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Alejandro Barragán*
el liderazgo se compra
"Si puedo pagar seis potros,¿No son sus fuerzas mías?Los
conduzco y soy todo un señorComo si tuviera veinticuatro patas.”Goethe:
Fausto-Mefistófeles
En mi curso de liderazgo de la maestría que estoy tomando, así
como en muchos otros cursos en diferentes niveles educativos, donde es tocado
el tema del liderazgo, repetimos y estudiamos el análisis de las más
variadas teorías que los estudiosos han creado en relación al
estudio de las características que tienen las personas que son capaces
de influír en los demás como un líder.
Repetimos como himnos las adorables definiciones de liderazgo y todos los conceptos
afines.
Somos capaces de identificar todas y cada una de las características
que un líder debe tener, llegando en ocasiones a crear entes imaginarios,
no reales; personas que serían casi semidioses, de quienes esperamos,
que en algún momento, guíen nuestras vidas y destinos a finales
felices de novela. Esperamos fielmente que estas imágenes abstractas
que creamos en los salones de clases, resuelvan de una vez nuestros problemas
de cualquier índole, económicos, políticos, espirituales
y hasta religiosos... Basamos nuestras esperanzas de democracia, justicia, igualdad
y cosas parecidas en la aparición de un mesías que con al menos
la mitad de los atributos de nuestras listas sea, para nosotros, lo suficientemente
carismático y poderoso para significar cambio, triunfo y satisfacción
para todos los que deseamos encontrarnos en él.
Peor aún, muchos de nosotros, enajenados entre tanta pureza y bondad,
soñamos reiteradamente en crear el programa capaz de corregir todos nuestros
defectos para seguir al pie de la letra algún modelo enseñado
y así, paulatinamente, intentar explotar “al líder que todos
llevamos dentro”.
Pero mi natural condición humana convirtió en tropiezos mi perfecto
plan, y así desperté, en todas las ocasiones que lo intenté,
de mi frustado sueño de poseer las características ideales que
necesito para convertirme en líder.
Ignoro si alguno de mis compañeros a lo largo de su historial académico,
intentó y consiguió convertirse en líder siguiendo los
modelos teóricos estudiados en clase... A pesar de tantas dinámicas
o fuerza de voluntad. Incluso, asistiendo a escuelas que promenten convertir
en líderes a sus alumnos. Me gustaría -en adición- saber
si alguien con algunas de esas características innatas ejerce en este
momento su condición de líder. Entonces, yo replantería
la pregunta como:
“¿El líder nace, se hace, o ninguna de las dos?”
Las teorías que hemos manejado en todo lo largo de la educación
formal, parecen no contemplar el efecto que tiene el atributo del dinero...
pues no hay alguna en los planes de estudio, que considere como característica
determinante de líder la fuerte influencia que sobre los hombres tiene
la poseción de bienes materiales.
Poderoso caballero es Don Dinero
Desde el inicio de la historia del dinero, o cualquiera de las formas que ha
tomado la propiedad privada, el liderazgo, de manera general, se ha monopolizado
en manos de los económicamente poderosos.
No es nada nuevo decir que las tendencias mundiales, son siempre dirigidas por
los grupos poderosos... Incluso, la moral, es dictada por quienes poseen más
dinero.
Si el poder del dinero es capaz de convertir los defectos en virtudes, incluyendo
las malas ideas en buenas, ¿qué fuerza podría tener una
idea vagamente sensata enfrentada con la idea absurda de un magnate ocurrente?
¿Qué oportunidad de ganar tendrá un candidato popular,
educado, carismático, con la solución de nuestros problemas contra
el candidato designado por la élite económica que seguirá
al pie de la letra sus mandatos e instrucciones?
Esto trae como consecuencia, que exista la probabilidad de que tengamos como
presidente de la república a un pelele que apoyado por fuerzas económicas
nacionales o internacionales se le concede la oportunidad de jugar el rol de
líder.
Sucede lo mismo, en el contexto internacional.
La razón se le atribuye, no a la idea más sensata, la ONU, hoy
en día, otorga la razón, no al mejor argumento, ni a propuestas
constructivas. La balanza se inclina hacia a aquellas iniciativas apoyadas por
fuerzas políticas y económicas... Aún sabiendo que atender
caprichos capitalistas, pueda generar conflictos bélicos.
Si líder es la persona que es capaz de influir sobre los demás,
hay métodos más efectivos hoy en día para lograr esa influencia
al margen de valores que cada vez son más falsos y escasos en la actualidad.
El brillo del dinero se ha convertido ahora en el único, verdadero y
noble valor.
Quiero entender que los enfoques en que podemos aplicar toda esa teoría
del aula, se reduce a grupos pequeños dentro de las organizaciones. Es
en las células donde rara vez coincidirá la teoría que
tengo en mis cuadernos con la realidad. Es donde esos individuos con capacidades
especiales, con características que atraen y mantienen la atención
de sus compañeros, con esa fantástica “aura”, pueden
existir. Sin embargo, son contratados, dirigidos, instruidos, manipulados y
pagados por otros que no siempre reúnen ni siquiera la mitad de los requisitos
mínimos que deberían tener los líderes naturales. Esos
“líderes naturales” son usados para perseguir fines ajenos.
No obstante, el valor del liderazgo de los empresarios es siempre reconocido...
Y aunque todos sepamos que su capacidad de liderar se resume en la suma del
liderazgo de todos los hombres que es capaz de comprar, el hombre que posee
el dinero para contratar a todos esos brillantes empleados siempre tendrá
el reconocimiento y la capacidad de hacer lo que a él se le plazca con
sólo pedirlo a su gente, es decir, este es el verdadero líder
aunque no reúna en sí esas característcas abstractas que
se enuncian en los manuales y en las prácticas académicas.
¿Cuál es el líder al que podremos aspirar a ser? Si el
objetivo de nuestros cursos es desarrollar nuestro potencial de líder,
¿no será sólo para servir a quienes no lo son para cumplir
con sus objetivos?
¿Es nuestra la visión la que pretendemos lograr transmitir a nuestro
equipo de trabajo hacer sentir a los companeros empleados las motivaciones,
los objetivos y valores de la empresa o es la visión de quien paga por
nuestros servicios? El alcance del liderazgo de empleados sin poder económico,
se limita a capacidades muy reducidas. A ejercer un liderazgo operativo sin
más horizonte que la complacencia de los empleadores.
¿El alumno de la clase de Liderazgo, tiene clara esta situación?
¿Se desengaña al saber que sin dinero no llegará muy lejos
sólo con su carisma? ¿O continúa con el utópico
idealismo del liderazgo natural o prefrabricado?
Vuelvo entonces a replantear la pregunta con la se inician todos los cursos
de liderazgo:“¿El líder nace, se hace o lo compra?”
¿El liderazgo está en venta?
Propongo ahora la teoría del liderazgo basada en la capacidad económica
de los individuos. Fundamentada en la sencilla premisa de que el liderazgo de
las personas es directamente proporcional a la cantidad de capital que posee.
Y reconocer la capacidad de liderazgo que puede tener cualquier persona, independientemente
de sus rasgos físicos o de las características de su personalidad,
únicamente basándonos en su poder adquisitivo. Usando esta sencilla
regla, es incluso posible medir el poder de liderazgo que cada uno de nosotros
tiene, a diferencia de los modelos conocidos que basan sus teorías en
conceptos abstractos y difíciles de medir. Dejo a su consideración
esta nueva propuesta de otra teoría de liderazgo, basada en dinero.
*Alejandro
Barragán.Ciudad Guzmán (Zapotlán El Grande, Jal). México.
1976.Participante en dos años en el "Premio Nacional Juvenil de
poesía Elias Nandino" Con: "Yo quiero ser tu luna llena"
y con "Si tu eres mi sol..."Co-director de al margen.