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Poemario inédito
"Cagancho" 1982
 

A la muerte de Joaquín Rodríguez "Cagancho"

 

Seguro que tus primeros llantos infantiles

En tu Triana, donde canta el aire,

Sonaron entre fuego de fragua,

Al repique martillos,

Compases del respiro de la calle.

Alguna gitana vieja

Maestra en burlar el hambre,

Te anunció genio y riqueza

Esa que luego tuviste

Ardiendo al sol de la plaza,

Ese saber lo que nadie

Picardias de una raza.

Los que pueden estudiar

En las universidades,

Y estudian para aprender

Saberes universales,

Hacen de la vida escuela

En tanto sabes, tanto vales.

A la escuela de la vida

Llegaste Joaquín desnudo,

Y tuviste para elegir

Pocos caminos del mundo,

Arriesgados casi todos

Con sudores y con penas

Pero comodo, ninguno.

Y cojiste el mas incierto

Por azar o vocación:

No escogen, son escogidos

Los elegidos del cielo,

Por fatal inclinación

Con la gloria por señuelo

Yque se lo manda Dios

Bailaor y cantante torero,

Sevillanas y seguirillas

Señorío de pies juntos,

Pintar el sueño en un lance

Angustia tejida en bronce,

Gloria y goce más que arte

Medida en imposibles naturales.

Cuando trabaja un artista

No le pidas que sude,

La esencia del arte

Nunca es afán que pudre,

Es ilusión que arde

Sueño y realidad que huyen,

Inspiración, miedo y cante

El tiempo, se hechó a la siesta

Al compás de un lance

En un resol de la plaza,

Al son de un ¡viva tu madre¡

Entre versos seda y oro

Y una mariposa grana tirando

Flores al aire.

 

Rebrillos de cobre viejo

Metal de fundir campanas,

Oros de sol y de aire

En la tarde sevillana,

La capa de seda vieja

Prima y bordón sobre el traste,

Dicen bulerias gitanas.

¡Quien te viera, don Joaquín

señor cuando toreabas¡.

Los títulos personales

Personalmente se ganan;

Haciendole al riesgo aire

En el centro de la plaza,

Escultura, duende y cante.

Y ahora sé que te moriste

Allá léjos, en las tierras mejicanas,

A pesar de la gloria que le diste

No podías vivir en tu patria;

Las razas bravas y pobres

Son naturalezas nómadas,

Perfiles de fuego y cobre.

Ni bichas ni gatos negros

Bailan en tu luna blanca,

Espantos de hechizo y muerte

Son fríos que siempre alcanzan;

La tierra, es matriz que pare

Señorío de los valientes,

Y sudario compasivo que tapa.

A esa tierra tropical

Que ha recibido tus huesos,

Yo quisiera mandarte un rosal

Y dos macetas de claveles sevillanos,

Espíritu de tu tierra trianera

De los llanos de cal y de sol,

Donde se abrieron tus ojos

Hoy cerrados.

Antonio Pizarro Luna.

 

 

 

Página personal de Antonio Pizarro Luna VIII 2006