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PREOCUPACION
POR LOS EFECTOS DE LA CRISIS ECONOMICA Campaña de solidaridad
con la Argentina en Israel
Un movimiento
recauda fondos para asistir a argentinos de cualquier religión. También ayuda
a judíos que quieran emigrar hacia Israel
"Es un
orgullo ser argentino y haber traído a Israel tantas cosas buenas de aquel
país que nos vio crecer y que nunca olvidaremos". Con un hebreo que nunca
será el de un nativo y un acento que después de 45 años en el país sigue siendo
argentino, saludó a los presentes en el auditorio Tzavta de Tel Aviv el tesorero
del Movimiento Kibutziano y miembro de la aldea colectiva Mesilot, en una
velada de solidaridad de Israel con la Argentina que tuvo lugar el martes
en la noche en Tel Aviv.
Importantes músicos israelíes —parte de ellos de origen argentino— actuaron
voluntariamente, abriendo una campaña de solidaridad con la Argentina liderada
por el movimiento kibutziano (aldeas cooperativas), cuyas recaudaciones serán
dedicadas a ayudar a judíos y no judíos en la Argentina.
La idea de los organizadores de la campaña es hacer llegar ayuda a barrios
del Gran Buenos Aires donde jóvenes de movimientos judíos argentinos se voluntarizan
en trabajos educativos, y paralelamente, ayudar a aquellos judíos que decidan
emigrar a Israel, en su período de adaptación a este país, que está pasando
—en sí mismo— una doble crisis, tanto en el plano de la seguridad como en
el económico.
El público presente, entre ellos veteranos inmigrantes e israelíes nativos
que se acercaron por solidaridad y no por nostalgia, se mostraba entre dolorido
y preocupado. Repetidas una y otra vez por todos los canales de televisión,
las imágenes del hambre, las manifestaciones, la violenta represión y los
cambios de gobierno, llevaron a muchos a la sala de cultura progresista Tzavta,
de Tel Aviv.
"Las calles son las calles que recorría, entre los manifestantes están mis
amigos y yo aquí, viéndolo todo por TV, a la distancia", dijo a Clarín Sergio,
quien sigue de cerca y con dolor el acontecer en su país natal.
Gabri Bar Guil es secretario general del Movimiento Kibutziano, un conglomerado
de 280 aldeas colectivas donde vive no más del 2,5 por ciento de la población
israelí pero que es responsable del 10 por ciento de las exportaciones del
país. Guil habló con Clarín de la sensación de responsabilidad de su movimiento
por la Argentina y por la comunidad judeo argentina: "Durante gran parte de
los 70, inmigrantes judíos de la Argentina llegaron al movimiento kibutziano
y nos enseñaron a querer a ese país que dio refugio a sus padres escapados
de Europa", dijo. "Es por eso que haremos todo lo posible por ayudar a la
Argentina en su difícil momento, como por recibir cálidamente a todos aquellos
judíos que decidan llegar a Israel", agregó Guil, él mismo hijo de un matrimonio
argentino que hoy vive en el país de Oriente Medio.
Guil sabe que la invitación a Israel es la
invitación a un país envuelto en una situación de conflicto armado y dificultades
económicas propias. "Israel —dice— está abierto a los judíos del mundo en
toda situación. También hoy, a pesar de las dificultades que estamos pasando
aquí. Nuestro movimiento quiere expresar su compromiso práctico, abriendo
nuestras casas para incorporar a todos quienes quieran conocer nuestra forma
de vida o integrarse a ella. No sólo ofreciéndoles lugares de trabajo, sino
también abriendo nuestros corazones para integrarlos cultural y comunitariamente.
Clarin, Viernes 11 de enero de 2002
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