| Nadie del equipo del "Hombre de Hierro", podría ser culpado por la
atención, la protección y el trato que recibió de parte de las autoridades
de la llamada "ciudad más grande del mundo", Rudolph Giuliani y su gente.
Las autoridades son emanadas del Partido de la Revolución Democrática,
tercer partido en importancia en México, mismo que se ha posesionado del
Gobierno del Distrito Federal, en base a "sus buenas acciones de gobierno",
esto a decir de Rosario Robles Berlanga, quien preside a nivel nacional
ése partido y quien ya gobernó, aunque de forma interina, La Ciudad de
México. Por la forma como se dio la visita del Sr. Giuliani, a México,
nos ha ofendido, nos ha molestado y de esto, el Sr. Giuliani, no tiene
la culpa, sino las autoridades perredistas de la Ciudad de México.
Ni siquiera el Estado Mayor presidencial actual, se ha tomado las libertades
que el equipo de seguridad asignado a la protección de tan distinguida
personalidad, se tomó para proteger a una sola persona. Se violaron todas
las leyes de tránsito y el influyentismo del que hicieron gala, fue mayúsculo,
algo semejante no se veía en México desde tiempos de Alemán, Uruchurto
y JOLOPO y todo para qué, para proteger a ésa "celebridad norteamericana"
que después del ataque terrorista a Nueva York, en Septiembre 11 del 2001,
obtuvo la fama de la que hizo gala, pero que antes, ya habría tenido un
éxito inusitado al implantar en esa misma ciudad el plan, "Cero Tolerancia",
para el combate del crimen y la violencia. Rudolph Giuliani es la persona
que el gobierno del "de efe" ha invitado como "asesor" y consultor en
materia de Seguridad Pública para tratar de aliviar los problemas que
sufre la Ciudad de México. Su visita de dos días costó cuatro millones
de pesos y su trabajo costará cuatro millones de dólares, con resultados
tangibles hasta dentro de cuatro años, por lo mismo, llamaré al Sr. Rudolph
Giuliani, "el agente 444".
CERO TOLERANCIA.
El Plan Cero Tolerancia lo inicia Sr. Rudolph Giuliani en la década de
los noventa, en Nueva York. La Premisa principal del plan consiste en
darle el mismo trato a los crímenes de menor cuantía, que a los crímenes
o hechos delictivos de gran calibre. Es decir, tratar al crimen por lo
que es, un crimen, una violación a la ley y no valorarlo por el monto,
el tamaño o la acción del mismo. En el plan "Cero Tolerancia", lo mismo
viola la ley quien se roba una pluma para escribir, que quien se roba
toda la caja. Quien arroja basura en la calle, que quien arroja desechos
tóxicos en las alcantarillas. Nadie por sobre la ley. Lo mismo viola la
ley y merece un castigo el ciudadano que miente a una autoridad, que si
el que miente es una autoridad, merece castigo.
"El Cero Tolerancia" en Nueva York, sí redujo la violencia, lo hizo
en cuatro años. Las índices de homicidios bajaron en un 60%, donde en
1993 tuvieron 2000 asesinatos, en 1997, sólo 770. Al mismo tiempo, en
otras ciudades norteamericanas como Chicago, que no llevaban el plan mencionado,
el crimen aumentó en un 14%.
El plan "Cero Tolerancia" funcionó en Nueva York, eso no tiene porque
dudarse. El plan tiene que ver principalmente con la depuración de los
departamentos de policía y se extiende a toda la esfera de gobierno, pero
tiene que ver también con la participación de la ciudadanía mediante la
creación de aparatos de control y supervisión a la autoridad, por parte
de la misma gente. Y aquí el Meollo del Asunto. El programa "Cero Tolerancia",
para que funcione, demanda cambios de conducta y cambios en los hábitos
de las personas, cambios tanto en el gobierno como en los gobernados.
Para que el plan funcione se requiere que haya cambios de fondo en las
policías, en el aparato gubernamental y en la conducta de la ciudadanía
en general, pero cambios no sólo del personal que conforma los cuerpos,
sino en la forma del "qué y cómo" hacer las cosas, cambios en la cultura
y en el accionar de los mexicanos y mexicanas. Que no se tolere "la mordida",
por ejemplo, pero no sólo del que "muerde", sino del que "se deja morder".
No debe uno el tolerarse participar en "la mordida" o en "la movida" y
para esto, ¡ah! como se requieren de muchas cosas, como el tener carácter,
honestidad, honradez, buenos hábitos, etc.
En nuestro país, vivimos patrones de conducta sumamente contradictorios
y paradójicos en cuanto al carácter, a las relaciones familiares, en relación
a la vida religiosa y para con las autoridades civiles. Estos patrones
manifiestan el engaño propio y el ajeno, eluden la lógica y la claridad.
En nuestro país, a diferencia de los Estados Unidos de América, ni la
ciudadanía está acostumbrada a vigilar a los vigilantes, mucho menos los
vigilantes, a que la ciudadanía los vigile. Entonces, las diferencias
entre el Distrito Federal y Nueva York, son más que las similitudes, por
lo que cualquier consejo o sugerencia de parte del Sr. Giuliani, para
darle una solución a los problemas de seguridad pública del "D.F". se
antojan no sólo fuera de contexto y de lugar, sino hasta ridículo. Pero
¿Y los antiyankis del PRD, partido en el poder en el D.F.? ¿Dónde estaban
cuando llegó el norteamericano? ¿Dónde está la animadversión a todo lo
que proceda del país del norte, especialmente a la idiosincrasia y al
imperialismo capitalista que tanto odian los del PRD? Quedó en la nada,
o simplemente guardado "en el closet". La falta de convicción a sus principios
quedó manifestada en un evidente "arrodillamiento" de las autoridades
del D.F. y del partido del sol azteca, ante "El Agente 444", puras politiquerías
de la más baja calidad, pero muy costosas.
Con qué autoridad podrá ahora Martí Batrés y el "célebre" Felix Salgado
Macedonio, acusar al presidente Fox, de tratar de vender el país a los
Estados Unidos, cuando Andrés Manuel López Obrador, el activo más visible
y valiosos que tiene el PRD, acaba de realizar lo que para el mismo PRD
sería lo impensable, traer a un "yanki" a resolver los problemas de México.
¿Cuál es entonces la diferencia entre haber ido a buscar a Maximiliano
de Habsburgo y ahora buscar a Giuliani de Nueva York? ¡Me parece que sólo
la nacionalidad de las personas buscadas!
Pero ¿Y la soberanía nacional que tanto protegen al interior del Congreso
los perredistas, dónde quedó? En tan sólo un demagógico discurso político.
Y es que tal parece que el Gobierno del D.F., ofreció la ciudad de México
en bandeja de plata al "yanki" que viene como "!Superman", "Batman" y
el "Hombre Araña" juntos! Malinchismo puro, por ello excluyen a nuestro
¡Chapulín Colorado!
Sólo un ansia desmedida por quedar bien con los señores del dinero en
México, podría haber motivado la traída del "agente 444", ya que es de
éste grupo de personas de donde emanan los "grupos de amigos", que luego
pagarán por las campañas políticas, las que lograrán los votos para obtener
el poder o para permanecer en él.
La venida a México de Rudolph Giuliani, es una abierta campaña electoral
de Marcelo Ebrard, por la oficina que actualmente ocupa Andrés Manuel
López Obrador, quien a su vez suspira por la que tienen Vicente Fox Quesada.
Pero la venida de Giuliani a México, es también una aceptación de facto
que el Gobierno del Distrito Federal, no puede, no tiene la "neurona",
ni los "riñones", para enfrentar al crimen organizado, ni a la corrupción
imperante en el D.F. necesita entonces del tipo de "circo, maroma y teatro"
que vimos.
Ahora bien, es una hecho que ninguna autoridad podrá terminar con el crimen
y la violencia sin que la misma autoridad entienda que la raíz de la maldad
humana es intangible, es metafísica, por lo tanto espiritual y la solución
se encuentra en implementar un proceso redentivo dirigido a la causa principal,
no sólo al efecto de la maldad. "A ver a qué horas". Y ese es, El Meollo
del Asunto.
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