
Giovanni Boccaccio
El Decamerón (fragmento)
" Y estando las cosas de los longobardos prósperas y en paz, por la
virtud y el juicio de este rey Agilulfo, ocurrió que
un palafrenero de la reina, hombre de vilísima
condición por su nacimiento pero, por otras cosas mucho mejor de lo que
correspondía a tan vil oficio, y tan alto y hermoso como el rey, se enamoró
desmedidamente de la reina. Y como su bajo estado no le impedía conocer la
inconveniencia de esta amor, a nadie lo declaraba,
como sabio ni aún a ella se atrevía a descubrirlo con los ojos. Y aunque vivía
sin ninguna esperanza de agradarle nunca, se gloriaba consigo mismo de haber
puesto sus pensamientos en tan alta parte; y como ardía todo en amoroso fuego,
hacía más diligentemente que ninguno de sus compañeros todas las cosas que
podían agradar a la reina. Por lo cual, sucedía que, cuando la reina quería
cabalgar, montaba con más gusto el palafrén cuidado por éste que por ningún
otro; cuando eso ocurría, éste lo reputaba grandísimo favor y no se apartaba
del estribo, teniéndose por feliz si podía tocarle las ropas. "