Modernización del Transporte.

Por: Daniel Valles.


Sin lugar a dudas que uno de los problemas más añejos de la ciudad, es el del transporte urbano. Siempre que se habla del transporte urbano se dice lo mismo y no necesariamente porque no haya nada nuevo que decir, sino porque siempre el problema ha sido el mismo: unidades usadas, viejas, “vil chatarra”, anarquía total en los paraderos, malos tratos, camiones sucios, constantes asaltos al interior y todo tipo de violencia. Por si fuera poco, las unidades actuales, las que vemos rodar a diario por las calles de nuestra ciudad, no ofrecen ninguna comodidad al público que las usa, además, se dice que existe corrupción en el otorgamiento de placas y concesiones, y en la distribución de las mismas. etc.
Una de las empresas que se dedica al transporte en nuestra ciudad, Empresas Carreón, ha hecho un anuncio que suena muy bueno para ser realidad, la introducción de camiones Volvo, modelo ¡2004! para que presten el servicio que por años se ha estado reclamando para nuestra ciudad. Esto en contraste con los “armatostes” que tenemos circulando actualmente, la noticia se antoja increíblemente increíble, inverosímil, un sueño.
Este proyecto que se anuncia y del cual NORTE, da cuenta el día de ayer-sábado-cuenta ya con la autorización del crédito respectivo para la adquisición de los vehículos, por parte de “Volvo Comercial Credit”, por lo que tengo la impresión de que la empresa no está hablando de un sueño o de sólo un plan que resulta ambicioso y fuera de toda realidad. El proyecto ya está autorizado y ahora sólo falta la actualización de la documentación por parte de la empresa transportista para que se lleve a cabo en su etapa final el tan ambicioso proyecto.
Lo que llama poderosamente la atención, no es que ya se cuente con un programa debidamente estructurado-según dice Jorge Luis Carreón González-sino que el mismo sea uno que desde 1992/93 se tenía listo para su puesta en marcha, contando con los necesarios y requeridos estudios de viabilidad y rentabilidad del proyecto mismo. ¿Qué ha pasado entonces? Que como en casi todo en nuestro país, lo que beneficia a la mayoría no se lleva a cabo, porque perjudica a la minoría, ¿Pero por qué? “…por circunstancias diferentes-señala la empresa de camiones-no se había podido arrancar”. ¿Cuáles son esas circunstancias? Bien las conocemos, razones económicas y políticas obviamente. ¿Quién o quiénes las generan? Políticos y Concesionarios. Debemos tomar en cuenta antes de señalar a algún grupo político en particular, que en nuestro estado ya hemos tenido alternancia en nuestro gobierno estatal, que tanto políticos del PRI, como del PAN, han gobernado éste estado y la situación del transporte, cuando menos en Ciudad Juárez, no ha cambiado en nada. Pero vaya usted a Chihuahua capital, para que vea la diferencia enorme que existe entre las unidades de trasporte urbano que circulan allá, a las que circulan en Ciudad Juárez
¿Qué tantos intereses y quiénes se podrían ver afectados con una modernización a fondo del transporte urbano en “juaritos”? ¿Pero y los intereses de los usuarios? Estos como siempre son los que menos interesan, los que menos importan a pesar de las promesas políticas que se hacen desde siempre en eso de modernizar el transporte urbano local. Han sido precisamente los usuarios quienes a través de los años y las “modificaciones” que se han efectuado al transporte, quienes no se han beneficiado con las supuestas “modernizaciones” que han tenido. El público usuario ha sido el directamente afectado con toda la mala organización y el caos generalizado que el transporte público de Ciudad Juárez ha tenido por años. Con un sistema de transporte masivo organizado y moderno, con el costo adecuado al pasajero y acorde a nuestra economía, se podrían solucionar algunos de los graves problemas que sufre actualmente nuestra ciudad: tráfico excesivo de vehículos, contaminación ambiental, la que en su mayoría es generada por el mismo exceso de vehículos que circulan por las calles, algo así como cuatrocientos mil autos. El usuario de las llamadas “rutas”, elevaría su calidad de vida y su percepción de la misma “ruta” cambiaría drásticamente si éstas fueran nuevas y no las verdaderas “cafeteras” que se ven obligados a tomar, porque “no hay de otra”. Seguramente que gozaría el usuario de un mejor carácter y humor para realizar sus tareas y actividades diarias.
El proyecto de modernización que se anuncia por parte de la empresa transportista presenta aspectos que incluyen lo que más se requiere para que funcione adecuadamente y que es de lo que más se queja la gente que utiliza “las rutas”, me refiero a los tiempos de transporte y la frecuencia en las que “las rutas” circularían haciendo sus recorridos. Actualmente un usuario que viaja de las colonias del sur, como “Tierra Nueva” o desde la avenida de las Torres, al centro o a cualquier colonia en el norte de la ciudad, requiere de cerca de dos horas para llegar a su destino. Lo que sería bien diferente si la empresa de transportes lograra cumplir con su cometido de tiempos y frecuencias. ¿Pero, podría ser cierta tanta belleza? Para lograrlo, el proyecto de transporte urbano usaría camiones Volvo, tipo S11R, 2004, con capacidad para cuarenta y cinco pasajeros sentados. Las unidades contarían con aire acondicionado y con calefacción para el invierno, también con asientos cómodos para que el pasajero se transporte cómodamente. Unidades similares y en las que he viajado circulan por ejemplo en Jerusalén y las cito porque la ciudad de Jerusalén, cuenta con las mismas condiciones climáticas que nuestra ciudad y las unidades de transporte rinden un servicio muy eficiente a un costo equivalente en nuestra moneda a los diez (10) pesos por viaje. El servicio es usado por la gran mayoría de las personas debido al buen estado de las unidades y a la combinación de los dos elementos principales, tiempos y frecuencias de los viajes entre los puntos de traslado en la ruta, mismos que se ajustan a un programa que puede consultarse y conocerse de antemano para que los usuarios puedan planear debidamente sus actividades y conozcan el tiempo que requieren para llegar a sus destinos y actividades diarias. Aquí en Juárez, con esta garantía de tiempo y frecuencia, de calidad en las unidades y economía, seguramente no serían pocos los nuevo usuarios que optarían por dejar su vehículo particular en casa y usar el sistema de transporte masivo al estilo de las grandes ciudades del mundo, todo esto con las consabidas ventajas de disminución de vehículos particulares circulando por las calles diariamente, por ende, disminución de contaminación ambiental ocasionada por emanación de los gases de cientos o miles de unidades que circulan a pesar de no estar debidamente afinadas, menos desecho de llanta para el tiradero y la prolongación de la vida de los vehículos particulares, pero sobre todo, imagine la disminución en el ambiente emocional del llamado estrés por manejar en una ciudad sobre excedida de vehículos en sus calles por el número de vehículos automotores que circulan diariamente, mismo que se vería reducido en gran manera y por consecuencia directa, reduciría al mismo tiempo uno de los renglones más difíciles de combatir en nuestra ciudad actualmente, me refiero a la violencia pública y a la violencia doméstica, la que si analizamos profundamente y no de forma epidérmica o periférica, encontraremos que la inestabilidad emocional, el estrés que se genera por vivir de prisa en una ciudad caótica o por usar un sistema de transporte igualmente caótico y anárquico, es una de sus causas principales, no la única, pero sí de gran contribución.
Un nuevo sistema de transporte urbano sería de gran beneficio para toda la ciudad, tanto para los usuarios como para quienes no los usen directamente. ¿Se hará realidad? Estamos por verlo y eso sí que será, El Meollo del Asunto.