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Es
ciertamente entre los terrier, el más fuerte y en general uno de
los perros más fuertes e insensibles al dolor, capaz de combatir
hasta la muerte, en espectáculos que afortunadamente hace tiempo
que se han prohibido. De todas maneras, es un excelente perro de guardería,
que a veces exagera en su ferocidad hacia los extraños y, por tanto,
tiene necesidad de un amo que sepa moderar su peligrosa impetuosidad y,
naturalmente, contar con amplios espacios para moverse.
Características generales:
La constitución
de este perro es tal como para erigirse en el verdadero "gladiador" de
la cinofilia, con postura de gran solidez y tronco robusto y potente. El
detalle más interesante de esta raza es ciertamente la cabeza, cuya
forma debe ser lo mas aproximadamente ovalada posible, sin ninguna traza
de escotadura naso-frontal. El hocico está dotado de una dentadura
excepcionalmente fuerte. El cuello es muy musculoso.
Cría y cuidados:
ALIMENTACION: Las necesidades
alimenticias para este robusto terrier están calculadas entre 1
400 y 1.600 Kcal. diarias, como ración de mantemiento.
CUIDADOS DIARIOS: La
limpieza de la capa y de la piel debe realizarse diariamente con un guante
de crin que ha de pasarse sobre todo el cuerpo. Este guante deberá
lavarse periódicamente con una solución desinfectante, para
que no se convierta en vehículo de infecciones.
ENFERMEDADES: Se ha descrito
en el Bull terrier una enfermedad de carácter hereditario que produce,
después de cierto tiempo del nacimiento la opacidad del cristalino
(es decir, de la lente biconvexa situada detrás de la pupila). Esta
enfermedad afecta a los dos ojos. La única terapia conocida hasta
ahora es la quirúrgica, que consiste en la extracción del
cristalino. Debido al carácter hereditario de esta enfermedad, los
ejemplares afectados deben excluirse de la reproducción.
Origen:
El padre de esta sorprendente
raza, en su aspecto actual, fue James Hinks, criador de Birmingham, quien
hacia 1860 la mejoró, pues en aquella época era muy pesada,
haciéndola más ágil para los crueles combates entre
perros que estaban muy de moda en esos tiempos. Originariamente, el Bull
terrier provenía de antiguos cruzamientos entre el Bulldog y el
Fox terrier, y sólo posteriormente, según parece por obra
de M. Hinks, se le incorpora sangre del Dálmata y de otros terrier
ingleses blancos. Abolidos los combates, el Bull terrier se afirmó
en los países anglosajones como perro de guardería, difundiéndose
rápidamente en todas las colonias.