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Es,
sin lugar a duda, una de las razas más conocidas en todo el mundo
no tanto por su difusión como por sus cualidades, que lo han convertido
casi en un perro legendario. Justamente por este motivo, en algunos países
europeos lo llaman simplemente "el santo". Es el gigante de la cinofilia
por su imagen simpática asociada al barril de licor, tanto en sus
variedades de pelo corto como de pelo largo. Se presta a diversas utilizaciones
pero necesita amplios espacios. Resiste perfectamente los climas más
rígidos pero soporta mal vivir en la ciudad.
Características generales:
El estándar oficial
de la raza dice textualmente al comienzo: "Figura poderosa, de altura proporcionada,
fuerte y musculosa en cada una de sus partes, con cabeza potente y expresión
muy inteligente". En estas pocas palabras se condensa todo lo que debe
poseer un Perro de San Bernardo. Es uno de los gigantes de la cinofilia;
la alzada a la cruz mínima para los machos no debe ser inferior
a los 70 cm., aunque por lo general esta medida es superada y a veces muy
ampliamente: se han visto muchos perros que llegaban y superaban los 90
cm., manteniendo inalterada la armonía del conjunto establecida
por el estándar. También en lo relativo al peso, el San Bernardo
supera a todos: hay ejemplares que llegan a pesar 110 kg. sin parecer demasiado
desgarbados ni pesados. Para esta raza, precisamente por la función
que debe desarrollar, es verdaderamente importante que sean respetadas,
además de las características típicas, las relaciones
tamaño-volumen-peso, acompañados por una osamenta muy robusta
y musculatura de gran desarrollo. Entrando más en detalle, la cabeza
debe ser imponente, con cráneo macizo, ejes cráneo-faciales
convergentes, hocico cuadrado, mandíbula ancha y potente, labio
desarrollado, trufa (nariz) con fosas nasales bien abiertas. Las orejas,
inserción bastante alta y con un pabellón muy desarrollado,
cuelgan sin pliegues sobre la cabeza. Los ojos tamaño mediano, de
color marrón oscuro, están situados frontalmente y tienen
una expresión que denota lealtad e inteligencia. Todo el conjunto
está acompañado por un dibujo de los pliegues que se evidencia
aún más cuando el perro está atento. El cuello es
robusto con una gran papada; los hombros son anchos y oblicuos, el tórax
muy arqueado y el tronco es más largo que la alzada a la cruz, que
debe ser muy prominente. La línea superior es sólida y "rampante",
las extremidades son bien verticales con una osamenta potente y muy musculosas,
la cola larga y pesada, colgante, con una leve curvatura la parte inferior.
Estas características son válidas para ambas variedades,
la única diferencia está en la longitud del pelo ya que también
los colores son iguales.
Cría y cuidados:
ALIMENTACION: Las necesidades
en kcal. diarias son de 3.000 como ración de mantenimiento. En condiciones
excepcionales, tanto de trabajo como ambientales, las necesidades energéticas
se elevan considerablemente hasta superar en dos veces y media los valores
arriba indicados.
CUIDADOS DIARIOS: El
cepillado diario es muy importante no sólo para los ejemplares con
pelo largo sino también para aquellos de pelo corto.
ENFERMEDADES: El San
Bernardo, como otros perros molosos con una conformación torácica
muy profunda y de gran tamaño, puede estar expuesto a la torsión
gástrica. La causa de este desplazamiento que lleva casi inevitablemente
a la muerte, debe buscarse en una abundante comida a la que sigue el movimiento
que determina la rotación axial del estómago. En efecto,
el estómago experimenta un giro de 90º a 180º grados de
manera que el esófago y el píloro se cierran con la consiguiente
dilatación del estómago, por fenómenos de fermentación.
La única terapia con alguna posibilidad de éxito si se realiza
rápidamente, es la quirúrgica. El tercer párpado,
presenta en los molosos, pasivo incompleto y una mayor exposición
a los agentes externos por la configuración suelta de los párpados
inferiores y por consiguiente, se presenta constantemente enrojecida. La
terapia, basada en la descongestión, se realiza con medicamentos.
CON EL VETERINARIO: El
corte de los espolones constituye una pequeña intervención
que es aconsejable realizar a los pocos días del nacimiento.
Origen:
Las hipótesis
sobre los orígenes del San Bernardo son múltiples e incluso
algunas basadas en las leyendas que desde hace siglos acompañan
a esta raza. La más aceptable y documentada parece ser la sostenida
por los investigadores Keller, Kraemer y Hein (conocidos por los estudios
que efectuaron a este respecto), según los cuales el San Bernardo
sería un descendiente directo del Moloso asirobabilónico
utilizado por los romanos durante las invasiones del Norte de Europa. Después
fueron los monjes del Saint Bernard que recogieron a algunos de estos perros
que, por su fuerza y resistencia, eran empleados como guardias del monasterio.
Pero no era esa su única función ya que al mismo tiempo cumplían
la tarea de socorrer a los viajeros que, atravesando los puertos alpinos,
eran con frecuencia víctimas de avalanchas y aludes: este perro,
dotado de un excelente olfato y de gran sensibilidad, lograba establecer
la presencia de personas, incluso enterradas a varios metros bajo la nieve.
Numerosos son los testimonios históricos de la raza: algunos bajorrelieves
asirios reproducen a un perro muy similar; pero todavía más
interesantes son dos dibujos de 1600, conservados en el monasterio, que
representan a dos perros de pelo corto exactamente iguales a los que se
ven actualmente. Originariamente, los Perros de San Bernardo tenían
el pelo corto ya que la otra variedad surge en tiempos relativamente recientes
como consecuencia de cruzamiento con el Perro de Terranova. En el monasterio
del Gran San Bernardo, los monjes sólo crían perros de pelo
corto sobre cuya capa resbala mejor la nieve, evitando de este modo, la
formación de hielo que representaría una carga mayor para
el animal. Si los suizos han sido durante siglos los custodios celosos
de esta raza, el mérito de su difusión se debe, sin embargo,
a los ingleses que posiblemente fueron los primeros en presentar algunos
ejemplares en las exposiciones caninas muy importantes de su país,
haciéndolo conocer de esta manera al gran público. Desde
ese momento, la difusión del San Bernardo fue muy rápida
y hoy se cría en América y en todos los países europeos
como por ejemplo en Italia, donde se impuso desde hace muchos años
con un notable incremento después de la Segunda Guerra Mundial.