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CUBANACÁN.

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HISTORIA ECONÓMICA DE CUBA 

PARTE II LA CONQUISTA

CAPÍTULO IV LA DOMINACIÓN DEL TERRITORIO

4.1 El plan de conquista de Cuba y sus motivaciones

4.1.1. Los misterios de Cuba. El tráfico esclavista en el mediterráneo americano y la posición de Cuba. 4.1.2. Los viajes secretos por el Caribe y las Antillas. La situación en la Española; la afluencia de inmigrantes y la oposición de intereses de grupos. 4.1.3. Designación de Diego Velázquez.

4.2 El esquema de la Conquista

4.2.1. Composición de la hueste; Velázquez y sus capitanes. 4.2.2. La invasión; sus incidentes. 4.2.3. La fundación de ciudades; caracteres; fundación; posición estratégica; relaciones con la economía.

4.3 Significación de la Conquista

4.3.1. La destrucción de la economía indígena. 4.3.2. Cuba, como punto de apoyo para nuevas conquistas.

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4.1 El plan de conquista de Cuba y sus motivaciones

4.1.1. Hasta el momento en que se inicia la conquista de Cuba (1510), la Isla estaba rodeada de "misterios", en el sentido que se desconocía en verdad lo que había en ella. A que se originara este misterio había contribuido la impresión que produjo en los españoles el segundo viaje de Colón durante el cual visitaron la costa sur de Cuba que daba la sensación de ser una tierra inhospitalaria, llena de ciénagas y bordeada por cayos y bajos que entorpecían la navegación. Todo ello en contraste con la costa norte que mostraba una naturaleza vigorosa. Había una contradicción entre una aparente riqueza y otra no menos aparente pobreza. Por otra parte, ya sabemos que en el segundo viaje de Colón, éste decidió declarar que Cuba no era una isla (capítulo III, 3.4.2.).

Sin embargo, Juan de la Cosa en su mapa de 1500 presenta a Cuba como una isla; pero este conocimiento de la verdadera condición geográfica del país era relativamente secreto porque sobre todo el mundo pesaba la amenaza de multa y de persecución por parte del descubridor. Debe haber habido muchos viajes secretos, realizados contra los privilegios que Colón mantenía celosamente y uno de ellos, que se atribuye a Alonso de Ojeda, o a Vicente Yáñez Pinzón acompañado por Juan de la Cosa, debe haberse realizado hacia 1498 y sirvió para demostrar que Cuba era una isla.

Además, apenas se instalaron los españoles en las islas antillanas, se emprendieron numerosos viajes clandestinos u ocasionales para robar indios y saquear las riquezas de los territorios. Por otra parte los conquistadores venían a Cuba persiguiendo a los indios de Haití (La Española) que huían. Lógicamente, Cuba fue conocida por lo menos en lo que hace a sus costas pero no sabía lo que había en su interior; si había oro o no lo había; si los indios eran mansos o si eran bravíos; si tenían productos aprovechables comercialmente de inmediato, etc. Había que desentrañar estos misterios.

Desde 1504 el rey se interesa porque Cuba sea conocida adecuadamente; pero el comendador Ovando, que parece haber estado en Cuba por orden del comendador Ovando, gobernador de la Española (Santo Domingo - Haití) no realizó proyecto alguno.

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4.1.2. Ya entrado el siglo XVI se sabe de un viaje secreto realizado por un tal Sancho Camacho que parece haber estado en Cuba por orden del comendador Ovando, de cuyo resultado no se tienen noticias (1).

Los colonos radicados en La Española tuvieron una situación muy difícil en los primeros años de la colonización, lo que se refleja claramente en la Historia de fray Bartolomé de Las Casas. Después de los conflictos entre Colón y algunos de los españoles allí establecidos, el gobierno provisional de Bobadilla se caracterizó por el inicio de una política de colonización; se concedieron a los españoles las llamadas vecindades de tierras y el derecho de explotar a grupos de indios de trabajo. Parece lógico de inmediato, los beneficiados con estas ventajas no se ocuparan de Cuba pues tenían mucho que hacer y que ganar en La Española. Empero, las viejas querellas se mantenían entre dos grupos que podríamos calificar de partidarios de los intereses de Colón, por un lado, y partidarios de los intereses del rey o realistas, de otro. Además, por virtud de disposiciones legales del Rey de 1495 y 1497, que estimulaban la emigración, aumentaba el número de los que llegaban con el ánimo de avecindarse. Sin embargo, puede afirmarse que los nuevos colonos cada vez lograban menos beneficios porque sus antecesores se habían distribuido todas las riquezas (2).

Se formó allí la típica oligarquía que caracterizaba el inicio de la colonización en América. Los colonos "retaguardistas" presionan por obtener riquezas y como se les niegan, están en disposición de correr aventuras en otras tierras, si ello les promete un botín. Así sucedió en Cuba cuando se organizaron las expediciones para conquistar a México.

En 1509 el comendador Ovando es relevado del mando y le sustituye Diego Colón, hijo del descubridor, al cual el rey no desea restituirle todos los privilegios que las capitulaciones de Santa Fe le concedían a su padre; en compensación le había casado con Doña María Toledo, miembro de la prominente familia de los duques de Alba, y le había nombrado Almirante y gobernador. Con la llegada de Diego Colón se recrudecen sin duda los antagonismos. Entre las autoridades nombradas por el Rey se encuentra el tesorero Miguel de Pasamonte que es personaje de gran autoridad por representar los intereses del estado, ya en pugna con los intereses de la familia Colón.

El rey necesita conocer lo que hay en Cuba pues hasta entonces la empresa colonizadora no produce beneficios apreciables; por eso insiste en que se descubran sus "misterios". En 1508, Ovando designó a Sebastián de Ocampo para bojear a Cuba y éste realizó el viaje volviendo a La Española. En realidad no se quería entonces saber si Cuba era una isla sino conocer sus condiciones. Ocampo dio a conocer dos puertos que consideraba de sumo valor (Jagua, al sur, y Puerto Carenas, o sea, La Habana del futuro, al norte). Era preciso completar el conocimiento penetrando en la Isla y por eso se ordena una expedición conquistadora debidamente organizada.

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4.1.3. Diego Colón decidió nombrar jefe de esta expedición a su tío Bartolomé; pero el rey le dio órdenes a éste de presentarse urgentemente en la corte. Es obvio que el rey no quería que la familia Colón continuara acrecentando sus derechos a disfrutar de grandes beneficios en América. De conquistar Bartolomé Colón a Cuba este mérito hubiera reforzado las pretensiones de la familia de mantener los privilegios concedidos al descubridor en las capitulaciones de Santa Fe.

Diego Colón cree conveniente, entonces, designar a Diego Velázquez, vecino "más rico que ninguno otro", que había llegado a La Española en el segundo viaje del descubridor y se había distinguido reprimiendo la resistencia de los indios en la región de Xaraguá, sirviendo a las órdenes del comendador Ovando. Había participado en la fundación de varias ciudades y poseía muchas haciendas en Xaraguá, cuyos puertos eran cercanos a Cuba. Las Casas dice que "era prudente aunque tenido por grueso de entendimiento".

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4.2 El esquema de la Conquista

4.2.1. Las huestes conquistadoras se organizaban bajo un jefe autorizado por el rey, o como en este caso, por el Almirante Diego Colón que tenía facultad para ello. Constituían verdaderas empresas privadas que concertaban un contrato o capitulación por el cual el rey y la hueste se dividían los beneficios de la conquista. Cada miembro de la hueste obtenía ventajas de acuerdo con su contribución económica y militar, o simplemente se enrolaba a salario.

Con Velázquez se reunieron unos 300 hombres. Algunos pusieron capital y bienes para equipar la expedición; otros pusieron solamente su servicio personal. Desde luego, figuraban muchos parientes de Velázquez. Entre otros expedicionarios debe mencionarse a Hernán Cortés, a Juan de Grijalba, a Fricísco Hernández de Córdoba, a García de Holguín, al entonces padre Bartolomé de las Casas y otros más que figuran entre los fundadores de las Villas cubanas. Venía como segundo Francisco de Morales. Un poco más tarde, se les unió Pánfilo de Narváez con algunos otros que procedían de Jamaica.

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4.2.2. No se sabe exactamente la fecha en que llegaron los conquistadores a Cuba. Según Artiles la hueste salió de Salvatierra de la Sabana a fines de 1509 o principios de 1510. También se debate sobre el lugar a que llegaron pues mientras unos historiadores dicen que desembarcaron por el norte de la actual provincia de Oriente y por precisar, en la zona de Baracoa, por donde andaba el cacique Hatuey, otros como Fernando Portuondo opinan que fue por el sur. Aunque entra ambas tesis hay una coincidencia; en todo caso Velázquez y sus hombres llegaron a la región próxima a Maisí, extremo oriental de Cuba (3).

El hecho que en esta zona tenía su asiento Hatuey, indio que había huido de Santo Domingo ante los atropellos de los conquistadores, aconsejó a Velázquez la fundación de la ciudad de Nuestra Señora de la Asunción de Baracoa, donde edificó una fortaleza que le sirvió de base de operaciones contra los indios insumisos. La superioridad del armamento de los españoles y la inexistencia de una acción conjunta de todos los indios permitió que Hatuey fuera vencido y quemado vivo como rebelde.

Vencida esta resistencia, lo demás no presentó dificultades; por eso la conquista de Cuba es un episodio pura y simplemente económico, sin grandeza alguna.

Velázquez organizó rápidamente la conquista. Cuando el segundo de la expedición Francisco de Morales abusó de los indios de la zona de Maniabón, Velázquez lo aprehendió, remitiéndolo a Santo Domingo. De este modo eliminó a un colaborador que no le era afecto y al mismo tiempo mantenía su autoridad sobre la empresa (4).

La conquista se organizó sobre la base de tres grupos. Uno, en un barco, costearía por el norte, en contacto con un grupo que, por tierra, iría penetrando en dirección oeste. Un tercer grupo, con el propio Velázquez, iría por mar, recorriendo la costa sur.

El grupo que iba por tierra estaba al mando de Pánfilo de Narváez, a quien acompañaba el Padre Las Casas. Partió de Bayamo donde se produjo la primera matanza de indios. Avanzó por el territorio, provocando el terror de los indígenas sobre los cuales volvieron a ensañarse los expedicionarios en el lugar llamado Caonao. Conocieron que había españoles náufragos y lograron reunirse con dos de ellos, mujeres por cierto, de las cuales supieron que los indios habían dado muerte a los restantes y que había uno vivo habitado entre los indios.

Estando en la zona de Sabaneque (norte de Las Villas) supieron que hacia el sur había oro, por lo cual dejaron un grupo de expedicionarios allí y los demás siguieron en dirección oeste, hasta llegar a la actual procincia de Pinar del Río. En La Habana se le unió el náufrago español llamado García Mexía.

Reunidos los jefes en Jagua; Velázquez ordenó que en La Habana quedaran sesenta hombres y que Narváez a bordo del bergantín siguiera hacia el extremo occidental (Guaniguanico y Guanahacabibes) como lo hizo. Con este hecho quedó consumada la ocupación del territorio.

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4.2.3. Mientras se penetraba en todo el territorio, los conquistadores fundaban las primeras ciudades. Después de Baracoa, el propio Velázquez fundó San Salvador de Bayamo. Mientras Narváez fundaba San Cristóbal al sur de La Habana actual, Velázquez fundaba Sancti Spíritus y Trinidad. Un poco después fundaron a Puerto Príncipe, hoy Camagüey y por último, en 1515 a Santiago de Cuba.

Estas ciudades han perdurado; pero las razones que tuvieron en cuenta los conquistadores al fundarlas no se basaban precisamente en las magníficas ondiciones geográficas de su emplazamiento. Otrras razones más de momento son las que dan origen a esos núcleos urbanos. En primer lugar, tanto Bayamo como Puerto Príncipe, Sancti Spíritus y Trinidad estaban ubicados en zonas de abundante población indígena, aunque en la fundación de las dos últimas puede haber influido el hallazgo de oro en los ríos de la vertiente meridional (Arimao, Agabama, etc.). Por consiguiente, esas ciudades eran una guarnición y, al mimo tiempo, un lugar de agrupamiento de los beneficios de las riquezas que producían los indios Santiago de Cuba, se funda, así como San Cristóbal del sur de La Habana, por su posición en el Mar Caribe, donde se están produciendo muchas expediciones, una de las cuales (la de Pedrarias Dávila a Castilla del Oro, o sea, Centroamérica) el rey recomendó mucho a Velázquez, al objeto de que la ayudara desde Cuba. Toda la actividad española antes de 1520 se realiza por el sur de Cuba; al norte sólo se conocía vagamente la existencia de tierras y la vastedad del océano. Se adquieren ciudades en la costa sur porque desde muy temprano se organizó el tráfico comercial por el Mar Caribe con Centroamérica y con Jamaica.

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4.3 Significación de la Conquista

4.3.1. La conquista de Cuba tiene una múltiple significación. Sin duda, la destrucción de la organización indígena es la de mayor entidad. Los indios de Cuba no podían resistir el empuje de la civilización material de los españoles, ni podían asimilarse al régimen de trabajo que, inmediatamente, se les impuso, fueron materialmente exterminados y su cultura quedó pulverizada. Claro está que los españoles incorporaron a la organización colonial algunas de las creaciones indígenas; esto es particularmente cierto e importante en cuanto a la agricultura y la alimentación. Sin embargo, la rápida extinción del indio, durante el siglo XVI, redujo en buena medida la posibilidad de un profundo mestizaje étnico y cultural.

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4.3.2. Por otra parte, Cuba, desde la llegada de Velázquez, empieza a jugar un papel de puente o base de aprovisionamiento. No solamente aligera las profundas tensiones de intereses que había en La Española al servir de tierra receptora de los insatisfechos, sino que se transforma en la avanzada para penetrar en zonas más lejanas. Desde Cuba salen organizadas las expediciones que descubren y conquistan a México y más tarde de apoyo a la penetración en el sur de los actuales Estados Unidos.

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BIBLIOGRAFÍA

1. CHACÓN Y CALVO, JOSÉ MARÍA.- Cedulario Cubano (Los orígenes de la colonización) I (1493-1512). Páginas XXII y XXIV.
2. CASAS, BARTOLOMÉ DE LAS.- Historia de los Indios, Libro III, Cap. XXI.
3. ARTILES, GENARO.- Primer Congreso Nacional de Historia. Trabajos presentados, La Habana, 1943.
4. GUERRA RAMIRO.- Historia de Cuba; T. I. La Habana, 1921

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