El Sistema Ayni Ruway

El Ayni Ruway -con un conjunto coherente de principios, estrategias y métodos- se presenta como alternativa de educación y desarrollo en América. Esta experiencia boliviana, cumplida en cultura quechua y parcialmente en aymara, contiene aspectos que contribuirán a estructurar un gran proyecto (o coordinación de proyectos) de educación y desarrollo que tenga como base la dinamización de las culturas nativas de América.

El Sistema Ayni Ruway tuvo su origen en la comunidad de Waykhuli y en la de Aranjuez (Cochabamba-Bolivia); en un proceso de expansión, se difundió a otras comunidades del Valle Alto de Cochabamba, áreas populares de esa ciudad y de La Paz, zonas de colonización y de las punas bolivianas.

La primera manifestación fue la formación de una pirwa (depósito y despensa) de la comunidad de Waykhuli, tomando el modelo de las pirwas familiares formadas en base a trueques sistemáticos que los waykhuleños hacen durante el año, obteniendo de los más diversos escalones ecológicos recursos de primera necesidad a cambio de su producción alfarera. Es decir, al mismo tiempo de organizarse la pirwa comunal, se reafirmaba y ampliaba la vigencia del trueque.

De la misma manera continuaron otras comunidades. En muchas se facilitó la formación de pequeñas fábricas y talleres de artículos para el trueque y necesarios para la vidad de las comunidades; se trata de armonizar y estabilizar la producción y el intercambio cubriéndose tres áreas de necesidades: la alimentación, el vestir y la vivienda.

Así, el sistema comenzó con el ruway, actividad productiva que orienta por las necesidades de las comunidades implicaba la función de amparo social, khuyay, Al mismo tiempo, la interrelación entre comunidades con formas de comunicación y motivaciones propias, a una convivencia que generó el phujllay, juego con el sentido de la comunicación social, que incluye, teatro, participación en fiestas populares y otras expresiones que implican todo un sistema de acción educativa.

Por lo tanto, para el Ayni Ruway, la educación no es más acción mentalizadora sino acción que promueve sin limitaciones el desarrollo de la vida comunitaria y su cultura en forma integral.

En la dinámica cultural nativa, el cumplimiento de la faz económica implica, de por sí, amparo a la vida y estímulo a la convivencia social con manifestaciones estéticas y religiosas. Y lo más importante del caso es que existen en las comunidades campesinas y también en las barriadas populares, instituciones, formas organizativas, experiencia y sabiduría, listas a convertirse en la firme estructura de una educación y desarrollo integrales.

 

 


 

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