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MODELO EDUCATIVO MULTINIVEL - MULTIDIMENSION por, Ramón Gallegos
Nava
Fundación Internacional
para la Educación Holista, 2000 UNIDAD
EN LA DIVERSIDAD La
integridad es el logro de la unidad a través de la diversidad, el
proceso evolutivo es una constante diferenciación, integración y
trascendencia de estadios de evolución de la conciencia, por eso la
relación entre educación holista y evolución de la conciencia es
crucial para entender el sentido del nuevo paradigma. Cada nivel
educativo encuentra su razón de ser porque esta dirigido a ser el
conducto para que la conciencia evolucione a un nivel superior de
complejidad, la educación debe ser vista en el contexto de la evolución
del espíritu humano, una conciencia mas evolucionada es aquella que
incluye mas del kosmos, es más incluyente, mas profunda, más panorámica,
mas comprensiva, mas dialogica, mas espiritual, mas amorosa, mas
universal, por ello la visión holista es por naturaleza holarquica. La diversidad no es algo plano, es algo holarquico, esta
organizada en holones. Existe en nuestro medio por influencia de la
postmodernidad y el ambientalismo un rechazo y prejuicio a cualquier
forma de jerarquía y la defensa de una especie de mundo plano donde
todo parece valer igual, la educación holista rechaza esta concepción
"chata" del kosmos, considera que existen dos tipos de jerarquías,
las jerarquías de dominación que son patológicas y autoritarias y que
destruyen el proceso sano de la evolución y las jerarquías de
desarrollo que son estadios sanos del desarrollo natural. Son la primera
forma de jerarquía lo que debemos rechazar porque llevan al
autoritarismo, pero la segunda forma de jerarquía es el proceso natural
de la evolución del kosmos, a este tipo de jerarquía la llamamos
holarquia porque son totalidades dentro de totalidades, estadios
naturales de desarrollo sano, es esta segunda concepción la que está
en la base de la visión de la educación holista, no todo vale igual,
hay realidades que valen más que otras, no vale igual un discurso de
Hitler que un discurso de Gandhi, no vale igual una interpretación
racista que una interpretación democrática, etc., esta aclaración es
muy importante para entender la holarquia educativa que presentaré en
este capítulo, la diversidad se organiza en holarquias que van de lo
simple a lo complejo, de lo material a lo espiritual, de lo básico a lo
mejor, a lo superior, existe un impulso autotrasendente del espíritu
humano. El genuino desarrollo humano es holista, integral, transpersonal,
espiritual, cartografiar este desarrollo en términos educativos es
tarea de la educación holista, los modelos no son la realidad pero es
mejor tenerlos que no tenerlos, son una guía para entender mejor. PERSPECTIVA MULTINIVEL-MULTIDIMENSION En
mi propia filosofía de la educación holista que he desarrollado en México,
he construido una perspectiva multinivel-multidimensión para
desarrollar un modelo orientado a lo integral, que distinga y considere
los diferentes niveles y dimensiones de la experiencia educativa y nos
permita ubicar e integrar las diferentes teorías educativas del pasado
y del presente así como los fundamentos esenciales de la educación
holista que generalmente son ignorados. El objetivo es tener una imagen
coherente y global que nos permita conocer la profundidad y ubicación
de las partes así como reconocer la centralidad de la espiritualidad en
la educación del siglo XXI. El primer paso para lograr la integridad es
la diferenciación, por ello es necesario diferenciar los niveles y las
dimensiones educativas, no confundirlas, fusionarlas o disociarlas, sino
solo diferenciarlas manteniendo sus relaciones armónicas como partes de
un gran todo educativo que logra su unidad por el reconocimiento de la
diversidad de sus partes. Desde
una perspectiva multinivel, la educación puede ser considerada en cinco
niveles de totalidad, estos niveles pueden ser percibidos en términos
de la visión integral de Ken Wilber como holones, es decir,
totalidades/partes dentro de totalidades/partes que conforman una
holarquía educativa cuya naturaleza distintiva y esencial es la evolución
de la conciencia, que avanza de lo particular a lo universal,
coincidiendo profundidad con amplitud, lo que no siempre sucede con las
holarquías. Es importante recalcar que los cinco niveles de totalidad
educativa ligan educación con evolución de la conciencia, una
conciencia planetaria es más completa que una conciencia exclusivamente
comunitaria o etnocéntrica. Cada nivel educativo esta orientado al
desarrollo de un nivel de conciencia correspondiente, cada nivel
superior de conciencia incluye a los inferiores, el nivel educativo
superior incluye el nivel educativo inferior, es un modelo incluyente,
un modelo holonico. El
primer nivel de totalidad con el que trabaja el educador holista es la
conciencia individual, las necesidades, intereses y metas del sujeto en
lo particular, su personalidad y sus diferencias individuales que lo
hacen único, cobran especial importancia aquí los diferentes estilos
de aprendizaje, ya que cada niño o estudiante tiene su propio estilo
para aprender que debe ser respetado y estimulado, este es un nivel que
desde perspectivas sociales generalmente se ha tratado de descalificar o
minimizar su importancia, sin embargo, es un nivel de gran importancia y
validez, la educación personalizada aquí encuentra mucho de su
sentido. El énfasis en este nivel de totalidad es puesto en lo
personal, en el ser humano en tanto ser individual. El
segundo nivel de totalidad de nuestra holarquía educativa es la
conciencia comunitaria del ser humano, es un nivel de conciencia más
completo porque la percatación de la realidad incluye a los demás. En
este nivel, el educador holista pone el énfasis en la calidad de las
relaciones humanas, en la conciencia de pertenencia a la comunidad, la
comunidad puede estar conformada por la familia, la escuela o el pueblo
o ciudad donde se vive, a partir de este nivel tiene gran importancia el
concepto de inteligencia interpersonal. Cuando trabajamos con la escuela
la transformamos en comunidad de aprendizaje, pero también la familia
puede ser vista como una comunidad de aprendizaje, la conciencia
comunitaria valora la diversidad para el logro de la común unidad, en
este nivel el ser humano se interesa por generar significados comunes,
significados compartidos a través del diálogo. El
tercer nivel de totalidad con el que trabaja el educador holista es la
conciencia social, este nivel se refiere principalmente a la conciencia
nacional o cultural del ser humano donde adquieren gran importancia los
fundamentos ideológicos y las metas económicas de los países o las
culturas. El educador holista trabaja por una conciencia de justicia
social, democracia y paz que permita trascender la desintegración
social causada por los valores dominantes de explotación, control y
competencia, las sociedades para el siglo XXI son pensadas bajo nuevos
principios de organización que vienen desde la filosofía de los
pensadores holistas actuales y que permiten superar la vieja visión
tradicional, de considerar a las sociedades en términos de lucha de
clases, problemas y conflictos de intereses, una visión más profunda
nos lleva a percibir el conflicto en un contexto de cooperación y
desarrollo. Este es el nivel también desde donde tradicionalmente se
han pensado los sistemas educativos nacionales, es el nivel preferido de
análisis educativo de los intelectuales y académicos, este es el nivel
donde se relaciona la educación con las metas nacionales, generalmente
a sido estudiado por la sociología de la educación y la pedagogía
critica con resultados en realidad pobres, a sido un nivel de análisis
educativo sobrepolitizado y muy sesgado por una visión muy conflictiva
de la sociedad. La educación holista al considerarlo desde contextos más
amplios le da un sentido de mayor unidad. El
cuarto nivel de totalidad se refiere a la conciencia planetaria, a los
procesos de globalización que demandan un interés mundial, una ética
mundicéntrica que ya no se centre solo en el bienestar de la propia
cultura como en el nivel anterior social, sino en el bienestar de toda
la humanidad. En este nivel de totalidad el educador holista trabaja
para educar en términos de pensar globalmente y actuar localmente,
nuestro objetivo es la ciudadanía global, un sentido de pertenencia y
amor a la familia humana y una gratitud profunda por nuestro hogar; el
planeta tierra. La conciencia planetaria trasciende y por lo tanto
incluye los intereses locales y nacionales para percatarse de la
maravilla de que la humanidad comparte una sola conciencia, en este
nivel, las diferencias nacionales son sobrepasadas, el interés es por
todos los seres humanos sin distinción de culturas o credos. Este sería
el nivel de una genuina educación ambiental, sin embargo, casi la
totalidad de los educadores ambientales han distorsionado su sentido
genuino y no han comprendido la verdadera naturaleza de la educación
ambiental que es sinónimo de educación planetaria. El
quinto y último nivel de totalidad con el que trabaja el educador
holista es la conciencia espiritual o conciencia kósmica que incluye y
trasciende a todas las anteriores. La conciencia espiritual es la
esencia de nuestra genuina naturaleza, lo que realmente somos, es la última
fuente de nuestra identidad, nuestro absoluto último que nos convierte
en seres universales, la compasión y el amor hacia todos los seres
florece naturalmente. Este nivel de totalidad solo puede ser comprendido
a través del ojo del espíritu y la experiencia espiritual directa, el
ojo mental y sus construcciones teóricas son vías sumamente limitadas
para su entendimiento cabal. La conciencia espiritual es la esencia de
la educación holista, su rasgo más distintivo, lo que más la
diferencia de otras formas educativas, la espiritualidad, en el sentido
holista, es algo totalmente ausente por diferentes motivos en la educación
convencional y no debe equipararse o confundirse con educación
religiosa. Sin espiritualidad, el educador en realidad no tiene nada,
solo cenizas en sus manos, sin espiritualidad, la educación es
absolutamente irrelevante, sin espiritualidad no hay trascendencia ni
evolución. La conciencia espiritual nos lleva a la percatación directa
de la verdad, la bondad y la belleza de toda la vida.
Figura 6. Perspectiva multinivel La
figura 6 nos muestra los cinco niveles educativos con los que trabaja el
educador holista y que conforman una holarquía de educación
consciente, esta diferenciación de niveles educativos es muy importante
para no confundirlos o creer que la educación solo implica un solo
nivel, muchas discusiones en educación suceden porque se confunden los
niveles o se trata de reducir los cinco niveles a uno solo, o se estudia
un nivel superior desde un nivel superior. Por ejemplo, la educación
ambiental trata de estudiar el nivel planetario global pero lo hace
desde el nivel social, utilizando teorías y modelos sociales los cuales
no son apropiados para el estudio ambiental global que es más amplio
que lo social, el resultado es el fracaso y la correspondiente reducción
de lo ambiental. Otro caso de reduccionismo es la pedagogía critica que
trata de reducir los cinco niveles solo al nivel social-ideológico
fusionando los tres primeros e ignorando los dos superiores. La educación
holista trabaja respetando los cinco niveles y reconociendo que cada
nivel necesita conceptos, métodos, epistemología y teoría propios de
su complejidad, asumir esto nos ayudará a no cometer errores
categoriales y ubicar la gran realidad educativa en sus diferentes
niveles. La
educación holista complementa e integra esta perspectiva multinivel con
una perspectiva multidimensión, conformada por seis dimensiones siempre
presentes en todo proceso de aprendizaje, diferencia aparte de niveles
las dimensiones de la conciencia y la educación con el objetivo de
posteriormente integrarlas. La educación holista no ve al estudiante
como un cerebro que debe programar con información
"actualizada", no lo ve como robot-hombre que procesa datos, o
como un organismo biológico capas de aprender, el estudiante es visto
en educación holista como un ser humano integral, multidimensional con
un corazón espiritual orientado a la trascendencia y la creatividad,
que rebasa ampliamente el mundo cognitivo científico / industrial, el
aprendizaje no es un acto solo cognitivo, no es un echo solo racional,
es algo que ocurre en múltiples dimensiones de la conciencia humana, así,
la educación holista reconoce por lo menos seis dimensiones en el ser
humano que deben ser tomadas en cuenta en todo proceso educativo y que
están presentes, lo queramos o no, en todo aprendizaje y experiencia
humana:
2.
Dimensión social: todo aprendizaje sucede en un contexto social de
significados compartidos, sin intersubjetividad el aprendizaje no es
posible, el contexto cultural es uno de los elementos que influyen en el
aprendizaje significativo, el estudiante es un ser orientado a la
comunidad y a la justicia social, pero la educación convencional
provoca que el estudiante pierda esta virtud. El aprendizaje esta
relacionado con pautas culturales y el lenguaje. 3.
Dimensión emocional: todo aprendizaje va acompañado de un estado
emocional con gran poder de determinación. No es posible separar la
emoción de la razón, todo proceso cognitivo tiene una contraparte
emocional muchas veces dominante, su interdependencia es profunda y
natural, cuando la dimensión emocional es excluida del proceso
educativo, el aprendizaje se hace irrelevante, sin sentido. El genuino
aprendizaje requiere seguridad emocional. La inteligencia emocional es
clave en educación holista. 4.
Dimensión corporal: todo aprendizaje se realiza en un cuerpo físico,
la armonía mente-cuerpo es un elemento importante para definir la
calidad del aprendizaje. Especialmente en los niños el movimiento
corporal está ligado al buen aprendizaje, también sabemos que la
respiración está en relación con el estado de conciencia. En educación
holista, lo corporal o físico va más allá de la gimnasia y los
deportes para incluir al yoga y la salud holista. 6.
Dimensión espiritual: La espiritualidad es fundamental porque no se
puede llegar a ser un ser humano pleno con puro desarrollo cognitivo y
procesos analíticos. La espiritualidad no debe confundirse con
creencias religiosas, afiliación a iglesias, o defensa de dogmas. La
espiritualidad es la vivencia total y directa del amor universal que
establece un orden interno en nuestro conciencia, es un sentido de
compasión, fraternidad, concordia y paz hacia todos los seres. La
espiritualidad nos hace más universales y menos egocéntricos. Es una
dimensión y nivel inmanente y trascendente, es la base de la
inteligencia y la sabiduría, es amor incondicional. La espiritualidad
es el corazón de la educación holista que lleva al educador a
establecer una relación de amor con los estudiantes y a considerar al
amor como la realidad educativa más importante.
Figura
7. Perspectiva multidimensión La
figura 7 muestra las diferentes dimensiones de la educación holista;
cognitiva, social, emocional, corporal, estética y espiritual que están
presentes en todo proceso educativo, en todo proceso de aprendizaje,
considerar el aprendizaje como un proceso complejo y multidimensional
nos permite superar la posición exclusivamente cognocitivisita y
constructivista que no considera lo transracional. La relación
sujeto-sujeto nos conduce a una abertura a lo estético, lo emocional y
lo espiritual, dimensiones generalmente rechazadas por subjetivas, sin
embargo el ser humano no puede ser comprendido adecuadamente sin ellas,
la diferenciación de las dimensiones nos permitirá integrarlas en un
modelo holista. Las
seis dimensiones están presentes también en los cinco niveles de
totalidad, cada nivel contiene las dimensiones como sus componentes.
Esta visión multidimensional nos permite percibir una educación que no
se centre solo en procesos cognitivos, en racionalidad instrumental, en
inteligencia lógico-matemática, en la memoria. Cuando hablamos de una
educación para la vida que no se reduzca solo a la formación
profesional y al desarrollo de la racionalidad instrumental, necesitamos
integrar en un modelo holista la totalidad del proceso educativo, de tal
manera que sea posible educar al ser humano en una manera correcta de
vivir, con responsabilidad, inteligencia y amor a todos los seres del
planeta, tal educación holista requiere tomar en cuenta los cinco
niveles y las seis dimensiones para percatarnos con toda claridad que
todo está conectado con todo lo demás, todo es interdependiente, el
estudiante debe reconocer, mediante experiencia directa, que él no es
un ego aislado, sino un ser que forma parte de la gran familia humana.
Una
visión multinivel de la educación nos permite empezar a integrar las
partes en una gran imagen global, este espectro educativo nos permite
ver con claridad el hecho de que la educación tiene por lo menos cinco
realidades, cinco objetivos generales relacionados con los diferentes
niveles, que descansan en el nivel de realidad más alto o profundo que
es el nivel kósmico o espiritual, el cual es el fundamento o sentido último
de toda genuina educación. La educación convencional no tiene esta
visión multinivel, su visión es de un territorio plano de un solo
nivel y cuando percibe otro nivel entra en confusión y debate sobre cuál
de los dos es el verdadero ya que los percibe como antagónicos porque
su visión es excluyente no incluyente. Los niveles educativos
individual, comunitario, social y ambiental están incluidos y
trascendidos en el nivel espiritual, pero la visión espiritual no está
manifiesta en los cuatro niveles de conciencia inferiores, por eso el
educador holista trabaja siempre cualquiera de los cuatro niveles desde
el nivel espiritual - kosmico, el único que permite tener una visión
panorámica, integral e incluyente de todo el proceso educativo. Las
diferentes teorías pedagógicas o teóricos del aprendizaje se han
centrado en alguno de esos niveles de totalidad considerándolo
generalmente como el único, lo cual ha generado un grave reduccionismo
educativo, es decir, reducir los cinco niveles a uno solo, perdiendo con
ello la visión integral. Así, por ejemplo, la pedagogía crítica se
centra principalmente al nivel de totalidad social, su trabajo es
interesante para entender problemas ideológicos y culturales, pero es
inadecuada para comprender problemas planetarios, globales y
ambientales, y mucho más inadecuada para entender el nivel kósmico, el
espacio de la espiritualidad. Cuando, desde la pedagogía crítica se
quiere juzgar la validez de la experiencia espiritual se comete un grave
error, ya que son niveles de totalidad diferentes, la pedagogía crítica
puede ver lo social pero no puede ver lo planetario ni lo espiritual
porque su nivel propio es un nivel inferior. Lo mismo podemos decir de
la educación ambiental con respecto de la espiritualidad, o de
cualquier nivel inferior con respecto a un nivel superior, pero siempre
hay que recordar que estamos hablando de expansión de la conciencia. No
se trata de descartar nada sino de ubicar cada pedagogía en su justo
lugar, teniendo conciencia de sus límites. La
casi totalidad de las teorías pedagógicas han tematizado solo los
niveles del individuo, la comunidad y la sociedad, los otros dos niveles
de totalidad correspondientes al planeta y el kosmos tienen poca
presencia en la literatura educativa, pero en la nueva época de la
totalidad el desarrollo de la conciencia global y kósmica juegan un
papel central, las sociedades de los siglos XIX y XX no requirieron para
su etapa histórica de una conciencia global, pero hoy en el siglo XXI
la necesidad de una conciencia universal, transcultural y espiritual es
la garantía de la supervivencia del ser humano sobre la tierra, es el
camino para que todas las culturas encuentren diálogos de paz y se
fortalezca la cooperación internacional. Solo recientemente el nivel
planetario ha recibido una gran atención a través de la ecoeducación
y la educación ambiental aunque con muy malos resultados, y el nivel kósmico
o espiritual integrador de la educación ha sido el corazón de estudio
de los educadores holistas, quienes a partir del nivel de la
espiritualidad han empezado a reconstruir el kosmos educativo. La
educación holista es el único paradigma donde los diferentes niveles
de totalidad aparecen integrados, las diferentes teorías pedagógicas
no contemplan esta integración holista porque no fueron pensadas en un
contexto holista. Pero,
como ya vimos, la diferenciación y la integración no solo es vertical,
en términos de niveles de totalidad, sino también horizontal en términos
de dimensiones educativas y de conciencia. Una visión multidimensión
nos permite empezar a integrar los componentes de cada nivel y
trascender una visión unidimensional y por lo tanto reduccionista
propia de la educación mecanicista o convencional. De las seis
dimensiones educativas generalmente se ha privilegiado a la dimensión
cognitiva, al grado que el aprendizaje ha sido considerado básicamente
como un proceso cognitivo y la educación una tarea exclusivamente académica
tendiente al desarrollo de habilidades lógico-matemáticas. Esta visión
unidimensional exclusivamente cognitiva tiene su origen en la filosofía
de la modernidad y su correspondiente cultura científico-industrial,
donde la razón (entendida como racionalidad instrumental) es la
facultad por excelencia en el ser humano para comprender el mundo en que
vive, es la facultad con que las fábricas y el cientificismo se
revitalizan y por lo tanto es la capacidad humana que más demandan y,
sobre esa demanda se han diseñado los sistemas educativos
convencionales, que han implicado, consciente o inconscientemente,
percibir al estudiante como un robot que debe asimilar información. Una
visión exclusivamente cognitiva del aprendizaje es reduccionista y deja
fuera dimensiones fundamentales que determinan en gran parte la calidad
del proceso, ya hemos visto como el reduccionismo sutil consiste en
hacer mas sofisticado el enfoque cognitivo. La
educación y el aprendizaje no se pueden reducir a procesos puramente
cognitivos porque el ser humano no solo es procesos cognitivos, no solo
es racionalidad instrumental. La educación no puede ser reducida a un
entrenamiento académico, memorístico, intelectual, racional, lingüístico,
lineal y materialista, la educación es una experiencia más amplia que
todo eso, que se relaciona con la conciencia total del niño o el
estudiante, no hay que olvidar que es una relación sujeto-sujeto llena
de subjetividad pasión, emociones, valores, ideales, intuiciones,
trascendencia y espiritualidad. Cuando, en una visión multidimensión
incluimos también lo emocional, social, estético, corporal y
espiritual logramos una comprensión más integral del aprendizaje. Ya
Daniel Goleman ha señalado la importancia de la dimensión emocional en
la educación enfatizando que es un mejor indicador de éxito para la
vida que las habilidades académicas, ya que es la inteligencia
emocional la que nos permite vivir en paz, tener amigos, mantener unida
a una familia, enfrentar la incertidumbre, mantener la calma, etc., o
Herbert Read quien ha demostrado la centralidad de la dimensión estética
de todo proceso educativo, especialmente en los niños y, cómo a través
del arte podemos acceder a una mejor comprensión del aprendizaje, todo
esto nos lleva a transitar de una visión unilateral a una visión
pluralizada multidimensional, donde lo cognitivo es una dimensión más
y no la única. Una
visión multidimensión nos ayuda a superar el reduccionismo de centrar
la educación primordialmente en el desarrollo de habilidades
cognitivas, un aspecto que la educación convencional desde primaria
hasta las universidades no ha podido superar, no podemos reducir la
educación a una sola dimensión sino considerarlas en conjunto para
entender, delimitar y ubicar a cada pedagogía o teórico del
aprendizaje en su correcto lugar o en la dimensión real que exploró.
Así, por ejemplo, Piaget fue un gran investigador de los estadios del
desarrollo de la inteligencia, pero su investigación no debe ser
interpretada en términos integrales ya que se limitó al estudio de la
dimensión cognitiva del aprendizaje y su concepto de inteligencia fue básicamente
en términos lógico-matemáticos. Si
ahora integramos los cinco niveles de totalidad con las seis dimensiones
tenemos como resultado un modelo integral del kosmos educativo, donde
cada nivel incluye las seis dimensiones ya señaladas, generando un mapa
holarquico con treinta regiones educativas claramente diferenciadas, que
van desde lo individual-corporal en el extremo inferior izquierdo, hasta
lo kósmico-espiritual en el extremo superior derecho. Este modelo no
debe ser visto como una parcelación de la realidad ya que las
delimitaciones son metodológicas no ontológicas, sirven a propósitos
prácticos de comprensión global de la educación holista, están armónicamente
relacionadas en una imagen coherente que nos permite observar el
territorio educativo para actuar inteligentemente sobre él. Este modelo
es central para conocer la naturaleza de la educación holista así como
el concepto de integridad, pero debe ser considerado como punto de
partida no como punto de llegada de la indagación educativa holista, es
la gran imagen para poner cada parte del rompecabezas en su lugar. En
el modelo se honra la unidad a través de la diversidad, a través de
pluralizar niveles y dimensiones tenemos una imagen más integral. Una
educación que no contemple los cinco niveles de totalidad es
forzosamente reduccionista y no puede ser llamada integral, esto
generalmente sucede cuando el nivel de la espiritualidad es rechazada
con el único argumento de que no es una ciencia física que pueda ser
verificada con criterios empíricos, es obvio que no es una dimensión física
pero si puede ser verificada con criterios filosófico-contemplativos.
Lo mismo podemos decir de las diferentes dimensiones, la educación
holista rompe los límites de los procesos cognitivos y se abre a otras
dimensiones cruciales implicadas en el aprendizaje, cuando el
aprendizaje es visto en un nuevo marco epistemológico ampliado la
ciencia y la espiritualidad son compatibles, ya no se contradicen, la
ciencia adquiere sensibilidad humana y la conciencia adquiere un lugar
primordial lejos de supersticiones, a través de la integración del
kosmos puede florecer una cultura de la sabiduría que trasciende la
información y el conocimiento. En
la figura 8 se ilustra el modelo multinivel-multidimensión incluyendo
todos sus niveles y dimensiones, además, para una mayor claridad y
comprensión he colocado en cada una de las treinta regiones a algún
pedagogo o pensador como ejemplo típico de esa región, esto no debe
interpretarse en el sentido de que los autores quedan limitados al
cuadro en que están ubicados, sino solamente que fue su principal área
de trabajo, fue el punto desde donde vieron básicamente la educación,
generalmente todos ellos exploraron dos o tres regiones educativas o
algunos otras más, en todo caso se movieron horizontalmente y hacia
abajo, la mayoría no tuvieron conciencia plena de los niveles
educativos por encima de ellos, ya que eso implicaba mayor complejidad,
mayor integridad cosa que en diferentes grados no lograron. Es imposible
en una sola imagen incluir a todos aquellos que de una u otra manera han
pensado la educación, por lo que solo he seleccionado a un pensador
como representante de cada región, de esta manera solo he seleccionado
treinta figuras representativas, no todos ellos son considerados como
educadores desde una perspectiva convencional, pero desde una visión
amplia su trabajo si se relaciona con la educación. En el modelo también
podemos conocer en lo general las aportaciones y los límites de cada
pensador, lo que posteriormente nos da la posibilidad de integrarlos en
sus puntos de articulación, así como, utilizando los principios de la
educación holista y el ojo del espíritu, valorar la profundidad o
superficialidad de cada pedagogía.
Figura
8. La visión de la educación holista. Vamos
ahora a ir describiendo cada uno de los niveles educativos con sus seis
dimensiones y poniendo ejemplos que ilustren cada una de las treinta
regiones educativas. En el nivel 1 de la conciencia personal que se
corresponde con la educación personalizada tenemos como ejemplo de la
dimensión física o corporal al psicólogo norteamericano Skinner,
quien a través de su modelo E-R se limita a un estudio conductual,
personal, objetivo y neurofisiológico del ser humano, esta sería la
visión más básica, superficial e intrascendente de la conciencia y de
la educación, pero aun esta perspectiva es tenida en cuenta en la
educación holista siempre y cuando tengamos claro sus limites y se
inserte en un contexto holista. Considerada en su nivel y dimensión el
trabajo de Skinner tiene un lugar valido pero no debemos caer en el
reduccionismo de creer que puede explicar toda la educación. Las
dimensiones social, cognitiva, emocional, estética y espiritual de este
nivel personal pueden ser ilustradas con los trabajos de Erik Erikson,
Jean Piaget, Carl Rogers, Herbert Read y Maria Montessori, estos
pensadores más que contraponerse se complementan cuando los ubicamos en
un modelo de educación holista ampliado, pero al igual que el caso de
Skinner no debemos reducir la educación a las teorías que ellos
desarrollaron, estos autores solo explican un fragmento de la gran
totalidad educativa. El
nivel 2, correspondiente a la conciencia comunal y la educación
comunitaria es el nivel de las relaciones humanas, se puede ejemplificar
en sus seis dimensiones con el trabajo de Jacobo Russeau para lo
corporal o natural, John Dewey para lo social, Celestin Freinet para lo
cognitivo, Abraham Maslow para lo emocional, Howard Gardner para lo estético
y Sam Keen para la dimensión espiritual. Es necesario aclarar que el
hecho de que estos pensadores hayan tematizado el nivel de las
relaciones interpersonales no significa que su trabajo sea correcto en
todas sus aportaciones, en este momento no estamos evaluando su
profundidad o superficialidad, sus errores o aciertos sino solo su lugar
en el Kosmos holista educativo. Todos estos autores enfatizaron la
importancia de la comunidad, la familia, el trabajo, la participación
escolar, la cotidianidad, el pensamiento de sentido común, la comprensión
intersubjetiva mutua, etc, como aspecto central de la educación. El
siguiente nivel 3 de totalidad es la conciencia social que ha sido
tematizada por la educación de corte social, la sociología de la
educación o la pedagogía crítica. En este nivel 3 podemos ilustrar
las seis dimensiones correspondientes con el trabajo de David Orr sobre
la importancia de los ecosistemas para la dimensión física o ecológica,
Paulo Freire y sus ideas sobre la resistencia cultural para la dimensión
social, Vygotsky para la dimensión cognitiva, Daniel Goleman para la
dimensión emocional, Rudolf Steiner para la dimensión estética y
Fritjof Capra para la dimensión espiritual. Con excepción de Freire y
Vygotsky los otros cuatro tuvieron una visión clara de la importancia
de las seis dimensiones, por lo que sus ubicaciones podrían ser en
parte intercambiables, Orr, Goleman, Steiner y Capra en realidad se
abren ya a la dimensión espiritual y son precursores de la educación
holista, tuvieron la intuición pero no construyeron planteamientos
realmente holistas. El
nivel 4, correspondiente a la conciencia planetaria, es el ámbito de la
genuina educación ambiental o educación planetaria, cuya premisa básica
es educar para pensar globalmente y actuar localmente, el objetivo es
una conciencia transcultural que incluya y valore todas las culturas
humanas, educar para valorar el planeta como una sola totalidad, no solo
la dimensión biofísica del planeta sino también la vida humana,
buscamos despertar un sentido de pertenencia a la familia humana y
valorar por lo tanto los caminos de paz. Es un nivel educativo que
generalmente ha estado ausente en los sistemas educativos porque
anteriormente los problemas globales transculturales no habían
impactado tan fuerte a las sociedades como ocurre hoy. A pesar de que
desde los años 70 se empezó a trabajar en educación ambiental, su
primera fase, dominada por una visión ideológica político-populista,
fue un fracaso rotundo ya que básicamente se basó en los principios de
la ciencia mecanicista del siglo XVII. Actualmente con la entrada del
siglo XXI está surgiendo una nueva visión de la educación ambiental
como parte de la educación holista, a autores de esta segunda fase es a
los que me refiero para ilustrar las seis dimensiones de este nivel,
también sigo conservando temporalmente el concepto de educación
ambiental a pesar del mal uso que ha tenido, pero tiendo a cambiarlo por
el de educación planetaria, en todo caso y atendiendo a fines de
comunicación uso educación ambiental y educación planetaria como
similares, el punto central de este nivel es la conciencia de los
procesos globales del planeta como Holon. Para ilustrar la dimensión física
está el trabajo de James Lovelock, Peter Russell para la dimensión
social, Edward T. Clark para la dimensión cognitiva, Joana Macy para la
dimensión emocional, Buckminister Fuller para la dimensión estética y
Juan Amos Comenio para la dimensión espiritual. Finalmente,
el nivel 5 es el de la conciencia kósmica que es atendido por la
educación espiritual corazón trascendental de la educación holista.
Este nivel ha estado excluido de la educación tanto por el dogmatismo
científico como religioso, es decir, el cientificismo y el
fundamentalismo, los dos venenos que matan toda genuina educación. Los
dos grandes obstáculos que es necesario vencer para hacer educación
holista es el cientificismo que no quiere saber mas que de mediciones de
cosas, asuntos académicos y objetividades y el fanatismo religioso que
se refugia en mitos, supersticiones y dogmas absurdos, ambos expulsan la
genuina espiritualidad que no pueden entender desde sus posiciones
cerradas y autoritarias. Con la emergencia de la educación holista este
nivel espiritual adquiere una centralidad crucial para la educación del
siglo XXI. Este es el nivel donde se paran los educadores holistas para
contemplar e indagar el kosmos educativo global, porque es el único
nivel que permite tener una visión panorámica e integral de la educación,
desde este nivel, el educador holista medita y explora las 30 regiones
de aprendizaje sin caer en reduccionismos, errores categoriales o
fragmentaciones. Desde lo espiritual, que significa genuina
inteligencia, podemos educar con claridad, orden y profundidad porque es
el lugar eterno del amor y la sabiduría, es donde reconocemos la
esencia de lo que somos; seres espirituales viviendo una experiencia
humana. Las seis dimensiones de este nivel último están representadas
por Albert Einstein para la dimensión física, Teresa Urrea (la santa
de cabora) para la dimensión emocional, Aldous Huxley para la dimensión
cognitiva, Cesar Chávez para la dimensión social, Clemente Orozco para
la dimensión estética y Thich Nhat Hanh para la dimensión espiritual.
En realidad la posición de estos siete pensadores es en gran parte
intercambiable, todos tienen una visión que abarca todas las
dimensiones y niveles, pero he atendido a diferencias muy sutiles entre
ellos para ubicarlos en las diferentes dimensiones a modo de ilustración
que sirva a nuestro modelo. Si
observamos el modelo multinivel-multidimensión encontramos que los 30
autores mencionados pueden ser complementarios mas que contradictorios
siempre y cuando respetemos el nivel de conciencia con el que trabajaron
y no busquemos generalizar sus aportaciones como una explicación global
o visión paradigmática orientadora, Skinner aporto información
personal conductual y no mas, no sirve para explicar otras realidades,
Montessori aporto elementos del desarrollo personal del niño y no mas,
no sirve para explicar otras realidades, Steiner aporto elementos estéticos
en el contexto social alemán y no mas, no sirve para dar una explicación
transcultural, global o planetaria, todos los autores tienen elementos
importantes que pueden ser recuperados en su justo valor a través del
modelo holista multinivel - multidimension. Sin embargo es importante
aclarar que ninguno de los autores de los primeros cuatro niveles es un
educador holista, solo los autores del nivel 5 espiritual pueden ser
considerados educadores holistas, solo ellos tuvieron una visión
genuinamente universal de la vida y el ser humano. Por otra parte del
mapa educativo holista conformado por las treinta regiones educativas,
la educación convencional solo ha considerado en los últimos siglos
los niveles personal, comunitario y social y las dimensiones física,
social y cognitiva reduciendo con ello la totalidad de la educación a
solo 9 regiones y dejando fuera las 21 restantes, así el modelo
educativo mecanicista convencional no es integral, esta sumamente
parcializado, por ello hablamos de una educación reduccionista sujeto -
objeto que solo atiende a los aspectos más superficiales, a los más
intrascendentes e instrumentales del ser humano. Una educación integral
genuina deberá atender a las 30 regiones educativas, desde el nivel de
conciencia personal al nivel de conciencia espiritual, desde la dimensión
física a la dimensión espiritual, pasando por lo social, emocional,
cognitivo y estético. El modelo multinivel - multidimension es muy importante
porque probablemente por primera vez tenemos un modelo educativo
integral concreto, que no ha existido en ninguna otra pedagogía con
tanta coherencia, el modelo tiene múltiples aplicaciones, empezando
porque nos permite transitar con claridad desde lo disciplinario o
interdisciplinario hasta lo transdiciplinario o complejo. También es la
base para la construcción del currículo integral u holista y lo
podemos utilizar también como instrumento para evaluar que tan integral
es el currículo que estamos utilizando, debemos recordar que el
principio básico del modelo es el principio de totalidad que señala
que "todo esta relacionado con todo lo demás", a través del
modelo y los demás elementos de la educación holista podemos construir
un currículo integral y flexible. La constitución mexicana tiene una
maravillosa visión de la educación, en realidad los legisladores de
1917 fueron grandes visionarios educativos, porque cuando en la
constitución mexicana se habla de educación integral en realidad es un
llamado para desarrollar e implementar la educación holista en todas
las escuelas y universidades, una visión integral y universal para
nutrir a nuestros niños y jóvenes de amor y sabiduría, de paz y
fraternidad.
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