Capítulo 2.5. Política.

Mi vida fue hecha para llenarse de amor,
pero fui empujado al odio y la destrucción.
No más remordimientos, no mas ver el sol,
no más pensamientos, no mas ilusión.
Sabes como sufría al causar tanto dolor,
no puede despertar en nadie compasión,
siempre estuve solo con tu maldición.
LOS SUAVES, "Frankestein"

    La Política de los Vampiros de Asturias se reduce practicamente a meras discusiones, que en algunas ocasiones se han parecido más a un Griterío Brujah que a una reunión de Vampiros centenarios.
    Uno de los grandes problemas de los grupos políticos de los vampiros asturianos es la dispersión. Excepto en el caso de la Camarilla en Gijón, no existe ningún lugar en el que uno de dichos grupos tenga dos representantes, lo que dificulta terriblemente el poder elaborar planes con futuro. Pero ese parece ser la constante de la Asturias nocturna.

Camarilla.
    Los tres representantes de la Camarilla miran tanto por sus intereses que se olvidan de los de la secta a la sirven. Sólo Andreas e Irma se reunen con alguna frecuencia, pero casi más por compromiso que por un deseo de ambos de encontrarse. Cada uno sabe que intentan irse de esta tierra en cuanto les sea posible, asi que procuran interferir lo menos posible en los planes del otro. Tampoco suelen colaborar. El Malkavian Fernando, parece estar alejado de ellos por 30 kilómetros físicamente, pero por 300 mentalmente. Está tan entretenido espiando a Ernesto que no piensa en sectas o compañeros de esta. (Nota: Para saber lo que piensan unos de otros en las siguientes tablas hay que comenzar por la fila y buscar la correspondiente columna, para evitar errores, por ejemplo, Fernando siente desprecio por Andreas, pero si miraramos primero la columna nos daria que siente curiosidad, y no, eso es lo que opina Andreas de él).

 
Andreas Hassler
Fernando de Castro
Irma Lizbeth Ibarra Navaja
Andreas Hassler
 
Curiosidad
Indiferencia
Fernando de Castro
Desprecio
 
La ignora
Irma Lizbeth Ibarra Navaja
Indiferencia
Utilizable
 

    Respecto a las relaciones con el resto de los grupos, Irma tiene interés en saber porque hay tanta variedad en la zona y como poder utilizarlos.
    Andreas reconoce el poder efectivo de Enrique y asume que un Anarca puede llevar el control de la ciudad sin que para él represente un problema, pero no respeta al resto de Anarcas y Caitiff. Obviamente se sienten enfrentados al Sabbat y saben de la presencia de Andrés, el Toreador Antitribu, en la ciudad, pero no le dan importancia ya que ambos piensan que son capaces de deshacerse de él cuando quieran y sin molestarse en demasía.

Sabbat.
    Estos dos personajes se odian a muerte entre sí y seguirán así mientras sean obligados a permanecer juntos.

 
Andrés Tzompaxtle
Ernesto Echeverri Habbi
Andrés Tzompaxtle
 
Odio
Ernesto Echeverri Habbi
Odio
 

    Su opinión sobre el resto de Cainitas de la zona es la misma: sobran. No ven con buenos ojos a ningun vampiro, así que estan en guerra constante ya que su unico aliado, el otro miembro de la manada, le odia a muerte y viceversa.
    Andrés podría hacer alguna alianza, preferiblemente con algún Caitiff, para eliminar la amenaza que supone Irma, en el caso que supiera que está en la misma ciudad que él.
    Ernesto, algo más político, tratará de conseguir vampiros para la secta, posiblemente influyendo en la mente de Leonardo Rodríguez; si no lo consigue posiblemente acabe Abrazando a algun humano, lo que con toda probabilidad desataría la ira de Andrés Tzompaxtle.

Anarcas.
    El problema de los Anarcas es el mismo en todos los lados, son tan anarquistas que no se ponen de acuerdo nunca y este caso no es diferente. El único que podría liderar de verdad una verdadera revuelta sería Enrique, y es posible que Avelino le siguiera, pero el resto no, con lo que la mitad de los efectivos de este bando no participaría en la guerra. Enrique está convencido de que debe hacer algo pero aún no se ha decidido. Si encuentra a alguien que le convenza del todo, le Abrazará y posiblemente, los Anarcas ganen otro adepto, pero de momento... Si supiera el incidente con una adolescente que tuvo Avelino tomaría dos caminos: eliminarle junto a Teresa o rendirse ante la evidencia de que no tiene fuerzas para seguir y abandonar todo. Avelino está demasiado "enamorado" como para pensar en luchas contra Camarilla o Sabbat. Adolfo procura ignorar a todo el mundo para asi conseguir que le dejen en paz, cosa que hasta ahora ha conseguido, pero si en algún momento alguien le molesta, puede que decida empezar a luchar, aunque sea por su cuenta y riesgo. Leonardo Rodríguez es simplemente un tipo que pasa de todo, piensa que ser Anarca es hacer lo que le da la gana y asi quiere seguir, dejando los discursos para Enrique y Avelino.

 
Adolfo Peña
Avelino Iglesias Suarez
Enrique Rendueles Ladreda
Leonardo Rodríguez
Adolfo Peña
 
Indiferencia
Indiferencia
Indiferencia
Avelino Iglesias Suarez
Entretenido
 
Respeto
Desprecio
Enrique Rendueles Ladreda
Lastima
Necesita un impulso
 
Necesita una lección
Leonardo Rodríguez
No me importa
Pretencioso
Se cree el mejor
 

    Sobre los demás, Adolfo opina que son todos dignos del mismo trato, la indiferencia.
    Avelino parece sentirse inclinado actualmente por los Caitiff, a los que empieza a ver con más respeto, pero este nuevo sentimiento se debe totalmente a la influencia de Teresa, y es posible que le abandone de nuevo en cuanto se canse de ella y la deje.
    Leonardo piensa como Adolfo, todos son merecedores de lo mismo, igual cantidad de mierda para todos, especialmente los que van de listos o prepotentes, como Enrique o Ernesto. Sobre el Malkavian aun no se ha decidido ya que su forma de comportarse le descoloca totalmente, pero de momento le desea lo mismo que al resto, aunque con unas pocas más de reservas. Sobre los Caitiff, Leonardo piensa que son unos mimados que necesitan dos patadas en el culo para espabilar, y está dispuesto a ser él mismo quien se las de.
    Enrique es posiblemente el que con más serenidad se toma las cosas antes de enjuiciar a nadie, pero ya tiene a todos catalogados a su gusto. Sabe que hace de Príncipe de la ciudad, aunque no mantiene el título ni le da importancia, pero sabe que tiene el toro por los cuernos lo que le da cierto poder sobre los dos vampiros de la Camarilla que viven en Gijón. Desconfía de los Tremere por instinto, justo lo contrario que le sucede con los Nosferatu. Ha mantenido algunas conversaciones breves con Andreas. Cree que es un tipo con ideas claras (aunque equivocadas) y renuncia a intentar convencerle, porque sabe que sería imposible por sus convicciones y por su deseo de irse pronto de Asturias. De todos modos espera que antes de que se vaya puedan sentarse a mantener una buena conversación durante una o dos noches. Sabe de la existencia del Sabbat, pero no le preocupa en demasía ya que ha observado la división que existe entre ambos, aunque no es consciente de su totalidad. Apenas sabe del Ravnos, pero como este parece interesado en permanecer en Avilés, Enrique no le da, momentáneamente, más importancia. Los Caitiff son su cuenta pendiente, sabe que son una buena cantera de Anarcas, pero no ha sido capaz de convencer a ninguno, y el único que tiene en la ciudad, es más un quebradero de cabeza que un posible Anarca.

Caitiff.
    Los Caitiff mantienen entre ellos un recelo mayor que el que existe entre los miembros de otros grupos, con la salvedad del Sabbat. Todos ven al resto con mentalidades y métodos opuestos a los propios, y es casi imposible que se unan con un fin común, sólo lo harían en un caso de extrema gravedad y que pusiera en verdadero peligro sus vidas. Aunque ni así serían un grupo a temer, a menos que sean apoyados por alguien.

 
Fernado Luis de la Madrid
Juan García de Fenolleda
Teresa Navarro Fernández
Fernado Luis de la Madrid
 
Es un macarra
Me da pena
Juan García de Fenolleda
Un día le daré una paliza
 
Pobrecilla
Teresa Navarro Fernández
Algo sabe
Un chulo, impresentable
 

    Fernando es un principio el más abierto a escuchar a los demás vampiros, aunque cuenta con la oposición de Irma. En un futuro podría pasar al Sabbat, ya que en el fondo su deseo es alcanzar algo de poder y es improbable que pueda medrar en la Camarilla.
    Juan podría intentar unir a los Sin Clan asturianos, pero sólo si el es el jefe, a lo que posiblemente no estarían dispuestos los otros. Podría sentir una cierta atracción por los Anarcas, pero posiblemente se cansara pronto. Ha conocido a Enrique y cree que sabe lo que dice, pero no está de acuerdo en los métodos. Aún no ha tenido tratos con el Sabbat, asi que no sabe como reaccionaría ante ellos.
    Teresa está cómoda en su posición de paria, ya que así puede mantener su vida casi como cuando era mortal. Por la influencia de Avelino puede inclinarse un poco hacia los Anarcas. Ha conocido a Enrique y lo reconoce como un buen téorico, pero nada más.

El resto.
    Tibor Selymesi, procura ignorar al resto de los Vampiros y no se relaciona con ninguno, aunque procura no perderle la pista durante mucho tiempo a Fernado Luis de la Madrid, por razones obvias. Conoce muy por encima la situacion de Gijón u Oviedo, pero prácticamente desconoce la existencia de los Vástagos que no habitan en dichas ciudades. Siente algo de mas atracción por Anarcas y Caitiffs, porque en caso de necesidad son más fáciles de manipular, pero no se fia ni un pelo de nadie.

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