Acerca del PRD en Guanajuato
Susana Chávez Gil
A nivel nacional ha habido una gran discusión sobre la naturaleza del voto. Entre las hipótesis más fuertes se encuentran el "efecto Fox", el "voto útil" y el "voto en cascada", mismas que han formado parte del argumento de nuestros dirigentes locales, sin embargo ¿podemos asumirlas como ciertas?.
La respuesta a esta incógnita la ofrecen las encuestas, sobre el sentido del voto, en los últimos tres procesos electorales a nivel federal, por los mismos electores. Sin embargo nuestra propia dinámica nos permite entrever algunas hipótesis alternativas, lejos de la autocomplacencia de nuestros dirigentes estatales y nacionales.
Primero veámoslo a nivel nacional: Vicente Fox como gobernador de nuestro estado, dio claras muestras de su incongruencia entre su discurso y la realidad de Guanajuato. Y nosotros, ¿fuimos capaces de realizar un análisis a conciencia sacando información de los argumentos dados en los medios de comunicación local y ventilarlos a nivel nacional?...
No, no fuimos capaces, a pesar de los insistentes llamados locales a hacerlo y del poco interés del comité nacional de campaña en generarlo, ya no digamos promoverlo.
Debemos reconocer que nuestras respectivas expresiones internas previeron el escenario con un candidato presidencial sumamente golpeado por los medios de comunicación fieles al régimen en el poder, llámese Fox o Labastida; buscando con todos sus recursos cuestionar los avances alcanzados por el gobierno democrático en el Distrito Federal.
Sin embargo, no fuimos capaces de revertir tal opinión generada por los medios de comunicación, seamos conscientes de que esa tarea no correspondía solo a los responsables de comunicación social del gobierno del DF; sino a quienes, desde posiciones de dirección, llegaron incluso a creer en el discurso de los medios de comunicación, porque lo realizado en el DF les resultaba insuficiente... reconozcamos que las taras no son propias de los extraños.
Ante tal situación, la respuesta resultó lógica: si el candidato presidencial no es suficiente argumento para lograr el triunfo, entonces centrémonos en el voto originario, ése que es más cercano a los electores, su presidente municipal o su candidato local. Y si bien resulta un argumento lógico, en esta ocasión además de erróneo, sirvió para permitir todo tipo de violaciones a la normatividad interna, en el entendido de que servía a un "proyecto nacional" según palabras de Lorena Villaviscencio, responsable de nada más que la política de alianzas.
Pero no nos enfoquemos solo a eso, que desde una visión pragmática podría ser permisible, sino a lo que escondía detrás: la ambición de grupos locales con pretensiones caciquiles y personales, que supusieron su oportunidad para lanzarse al estrellato de los cargos públicos, reproduciendo las peores características del grupo en el poder.
No escatimaron recursos y mientras tanto, nuestra dirigencia estatal aspiraba a tener "32 Monsreales" en el país para lograr el triunfo de Cárdenas. Hoy podemos preguntarle: ¿qué pasó con el único Monsreal, en Zacatecas: abriendo a la opinión pública la posibilidad de la declinación de Cárdenas?, Sólo hay que ver los resultados en Zacatecas; y en lo subterráneo, la insistencia de la propia Amalia García y de Jesús Ortega (este último señalado como Amigo de Fox, según documento anónimo circulado en la Cámara de Diputados), para que Cárdenas declinara.
En diversos municipios de Guanajuato, los militantes nos enfrentamos a la conjunción de falsas expectativas, de intereses personales o de grupo y la añoranza por alcanzar el estrellato. Y ante eso todos debíamos sujetarnos, de nada valían argumentos sobre viabilidad, perfiles o la normatividad interna... nada se valía, sólo la negociación para aceptar las condiciones impuestas, supuestas o legales, dictaminadas por una Convención Estatal amañada y sobretodo, incapaz de decidir sobre aspectos derivados de nuestra normatividad aprobada por un Congreso Nacional.
Desde nuestro punto de vista, estas condiciones fueron aceptadas por el mismo Cuauhtémoc Cárdenas, quien prefirió optar por la "seguridad" de las promesas de sus "cercanos", que de lo evidente mostrado por militantes que no gozaban de la ventaja de una nómina clientelar. En esa medida, no se puede decir engañado, las notificaciones le llegaron a tiempo, o a sus secretarios.
En este ámbito, ¿qué nos ocurrió en Guanajuato?: fuimos a elecciones internas y "ganó" por la decisión de grupos clientelares con falsas promesas, un candidato que de antemano sabíamos que no contaba con el reconocimiento de los guanajuatenses, ¿quién era Alonso Raya?... nadie, según las encuestas pagadas por nuestro propio partido. A pesar de ello, y por su propio interés personal, no escatimó en tratos, negociaciones y compromisos con los grupos clientelares. Reconozcamos que nosotros mismos le pusimos la plataforma: ya sea apoyándolo o como el mismo Carlos Shaeffler, quien debería reconocer su permisividad para tales prácticas en nuestro partido y de las que fue víctima.
¿A quién sirvieron en realidad?... no al Partido o a Cárdenas ("el proyecto nacional"), ya no digamos un proyecto de nación alternativo... sirvieron a los intereses personales de un Aarón Cabañas, de un Fernando Arredondo o de un Baldomero Ramírez, sujetándose a la "importancia" del "dirigente" clientelar. Y lo siguen haciendo, veremos hasta cuando.
Otra muestra de reciedumbre es Acámbaro, donde ¡volvieron a votar mayoritariamente por Antonio Tirado!, ¡claro que tenemos voto duro!, por si alguien lo duda...
Sin embargo, ¿es esta la misma opinión de los acambarenses políticamente conscientes?... por supuesto que no, para ellos no fue más que la reproducción del cacicazgo ejercido por un puñado de priístas, y sobretodo, de un grupo económico mediatizador, del que Toño Tirado forma parte.
¿Nos extraña perder cinco de los seis gobiernos municipales con los que contábamos en 1999?, Pues no debería ya que las muestras de descontento eran públicas, llámese San José Iturbide, Villagrán, Salvatierra, Tierra Blanca, Acámbaro o Valle de Santiago, este último para nosotros entrañable, donde culpan a los dirigentes originarios de su fractura... pero resta por conocer la propia culpabilidad de la dirigencia estatal, llámese José Luis Barbosa o Jesús Paz, quienes privilegiaron en todo momento sus compromisos con Arredondo y Baldomero, claros antagonistas de los principios y propósitos partidarios. Total, les daban votos en las elecciones internas.
En el mismo Acámbaro fuimos testigos de actos represivos contra la ciudadanía, ante los cuales guardamos un silencio de complicidad, y nos preguntamos: ¿cuántos dirigentes estatales se ocuparon de señalar en corto o en público semejante error que trajo consigo significativas consecuencias?..., fueron pocos, y sólo Ramírez Funes se atrevió a recibir un "no te metas" del Sr. Presidente represor.
¿Supusimos acaso que sólo eran expresiones de un descontento particular, localizado e interesado?... pues lo ocurrido es una clara muestra de mala administración municipal, al pasar del primer al tercer lugar en la preferencia electoral... eso debería hacernos recapacitar: no hemos sido capaces de demostrar un gobierno alternativo, ni siquiera al nivel municipal.
Veamos el caso de Irapuato donde la dirigencia estatal pretendió alcanzar el éxito con un candidato impuesto, que no cubría ni el más mínimo perfil; a menos que lo cubrieran con sus millones para saturar de propaganda a la preferencia electoral, según su visión.
Esta ciudad, una de las cuatro que integran el corredor industrial con una población significativa, fue elegida como lugar de experimentación por nuestros "bienhechores" dirigentes estatales.
Optaron por ignorar los procedimientos acreditados ante la Ley, dada la negativa del candidato electo para declinar a pesar de tan "jugosos ofrecimientos", sobre el supuesto de que tendrían las condiciones para obtener una alta votación. La fundamentaron en que el dinero substituiría la falta de preparación y mala opinión que de su candidato existía, no valieron ningún tipo de argumentos... se enfrascaron y aún hoy lo hacen, en que no se podría recibir una mejor votación...
La pregunta es: si el retroceso de casi un punto porcentual (0.97%) en las preferencias fuera "efecto Fox", con un 0.38% proveniente del PRI ¿dónde está el 0.5% que obtuvo adicional el PAN en las últimas elecciones?.
¿Nuestros votantes potenciales (manteniendo simplemente la preferencia de 1997), votaron siguiendo el "efecto Fox"?... la respuesta es no, claramente, pues de manera ni siquiera significativa (sólo de 0.11%) optaron por el PAN, mientras que la mayoría de nuestros potenciales votantes optaron por otro partido o lo anularon, al no existir opciones entre los tres principales partidos. Ya no digamos que pudiéramos alcanzar la meta del 14% siguiendo la tendencia 94-97.
Dentro de este trágico panorama, ¿los votos recibidos por nuestro candidato "redentor" sirvieron de algo al candidato a la presidencia nacional?... definitivamente no
Mientras "nuestro" pseudocandidato recibió 14,501 votos, Cárdenas recibió sólo poco más de 8 mil votos, ¿a qué se debe?... muchas deben ser las explicaciones, la más válida que el candidato local siempre se deslindó del PRD y de Cárdenas, se opuso a la distribución de propaganda de Cárdenas y dentro de su ilógico pensar, (que no habría que exigirle más), intentó incluso, impedir el registro de representantes a favor de la Alianza por México, porque no llevaba el logotipo, no emblema, de la Alianza Ciudadana y su foto.
Durante la campaña misma, los integrantes de "su" planilla promovieron el voto a Fox y a su candidato a la Presidencia Municipal. Al Comité Ejecutivo Estatal le faltó actuar ante esta irregular situación, con la misma decisión que sí se atrevió a utilizar, para dañar los derechos de sus militantes en el municipio. Hoy podemos ver que la miopía de José Luis Barbosa, entregando el partido como cualquier franquicia, tuvo el resultado predicho por quienes nos opusimos en todo momento.
Indudablemente, la situación del PRD en nuestro estado se debe, en parte, a muchos de los errores cometidos por las dirigencias estatales y municipales, aunque sería ingenuo suponer que ello se resuelve pidiendo las cabezas de estos dirigentes.
Tendremos que reconocer que el resultado es producto de fallas estructurales, ideológicas y de congruencia con los principios, y en esto todos somos responsables. Es necesario no priorizar nuevamente el debate sobre la sustitución de dirigentes, sino trascender en el análisis de tales fallas de fondo y remediarlas, con el costo que esto implique.
La tarea no es sencilla, nuestro Partido está plagado de políticos con vicios priístas, incongruentes, pragmáticos, oportunistas y simuladores. A ello ha contribuido la impunidad existente y la complicidad de muchos otros, quienes mantienen una equivocada visión de la autoridad o de la jerarquía, más cercana a una visión conservadora que progresista.
Tendremos que fortalecer la formación política de nuestros militantes, pero de una manera real, no los intentos inútiles efectuados hasta ahora (aunque con muy buenos propósitos).
Nuestro Partido tendrá que retomar su vínculo con la sociedad, hacer política y no grilla, en el sindicato, en los campos, en las escuelas y en los hogares. Si realmente aspiramos a ser opción electoral para la mayoría de los guanajuatenses debemos dar muestras de real preocupación y atención a su problemática cotidiana, a los movimientos sociales (no de clientelas) estatales y nacionales. La clave está en comprender la relación Partido-Sociedad.