"Hay
quien muestra la violencia de manera
lasciva y pornográfica"
Después
del éxito mundial que le supuso El paciente inglés,
Michael Ondaatje, vuelve con El fantasma
de Anil, una novela mucho más política que profundiza sobre
la situación de Sri Lanka a finales de los años 80, sometida al terror
de una guerra civil encubierta entre el Gobierno y grupos de guerrilleros.
Michael Ondaatje nació en Ceilán (Sri Lanka) en 1943 en el seno
de una familia colonial de origen holandés. A los 19 años se trasladó a
Inglaterra donde cursó estudios de Literatura en la Bishop´s University.
Es autor de 11 libros de poesía y de varias novelas como En
una piel del león, Cosas de familia,
El Blues de Buddy Bolden, Billy El
Niño y su más famosa, El paciente
inglés.
¿Es
necesario haber tenido un gran éxito como El
paciente inglés para escribir una obra de carácter tan
marcadamente político como El fantasma de Anil?
Puede, pero no estoy seguro, ya que nunca planifico las cosas. El
fantasma de Anil no se trata de una obra que haya surgido como
progresión de la anterior. Probablemente hubiese podido escribirla sin
pasar antes por El paciente inglés.
Usted se marchó de Sri Lanka de jovencito, ¿no pueden acusarle de
escribir sobre un país al que ya no está vinculado?
Me marché cuando tenía 11 años, pero conservo muchos amigos y familia
por lo que continúo volviendo a ese país. Definitivamente, soy un
extranjero en la misma medida en que Anil, la protagonista, lo es. Yo
también cometo algunos errores que ella comete. Cuando vuelve a su país
no entiende lo que está sucediendo. Es una sensación que tiene cualquier
occidental que viene a Sri Lanka.
¿Sentía la necesidad de denunciar, a modo de novela, lo que ocurría
en su país de origen?
Intento comprender por mí mismo por qué se produjo aquella situación de
guerra. Era como una meditación. La idea empezó a obsesionarme. De hecho
hay muchos escritores que tratan el tema. No puede haber sólo una persona
que retrate un país tan complejo... De todos modos, yo no escribo
esencialmente sobre política sino sobre la situación humana.
¿Se ha autocensurado en algún tema de El
fantasma de Anil?
Sí, lo he hecho. Algunos escritores muestran la violencia de manera
lasciva y pornográfica. En El fantasma de Anil
reflejo lo que ocurre días más tarde de la violencia, no muestro el
acto en sí. Pretendo hacer una evocación de los asesinatos tratando las
consecuencias, no el momento. Cuando alguien habla sobre tanta violencia y
tiene que retratarla con mirada crítica no puedes hacerlo de manera llana
y simple.
En la novela conjuga historias muy duras con otras casi mágicas como
los ladrones de tesoros que destruyen la estatua de Buda...
Supongo que en el libro se descifra una gran tensión, una sensación de
angustia pero yo busco un enfoque intimista donde los detalles se puedan
convertir en magia. Describir el modo en que alguien se mueve o actúa
hace aflorar en mí las descripciones más mágicas.
¿Es Sarath, el antropólogo, una metáfora del pasado?
No utilizo nunca a los personajes como metáforas, quiero que sean muy
reales, que representen totalmente a una persona, una actitud. Sarath está
al borde de la situación en la que no sabe cómo actuar.
¿Podríamos trasladar el horror que describe en Sri Lanka con miles de
asesinatos políticos, fusilamientos, fosas... a otros países como
Argentina o Chile?
Sí. Cuando estuve preparando el libro me puse en contacto con gente
especializada en derechos humanos de países de Centroamérica. La
información que me facilitaron me resultó de lo más familiar. Es el
tipo de guerra que se lleva en el último siglo. Que Anil sea un personaje
femenino es porque hay muchísimas mujeres vinculadas a este tipo de
organizaciones de derechos humanos.
¿Usted ha seguido el 'caso Pinochet'?
Sí, lo he seguido. La responsabilidad de Pinochet me parece uno de los
casos más evidentes de crímenes cometidos contra la humanidad. Estoy
totalmente de acuerdo con que se le persiga y se le juzgue.
¿Cuál es el papel de las ONG´s como Amnistía Internacional en este
tipo de conflicto?
Son
las únicas organizaciones que hacen algo positivo. Tengo la sensación de
que estamos en una época en la que volvemos a las guerrillas, pequeños
conflictos entre pueblos, donde la función de las ONG´s es fundamental e
indispensable.
Hablando de El paciente inglés ¿Con qué
tipo de mujer se quedaría, con la pasional Katherine, con Hana o con la
intrépida Anil?
(risas). No me gusta escoger, pero si me pones en un aprieto te diría que
Hana porque ella tiene un futuro más prometedor.
¿Por qué ha tardado tanto tiempo en volver a publicar una novela?
Me gusta reescribir mis novelas, tomarme mi tiempo para volver a
estudiarla capítulo a capítulo y estar satisfecho de mi trabajo.
Sin
embargo, nunca ha abandonado su faceta de poeta, que tan poco conocida
resulta al lector...
A veces considero que soy mejor poeta que novelista. Me encanta escribir
poesía y es algo que necesito, no podría pasar sin ella.
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