La creación del Banco significó una respuesta
a las naciones latinoamericanas, que por muchos años
habían manifestado su deseo de contar con un organismo
de desarrollo que atendiera los problemas agobiantes de
la región. Inicialmente el Banco estuvo integrado
por 19 países de América Latina y el Caribe,
y Estados Unidos. Luego entraron otros ocho países
del hemisferio, incluyendo Canadá. Desde sus comienzos,
el BID se vinculó con numerosas naciones industrializadas,
cuyo ingreso al Banco se formalizó en 1974 con
la firma de la Declaración de Madrid. Entre 1976
y 1993 ingresaron 18 países extrarregionales. Hoy
los miembros del Banco suman 46.
Dentro del Grupo del BID se encuentran la
Corporación Interamericana de Inversiones (CII)
y el Fondo Multilateral de
Inversiones (FOMIN)
. La CII fue establecida para contribuir al desarrollo
de América Latina mediante el respaldo financiero
a empresas privadas de pequeña y mediana escala.
El FOMIN fue creado en 1992 para promover la viabilidad
de las economías de mercado en la región.
En sus 42 años de actividades, el Banco se ha transformado
en un importante factor catalizador de la movilización
de recursos hacia la región. Su Convenio Constitutivo
establece que las funciones principales de la institución
son destinar su capital propio, los recursos que obtiene
en los mercados financieros y otros fondos disponibles
a financiar el desarrollo de sus países miembros
prestatarios; complementar la inversión privada
cuando el capital privado no está disponible en
términos y condiciones razonables, y proveer asistencia
técnica para la preparación, financiamiento
y ejecución de los programas de desarrollo.
En cumplimiento de su misión, el Banco ha movilizado
financiamiento para proyectos que representan una inversión
total de US$273.000 millones. Su actividad crediticia
anual creció drásticamente de US$294 millones
en préstamos aprobados en 1961, a US$10.063 millones
en 1998 y a US$7.900 millones en 2001.
Las operaciones del Banco abarcan todo el espectro del desarrollo económico
y social. En el pasado, el Banco puso énfasis en los sectores de producción,
como la agricultura y la industria; los sectores de la infraestructura física,
como energía y transporte, y los sectores sociales, que incluyen la
salud pública y ambiental, educación y desarrollo urbano. En
la actualidad, las prioridades de financiamiento incluyen la equidad social
y la reducción de la pobreza, la modernización y la integración
y el medio ambiente.
Durante los decenios de 1960 y 1970, el Banco fue pionero
en el financiamiento de proyectos sociales como salud y educación.
El Banco ha realizado un esfuerzo por asegurarse que sus operaciones de financiamiento
benefician en forma directa a poblaciones de bajos ingresos. Además,
el innovador Programa de Pequeños Proyectos proporciona financiamiento
a microempresarios y pequeños productores, y desde 1990 la institución
ha ampliado su apoyo al sector informal. En los últimos años,
el Banco ha aprobado préstamos para reformas sectoriales y programas
de reducción de deuda. A partir de 1995, el Banco comenzó a
prestar en forma directa al sector privado, sin garantías gubernamentales,
hasta un 5% de los recursos de su capital ordinario.
Para cumplir con sus operaciones de préstamo y cooperación
técnica, el Banco cuenta con su capital ordinario, que comprende el
capital suscrito, las reservas y fondos captados a través de préstamos,
más los fondos en administración, que son contribuciones especiales
de sus países miembros. El Banco también tiene un Fondo para
Operaciones Especiales que concede préstamos en condiciones concesionales
para proyectos en países menos desarrollados económicamente.
El Banco ha obtenido fondos de los mercados de capitales de
América Latina y el Caribe, Estados Unidos, Europa y Japón.
Su deuda ha sido clasificada AAA por los tres principales servicios de clasificación
de Estados Unidos, valor equivalente a los que le adjudican en otros importantes
mercados.
La máxima autoridad del Banco es la Asamblea de Gobernadores,
en la cual están representados todos los países miembros. Por
lo general los Gobernadores son ministros de hacienda o finanzas, presidentes
de bancos centrales u otros funcionarios que ocupan cargos de similar jerarquía.
La Asamblea de Gobernadores ha delegado muchos de sus poderes al Directorio
Ejecutivo, que tiene la responsabilidad de dirigir las operaciones del Banco.
El Banco tiene oficinas
en todos los países miembros latinoamericanos, y en París
y Tokio. Su sede
está en Washington.