El
río de la debilidad
Sólo el cielo de testigo,
con su ojo blanco mirón,
que iluminaba sus rostros
ardientes de vieja pasión.
Las olas la costa golpeaban
poniendo ruido a la oscuridad
tanto alcohol en las venas
gritó más que su conciencia
En sus propios chamuyos fue enredada
y el histeriqueo no pudo dominar
aprendiendo a dejar la boca cerrada
hubiera evitado dos almas lastimar.
Seguro alguno desconfió
cuando juntos regresaron
y en la cara negaron
lo que había pasado.
Como suele suceder
si la conciencia desoís
junto con el amanecer
la culpa la entristeció.
En sus propios chamuyos fue enredada
y el histeriqueo no pudo dominar
aprendiendo a dejar la boca cerrada
hubiera evitado dos almas lastimar.
En tu mirada sigo viendo
a la niña que solías ser
alma blanda, risa alegre
y cuerpo de mujer vistiendo.
Fue en busca del consejo
de este sabio de cartón
que nada sabe de amor
pero que le sobra intención.
En sus propios chamuyos fue enredada
y el histeriqueo no pudo dominar
aprendiendo a dejar la boca cerrada
hubiera evitado dos almas lastimar.
Una mentira y una traición
dañan cualquier amistad
un poco menos quizás
si confesás con el corazón.
Bueno es no tener errores
siendo fiel y leal a los amigos
Cualquiera puede llegar a serlo
sin tentación que resistir.
No es tu culpa lo que hagas
embriagada de vino y pasión
si no tiene razones el corazón
tampoco las puede tener tu piel.
matias
ariel seoane
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