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El Miedo es un sentimiento aterrador, un sentimiento que paraliza, que
bloque la mente, que inhibe. Miedo a lo desconocido, a lo conocido, a lo
diferente, a lo igual, al éxito, al fracaso, el miedo.
Los seres humanos todos lo hemos experimentado, algunos logran vencerlo,
otros controlarlo, otros viven con él, muchos mueren sin vencer nunca
sus miedos. “El miedo está educado a entrar en nosotros, pero
si queremos,, también podemos educarlo para que salga de nosotros…”,
escribe el Dr. Kart A. Menninger.
A la persona que vive presa de sus miedos se le dice que tiene fobias. Una
fobia es el temor o miedo a alguna situación que en sí, no
encierra ningún peligro para el individuo, pero podríamos
decir que es una “trampa” para la persona que la tiene. Quien
padece una fobia generalmente reconoce lo irracional de su temor, pero no
logra disipar sus sentimientos por el hecho de razonarla. La persona puede
tener fobia en cuanto a cualquier situación dada o ficticia. Los
más comunes: Acrofobia.- Miedo a las alturas. Aicmofobia.- Miedo
a los objetos picudos. Algofobia.- Miedo al dolor. Androfobia, miedo a los
hombres, o a uno en particular. Esta la padecen algunos grupos de mujeres.
Astrafobia, miedo al trueno, al relámpago, a las tormentas. Claustrofobia,
miedo de hallarse en un lugar cerrado. Ginecofobia, miedo a las mujeres,
o a una en particular.-Esta la padecen muchos hombres en política.
Hematofobia, miedo a la sangre. Hidrofobia, miedo al agua. Monofobia, miedo
a la soledad. Necrofobia, miedo a los cadáveres. Nictofobia, miedo
a la oscuridad (la noche). Patofobia, miedo a las enfermedades, o a una
en especial. Pirofobia, miedo al fuego. Tanatofobia; miedo a la muerte.
Zoofobia; miedo a los animales, o a uno en particular. En fin, hay muchos
tipos de fobias o miedos.
En México se le tiene miedo a muchas cosas, algunas con una causa
justificada, otras sin poderse justificar aún, pero el hecho es que
el miedo existe, el miedo es real, el miedo se encuentra en todo lugar.
Se le teme a la opinión política de los clérigos, al
uso de figuras o artículos religiosos en las campañas, a que
los candidatos expresen su fe públicamente. Algunas personas le temen
a que las mujeres-léase Martha Sahagún de Fox-llegue a la
presidencia de la República y en todo lo que hace la “Primera
Dama”, ven actos proselitistas o amenazantes, como con la Fundación
“Vamos México” y “La Guía Para Los Padres”,
que patrocina ésa fundación. También casi todos quienes
se dedican a la política, le temen a la publicidad gubernamental
en tiempos de elecciones-pero sólo a los gobiernos que son contrarios
a su partido-cuando todos los gobiernos, sean municipales, estatales, o
el federal, siempre están haciendo usos de los recursos públicos
para promocionar el estilo de gobernar de las personas de sus respectivos
partidos, lo que es lo mismo que estar haciendo campañas y solicitando
el voto, “fuera de temporada”. Siempre se habla de “las
bancadas” de tal o cual partido, y lo mismo es refiriéndose
a Diputados, Senadores y Regidores. De igual forma en México se le
temen a que quienes encabezan el Poder Ejecutivo en los tres niveles de
gobierno hagan campaña pronunciándose por los candidatos del
partido al que pertenecen. Estas son cosas que en nuestros días,
se antojan no sólo anacrónicas, sino hasta ridículas.
En México actualmente se tiene miedo o fobias a los clérigos
que opinan en política ¿Por qué? A poco menos de cien
años de la lucha cristera en México y a poco más de
ciento cincuenta de la constitución de 1857, en que se les quitó
todos fueros y los privilegios que gozaban los clérigos, se les sigue
teniendo temor. ¿No es esto algo que debería de estar ya superado?
Se dice que los seres humanos somos seres políticos por excelencia,
entonces; ¿Por qué se les tiene coartada la libertad que como
personas, que como ciudadanos de un país tienen los ministros de
culto? ¿Por lo que han hecho en el pasado? ¿Se le tiene miedo
a eso? O, ¿Se le tiene miedo a que la gente se de cuenta de que las
cosas no son exactamente como los políticos y los partidos políticos
dicen que son?
Se alega que los clérigos usan el púlpito para hacer proselitismo
político a favor de determinado partido o en contra de determinada
propuesta, como el aborto, los homosexuales y lesbianas, pero y ¿por
qué temer a esa opinión? Sólo porque no puedan ser
defendidas a cabalidad tales plataformas de los partidos que las proponen.
Se dice que las personas en nuestro país están altamente politizadas,
que son libres, que han madurado en la cultura de la democracia y que existe
libertad de expresión. Pregunto: ¿Estarán entonces
las personas en México lo suficientemente maduras como para saber
cuando hay una tendencia partidista en la opinión de un clérigo?
Después de tantos años de PRI, PAN, PRD y todo eso, ¿Cree
usted que la gente puede ser manipulada por los clérigos? Sinceramente
no conozco una persona menor de sesenta años que se deje manipular
por la opinión política de ningún clérigo. Pudiera
existir, yo simplemente no la conozco. He visto que les discutan sus opiniones
y sé de partidos que se acercan-en tiempos electorales-a los ministros
de culto de todas las religiones. ¿Pero y qué de los obispos
“rojillos”? Sé también que han existido personalidades
y lideratos muy fuertes, “camisas negras” y todo eso, sobre
todo el en estado de Morelos y en Chiapas, pero; ¿Son acaso la mayoría?
¿Por qué en pleno siglo XXI, se le tiene miedo a las opiniones
políticas de los clérigos?
En el mundo político frecuentemente se toma como ejemplo a las democracias
como la de Inglaterra, o la de Estados Unidos. Se habla de lo avanzado de
esas democracias y se dice que en Estados Unidos, cualquier persona puede
llegar a ser Presidente de la Nación, aún un clérigo.
El último que fue candidato a la Presidencia de ése país
fue el ministro evangélico Pat Robertson. Dicen los que saben que
goza de una gran aceptación dentro de la gente que profesa ésa
religión y el señor Robertson, cuando candidato, no obtuvo
ni el 2% del total de los votos del electorado. Lo que demostraría
que no es suficiente con ser popular tele-evangelista para llegar a ocupar
un puesto de elección.
En nuestro país, la Constitución otorga el derecho a todos
los ciudadanos para votar y ser votados, pero la misma Constitución
acota tal libertad o derecho limitando a los ciudadanos a pertenecer a un
partido político para poder lograr la candidatura a un puesto de
elección popular y los imposibilita para ser votados si son ministros
de culto. Lo que de entrada es una gran contradicción, además
la misma Constitución prohíbe los monopolios y crea el de
la democracia, mismo que tiene el Estado mexicano y lo concesiona a los
partidos políticos. Los que han demostrado que sirven para todo,
menos para lo que se constituyeron, para la búsqueda del bien común
de los ciudadanos del país.
En México se le tiene miedo a las candidaturas de ciudadanos independientes.
¿Por qué? ¿Temen acaso los dueños del monopolio
de la democracia el que puedan perderlo ante candidatos que independientemente
se presenten a una elección y les ganen? Es bien sabido que la gente
en México no va a votar en la siguiente elección. El abstencionismo
registrado a nivel nacional es del 62%. Los dos últimos candidatos
presidenciales que han triunfado en México, lo han hecho con menos
del 45% de los sufragios emitidos y con un alto índice de abstencionismo.
La gente no cree más en los partidos políticos, no cree en
los candidatos, sean hombres o mujeres. La gente se está refugiando-según
encuestas-en las diferentes iglesias, donde no sólo se habla constantemente
de política, sino donde se desarrollan lideratos que vuelcan sus
fuerzas en la búsqueda del bien común, o cuando menos-dicen
algunos-obtienen esperanza de una vida mejor, aunque ésta sea en
el cielo.
Tanto los clérigos como los ciudadanos sin partido, son ciudadanos
de ínfima categoría, ya que pueden votar, pero no ser votados
como lo consagra la Constitución mexicana. Ah y los clérigos,
pueden votar desde hace aproximadamente diez ó doce años,
cuando se reforma el 130 Constitucional. Vuelvo a preguntar: ¿A qué
se le tiene miedo? Sólo puede ser a dos cosas. A que se descubran
las plataformas sofistas y a la derrota. No niego que en el pasado ha habido
abusos por parte del clero, estoy conciente de todo lo que puedan exponer
quienes se han manifestado en contra de que el clero opine en política,
pero debemos encontrar El Meollo del Asunto, definir a quién se le
debe tener más miedo: a los clérigos y a los candidatos independientes,
o a políticos ladrones, a pervertidores de menores y cómplices
del narcotráfico. A corruptos y corruptas, a degeneradas que llegan
al poder a servirse de cuanto inocente se encuentran, que logran hacer los
grandes negocios con sus socios, que ya venden y rescatar los bancos, que
se sacan de la manga “FOBAPROAS”, “IPABS”, etc.
Muchas de éstas personas que han ocupado cargos públicos,
no son clérigos, no son candidatos independientes, han pertenecido
a la secularidad del país y a los partidos políticos laicos
que cuentan con registro oficial y millones de pesos en prerrogativas y
que hoy protestan por la opinión de los clérigos en política
y por las candidaturas independientes. Algunos de estos “ilustres
ciudadanos y ciudadanas”, como Felix Salgado Macedonio, Irma Serrano,
son una pequeña muestra. Otros, han emprendido jugosísimos
negocios con los “partidos de familia” y con el dinero que nosotros
generamos y que les damos vía nuestros impuestos, como el Verde Ecologista
y el PSN. Estas personas y estos partidos nos engañado y nos han
estafado-respectivamente-por años y hoy, algunos de ellos nos mienten
en cuanto a la verdadera intención en sus plataformas políticas.
Y es aquí donde yo me pregunto y le pregunto: ¿A quién
realmente debemos de tenerle miedo? En su respuesta encontrará El
Meollo del Asunto.
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