La guerra, no es la de Dios.

Por: Daniel Valles.

-Para ver artículo "La guerra de Dios" por Sergio Sarmiento-

No es la primera vez que Sergio Sarmiento escribe sus opiniones acerca del tema de DIOS, acerca de quién él cree que DIOS es y cómo es. Frecuentemente opina sobre el cristianismo o de la persona de Jesús, el Cristo, fundador de tal doctrina y que a pesar de lo que Sergio escriba, la vida y la enseñaza de ése mismo Jesús, es el parte aguas de la historia moderna. Antes de Cristo y después de Cristo. El impacto que este movimiento ha generado a raíz de la enseñanza de Jesús 20 siglos después, sigue impactando a las generaciones actuales de quienes poblamos el planeta, como hace 20 siglos. De seguro no es debido a lo equivocado, malévolo o fundamentalista de tal doctrina, ni a la de la mayoría de hombres y mujeres que han amado a su fundador y abrazando la enseñanza del que consideran ser el Hijo de DIOS. Lo que ciertamente es un dogma, pero un dogma que ha provocado precisamente el mayor bienestar en todos los ámbitos de la vida del ser humano y que éste pueda recordar en su historia. El cristianismo ha logrado sostenerse en el mundo a través del tiempo y del espacio, a pesar de las diferentes instituciones eclesiásticas surgidas de tal movimiento y a pesar de las mismas personas que lo han abrazado como doctrina de vida.
Atribuir la guerra en Irak a un concepto netamente religioso de parte del presidente George W. Bush, así, solamente porque al señor Sergio Sarmiento (SS) se le antoja o se le ocurre, no sólo es una irresponsabilidad del Sr. Sergio Sarmiento, (SS) sino que es también una opinión tendenciosa, maniquea y denota un exacerbado odio hacia la fe del presidente norteamericano, de paso, Sergio ofende y descalifica a millones de personas que como el presidente Bush, son renacidos o “born again christian” (sic), término que usa en forma despectiva y sin el cabal conocimiento de lo que escribe el columnista.
El estilo del comentario de Sergio Sarmiento, aparecido en Norte, el pasado 20 de marzo, en la columna “Jaque Mate”, bajo el título de “La Guerra de DIOS”, el autor de la columna expresa sus puntos de vista sobre el porqué de la guerra que estamos viendo en Irak, pero no nos menciona sus fuentes, mucho menos la base para tales comentarios, lo que es fundamental, sólo nos da su opinión al respecto. Pero con las opiniones sucede lo mismo que con el ombligo, todas las personas tenemos una opinión y un ombligo. En su columna, Sergio Sarmiento por desgracia no incluye datos específicos sobre la conversión al cristianismo de George W. Bush y lo que esto significa, sólo menciona al pastor protestante Billy Graham, y eso, no es gran cosa como para descalificar así, a priori al Sr. G. W. Bush, ni a nadie. Sería como si yo, irresponsablemente dijera que todos los hombres que usan corbata de moño y lentes, son unos degenerados. Sería totalmente irresponsable de mi parte, aparte de estulto. Pero Sergio tampoco nos da datos de qué es un “…renacido, born again christian” (sic), sólo se auto-limita a escribir que el presidente Bush, es uno de esos religiosos fundamentalistas. Lo que tampoco explica qué significa esto, pero Sergio sí maneja de una forma tendenciosa la opinión que expresa para que el lector comprenda que ser fundamentalista y “…renacido born again christian”, (sic) es algo que se debe de condenar de facto y sólo porque Sergio Sarmiento lo escribió en su columna. ¡Vaya arrogancia del Sr. Sarmiento! ¿Quién le ha dado “patente de corzo” para tales atribuciones? Que yo sepa, nadie, a menos que sea un corsario disfrazado en una lucha santa particular, la que no ha anunciado públicamente.
Ser fundamentalista, según lo implica Sergio Sarmiento en su columna, sería alguien que es un fanático religioso, que está cerrado a cualquier cambio, a pesar de que fuera uno benéfico para la humanidad, que vive en una cultura que no tolera a nada ni a nadie que no sea de su religión, que no valora a las mujeres y sólo las usa para satisfacer sus bajos instintos, que las oprime y esclaviza, que les niega el derecho a laborar, a desarrollarse, a tener hijos, a manejar un automóvil, que las castra, que les niega el experimentar placer sexual, entre otras cosas. También un fundamentalista sería alguien que aniquilaría a cualquier enemigo que no estuviera de acuerdo con su religión, la que considera la única, la mejor, la verdadera, dada por el también único y auténtico dios. En este caso sería sólo el del fundamentalista.
Sr. Sarmiento, le pregunto, ¿describe lo anterior a un fundamentalista? La respuesta correcta sería sí, pero las características descritas arriba no describirían a un típico “…renacido born again christian”..(sic) como usted escribe, sino a un típico musulmán seguidor de Alá, que viviría en Irak, o en algún país con esta religión, de la que poco se comprende en occidente, según nos ha mostrado la prensa y la televisión mundial en los reportajes que a cada momento publican y exhiben, respectivamente. Aclaro que existen fundamentalistas en todas las religiones, los que son un grave problema mundial, pero el ser un fundamentalista cristiano, es bien diferente a lo anteriormente descrito. Un “…renacido born again christian” (sic), Sr. Sarmiento, no es un “estuche de monerías’, ni “la perfección andando”, es solamente un ser humano capaz de cometer errores, que ha experimentado un profundo y verdadero arrepentimiento de cómo habría estado viviendo su vida y habrá, al mismo tiempo aceptado cambiar su manera de pensar, para que así cambie su manera de vivir su vida. Al mismo tiempo, ésta persona habrá de cumplir con su deber de proteger a su familia, a su ciudad, a su estado, a su país, contra todo tipo de maldad, es su responsabilidad, no importa que venga en forma de un eje, o de un rombo o cualquier figura geométrica, o de lanza o metralleta, etc. Ésta persona deberá mostrar un total respeto a todas las otras personas que le rodean, al grado de amarlas con amor denominado “ágape”, término griego que tanto los primeros cristianos como los actuales han usado y continúan haciéndolo. El amor “ágape” es el sello característico de los “…renacidos born again christians”, (sic) como usted Sr. Sarmiento, malévola y despectivamente les llama. Ese amor “ágape” es un amor valativo y auto-sacrifical y para nada se compara con el amor que mencionan los cantos populares y del que tanta necesidad tiene el mundo que protesta por las guerras. El faltar a la responsabilidad de proveer este tipo de amor en el hogar de un “born again christian” (sic), es fallar a los principios de la doctrina cristiana enseñada por Jesús. El amor “ágape” incluye la defensa, a cualquier costo, de la familia de la persona que posee este tipo de amor. Para la gente que sólo conoce el amor filial, o erótico, (phileo y eros), le es imposible el poder definir el amor ágape y lo que es más, no lo comprende a cabalidad.
Hoy, es tiempo de dejarse de conjeturas estultas, de mal informar y de manejar el odio personal hacia el cristianismo en forma tan dolosa e infantil. Sr. Sarmiento, de no ser por millones de personas que en este país, como en Estados Unidos y en todo el orbe han tenido la experiencia de nacer de nuevo, lo bueno que hay en el mundo se hubiera terminado hace ya siglos. Entre esas personas a las que usted despectivamente llama fundamentalistas, se encuentran entre otros: Blas Pascal, Luis Pasteur, George Washington Corver, J.R. Talkien, C.S. Lewis, Rubens, Juan Sebastián Bach, Isaac Newton, Dayna Curry y Heather Mercer, dos mujeres “…born again christians” (sic) que estuvieron presas en Afganistán, de Agosto a Noviembre del 2001, por ayudar a la población afgana y que son dos muy buenas y cercanas amigas. Además y de igual forma, existen miles de personas no tan distinguidas que integran las Cámaras de Diputados de los estados de nuestra república y al menos, un gobernador de un estado Mexicano, Yucatán, que han nacido de nuevo. También futbolistas, como Adolfo Ríos y el joven Lipatín, del equipo América. Espero y no los descalifique por pertenecer a éste equipo, al que odian en la televisora para la que usted trabaja. La característica principal de todos los “renacidos born again christians” (sic), es que dejan de hacer “lo malo” que estaban haciendo en su forma de vivir, claro, unos antes que otros. Ahora bien, según otros analistas que no concuerdan con usted, el Presidente Bush con la guerra quiere activar su economía y la de sus socios, si bien no por medio del petróleo iraquí, si por medio de la industria de la guerra u sus subproductos, otros que tampoco concuerdan con usted, opinan que sí habría que desarmar a Sadam, ya que éste es una amenaza latente para los E.E.U.U. Entonces la pregunta surgiría: ¿Por qué no esperar a que la O.N.U. terminara su proceso de inspección a Irak? Porque en opinión del Presidente Bush y sus asesores, este proceso, a más de ser tardado, ha probado siempre ser infectivo e ineficaz. ¿Por qué? Porque no cuentan los inspectores de la O.N.U., con la libertad garantizada para realizar su trabajo a cabalidad. Los inspectores que estuvieron en Irak, nunca pudieron hablar con las personas adecuadas sobre las armas que se cree tiene Sadam, sin que éstas últimas, corrieran el riesgo de morir, o sus familiares en Irak. Los inspectores, sólo inspeccionaron 60 de 700 posibles sitios donde se pudieran encontrar las armas que dice el Presidente Bush, que tienen Sadam. Las que si aparecen, muy mal harán ver a quienes aseguraron que no existían y el Sr. Bush, tendría la razón. Sr. Sarmiento, el basar las decisiones personales en convicciones religiosas, es igualmente dogmático como el hacerlo en bases pragmáticas, sobre todo en un mundo tan relativo como el nuestro. La democracia, como el pragmatismo actual aún tiene que probar su efectividad en el mundo, ya que todavía se encuentran en duda. En una cosa tiene usted razón y coincido totalmente con usted, “…las guerras en el nombre de DIOS, han sido siempre las peores”. En lo que usted falla rotundamente, es en considerar que ésta guerra con Irak, es una guerra de dios. La podrá ser, pero no del DIOS de los cristianos nacidos de nuevo. Y eso es, El Meollo del Asunto.