SINOPSIS
Dominique (Roy Dupuis) necesita urgentemente dinero para levantar su empresa,COMENTARIO
una buena oportunidad para conseguirlo es trabajando como comerciante de antigüedades, con el inconveniente de que debe fingir ser Gay. Eso afectara mucho sus relaciones personales, especialmente con su esposa.CRITICA
Protagonizada magistralmente por Roy Dupuis, Patrick Huard y Arielle Dombasie,
esta divertida película franco-candiense, trata del mundo de los yuppis en los 90,
en una hilarante y fresca comedia libre de convencionalismos.
Sin ánimo de ofender j'en suis logra su objetivo, conseguir que pasemos un buen rato.
Excelente dirección, guión genial, y muy buena fotografía. Os aconsejo que la veáis.La sinopsis y la critica están realizados por Alienacat (miembro club Roy Dupuis)
Y muchísimas gracias por ayudar a la traducción de la documentación a Tatiana
Gracias a las dos sois geniales
En principio es así,
como todas, pero J’en suis es mucho más. Es una comedia inteligente,
fresca, llena de hermosísimos gags, escenas ocurrentes, diálogos
plenos de intención y una velada crítica al mundo yuppie
de los años 90 así como a los
estereotipos con los que
tanto homo como heterosexuales se envuelven y procuran alejarse de todo
lo que tenga que ver con el campo contrario, levantando una barrera de
convencionalismos que les impide admitir a alguien del otro bando, así,sin
más.
Porque en el fondo de eso
se trata: Dominique Samson (Roy Dupuis), hombre elegante, con clase, triunfador,
felizmente casado y padre cariñoso de repente tiene que enfrentarse
a dos cosas: pierde su trabajo y por lo tanto su poder adquisitivo y por
otra se ve inmerso en el torbellino de los anticuarios quebequeses dominado
por los homosexuales. Dos cosas para las que Dominique no está preparado,
sobre todo para enfrentarse a la primera, porque a la segunda resultará
que quienes no están preparados serán su mujer y sus amigos
Dominique ama a su mujer,
Maude, y sus hijos, es un hombre feliz, acostumbrado a que las cosas le
vayan bien. También se siente muy unido a su amigo y socio Pierre
Sánchez (Patrick Huard) con el que mantiene una relación
cordial y sincera y
con el que practica la lucha
greco-romana. Pierre es su apoyo moral, su confesor, su paño de
lágrimas, pero Pierre es un hombre libre, sin ataduras, que puede
hacer lo que le de la gana. Por eso cuando los problemas financieros de
su negocio y la mala racha que están pasando lleva al banco a embargarles
a Pierre no le importará aceptar un trabajo en el teatro. Pero Dominique
debe ocultar a su sensible y un poco histérica esposa su situación.
Es necesario encontrar rápidamente un trabajo digno y bien remunerado.
Aprovechando un viaje de
Maude a México se pondrá manos a la obra y el azar le llevará
a establecer relación con M. De Beauregard ( Albert Millaire) importante
anticuario quebequés que enseguida sucumbe ante el encanto de Dominique
y no
duda en ofrecerle trabajo
como socio y colaborador suyo con un sueldo impresionante, porque M. De
Beauregard no tienen la más mínima duda de que “un hombre
con su clase, tan elegante, tan culto, es de la familia, ¿no es
cierto?”. Y
Dominique ante tal proposición
económica y laboral no lo duda “Oui, j’en suis” (si lo soy).
Y la familia, esa familia
a la que se refiere el anticuario, es el mundo de los homosexuales bien
situados, con alto poder adquisitivo, distinguidos, cultos y orgullosos
hasta el paroxismo de formar un circulo cerrado y elitista en el que no
se admite a cualquiera.
De esta forma el gran Roy
Dupuis se ve abocado a resolver una gran cantidad de situaciones engañosas,
muchas de ellas totalmente surrealistas (las escenas en la tienda de ropa
por ejemplo, o la exposición de los frescos de La Sodoma), por otra
parte su amigo Pierre, no
solo le apoya incondicionalmente sino que alienta la situación porque
la encuentra tremendamente divertida y no le importará hacerse pasar
por el novio de su amigo y acompañarle a pasar un fin de semana
en la mansión campestre del anticuario, donde se encontrarán,
entre otros, con la madre del propio Dominique, anticuaria importantísima
ella también, y lesbiana un tanto teorizante que se encuentra felizmente
sorprendida ante la nueva situación de su hijo y la alienta sin
escuchar sus quejas.
Tanto Roy como Patrick Huard están hermosos, ocurrentes, llenos de gracia y profesionalidad. No sabría decir cual de las dos actuaciones me gustó más. Si la del desesperado Dominique o la del divertidísimo Pierre.
Tan acostumbrados estamos
al hermetismo, la seriedad, la sobriedad de Michael que tropezarnos
con este expresivo e ingenioso personaje de Roy nos sorprende y nos seduce
desde el primer momento. Dominique no es Michael, ni siquiera es Ovila
o cualquier otro de los personajes de Roy Dupuis quien, como siempre, como
en todas sus interpretaciones nos ofrece un trabajo impecable. Verle haciendo
comedia es todo un regalo.
Y de pronto llega Maude
de su viaje y las cosas se complican, no tarda en descubrir que su marido
ha sufrido un serio cambio de actitud en esas semanas y eso la sumirá
en una profunda depresión, le echa de la casa sin contemplaciones
y corre a visitar a su psiquiatra el cual no perderá demasiado el
tiempo y, desde el primer momento, tratará de sacar partido de la
situación: quiere ligarse a Maude. Dominique se ve así
dividido en dos: quiere ser leal por un lado al hombre que confió
en él ciegamente, el anticuario, y por otro desea recuperar a su
esposa. ¿Pero como conciliar los dos mundos?
No hay manera, ambos mundos
viven espalda contra espalda, se toleran amablemente pero no se mezclan,
ni los homo aceptarán fácilmente la heterosexualidad de Dominique
cuando éste finalmente se confiese (a su jefe casi le da un infarto
y lo echa de su lado llamándole ingrato), ni su mujer podrá
encajar el golpe de verle en ese nuevo ambiente, por más que él
insista en que “eso no es contagioso Maude”, ella opina que su marido si
anda con homosexuales es que definitivamente algo le ha sucedido
y la única forma de arreglarlo es acudiendo al psiquiatra
para que le cure.
Pobre Dominique,... poco
a poco se va hundiendo en el pozo que él mismo cavó y del
que no sabe como salir. Finalmente cortará por la calle del medio:
le cuenta a su jefe que es heterosexual, cuenta a Pierre sus problemas
sexuales con Maude y ésta finalmente, entra en razón y decide
visitar a Pierre para pedirle que le ayude a recuperar a su esposo...
Final feliz: Dominique vuelve
con Maude, Pierre, siempre tan astuto y dispuesto a echar una mano a su
amigo, saca tajada laboral y sentimental del asunto (aceptará presentar
un proyecto arquitectónico para la Asociación de Anticuarios
y se quedará
con Rose, la decoradora
francesa de largas piernas a la que Dominique ayudó en un importante
proyecto), el anticuario acepta la situación familiar de su socio
y decide adoptar a sus hijos como nietos, a la vez que promociona la carrera
de Dominique y
presenta su candidatura
a la presidencia de la Asociación Quebequesa de Anticuarios (a pesar
de su manifiesta heterosexualidad). Todos reunidos navegando por el lago
en un velero componen una maravillosa estampa de felicidad, con un sol
brillante en lo alto.
Magnífico.
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Director: Claude Fournier Productor: Michèle
Bodrias ,Maria-josé Raymond
Duración: 104
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Roy Dupuis (Dominique Samson) Patrick Huard (Pierre Sanchez) Charlotte Laurier (Maude) Albert Millaire (De Beauregard) Normand Lévesque (Victor) Guy Nadon (Dr.Lamoreaux) France Castel (Elisabeth Ballester) Arielle Dombasle (Rose Petipas) Sophie Faucher (La Sodoma) Nanette Workman (Sandy Klein) Jacques Languirand (Igor de Lonsdale) Micheline Lanctôt (Huissier Saisibec) Y otros
PUNTUACIÓN DE LA PELÍCULA
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