La autoridad de la Biblia
Introducción.
La palabra autoridad,
viene de dominio, sin embargo; cuando nos referimos a la autoridad de la
Biblia, estamos hablando de su santidad, guía, poder y su bondad para con el
hombre
1. La Biblia tiene autoridad
por su origen Divino.
A.
Nos muestra a Dios como el Creador de todo. Génesis.
2:4-7.
1Fueron, pues, acabados los
cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos. 2Y acabó Dios en el
día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo.
3Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de
toda la obra que había hecho en la creación.
4Estos son los orígenes de los cielos y de la
tierra cuando fueron creados, el día que Jehová Dios hizo la tierra y los
cielos, 5y toda planta del campo antes que fuese en la tierra, y
toda hierba del campo antes que naciese; porque Jehová Dios aún no había hecho
llover sobre la tierra, ni había hombre para que labrase la tierra, 6sino
que subía de la tierra un vapor, el cual regaba toda la faz de la tierra.
7Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en
su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.
B. Nos muestra su inspiración divina. II Timoteo 3:14-17.
14Pero persiste tú en lo que has
aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; 15y que
desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer
sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. 16Toda la
Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para
corregir, para instruir en justicia, 17a fin de que el hombre de
Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.
C. Nos muestra garantía de su
fidelidad y cumplimiento.
1.
Nos prometió un Salvador y lo ha enviado
por medio de Jesús.
2.
Nos prometió un Reino y lo ha establecido por medio de
la iglesia.
3.
Nos prometió perdón y lo ha hecho por medio del
Bautismo.
4.
Nos promete una salvación y tenemos certeza que así
será.
2. La Biblia
tiene autoridad por su Propósito Divino.
A.
Revelar al hombre la Soberanía de Dios. Isaías. 44:6-20.
6Así dice Jehová Rey de Israel, y
su Redentor, Jehová de los ejércitos: Yo soy el primero, y yo soy el postrero,
y fuera de mí no hay Dios. 7¿Y quién proclamará lo venidero, lo
declarará, y lo pondrá en orden delante de mí, como hago yo desde que establecí
el pueblo antiguo? Anúncienles lo que viene, y lo que está por venir. 8No
temáis, ni os amedrentéis; ¿no te lo hice oír desde la antigüedad, y te lo
dije? Luego vosotros sois mis testigos. No hay Dios sino yo. No hay Fuerte; no
conozco ninguno.
9Los
formadores de imágenes de talla, todos ellos son vanidad, y lo más precioso de
ellos para nada es útil; y ellos mismos son testigos para su confusión, de que
los ídolos no ven ni entienden. 10¿Quién formó un dios, o quién
fundió una imagen que para nada es de provecho? 11He aquí que todos
los suyos serán avergonzados, porque los artífices mismos son hombres. Todos
ellos se juntarán, se presentarán, se asombrarán, y serán avergonzados a una.
12El
herrero toma la tenaza, trabaja en las ascuas, le da forma con los martillos, y
trabaja en ello con la fuerza de su brazo; luego tiene hambre, y le faltan las
fuerzas; no bebe agua, y se desmaya. 13El carpintero tiende la
regla, lo señala con almagre, lo labra con los cepillos, le da figura con el
compás, lo hace en forma de varón, a semejanza de hombre hermoso, para tenerlo
en casa. 14Corta cedros, y toma ciprés y encina, que crecen entre
los árboles del bosque; planta pino, que se críe con la lluvia. 15De
él se sirve luego el hombre para quemar, y toma de ellos para calentarse;
enciende también el horno, y cuece panes; hace además un dios, y lo adora;
fabrica un ídolo, y se arrodilla delante de él. 16Parte del leño
quema en el fuego; con parte de él come carne, prepara un asado, y se sacia;
después se calienta, y dice: ¡Oh! me he calentado, he visto el fuego; 17y
hace del sobrante un dios, un ídolo suyo; se postra delante de él, lo adora, y
le ruega diciendo: Líbrame, porque mi dios eres tú.
18No saben ni entienden; porque
cerrados están sus ojos para no ver, y su corazón para no entender. 19No
discurre para consigo, no tiene sentido ni entendimiento para decir: Parte de
esto quemé en el fuego, y sobre sus brasas cocí pan, asé carne, y la comí.
¿Haré del resto de él una abominación? ¿Me postraré delante de un tronco de
árbol? 20De ceniza se alimenta; su corazón engañado le desvía, para
que no libre su alma, ni diga: ¿No es pura mentira lo que tengo en mi mano
derecha?
B.
Guiar
al hombre hacia la salvación. Juan 10:1-1
1De cierto, de cierto os
digo: El que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que sube
por otra parte, ése es ladrón y salteador. 2Mas el que entra por la
puerta, el pastor de las ovejas es. 3A éste abre el portero, y las
ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre, y las saca. 4Y
cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas le
siguen, porque conocen su voz. 5Mas al extraño no seguirán, sino
huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños. 6Esta
alegoría les dijo Jesús; pero ellos no entendieron qué era lo que les decía.
7Volvió, pues, Jesús a decirles:
De cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas. 8Todos
los que antes de mí vinieron, ladrones son y salteadores; pero no los oyeron
las ovejas. 9Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y
entrará, y saldrá, y hallará pastos. 10El ladrón no viene sino para
hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la
tengan en abundancia. 11Yo soy el buen pastor; el buen pastor su
vida da por las ovejas. 12Mas el asalariado, y que no es el pastor,
de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye,
y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa. 13Así que el
asalariado huye, porque es asalariado, y no le importan las ovejas. 14Yo
soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen, 15así
como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas.
C. Apercibir al hombre de su
muerte.
Romanos 6:23. 23Porque la paga del pecado es
muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.
Juan 12:44-49. 44Jesús clamó y dijo: El que cree
en mí, no cree en mí, sino en el que me envió; 45y el que me ve, ve
al que me envió. 46Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo
aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas. 47Al que oye mis
palabras, y no las guarda, yo no le juzgo; porque no he venido a juzgar al
mundo, sino a salvar al mundo. 48El que me rechaza, y no recibe mis
palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en
el día postrero. 49Porque yo no he hablado por mi propia cuenta; el
Padre que me envió, él me dio mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he
de hablar. 50Y sé que su mandamiento es vida eterna. Así pues, lo
que yo hablo, lo hablo como el Padre me lo ha dicho.
3. La Biblia tiene autoridad por
su objetividad divina.
A. Es irrefutable. Juan 17:17.
Santifícalos en tu verdad, tu palabra es verdad.
B. Es infalible. Hebreos 13:8. Jesucristo es el mismo ayer,
hoy y por los siglos.
C. Es inequívoca. Juan 14:6. Yo soy
el camino, y la verdad; y la vida, nadie viene al Padre, si no es por mí.
Conclusión.
A. La Biblia; un libro que está
para el beneficio del hombre. No obstante nos toca tomar la decisión de
recibirla o rechazarla.
B. El propósito de la Biblia no es
revelarnos quien es Dios, sino cuál es su voluntad para con el hombre en su
deseo de salvarle.
C. Aunque hay muchos otros libros
que reclaman la inspiración divina, no han podido suplantarla.
D. Recuerde que la Biblia es el
mapa, la guía y el ayo para llevarnos a Cristo. Disfrútala leyéndola cada día.