
'' Shaina... ''
Ellos merecen ser olvidados. Ellos merecen este destino. La nada.
Su sueño.
No quería estar aquí. No supe por qué había venido. Ella se
había ido ya, incluso aunque su pálida forma todavía respiraba
sobre la cama, en su habitación, ella estaba olvidada. Borrada.
De mi vida, del Santuario, de todo lo que todavía
existía. Ella estaba muerta.
'' ... no debieras haber venido. ''
Y ella lo sabía.
Lo peor era que ella lo sabía. Y lo entendía, mucho mejor de lo
que yo sería jamás capaz.
El Santuario no nos conduce aquí. Nos conduce nuestro orgullo.
'' No tenía nada mejor que hacer ''
El cascarón del ser que una vez fui capaz de reconocer como mi
hermana intentó reír, pero la tos seca que torturaba su pecho
se lo impidió. Ida. Muerta. Olvidada.
'' Tienes mejor aspecto '' Mentí, acercando una silla al lado de
su cama, mientras agradecía mentalmente a la Diosa por forzar a
sus mujeres a llevar una máscara. No hubiera sido capaz de
esconder la expresión de repulsa en mi cara que verla de ese
modo me provocaba. Una sombra de la única persona a la que
podía llamar mi igual. Una carcasa de la hermana a la que solía
amar.
'' El doctor dijo lo mismo... '' gruñó, una mueca en su cara,
una vez hermosa. '' Es tan mal mentiroso como
tú ''
'' Geist... '' susurré, deseando... implorando... rogando que
esta amarga... cosa... no fuera mi hermana, que todo no fuera
más que un sueño. Un cruel, falso sueño. Me llevé una
desilusión, por supuesto. Era mejor que afrontar la verdad.
'' Me muero, Shaina... o tal vez... sólo tal vez... ya este
muerta ''
Lo sabía.
'' Creo que morí el día en que te fallé... el día en el
que... '' La tos la interrumpió de nuevo, agitando su frágil
cuerpo como si no fuera más que una muñeca de trapo.
Pretendiendo que nada había pasado, le acerqué un vaso con agua
y lo dejé en la mesilla de noche. Ella nunca me hubiera
perdonado si la llego a obligar a beberlo... si la hago ver cuan
débil e inútil yo pensaba que era... o ella creía que era.
'' Tengo que irme '' murmuré, poniéndome en pié, '' El sol se
está poniendo
''
'' Shaina '' Su voz había sonado tan hueca.. tan fría. Tan
fría como su garra en mi muñeca. Había fuerza en esa voz. La
fuerza moribunda de un alma amargada. '' No veré el final de
este día. La sed de venganza me ha mantenido con vida hasta
ahora. Pero no es suficiente. Ya no... mis pulmones no pueden
seguir fingiendo que pueden funcionar... mi cuerpo no puede
sostener más esta mentira... ''
'' Geist, finiscila... ''
'' Sta zitta, Shaina!!! '' No pude sino sobresaltarme ante su
tono de voz. No era su voz. No era mi hermana. '' Me he aferrado
a la vida hasta este día, alimentándome de la confianza que
tengo en ti... en las esperanzas que puse en tus manos... Sé
dónde vas a ir, sorella... Sé que te marchas para
enfrentar a Pegaso... Sé que has estado apartándote del
Santuario sólo para matarle... para acabar con el mal que te
hizo.. y me hizo. Sorella... la única cosa que impide que me
muera es él... es el hecho de que él esta aún vivo. Y lo que
te pido ahora es que acabes con esa vida que brilla en él antes
de que el sol se ponga. Haz que mi muerte no sea en vano. No me
dejes... irme... sin tener mi venganza... ''
El odio en sus deslustrados ojos hizo que retrocediera algunos
pasos, incapaz de sostener su mirada. Ella no sabía lo que me
estaba pidiendo. No sabía lo que estaba diciendo. Sus
esperanzas... sus deseos... eran en vano... mentiras, tanto
como lo era esta... vida que le quedaba...
Aún así no podía... no podía evitar verme a mí misma en esos
ojos vidriosos. El mismo odio. El mismo vacío. El mismo deseo de
venganza.
Por eso ella me estaba pidiendo aquello. Por eso me estaba
imponiendo sus deseos. Por que lo sabía. Y yo no pude negarme.
Su propio estado, su propia 'muerte' por mi culpa, habían
eliminado la posibilidad de decir que no. Si su cuerpo estaba
muriendo por mí, ella tenía el derecho de pedirme que mi alma
muriera por ella.
'' Sí, sorella... sí ''
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El viaje a Japón no significó nada para mí. No existió.
Podía recordar estar cerca de Geist en aquel hospital dejado de
la mano de dios en la costa Mediterránea; podía recordar estar
aquí, en las sombras de otra clase de hospital, uno totalmente
blanco... el del Nacido Con Estrella... esta vez en Japón. Pero
qué había pasado entre medias no merecía ser recordado.
También fue borrado, tanto como ya había borrado la memoria de
mi hermana de mi mente. Finalizando su existencia. Incluso si
ella seguía respirando bajo aquellas sucias sábanas; incluso si
su cosmo aún me rodeaba. Se había ido para mía ya. Se había
ido para todo el mundo.
Y alguien más tomó su lugar en mi mente. Otra persona era mi
objetivo hoy. Y antes de que el sol se pusiera, lo tendría.
Y todo acabaría.
Geist, él... yo misma. Mi alma.
El premio de la nada.
'' ¿Puedes sentirme? Bajo tus ligeras sábanas, en tu piel...
susurrando en tu oreja... ¿puedes sentirme, Tú Que Brillas? ''
El viento fue el único que respondió a mi llamada, bailando con
las cortinas de su habitación.
'' Concédeme mi premio... realiza mi deseo... adéntrate conmigo
en la nada... ''
Y el viento respondió de nuevo, siguiéndome, rodeando mi cuerpo
con sus fríos brazos sin sustancia mientras yo caminaba a
través del patio, entre
las sombras. Acechaba.
Nadie pudo verme, nadie pudo oírme. Los médicos no se
volverían cuando caminara detrás de ellos, las enfermeras ni
siquiera me sentirían cuando atravesara los pasillos, escondida
en sus propios pasos. Para ellos, yo era ya nada. Estaba borrada.
Incluso cuando entré en su habitación, no era más que una
sombra.
Su cuerpo estaba escondido bajo la sábana, su calmada
respiración era el único sonido en la habitación. Habitación
totalmente blanca que olía a flores. Digna de un niño Nacido
Con Estrella.
'' Duermes, ¿cómo puedes dormir? ¿Cómo pude el Sueño tener
presentes para ti aún? Tú Que Brillas, Nacido Con Estrella,
¿cómo puedes disfrutar esos
regalos, cuando me lo has arrebatado todo? ''
Cuando has matado mi alma.
Todavía duermes. Todavía vives. En sus corazones, en el
corazón de mi hermana. En mi corazón.
Caminé hacia su lado, contemplando con sobrecogimiento su cara
en paz. El alborotado pelo castaño cubría sus ojos cerrados,
donde tupidas pestañas se
curvaban perfectamente, realzando sus rasgos infantiles. No
había preocupación en sus labios, sin embargo, que estaban
levemente entreabiertos. Casi... era casi como si me estuviera
sonriendo.
Tal como aquella vez...
'' Tú Que Brillas... ¿cómo puedes aún sentirte de ese modo?
¿Cómo puedes brillar? '' susurré, arrodillándome en el suelo
mientras mis manos... mis mortales garras... se atrevían a jugar
con un sedoso mechón de su cabello.
'' Enséñame cómo, niño Nacido Con Estrella... enséñame
cómo brillar... ''
Su aliento se sentía cálido contra mi mejilla, una vez me
quité mi máscara. Incluso cuando estaba a milímetros de él,
incluso ahora que sólo la más pequeña de las fisuras separaba
nuestros labios, él no me sentía... ni siquiera se agitaba. Yo
había sido borrada para él... yo era nada.
'' Seiya-chan, te he traído estas flo- ''
El sonido del vaso haciéndose pedazos, seguido del grito de la
muchacha, hizo que algo encajara en mi cabeza. Hizo que todo
pediera su forma, para recomponerse de nuevo. Me hizo ver la
verdad. Me hizo ponerme mi máscara. Las barreras estaban alzadas
de nuevo.
'' Muori, Pegaso '' dejé salir, mi voz llena de desdén, de
odio... de desesperanza, mientras elevaba mis manos y las
dejaba caer sobre él, listas para acuchillar su cara. Para
destruirle. Y borrarle.
Pero él me sintió. Me hizo vivir de nuevo. Las cortinas de sus
ojos se apartaron, revelando las joyas carmesíes que protegían;
y él se movió. Me hizo una entidad completa en sus ojos otra
vez.
Podía haber mirado dentro de esos ojos para siempre. Podía
haber muerto en ellos. Porque supe que nunca sería borrada...
Nunca sería olvidada, mientras su luz brillara sobre mí.
Pero el sol rompió el hechizo. Un sol manchado de sangre.
'' ¡Maldito seas, Seiya! '' grité, arrojándome sobre él,
preparada para perder mi alma a cambio de su vida.
Y él se movió de nuevo. Saltó por la ventana, relucientes
pedazos de cristal siguiendo su camino. Tal como un meteoro.
'' ¡No escaparás de mí! '' Y salté tras él, siguiendo esa
reluciente luz.
'' Esto acabará hoy, Seiya '' dije con calma, brincando por
encima de él para caer grácilmente en su senda. Él siempre
brillaría más.. pero yo siempre sería más rápida.
'' ¡No quiero combatir contigo, Shaina! ''
'' Yo sí ''
Él me bloqueó. A pesar de estar herido, era capaz de bloquear
mis golpes.
Yo no era tan afortunada.
'' No me obligues a hacerte daño '' dijo. Y por un instante, le
creí. Confié en su voz implorante. La aflicción en esa voz.
Pero no había salida. Él había cruzado la línea. Y se llevó
una de mis elecciones lejos de mí. Todo el mundo me había
arrebatado esa opción.
'' Desearía no tener que hacerlo. Pero lo tengo ...¿me
recuerdas, Seiya? ''
¿O ya me has borrado? ¿Me has matado, en tu mente?
Frunció el ceño cuando me quité la máscara, intentando
entender. Y algo en su mente encajó. El brillo en sus ojos se
oscureció, y entonces, como si renovado, ardió de nuevo, más
radiante que nunca. Estaba viva en él. No me había olvidado.
'' Tú eras la chica... aquella... con el conejo ''
Aunque no comprendía. Nunca lo haría.
'' Hay una regla para las mujeres caballeros. Una muy simple de
obedecer. La máscara. Con ellas, somos iguales a los hombres.
Sin ellas... si somos vistas sin ellas, debemos matar al hombre
que nos ha contemplado... o... No. Tenemos que matar a ese
hombre. La otra opción... no significa ya jamás nada... ''
'' Eso es una estupidez ''
'' ¡¿Qué?! ''
'' Ya te lo he dicho. No quiero combatir contigo, Shaina. No lo
haré ''
'' Entonces te mataré ''
Y he fracasado de nuevo. Lo intenté, luché con toda la
desesperanza de mi corazón. Con todas mis desilusiones. Antes de
que el sol se pusiera, él moriría. Aquello acabaría. Este
baile de muerte acabaría.
Sin embargo el mismo Santuario que me obligó a hacer esto no me
permitiría tomar su vida. Había enviado a uno de sus ángeles
dorados para acabar con mi furia.
Uno de Los Que Brillan. Un Nacido Con Estrella.
'' Aiolia ''
El hombre no sonrió. Sólo asintió. E incluso eso fue apenas
perceptible. Él había venido... ¿para salvar a Seiya? ¿Para
detenerme? Por qué...
'' Aiolia, ¿qué estás haciendo aquí? ''
Entonces lo supe. Y no pude sino temer. Seiya había sido siempre
muy inocente. Muy... ingenuo.
'' He venido para matarte, Seiya ''
'' Eso es... imposible... por qué... ''
'' No puedes '' Ambos hombres me miraron, uno sorprendido, el
otro... ¿apenado? ¿El Leon siente pena por el Serpentario?
¿Cómo se atreve... cómo osa arrebatarme mi premio? Tengo que
acabar con esto. Tengo que hacerlo. Lo he prometido.
'' Seiya es mío, nadie sino yo puedo matarle '' Grité, casi
histéricamente.
'' Shaina, regresa al Santuario... '' Lástima de nuevo. No
quería su compasión. Quería sangre. Quería encontrar
una manera de acallar las voces de mi alma. Quería alcanzar el
olvido.
'' Incluso si primero debo de pasar por encima de ti, tendré la
vida de Seiya ''
Él inclinó su cabeza, compadeciéndome como si pudiera ver en
lo profundo de mi alma y hubiera encontrado que lo que allí
había digno de lástima.
Como si mereciera su desdén.
'' No puedes matar a Seiya, Shaina... ''
Y en ese breve instante, en la pausa que hizo, supe que lo había
visto. Lo sabía.
'' Giati ton agapas ''
Bastardo.
Maldito bastardo.
'' ¡Lo mataré! '' grité, la vergüenza me fortalecía. El
miedo me fortalecía. Y fracasé. No frente a Seiya, nunca más.
Sí frente a aquel que podía ver a través de mi máscara. La
máscara que había construido alrededor de mi alma.
Y como el ángel dorado que era, me concedió su buena nueva. Me
concedió la nada.
Sonreí mientras oía sus palabras, mientras oía la 'leyenda
urbana' que se susurraba entrada la noche entre los aprendices,
entre los maestros... entre los caballeros.
'' El poder de un Caballero de Oro no puede compararse al de uno
de Plata ''
El poder de un Caballero de Oro significa ser capaz de tocar el
poder de un Dios.
Los Nacidos Con Estrella.
Los Que Brillan.
Los olvidados.
Hermosa nada.
El ángel dorado mantendría mi promesa... y mi alma moriría...
quedaría tan helada como mi cuerpo...
No.
No podía.
El poder de un Caballero de Oro...
Un Caballero de Bronce no tenía oportunidad.
'' Muere, Seiya ''
Seiya no tenía oportunidad.
Con las palabras de Aioria, todo en mi interior se hizo pedazos.
Mi máscara. Mis perfectos muros. Mis barreras. Todo
desapareció, dejando sólo la brillante estela de un meteoro.
... Enséñame cómo brillar...
Mi meteoro.
'' ¡¡No!! ''
Y el tiempo se congeló. Por un segundo congelado fui capaz de
mirar en esas estrellas carmesíes, fui capaz de sentirlas
brillando sobre mí. Y nada importó. Porque yo sería recordada.
'' ¡¿Qué?! '' dejaron oír ambos al unísono, incapaces de
entender cómo era que Seiya se mantenía. Y yo no pude sino
sonreír. Hombres. Nunca aceptarían que yo era más rápida.
'' Shaina.... ¿por qué? ''
Porque sí.
¿Por qué otra cosa?
'' La regla que una mujer caballero... debe obedecer... '' me las
arreglé para decir mientras caía en sus brazos. Mientras sus
brazos me agarraban. Él me agarraba.
'' ... si un hombre ve su cara... ella debe o matar al que la
contempló... o amar a ese hombre... ''
'' Shaina... '' Sonreí de nuevo. Había lágrimas en sus ojos.
Las estrellas carmesí estaban llorando por mí, tanto como lo
estaba haciendo su voz.
Estaban ardiendo por mí.
... cómo brillar...
Él recordaría. Él no me dejaría caer en el olvido...
'' Sé que esto debe ser embarazoso, especialmente para ti...
pero no te preocupes... lo entiendo...''
'' Shaina... por favor... ''
No puedo quedarme, mi meteoro, lo siento. El sol se está
poniendo, debo irme con él. No puedo pretender no oír el cosmo
de mi hermana, su voz... su risa, tal como solía ser... No
podía entregarte a ella, Seiya... No podía mantener mi
promesa...
Geist, perdóname.
No pudo concederte tu venganza, no puedo entregarte a aquel al
que amo. Pero deja que tome su lugar... por favor, déjame ir
contigo, hermana... déjame ser tu acompañante... aquella que no
dejará que desaparezcas... Porque estas estrellas relucientes
también brillaron sobre ti una vez, y ellas recordarán. No
dejarán que seas borrada. Tanto como no se olvidarán de mí.
'' Seiya.... tu cosmo... es tan cálido... '' El sol palidecía
contra su apacible calidez, contra el fuego que ardía dentro de
él... el sol... teñido de rojo... sol moribundo... sol
envidioso... '' ... esto es justo... como un abrazo... tal
como aquella... vez ''
Sorella, ¿puedes sentirlo? ¿Ardiendo por mí? ¿Por nosotras?
¿Puedes sentir...?
SE FINNI