Capítulo Trece La Metamorfosis

Brian se sentó sobre un pino gigantesco. Había estado pensando acerca de todo lo que había aprendido. Unos cuantos días antes, se había sentido seguro de que la Biblia era un libro lleno de cuentos de hadas. Pero ahora...bueno…ahora tenía claro que había estado equivocado. Se había quedado asombrado de la increíble exactitud de la Biblia, hasta el más ínfimo detalle. La Biblia era cien por cien exacta y él se sentía abrumado por todo lo que había aprendido sin sentirse demasiado seguro de sus sentimientos.

En una rama cercana, algo atrajo su vista. Una oruga había hecho un capullo unos cuantos meses antes y estaba empezando a intentar salir de él. Se quedó contemplándolo mientras aquella criatura se arrastraba del interior lentamente y desplegaba sus alas por primera vez.

”Brian,” le llamó Jamie suavemente, después de haber estado observando a Brian durante unos minutos mientras él tenía la vista fija en la mariposa.

El levantó la vista y sonrió al ver su amiga allí cerca. Se llevó el dedo a los labios y dijo: “no quiero asustarla”.

Jamie se sentó sobre la hierba cerca de él. “¿Cómo estás?” le preguntó.

”Me siento confuso y abrumado,” le contestó. “Siento como si mi vida no fuese mas que un lío y nada tiene ya sentido,” dijo suspirando.

”¿Qué quieres decir?”

”Bueno, supongo que he estado viviendo pensando que tenía mi vida bajo control, pero lo que acostumbraba a ser importante para mi da la impresión de que ya no tiene sentido”.

Jamie se sonrió. “¿Has intentado orar sobre ello?”

”No, no estaba demasiado seguro de qué decir”.

”La verdad es que Di-s sabe ya lo que estás pensando y con El no es necesario andarse por las ramas. Sencillamente háblale como me hablas a mi,” le explicó ella.

Brian se quedó pensando durante unos cuantos minutos y por fin le contestó: “Está bien, oraré”.

Brian y Jaime inclinaron sus cabezas. “Amado Di-s, no estoy muy seguro de qué pensar ya. Necesito tu ayuda para que mi vida tenga sentido. Muéstrame lo que debo de hacer ahora,” dijo Brian con la voz entrecortada y sus manos sudorosas y temblorosas.

”¿Sabes una cosa, Brian? Yo no he sido siempre cristiana”.

“!Te he conocido desde que éramos pequeños! ¡Has estado yendo a la iglesia toda tu vida! ¡Tus padres son cristianos! ¡Tú eres una buena persona! ¡Hasta le das dinero a la iglesia!” Brian no podía creer que Jamie pudiese haber dicho algo tan insensato.

”El ir a la iglesia no te hace cristiano y aunque mis padres son cristianos, no es algo que se hereda como ser rubia y tener los ojos azules. En cuanto a ser una buena persona, es posible que yo no sea un asesino, ni un ladrón o lo que sea, pero según el nivel establecido por Di-s yo no estoy a su altura. ¡No hay nadie que lo esté! ¡Sí, doy dinero a la iglesia, pero la vida eterna no es algo que se pueda comprar, la vida eterna es un don!”

“¿Un don? ¡Explica eso!”

”Las personas son pecadoras. Todo empezó en el huerto del Edén, cuando Adán y Eva desobedecieron a Di-s y comieron del fruto prohibido. Hasta ese momento, habían tenido una relación personal con Di-s. Cada noche Di-s pasaba tiempo con ellos en el jardín, pero debido a su pecado destruyeron su relación con El. Porque, como sabes, Di-s es santo y no puede estar en la presencia del pecado, de modo que la relación de ellos con Di-s quedó rota”.

”!Eso es espantoso!” dijo Brian entristecido.

“Tienes razón,” reconoció Jamie, “pero eso no es todo porque hay un castigo por el pecado.”

”¿Un castigo?” se quejó Brian.

"Sí, la paga del pecado es la muerte, la separación eterna de Di-s, es pasarse toda la eternidad quemándose en el infierno”.

"!Eso es terrible!" sollozó Brian.

”La única manera de que podamos restaurar nuestra relación con Di-s es llevando una vida perfecta y libre de pecado,” continuó ella.

“Pero eso es imposible! ¡Nadie es perfecto ni está libre de pecado!”

”No solo eso, la Biblia nos dice que hemos nacido en pecado. Debido al pecado de Adán y Eva, nacemos siendo pecadores y vamos de camino al infierno,” dijo Jamie haciendo una pausa.

”¿No se puede hacer algo al respecto?” quiso saber Brian, muy disgustado.

“Sí, Brian. Di-s nos ama tanto que ha ideado un plan para eliminar nuestros pecados de una vez para siempre”.

"!Un plan! ¿qué plan?" dijo Brian pendiente de cada una de las palabras de Jamie.