EL SUEÑO LUCIDO
Los sueños nos demuestran que tenemos la capacidad de construir el mundo
que nos gustaría simplemente con desearlo. Y mientras lo vemos no dudamos
de su realidad. Dentro de nuestra mente existe todo un mundo que parece independiente
,
y el mundo al que creemos despertar no es sino otra forma del mismo mundo que
vemos en los sueños. Todo nuestro tiempo lo pasamos soñando."
-Un curso de Milagros
En un sentido real, todo lo que vemos en nuestra vida es como
un gran sueño. Cuando los examinamos detenidamente, el gran sueño
de la vida y los pequeños sueños de cada noche, son tan diferentes,
ya que, si nos damos cuenta de la naturaleza esencial de ambos, veremos que
realmente no existe ninguna diferencia entre ellos. Cuando podamos liberarnos
de las cadenas de las emociones y de los apegos del ego, esta comprensión
nos brindará la posibilidad de alcanzar la iluminación".
-Namkhai Norbu
Una de las diferencias existentes entre estar despiertos y estar dormidos es
que , en este último caso, no solemos saber que estamos soñando.
Tal vez pensemos incluso que lo que ocurre en los sueños no tiene nada
que ver con nuestra mente. Pero cuando logramos despertar y cobrar lucidez dentro
de un sueño, nos damos cuenta de que estábamos soñando
y tenemos la oportunidad de transformar el sueño y elegir deliberadamente
la creación de una experiencia diferente.
La práctica del sueño lúcido -que implica seguir soñando
mientras somos conscientes de ello-, nos permite actuar sin miedo al daño
físico. En los sueños, por ejemplo, podemos atravesar los objetos
sólidos, volar o respirar bajo el agua. Hollywood ha descrito este tipo
de experiencia en películas como Ghost, por ejemplo, cuando el personaje
descubre que ha muerto y ya no puede seguir actuando en el mundo físico
hasta que desarrolla la psicokinesis (la capacidad de mover objetos a distancia
recurriendo
Únicamente al ejercicio de voluntad).
Hay sueños en los que el cuerpo parece transfigurarse y asumir el aspecto
de un pájaro, un animal o cualquier otra criatura. En cierta ocasión,
soñé que era un aguilucho posado en un elevado nido ubicado en
la pared rocosa de una montaña desde el que se divisaba un valle. Estaba
asombrada de los lejos que alcanzaba mi vista hasta que caí en la cuenta
de que estaba soñando.
En su análisis de los sueños como -el lenguaje olvidado de Dios-,
el analista junguiano Jhon Stanford nos recuerda que la Biblia considera a los
sueños como expresiones de la voluntad divina. Según ella, Dios
habló a los profetas a través de los sueños y, en consecuencia,
las revelaciones de los sueños y las visiones son equiparables a los
mensajes transmitidos por los ángeles.
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