COLICO
Descripción: Los cólicos pueden ser de diferentes tipos, entre los más comunes cabe señalar: Cólico espasmódico: produce en el caballo dolores fluctuantes. Cólico hepático: producido por el paso de un cálculo por las vías biliares. Cólico renal: debido al paso de un cálculo por las vías urinarias. Cólico de torsión: producido por la torsión del intestino del caballo. Se trata de fuertes dolores de vientre que sufre el caballo que pueden ser debidos a múltiples causas; las más habituales son: Un cambio repentino en la dieta del animal. Un empacho. Una infestación parasitaria. Síntomas: Podremos advertir que el caballo está sufriendo un cólico si vemos que se muestra inquieto, se revuelve y empieza a sudar. Tratamiento: Prohibirle comer o beber. Evitar que se revuelque y prepararle una abundante cama si vemos que no puede dejar de hacerlo. En caso de que estos dolores se prolongen deberá llamar al veterinario.

GRIPE
Descripción: Se trata de una enfermedad relativamente fácil de detectar ya que produce un notable empeoramiento del aspecto del animal, que parece volverse triste y decaido. Síntomas: Ojos llorosos. Mucosidad. Temblores. Pulso y respiración acelerados. Tratamiento: Tomar la temperatura al animal, para determinar si tiene o no fiebre (la tendrá si el termómetro indica más de 38º), en caso de que así sea deberemos llamar al veterinario, nunca trataremos a un animal que tenga fiebre. Mantenerlo caliente, con mantas y vendas; asegurándonos de que en la cuadra no existen corrientes de aire que pueden perjudicarle pero sí que está ventilada. Para descongestionarle trataremos de que inhale vapores balsámicos; para ello le colocaremos en el fondo de una bolsa unas gotas de este tipo de compuesto, sobre el cual pondremos un puñado de heno remojado con agua caliente. Para aliviar la inflamación de la garganta y reducir el dolor, es conveniente colocar unos paños calientes sobre la misma. Si los síntomas persisten después de 24 horas lo más conveniente es llamar al veterinario, ya que se pueden presentar complicaciones imprevistas.

COMO CURAR LAS HERIDAS
Descripción: Las heridas son, por desgracia, algo bastante común en el caballo, sobre todo tras jornadas de trabajo. Aunque en principio no tienen porque suponer ningún problema, lo cierto es que conviene que procedamos a su limpieza y curación cuanto antes, puesto que pueden convertirse en un foco de infección que conlleve la aparición de dificultades que son del todo evitables. Lo primero que deberemos hacer cuando localicemos una herida es limpiarla a fondo. Para ello rociaremos agua fría sobre la misma, de forma suave; con esto conseguiremos contraer los vasos sanguíneos, al tiempo que un flujo continuo de agua ayudará a eliminar toda la suciedad acumulada en la zona, así como la sangre coagulada. Una vez que la hayamos limpiado con el agua, podremos determinar la profundidad y gravedad de la herida, concluyendo si va a necesitar o no puntos. En caso de que sea evidente que así va a ser, nos limitaremos a tapar la herida con un suave vendaje, dejando el resto del trabajo al veterinario. Si nos encontramos fuera de casa, deberemos ser capaces de valorar si el caballo será o no capaz de volver por sus propios medios. No conviene correr riesgos, en caso de duda siempre es recomendable localizar un medio de transporte. En caso de que se trate de una herida superficial y queramos proceder a su curación, comenzaremos por lavar la herida y las zonas que la rodean con una solución salina (se preparará con una cucharada pequeña de sal disuelta en un litro de agua). Tras esto, las protegeremos con pomada de cinc o aceite de ricino. Por supuesto el objetivo de esta primera cura debe ser el de proteger la herida de tal manera que se controle la hemorragia, al tiempo que evitar que se infecte. En caso de que la herida presente trozos de madera o de metal clavados, deberá ser el veterinario el encargado de extraerlos. No conviene apretar la herida y en ese caso la dejaremos destapada esperando la actuación profesional lo antes posible. Por supuesto y una vez pasada la primera fase de “peligro”, convendrá comprobar que la vacuna del tétano se encuentre al día.

TIRONES
Descripción: El caballo puede sufrir tirones en cualquiera de sus extremidades y éstos pueden ser muy graves, dejando al caballo parado hasta todo un año y en los peores casos para siempre. Las causas que los producen suelen ser un mal paso o un terreno demasiado blando, produciéndose más normalmente en los momentos en que el caballo se encuentra galopando o saltando. Tratamiento: Si nota que su animal sufre un tirón, deberá actuar de la siguiente forma: Ponga hielo en la zona afectada. Deje descansar al caballo. Llame al veterinario, quien seguramente colocará un vendaje anatómico con presión uniforme en la zona.