Gracias a Clara Varela por la traducción
A los 38 años, el actor ha hecho
un alto en su vida. Nos cuenta como el
psicoanálisis le ha permitido conocerse
mejor. Ocupa su tiempo en él
mismo, su novia y su mundo. Por Christinane
Chaillé. Photos: Matin
Laprise. Magazine 7 jours de 30 de junio
2001-06-23
De regreso a Quebec después de 4 años
Roy Dupuis se confiesa: “No tengo miedo a envejecer”
Roy Dupuis está de regreso en Québec.
Tras más de cuatro años de
ausencias repetidas debido a las necesidades
del rodaje de la teleserie
Nikita, ha reanudado durante los últimos
meses un ritmo de vida más
próximo a sus aspiraciones. Ha reencontrado
su universo y a los suyos
y, sobre todo, se ha reencontrado. Radiante
y sereno, el actor, que ha
participado recientemente en el Défi-Vision
(una competición organizada
por la Fundación Mira) ha respondido
libremente a nuestras preguntas.
- Roy, tu participación en Nikita está
totalmente finalizada?
- Sí, no me queda más que hacer
el doblaje para Francia y Québec
- Ha sido una buena experiencia?
- (duda) Sí.
- Por qué dudas?
- Cuatro años es mucho. Muchos años
de mi vida. Demasiadas idas y
venidas. Pero el equipo estaba lejos. Ha valido
la pena hacerlo.
- Cuáles son tus proyectos, además
de tu compromiso con la serie El
último capitulo, que tratará
sobre los moteros?
- Ya sé que se ha anunciado esa noticia,
pero yo no he firmado nada
todavía. No puedo decir más, salvo
que probablemente se concretizará.
- Tras tu regreso a Québec, has podido
disfrutar de tu casa de campo?
- La verdad es que no he hecho otra cosa.
- Cómo esperas pasar el verano?
- Voy a trabajar en mi casa. Me preparo para
hacer algunas renovaciones
y aumentarla, quiero hacer una ampliación,
un granero o una capillita,
ya veremos. Digo un granero por el ambiente que
deseo crear. Como mi
casa es muy antigua y no tiene habitaciones grandes,
tengo ganas de
tener un gran espacio con grandes ventanas. Quiero
que ese lugar nos de
la impresión de estar fuera y dentro.
- Tienes animales allí?
- No, a parte de los perros y un gato.
- Qué has hecho tras tu regreso de
Toronto? Has viajado?
- Me pasé todo el invierno en off. No
me he movido. Mi novia trabajaba;
no podíamos ir a ninguna parte. Los últimos
cinco años, estuvimos on
and off, como dicen en inglés. Nos veíamos
solamente los fines de
semana. Por lo tanto, el invierno pasado mi principal
actividad ha sido
pasar el tiempo con mi gente.
- Este reencuentro te ha hecho bien?
- Absolutamente!
- Tienes la impresión de haberte reencontrado?
En los períodos de
desplazamientos constantes uno se olvida fácilmente.
- Este invierno, realmente he adoptado otro ritmo.
Decidí darme un
tiempo para olvidarme del medio profesional,
para pensar solamente en
lo que me apetecía hacer cada día,
y de hacer un vacío, dejar reposar
el polvo. He dejado que se aclarara todo lo que
había pasado en estos
últimos años para ver hacia donde
me quería dirigir
- Y hacia donde deseas ir?
- Comenzaré por hacer mi ampliación.
Luego, seguramente la serie El
último capitulo. Luego ya veré.
- Tienes ganas de trabajar más intensamente
en Québec?
- Eso, seguro. Estoy bien aquí, en Québec,
en nuestra casa. Cuando me
voy por un tiempo, está claro que lo hecho
de menos.
- Qué o a quién hechas de menos?
- A mi mundo, mi lugar, mi casa. Hecho de menos
también todo lo que
somos. Somos muy particulares. Nadie más
que nosotros habla como
hablamos nosotros. Nadie más que nosotros
dice las cosas como las
decimos nosotros. Por lo tanto solo gente
de aquí, me puede “hablar”
- Con todas las sutilezas que eso puede aportar.
- Si. En efecto, solamente la gente de aquí
me puede “hablar”
realmente, con nuestras palabras, con nuestro
humor, con nuestras
ideas, con nuestra cultura. Todo eso no lo encuentro
en ninguna parte.
- Crees que te desconectas de una parte de
ti mismo cada vez que tus
ausencias se prolongan?
- No, al contrario. Pienso que es bueno estar
lejos con el fin de poder
apreciar de dondes se viene. Solamente viajando
se puede hacer. Creo
también que es muy bueno conocer mundo,
ver otras cosas, sentirlas y
saborearlas. Me gusta viajar, todavía
tengo ganas de hacerlo.
Actualmente me tienta mucho el Himalaya por la
cultura y por la
montaña. También tengo ganas de
viajar al Nepal y al Vietnam, antes de
que sea demasiado tarde. Puede ser que algún
día vaya a trabajar lejos,
pero una cosa es cierta: regresaré a Québec.
- ¿Crees que tu casa te ha dado un
punto de anclaje que antes no
tenías?
- Sí. Muchas cosas han pasado desde que
tengo mi casa. Todo eso me ha
anclado, enraizado, me ha responsabilizado. Filamente
convertirse en
adulto se resume en convertirse en responsable
de los gestos que uno
hace. Cuando digo gestos, incluyo también
la palabra.
- Te has hecho responsable hasta el punto
de desear tener un hijo?
- Sí está en el aire. Mi novia
y yo tendemos cada vez más hacia eso
- Desde cuando estais juntos?
- Hace bastante tiempo, casi siete años.
- Qué edad tienes?
- Treinta y ocho años? Nací en
1963, en abril, si, eso es 38
El hecho de envejecer te asusta?
-No, al contrario. A los 33 años,
padecí una especie de nostalgia de cierta juventud. Luego, decidí
dejar de
beber. Me hice
un poco más responsable (risas)
-No fue más o menos a
los 33 años que comenzaste una terapia?
-Oui. Se trató de un psicoanálisis.
- Lo continuas?
- Sí. Continuo con mi terapia. Dejé
las consultas durante el periodo de
Nikita a causa de mi horario. Pero este invierno,
volví para poner las
cosas en su lugar.
- Qué tratas de encontrar en eso?
- En mi opinión todo el mundo debería
hacer psicoanlisis. Debería ser
tan normal como ir al dentista o al hospital.
Debería ser gratuito.
Sinceramente, es algo que podría cambiar
el mundo.
- ¿Por qué?
- Porque el psicoanálisis clarifica todo.
Te permite ver lo que nos
pertenece y lo que nos ha sido inculcado a menudo
por nuestros padres.
Los tres primeros años de nuestra existencia
son muy importantes, ya
que determinan la forma en que negociaremos con
la vida, en las
situaciones en las que nos encontraremos. Es
como si tuviéramos
enemigos y no supieramos que existen. Todos tenemos
enemigos que nos
habitan y que nos hacen la zancadilla. En nosotros
también hay buenos
personajes que nos ayudan. Uf, el psicoanálisis
nos permite identificar
a nuestros enemigos. Y cuando los vemos, podemos
por lo tanto negociar
con ellos.
- Para deshacernos de ellos?
- No conseguiremos necesariamente deshacernos
de ellos, pero podremos
al menos “regatear” con ellos para que, luego,
les conozcamos y sepamos
por qué existen.
- Sin que descubras detalles muy intimos,
podrías decirnos cuales son
tus enemigos?
- Eso es personal. Por el contrario, puedo decir
que el psicoanálisis,
es uno de los más hermosos viajes que
he hecho. Un viaje a través de
toda mi vida. Es fascinante.
- ¿Por qué razón?
- Hay cosas importantes que te han sucedido,
que habías olvidado
completamente, y que descubres por el psicoanálisis.
Eso nos permite
recordarlas, y eso es magnífico! Es uno
de los regalos más hermosos que
me he hecho.
- Te ha permitido conectar de nuevo contigo
mismo?
- Mejor que eso. Gracias a él, aprendes
a conocerte, a saber realmente
lo que amas y no lo que han querido que ames.
Aprendes también a
conocer los mecanismos humanos en general, lo
cual no está nada mal en
mi profesión. Hay que ser curioso para
hacer un psicoanálisis, hay que
desearlo. Hay que amar la vida. Hay que amar
lo humano. Todo para estar
más presente, más abandonado a
la vida.
- Una vez que eres consciente del hecho de
que los tres primeros años
son decisivos en lo que concierne al desarrollo
humano, temes
convertirte en padre?
- No. Creo que estoy dando los pasos necesarios
para evitar los
errores, para ser un padre atento, más
entregado a su hijo.
- Qué clase de padre piensas que serás?
- No tengo ni idea. Quiero llevarme la sorpresa.
Una cosa está clara,
no quiero ser un padre consentidor. La sociedad
de consumo, ya lo hará!
Dejaré a mi hijo que haga su camino y
trataré de estar allí para
acompañarlo.