INTERCAMBIO FRANCIA 2004
Colegio Anglade-Colegio San Patricio

Hace unas semanas fuimos a Francia con motivo de un intercambio a un colegío francés llamado Anglade. Ellos habían venido antes y la despedida fue bastante dura, por lo que teníamos muchas ganas de verles a todos. Tras un agobiante viaje en autobús que se nos hizo eterno, por fin llegamos a Sainte Foy la Grande. Todavía no podíamos ver a nuestros 'correspondants' porque estaban en clase, y nos llevaron al comedor del colegio (que se situaba en un edificio diferente) a comer. Después de comer fuimos a un centro turístico donde nos enseñaron una maqueta del pueblo y nos contaron la historia. Como la relataron en francés, naturalmente, no estendíamos casi nada pero Carolina tradujo muy bien. Luego nos llevaron de paseo por el pueblo. Y... ¡por fin! fuimos a ver a nuestros amigos. Nos saludamos alegramente y nos organizaron un 'picnic', y nos preentaron a las familias. Luego nos llevaron a casa. Después de la cena y de hablar un rato con mi 'correspondant' me fui a la cama tras este fatigoso día. El martes fuimos por la mañana a visitar un museo en el que nos mostraron cómo antes lograban papel a partir de pieles de animales y cómo era todo el proceso desde le momento en el que se le quitaba la piel al animal hasta que se convertía en un libro muy costoso de escribir puesto que se escribía a mano, y con una letra que más tarde nosotros aprendimos a hacer primero con una pluma de caña y luego con una pluma de ganso, y descubrimos que realmente era muy difícil escribir, y para ellos mucho más porque nosotros escribimos en grande y ellos escribían en una letra minúscula y curiosamente fácilmente legible.
Tras comer en un lugar verde nos dispusimos a visitar un molino en el que transformaban la tela en papel, la tela blanca en papel de ese mismo color, mientras que la de color o con estampados la transformaban en papel de embalaje o de protección para objetos delicados, en resumen, papel de poco valor. Un hombre llamado Sammuel nos mostró un proceso relativamente sencillo, que consistía en dejar la tela mucho tiempo en agua hasta que se transformase en una pasta, y luego la puso en un molde. Era tan fácil, que cada uno hicimos una hoja de papel. Después de esta agradable actividad regresamos al colegio y fuimos con los "correspondants" a los billares donde yo por lo menos me lo pasé genial, pero lamentablemente a las seis tuvimos que volver a casa para cenar. Cenamos en el jardín y fue muy agradable porque estaban los conejitos y las gallinas correteando por ahí, mientras una suave brisa acariciaba nuestros rostros, y se estaba bien, sin calor ni frío.
Me encantaría continuar relatando esta magnífica experiencia pero no hay tiempo. Tal vez en otra ocasión.