SECCIONES
RAZAS DE PERROS
Braco francés

Es el más antiguo y conocido de todos los perros franceses de muestra y de él se dice que ya nace cazador por ser innatas sus cualidades venatorias. Adecuado para cualquier tipo de terreno, se muestra fogoso e impulsivo, teniendo necesidad, por tanto, de un buen adiestramiento que modere su impetuosidad. Dotado de un excelente olfato y de gran resistencia, sabe cazar tanto en terrenos secos con temperaturas altas como en terrenos húmedos con temperaturas rígidas, demostrando una gran adaptación, lo que es motivo para que se le prefiera a otras razas.
 

Características generales:
    El aspecto noble, la constitución sólida, el andar poco veloz y la cabeza imponente, son las principales características de este perro de muestra que se dice que caza bajo la escopeta, porque su búsqueda es tan atenta que no se le escapa nada.
 

Cría y cuidados:
    ALIMENTACION: Las necesidades alimenticias, como ración de mantenimiento, varían según el tamaño desde las 1.450 a las 1.750 Kcal. diarias. Recordemos que, además de las proteínas, los hidratos de carbono, las grasas y las vitaminas, la dieta debe contener, según el momento fisiológico, la justa cantidad de sales minerales. Estas cantidades, calculadas en miligramos para cada kilo de peso vivo, son las siguientes. Para el cachorro: calcio, 528 mg.; fósforo, 440 mg.; para el perro adulto: calcio 264 mg.; para la perra durante la lactancia: calcio, 460 mg.; fósforo, 320 - 450 mg.
    CUIDADOS DIARIOS: La limpieza del pelaje se realiza con un guante para pelo liso, alternándolo con un paño suave.
    ENFERMEDADES: La carencia de adecuadas cantidades de sales minerales es causa de enfermedades como el raquitismo y la osteoporosis: el primero se debe a la ausencia en los alimentos de calcio y fósforo; la segunda, a una excesiva cantidad de fósforo.
 

Origen:
    La fecha de nacimiento de esta raza, de la cual descenderán casi todos los bracos de origen francés, se puede situar hacia finales del siglo XVI. Tuvo su momento de máximo esplendor a caballo entre los siglos XVII y XVIII y no existe manual de caza de aquella época que no hable de él exaltando sus dotes de olfato, resistencia y sentido venatorio. También aparece en cuadros de célebres pintores que lo representaron al lado de los nobles, quienes lo consideraban un digno ornamento, ya que era tenido en gran consideración, incluso por la familia real. Sin embargo, su notoriedad comenzó a disminuir desde entonces, hasta el punto que con el pasar del tiempo se ha vuelto cada vez más raro. Su retorno es historia relativamente reciente v se inicia en la segunda postguerra, cuando un grupo de cinófilos. recuperando los pocos ejemplares puros que aún existían, comenzó su cría.