|
|
|
La
mediación, un «traje a medida» para cada separación,
aumenta en Gipuzkoa
|
|
|
Asociaciones como
Agipase y algunos gabinetes privados promueven
la mediación familiar, un acuerdo de
separación que «deja a un lado la idea de
ganar al otro»
C. TURRAU/Diario Vasco SAN SEBASTIÁN |
|
La mediación familiar
aumenta en Guipuzkoa. La mediación es una fórmula
para la resolución de conflictos por la vía
dialogada, que surgió en Estados Unidos en los
años 60 y 70.
En el País Vasco se lleva realizando desde hace 8
ó 10 años. Son servicios que ofrecen entidades
como la Asociación Guipuzcoana de Madres y Padres
Separados (Agipase) y algunos gabinetes privados.
En Bilbao existe un organismo público dependiente
del Gobierno Vasco, el Servicio de Mediación
Familiar, que de momento no tiene equivalente en
Gipuzkoa.
Los gabinetes de mediación están formados por
psicologos y profesionales del derecho y del
trabajo social. «La mediación abre una vía más
personal y humana para resolver una separación»,
explica Justo Sáinz, presidente de Agipase. «En
las primeras fases de la mediación afloran muchas
emociones. No es un proceso rápido y en Agipase le
dedicamos unas diez sesiones.
Se habla de todo, desde las alfombras a los
calcetines de los niños. Cuando uno se plantea la
separación no llega a imaginarse lo complicado que
resulta el proceso. Y la mediación te ayuda a ver
cómo vas a arreglar tu vida después de la
separación».
Juan Ezpeleta, psicólogo clínico y mediador de la
Asociación de Mediación Hitzartu, insiste en estos
aspectos. «Una separación, junto con la muerte de
un hijo o un familiar muy querido es uno de los
golpes más traumáticos en la vida de una persona.
Es una situación estresante muy fuerte.
Que una pareja resuelva adecuadamente su
separación reduce los costes emocionales,
económicos y de tiempo y es un alivio para los
afectados». Una separación por la vía de la
mediación puede durar entre cuatro y seis meses.
«Hay parejas que pasan tres años en pleitos. Ello
resta energía y capacidad de adaptarse a la nueva
situación».En una separación que se lleva adelante
por la vía legal, aunque sea de mutuo acuerdo, los
temas que se tratan quedan encorsetados por la
legislación: la guardia y custodia de los hijos,
pensión alimenticia, régimen de visitas, vivienda,
etcétera.
En la mediación se tratan todos los aspectos que
interesan a la pareja, incluso, por ejemplo, el
papel de los abuelos en la nueva situación. «Es un
traje a la medida», afirma Ezpeleta. El acuerdo de
mediación ha de ser ratificado por un juez. Los
jueces de familia apoyan este tipo de acuerdos,
dicen los profesionales de la mediación.
Muchos de los procesos que se resuelven por la vía
del contencioso judicial o incluso por el mutuo
acuerdo vuelven a llegar a los tribunales para una
revisión. «Para el sistema judicial es un problema
que decisiones tomadas se revisen a los seis
meses, a petición de alguno de los cónyuges, y
requieran otra sentencia», dice Ezpeleta. «En
países como Argentina, Francia, Alemania, donde
existe tradición de la mediación, los acuerdos
alcanzados por esta vía tienen una consistencia
del 75%.
Por la vía judicial, incluído el mutuo acuerdo,
son consistentes el 30 o él 40% de casos. El resto
se revisa».La mediación incluye aspectos
personales que suelen quedar al margen cuando se
recurre a la vía judicial. «La mediación no debe
ser una terapia, pero en las primeras sesiones
hacemos lo que se denomina contención de la
crisis», explica Ezpeleta.
«Se trata de ayudar a las personas a que superen
un estado emocional agudo poco proclive a
negociar. Hay que abandonar las posturas extremas
y viscerales para empezar a hablar».En un buen
acuerdo de mediación los grandes beneficiados son
los hijos. «Se trata de que los padres abandonen
el objetivo de ganar a la otra parte y ambos cedan
en pro de un acuerdo firme que beneficie
principalmente a sus hijos».
Servicios dispersos
Desde Agipase se viene reclamando a la
Administración que ampare «un servicio rápido,
cálido, de calidad e integral» para lograr que las
parejas que se separan logren acuerdos duraderos y
no dañinos para los hijos. «Los recursos que las
instituciones destinan están dispersos,
descoordinados y a veces no tienen la necesaria
especialización», afirma Sáinz. Se reclama un
programa de medidas para «prevenir y tratar los
conflictos y la violencia familiar».
Entretanto Agipase viene desarrollando servicios
para ayudar a las familias en crisis. Hace dos
años se puso en marcha el Punto de Encuentro
familiar de Donostia, atendido por profesionales,
cuyo objetivo es ofrecer un espacio para que el
menor pueda relacionarse con sus padres de la
mejor manera posible.
Se realizan funciones de entrega y recogida de los
niños, visitas tuteladas o tareas de mediación en
los regímenes de visitas.Agipase realiza campañas
de sensibilización y promueve grupos de autoayuda,
escuela de padres y talleres de ocio y tiempo
libre con el fin de ayudar a la socialización de
las personas separadas.
Los objetivos de estas actuaciones son generar
actitudes tendentes a hacer realidad la igualdad
entre hombres y mujeres, potenciar la utiliación
del diálogo para resolver los conflictos y
prevenir situaciones familiares de maltrato.
|
|

 |
|
|
|
|
|
|