De Perros y Locos...

Leyendas Urbanas

compiladas por: Sunaona Shiratori


De Perros y Locos

Aquí están las versiones que me parecieron mas interesantes de aquella historia del perro bajo la cama...

Versión No. 1:
Hace mucho tiempo había una niña. Hija única de padres de gran influencia; esta niña tenía todo lo que hubiese querido; pero así también una soledad incomparable. Sus padres solían salir a fiestas de caridad y reuniones, dejándola sola en casa.
Esto cambió cuando le compraron un perro de raza grande para que la cuidara durante las noches. Pasaron los años; y la niña y el perro se volvieron inseparables.
Una noche los padres salieron; el perro, ya acostumbrado a dormir con la niña, se postró abajo de la cama. Y al poco tiempo la niña se durmió.
De pronto como a las 2:30 de la madrugada, un fuerte ruido la despertó. Eran como rasguños leves que luego se hicieron más fuertes. Entonces, temerosa, bajó la mano para que el perro la lamiese y este lo hizo. Entonces ella se tranquilizó y durmió otra vez.
Cuando la niña despertó por la mañana descubrió algo espantoso: En el espejo del tocador había algo escrito con sangre que decía: “No Sólo Los Perros Lamen.” Entonces dio un grito de terror al ver a su perro crucificado en el suelo de la habitación.
Se dice que la niña se volvió loca.
Según las investigaciones, el perro crucificado había muerto horas antes de la madrugada, la pregunta que esto generó, fue: “¿Quién le lamió la mano a la niña debajo de la cama?”


Versión No. 2:
Cuenta la leyenda que dos hermanas cuyos padres se habían ido a pasar el fin de semana a la montaña, se habían quedado solas en casa, en compañía de un perro.
Cuando estaban viendo la televisión, un avance informativo interrumpió la programación anunciando que un asesino loco se había escapado del manicomio.
La más pequeña sintió mucho miedo, pero su hermana la tranquilizó, diciéndole que no se preocupara, que nadie podría entrar sin que el perro se diera cuenta, y si el perro oía algún ruido ladraría y entonces ellas llamarían a la policía.
Las niñas se acostaron intranquilas, pero tras un largo rato cayeron dormidas.
En mitad de la noche una de ellas despertó y sintió miedo, entonces metió la mano debajo de la cama, donde dormía el perro, para que éste la lamiera y así fue. Esto la tranquilizó; pero empezó a oír un ruido extraño, parecía un goteo. La niña se levantó para ver de dónde salía el ruido y al llegar al baño se encontró a su perro ahorcado, y junto al perro una nota que decía: “No sólo los perros lamen.”
Cuando llegaron los padres, encontraron al perro ahorcado, a su hija pequeña desmayada en el suelo y a su hija mayor muerta en la cama.


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