1-
Tecno-utopía y globalización
La comunicación se ha ido convirtiendo a partir del final de
la segunda guerra mundial, y con mayor intensidad a lo largo de los últimos
años, en una utopía alternativa a las ideologías políticas
que protagonizaron gran parte del debate intelectual desde la Ilustración
hasta el definitivo derrumbe del modelo soviético de socialismo.
Así, en las visiones hiperbólicas de algunos profetas de
la tecnocultura digital las tecnologías de la información
y comunicación digital (TIC) aparecen como el vehículo que,
a través de las redes telemáticas avanzadas, nos conducirá
hacia una sociedad más justa e igualitaria
Sin embargo esta tecno-utopía está
lejos de representar una verdadera alternativa al actual sistema socio-económico.
Por el contrario parece responder perfectamente a las aspiraciones de globalización
económica y cultural de los centros de poder. Pero no por esto debemos
negar la indudable capacidad de comunicación y transmisión
del conocimiento que ofrecen los medios digitales, en especial Internet.
El reto es conseguir establecer un uso comunitario de la red de tal densidad
que impida que sea colonizada definitivamente por el modelo comercial y
consumista dominante en los medios de comunicación tradicionales.
2- Las redes telemáticas : infraestructura básica de la sociedad
del conocimiento
En
la sociedad compleja que se va conformando en este final de siglo (la siempre
móvil sociedad de la información) la trascendencia del transporte
de bienes materiales es poco a poco reemplazado por la importancia creciente
que adquiere la transmisión y procesamiento electrónico de
datos (alfanuméricos, imágenes fijas o en movimiento, sonidos).
Las redes telemáticas se han ido convirtiendo en la infraestructura
tecnológica básica para la construcción de la sociedad
del conocimiento. En este contexto la capacitación de las personas
implica un sistema educativo basado cada vez más en las telecomunicaciones
y no en el transporte.
3- Educación y tecnologías informatizadas
En el centro de muchas de las promesas que rodean a las tecnologías
de la información y la comunicación es habitual encontrar
referencias a los beneficios que se le atribuye al uso combinado del ordenador
y las redes telemáticas en la educación y formación
de niños, jóvenes y adultos. En más de una ocasión
se trata de discursos huecos cuya única función es la de
servir como legitimador de determinadas estrategias de expansión
comercial (p.e. Microsoft utilizó argumentos de este tipo en el
lanzamiento comercial de la norma de CD-Rom para PC dentro de su estrategia
de introducción en el mercado doméstico).
Sin embargo, más allá de los eslóganes
propagandísticos, lo cierto es que el proceso de informatización
de la sociedad, establece nuevas necesidades y prioridades para la enseñanza
escolar y la formación universitaria y profesional.
El modelo educativo tradicional, basado en la
transmisión de conocimientos por parte de maestros o profesores,
resulta hoy insuficiente para preparar a niños y jóvenes
a vivir en una sociedad marcada cada vez más por una rápida
transformación tecnológica - de hecho los niños de
los países económicamente desarrollados crecen inmersos en
un mundo de ordenadores y otros aparatos informatizados (Videojuegos, discos
compactos, magnetoscopios, etc.)-
Desde esta perspectiva las tecnologías
de la información y la comunicación (TIC) adquieren una importancia
doble para el proceso formativo:
como herramienta educativa
como contenido de la educación.
La introducción de las TIC en los centros
educativos conduce a cambios significativos en la función de los
profesionales de la enseñanza y a una modificación profunda
del paisaje educativo.
Los recursos multimedia, tanto en soportes ópticos
como el CD-Rom o el CD-i., como a través de las redes telemáticas,
ofrecen a los enseñantes la posibilidad de disponer de fuentes documentales
de muy difícil acceso de otro modo. Asimismo la capacidad interactiva
de los medios digitales facilita a los alumnos la adquisición de
diferentes habilidades a través de la experimentación gracias
a simulaciones cada vez más "realistas". Las redes telemáticas,
además, abren paso a la posibilidad de generar formas fluidas de
comunicación entre estudiantes y profesores de centros educativos
geográficamente distantes entre sí. Esto empieza a generar
la aparición de "comunidades virtuales" de trabajo cooperativo entre
alumnos de dos o más centros. Todo lo reseñado hace del
enseñante cada vez más un administrador de información
y un guía de recorrido pedagógico que un transmisor de
saberes y habilidades (p.e. acceder a la WWW es en sí mismo una
experiencia educativa.).
Las TIC estimulan en el alumno una actitud
más activa, un mayor compromiso con su propio aprendizaje.
Para que este proceso alcance todo su potencial
es necesario que los educadores venzan sus reticencias ante las TIC. Estas
no deben ser vistas con desconfianza, como una amenaza a su función
educadora, sino como un instrumento de ayuda que enriquece y facilita su
labor.
La incorporación de las tecnologías
digitales en las escuelas e institutos obliga a establecer medios para
la formación y perfeccionamiento de los docentes. Formación
que no debe limitarse sólo a los aspectos técnicos sino que
debe contemplar métodos didácticos y de comunicación
que permitan a los profesionales de la enseñanza asumir nuevas estrategias
pedagógicas, como puede ser el trabajo en común con compañeros
de otros centros educativos.
4- El juego informático como pedagogía
Una de las principales bazas en la que se apoyan los juicios favorables
al papel que han de jugar las técnicas de comunicación y
simulación digital como instrumento pedagógico es el gran
atractivo que ejerce el ordenador entre niños y jóvenes.
La incorporación de elementos
lúdicos en los programas educativos -o elementos educativos
en los juegos (el orden de los factores ¿altera el producto?)- puede
servir para incentivar el interés de los alumnos no sólo
hacia el medio en sí mismo sino también, y sobretodo, por
los contenidos. Se trata de aprovechar el hecho de que el juego informático
forma parte de la vida cotidiana de un altísimo porcentaje de niños
y jóvenes del mundo industrializado- según un estudio de
la C.E.C.U de 1994 el 78% de los niños españoles entre 8
y 14 tenían en su casa algún sistema de juego informático
(para más datos ver Levis, D. Los
videojuegos, un fenómeno de masas. Barcelona, Paidós,
1997).
Gracias a la estructura hipertextual que caracteriza
a los programas multimedia, el estudiante puede pasar fácilmente
de un texto a visualizar procesos abstractos, e ir de un esquema a una
secuencia de imágenes "sensibles" que puede recorrer, interactuando
libremente con ellas. Puede, si lo desea, volver sobre sus pasos y detenerse
sobre un detalle que antes no le había llamado la atención,
y así tantas veces como lo crea necesario. De hecho, la mayor originalidad
, y potencial, del multimedia aplicado a la enseñanza reside en
la posibilidad de generar simulaciones interactivas y no en su estructura
hipertextual..
El aspecto lúdico del programa multimedia
convierte a esta forma de aprendizaje en mucho más atractiva que
los cursos tradicionales. Así, por ejemplo, a través del
juego el ordenador ofrece la posibilidad de que los niños experimenten
modelos de procedimientos sistemáticos que con los métodos
tradicionales de enseñanza, suelen resultarles difíciles
de comprender.
5- Conclusiones :¿hacia el aula virtual?
Sin poner en cuestión las evidentes ventajas que ofrece el uso
de las nuevas técnicas de simulación digital en la enseñanza,
en demasiadas ocasiones se suelen ignorar tanto las necesidades como los
comportamientos reales de los estudiantes, que son en última instancia
quienes han de sacar provecho de estas herramientas.
Tampoco se suele emplear mucho rigor en el análisis
del modelo educativo actual. Así, por ejemplo, cuando se afirma
que los alumnos en las escuelas y universidades sólo aprenden lo
que saben sus maestros y profesores - argumento que se ha convertido casi
en un lugar común- se omite cualquier referencia al uso complementario
de fuentes documentales y bibliográficas de diverso origen, que
durante generaciones han servido para preservar la memoria del conocimiento
humano y apenas se hace referencia al intercambio de reflexiones e informaciones
con los propios compañeros.
En contrapartida, se hace hincapié que
en el modelo emergente basado en la utilización de las técnicas
de simulación digital y las redes de telecomunicaciones cada estudiante
tendrá acceso a muchos maestros para cada materia en el momento
en que lo desee. Además, se añade, podrá profundizar
sobre cualquier tema tanto cuanto quiera pues tendrá a su disposición
miles de especialistas alrededor de todo el mundo, olvidándose,
entre otras cosas, de la existencia de barreras lingüísticas.
Las connotaciones sociales de este modelo traspasan
los cambios estrictamente pedagógicos para adentrarse en los delicados
vericuetos que relacionan la vida privada y la organización social.
La escuela es el principal espacio de socialización
del niño fuera de su hogar y uno de los más importantes para
los jóvenes antes de su incorporación al mundo laboral. El
aula ha demostrado ser un lugar muy adaptable y duradero para el aprendizaje.
Las actividades extracurriculares en la escuela (deporte, teatro, música,
etc.,) aportan por sí mismas habilidades de comunicación
personal y grupal que las personas necesitan para vivir unas con otras
Muchos de los análisis prospectivos que
anuncian la progresiva desaparición de la institución escolar
tienden a ignorar este papel fundamental, de tanta o mayor importancia
que el de servir como simple correa de transmisión de conocimientos.
Gracias al desarrollo de las máquinas de
comunicar y de las redes de telecomunicaciones es posible realizar a distancia
un amplio y creciente abanico de actividades, lo cual nos permite un mejor
aprovechamiento del tiempo, recurso limitado por definición.. Sin
embargo, cuando se formulan ideas maximalistas como la expresada por
los apologistas de la tele-enseñanza - y de lo que podríamos
definir como "televida"- frecuentemente se olvida que la formación
de los usos sociales de la tecnología son lentos y complejos, y
que la consolidación de los nuevos espacios de uso se va forjando
con el paso del tiempo. Con mayor motivo cuando, como en este caso,
lo que se propugna implica en último término una transformación
radical del conjunto de la organización social.
En el futuro habrá que encontrar una
armonía entre el aprovechamiento pedagógico de todos los
recursos multimedia disponibles en cualquier soporte y el uso de materiales
didácticos de otra naturaleza, entre el aula virtual y el aprendizaje
en el aula convencional, todo ello bajo la dirección, orientación
y supervisión experta de profesionales de la enseñanza. Profesionales
cuya función, ante la avalancha de información, será
jerarquizar y elegir los contenidos. Darles un sentido.
El riesgo, enorme y cierto, es que si los sistemas
multimedia se convierten en el principal vector del proceso educativo se
ahonde cada vez más la brecha cultural, y por ende la desigualdad
de oportunidades, entre los niños y jóvenes del mundo rico
-con fácil acceso a la tecnología- y los hijos de las comunidades
con menores recursos, condenados a sufrir en carne propia la falta de esperanzas
que impone el modelo socioeconómico neoliberal vigente, que cuestiona
la existencia de la educación gratuita, universal e igualitaria.
(c) Diego Levis,1998 |