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COLABORACIONES
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El Islam no
debe quedarse como algo extraño para el cristiano y viceversa
por El patriarca greco-ortodoxo
de Antioquía, Ignace IV Hazim
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Los
musulmanes y los cristianos en mi Patriarcado, por
ejemplo, forman juntos una misma nación que no es,
no debe ser, ni una iglesia ni una mezquita |
El patriarca greco-ortodoxo de
Antioquía, Ignace IV Hazim, ha estado en el
monasterio ecuménico de Bose (Italia) antes de
encontrarse ayer (23 de octubre) con Juan Pablo II,
pasados seis meses del histórico viaje del Pontífice
a Siria. La visita del Papa a Siria, además de
haber puesto de relieve el rostro cristiano de aquel
país, ha abierto también nuevos horizontes al diálogo
ecuménico.
Nosotros -dice Hazim- compartimos la suerte de
nuestros ciudadanos musulmanes. Un cristiano no
puede dar su bendición a la violencia o al
terrorismo. Tratamos de comprender las motivaciones
pero sin justificarlas. La imagen que el Gobierno
estadounidense ofrece de sí, quizá
involuntariamente, da la impresión de que busque la
hegemonía del mundo. Oímos hablar de intereses
estadounidenses, casi nunca de Naciones Unidas.
Pensamos que hay que cambiar algo. Los pueblos hacen
la guerra porque existe un comercio de armas y una
mala distribución de la riqueza. Está luego el
problema de las dictaduras, a menudo apoyadas por
Occidente, que, todavía antes de constituir un
peligro mundial, aterrorizan a los propios pueblos.
El terrorismo hay que reprimirlo donde se encuentre
pero debe cambiar el modo de actuar. Se ha hablado
largo y tendido de terrorismo del régimen iraquí,
y esto puede ser verdad, atribuyendo la
responsabilidad a una persona concreta. Pero luego
hemos constatado que los aviones golpeaban todo y a
todos excepto aquella misma persona. Tememos que lo
mismo se repita en otros países. en sentido político.
El Occidente no se inspira ciertamente en el
Evangelio para definir su política. Hay que lograr
distinguir entre el Islam y los fieles musulmanes
como también entre cristianismo y fieles
cristianos. Quizá el remedio está en el
conocimiento recíproco. El Islam no debe quedarse
como algo extraño para el cristiano y viceversa.
Los musulmanes y los cristianos en mi Patriarcado,
por ejemplo, forman juntos una misma nación que no
es, no debe ser, ni una iglesia ni una mezquita.
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