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"La guerra de Dios" por Sergio Sarmiento-
No es la primera vez que Sergio Sarmiento escribe sus opiniones acerca
del tema de DIOS, acerca de quién él cree que DIOS es y
cómo es. Frecuentemente opina sobre el cristianismo o de la persona
de Jesús, el Cristo, fundador de tal doctrina y que a pesar de
lo que Sergio escriba, la vida y la enseñaza de ése mismo
Jesús, es el parte aguas de la historia moderna. Antes de Cristo
y después de Cristo. El impacto que este movimiento ha generado
a raíz de la enseñanza de Jesús 20 siglos después,
sigue impactando a las generaciones actuales de quienes poblamos el planeta,
como hace 20 siglos. De seguro no es debido a lo equivocado, malévolo
o fundamentalista de tal doctrina, ni a la de la mayoría de hombres
y mujeres que han amado a su fundador y abrazando la enseñanza
del que consideran ser el Hijo de DIOS. Lo que ciertamente es un dogma,
pero un dogma que ha provocado precisamente el mayor bienestar en todos
los ámbitos de la vida del ser humano y que éste pueda recordar
en su historia. El cristianismo ha logrado sostenerse en el mundo a través
del tiempo y del espacio, a pesar de las diferentes instituciones eclesiásticas
surgidas de tal movimiento y a pesar de las mismas personas que lo han
abrazado como doctrina de vida.
Atribuir la guerra en Irak a un concepto netamente religioso de parte
del presidente George W. Bush, así, solamente porque al señor
Sergio Sarmiento (SS) se le antoja o se le ocurre, no sólo es una
irresponsabilidad del Sr. Sergio Sarmiento, (SS) sino que es también
una opinión tendenciosa, maniquea y denota un exacerbado odio hacia
la fe del presidente norteamericano, de paso, Sergio ofende y descalifica
a millones de personas que como el presidente Bush, son renacidos o “born
again christian” (sic), término que usa en forma despectiva
y sin el cabal conocimiento de lo que escribe el columnista.
El estilo del comentario de Sergio Sarmiento, aparecido en Norte, el pasado
20 de marzo, en la columna “Jaque Mate”, bajo el título
de “La Guerra de DIOS”, el autor de la columna expresa sus
puntos de vista sobre el porqué de la guerra que estamos viendo
en Irak, pero no nos menciona sus fuentes, mucho menos la base para tales
comentarios, lo que es fundamental, sólo nos da su opinión
al respecto. Pero con las opiniones sucede lo mismo que con el ombligo,
todas las personas tenemos una opinión y un ombligo. En su columna,
Sergio Sarmiento por desgracia no incluye datos específicos sobre
la conversión al cristianismo de George W. Bush y lo que esto significa,
sólo menciona al pastor protestante Billy Graham, y eso, no es
gran cosa como para descalificar así, a priori al Sr. G. W. Bush,
ni a nadie. Sería como si yo, irresponsablemente dijera que todos
los hombres que usan corbata de moño y lentes, son unos degenerados.
Sería totalmente irresponsable de mi parte, aparte de estulto.
Pero Sergio tampoco nos da datos de qué es un “…renacido,
born again christian” (sic), sólo se auto-limita a escribir
que el presidente Bush, es uno de esos religiosos fundamentalistas. Lo
que tampoco explica qué significa esto, pero Sergio sí maneja
de una forma tendenciosa la opinión que expresa para que el lector
comprenda que ser fundamentalista y “…renacido born again
christian”, (sic) es algo que se debe de condenar de facto y sólo
porque Sergio Sarmiento lo escribió en su columna. ¡Vaya
arrogancia del Sr. Sarmiento! ¿Quién le ha dado “patente
de corzo” para tales atribuciones? Que yo sepa, nadie, a menos que
sea un corsario disfrazado en una lucha santa particular, la que no ha
anunciado públicamente.
Ser fundamentalista, según lo implica Sergio Sarmiento en su columna,
sería alguien que es un fanático religioso, que está
cerrado a cualquier cambio, a pesar de que fuera uno benéfico para
la humanidad, que vive en una cultura que no tolera a nada ni a nadie
que no sea de su religión, que no valora a las mujeres y sólo
las usa para satisfacer sus bajos instintos, que las oprime y esclaviza,
que les niega el derecho a laborar, a desarrollarse, a tener hijos, a
manejar un automóvil, que las castra, que les niega el experimentar
placer sexual, entre otras cosas. También un fundamentalista sería
alguien que aniquilaría a cualquier enemigo que no estuviera de
acuerdo con su religión, la que considera la única, la mejor,
la verdadera, dada por el también único y auténtico
dios. En este caso sería sólo el del fundamentalista.
Sr. Sarmiento, le pregunto, ¿describe lo anterior a un fundamentalista?
La respuesta correcta sería sí, pero las características
descritas arriba no describirían a un típico “…renacido
born again christian”..(sic) como usted escribe, sino a un típico
musulmán seguidor de Alá, que viviría en Irak, o
en algún país con esta religión, de la que poco se
comprende en occidente, según nos ha mostrado la prensa y la televisión
mundial en los reportajes que a cada momento publican y exhiben, respectivamente.
Aclaro que existen fundamentalistas en todas las religiones, los que son
un grave problema mundial, pero el ser un fundamentalista cristiano, es
bien diferente a lo anteriormente descrito. Un “…renacido
born again christian” (sic), Sr. Sarmiento, no es un “estuche
de monerías’, ni “la perfección andando”,
es solamente un ser humano capaz de cometer errores, que ha experimentado
un profundo y verdadero arrepentimiento de cómo habría estado
viviendo su vida y habrá, al mismo tiempo aceptado cambiar su manera
de pensar, para que así cambie su manera de vivir su vida. Al mismo
tiempo, ésta persona habrá de cumplir con su deber de proteger
a su familia, a su ciudad, a su estado, a su país, contra todo
tipo de maldad, es su responsabilidad, no importa que venga en forma de
un eje, o de un rombo o cualquier figura geométrica, o de lanza
o metralleta, etc. Ésta persona deberá mostrar un total
respeto a todas las otras personas que le rodean, al grado de amarlas
con amor denominado “ágape”, término griego
que tanto los primeros cristianos como los actuales han usado y continúan
haciéndolo. El amor “ágape” es el sello característico
de los “…renacidos born again christians”, (sic) como
usted Sr. Sarmiento, malévola y despectivamente les llama. Ese
amor “ágape” es un amor valativo y auto-sacrifical
y para nada se compara con el amor que mencionan los cantos populares
y del que tanta necesidad tiene el mundo que protesta por las guerras.
El faltar a la responsabilidad de proveer este tipo de amor en el hogar
de un “born again christian” (sic), es fallar a los principios
de la doctrina cristiana enseñada por Jesús. El amor “ágape”
incluye la defensa, a cualquier costo, de la familia de la persona que
posee este tipo de amor. Para la gente que sólo conoce el amor
filial, o erótico, (phileo y eros), le es imposible el poder definir
el amor ágape y lo que es más, no lo comprende a cabalidad.
Hoy, es tiempo de dejarse de conjeturas estultas, de mal informar y de
manejar el odio personal hacia el cristianismo en forma tan dolosa e infantil.
Sr. Sarmiento, de no ser por millones de personas que en este país,
como en Estados Unidos y en todo el orbe han tenido la experiencia de
nacer de nuevo, lo bueno que hay en el mundo se hubiera terminado hace
ya siglos. Entre esas personas a las que usted despectivamente llama fundamentalistas,
se encuentran entre otros: Blas Pascal, Luis Pasteur, George Washington
Corver, J.R. Talkien, C.S. Lewis, Rubens, Juan Sebastián Bach,
Isaac Newton, Dayna Curry y Heather Mercer, dos mujeres “…born
again christians” (sic) que estuvieron presas en Afganistán,
de Agosto a Noviembre del 2001, por ayudar a la población afgana
y que son dos muy buenas y cercanas amigas. Además y de igual forma,
existen miles de personas no tan distinguidas que integran las Cámaras
de Diputados de los estados de nuestra república y al menos, un
gobernador de un estado Mexicano, Yucatán, que han nacido de nuevo.
También futbolistas, como Adolfo Ríos y el joven Lipatín,
del equipo América. Espero y no los descalifique por pertenecer
a éste equipo, al que odian en la televisora para la que usted
trabaja. La característica principal de todos los “renacidos
born again christians” (sic), es que dejan de hacer “lo malo”
que estaban haciendo en su forma de vivir, claro, unos antes que otros.
Ahora bien, según otros analistas que no concuerdan con usted,
el Presidente Bush con la guerra quiere activar su economía y la
de sus socios, si bien no por medio del petróleo iraquí,
si por medio de la industria de la guerra u sus subproductos, otros que
tampoco concuerdan con usted, opinan que sí habría que desarmar
a Sadam, ya que éste es una amenaza latente para los E.E.U.U. Entonces
la pregunta surgiría: ¿Por qué no esperar a que la
O.N.U. terminara su proceso de inspección a Irak? Porque en opinión
del Presidente Bush y sus asesores, este proceso, a más de ser
tardado, ha probado siempre ser infectivo e ineficaz. ¿Por qué?
Porque no cuentan los inspectores de la O.N.U., con la libertad garantizada
para realizar su trabajo a cabalidad. Los inspectores que estuvieron en
Irak, nunca pudieron hablar con las personas adecuadas sobre las armas
que se cree tiene Sadam, sin que éstas últimas, corrieran
el riesgo de morir, o sus familiares en Irak. Los inspectores, sólo
inspeccionaron 60 de 700 posibles sitios donde se pudieran encontrar las
armas que dice el Presidente Bush, que tienen Sadam. Las que si aparecen,
muy mal harán ver a quienes aseguraron que no existían y
el Sr. Bush, tendría la razón. Sr. Sarmiento, el basar las
decisiones personales en convicciones religiosas, es igualmente dogmático
como el hacerlo en bases pragmáticas, sobre todo en un mundo tan
relativo como el nuestro. La democracia, como el pragmatismo actual aún
tiene que probar su efectividad en el mundo, ya que todavía se
encuentran en duda. En una cosa tiene usted razón y coincido totalmente
con usted, “…las guerras en el nombre de DIOS, han sido siempre
las peores”. En lo que usted falla rotundamente, es en considerar
que ésta guerra con Irak, es una guerra de dios. La podrá
ser, pero no del DIOS de los cristianos nacidos de nuevo. Y eso es, El
Meollo del Asunto.
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